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Develación de la leyenda alusiva al Movimiento Estudiantil de 1968, en el recinto del Senado de la República.

SESIÓN SOLEMNE DE LA H. CÁMARA DE SENADORES,
CELEBRADA EL MARTES 2 DE OCTUBRE DE 2018.

PRESIDENCIA DEL SENADOR
MARTÍ BATRES GUADARRAMA.

El Presidente Senador Martí Batres Guadarrama: Senador Dante Delgado, podemos en este momento dar pie a un minuto de silencio por un acontecimiento y luego al otro, o esperar al momento de la develación de las letras.

¿Le parece que esperemos, o de una vez propone usted?

Sonido en el escaño del Senador Dante.

El Senador Dante Delgado Rannauro: (Desde su escaño) Independientemente de las efemérides que tenemos que celebrarla, debemos de iniciar la sesión con un minuto de silencio a quienes perdieron la vida en el Movimiento del 68 y, desde luego, creo que la propuesta de la Senadora debe ser atendida también.

Gracias.

El Presidente Senador Martí Batres Guadarrama: Vamos a guardar un minuto de silencio, primero, por los acontecimientos que estamos relatando, y acto seguido por las víctimas de la represión del 2 de octubre de 1968.

(Todos de pie)

(Se guarda un minuto de silencio)

Muchas gracias.

Les pedimos a todas y a todos mantenerse de pie, vamos a guardar ahora un minuto de silencio por los estudiantes caídos en la lucha por las libertades democráticas el 2 de octubre de 1968.

(Todos de pie)

(Se guarda minuto de silencio)

Muchas gracias, pueden tomar asiento.

La Mesa Directiva hace del conocimiento de esta Asamblea que se está atendiendo el tema planteado acerca de la situación laboral del personal del Senado que trabaja en las áreas de limpieza y mantenimiento, tema planteado por la Senadora Patricia Mercado, y que también ha surgido en el seno de la Mesa Directiva.

En fecha próxima se comunicarán las resoluciones y medidas que se adoptarán sobre el particular.

Compañeras y compañeros Senadores:

Nuestro primer asunto de la agenda del día es la toma de protesta de los cuatro nuevos Secretarios y Secretarias de esta Mesa Directiva, conforme al acuerdo aprobado el pasado jueves 27 de septiembre.

Solicito al Senador José Luis Pech Várguez. A las Senadoras María Guadalupe Saldaña Cisneros, Verónica Noemí Camino Farjat y María Antonia Cárdenas Mariscal, se sirvan pasar al frente de este presídium para que rindan su protesta de ley.

Asimismo, solicito a la Asamblea ponerse de pie.

(Todos de pie)

Ciudadano Senador José Luis Pech Várguez.

Ciudadanas Senadoras María Guadalupe Saldaña Cisneros, Verónica Noemí Camino Farjat y María Antonia Cárdenas Mariscal:

“¿Protestan guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, las leyes que de ella emanen y desempeñar leal y patrióticamente el cargo de Secretario y Secretarias de la Mesa Directiva del Senado de la República, en el Primer Año de Ejercicio de la LXIV Legislatura que se les ha conferido, mirando en todo por el bien y prosperidad de la Unión?

El C. Senador José Luis Pech Várguez: “¡Sí, protesto!”

Las CC. Senadoras María Guadalupe Saldaña Cisneros, Verónica Noemí Camino Farjat y María Antonia Cárdenas Mariscal: “¡Sí, protesto!”

El Presidente Senador Martí Batres Guadarrama: “Si así no lo hicieran, que la Nación se los demande”.

Felicidades, señoras Senadoras y señor Senador.

(Aplausos)

Se les convoca a la próxima sesión de la Mesa Directiva.

Honorable Asamblea:

En ocasión del aniversario de los caídos en la lucha por la democracia en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco en 1968, en el orden del día está inscrito un apartado de develación de la leyenda alusiva al Movimiento Estudiantil de 1968, en el recinto del Senado de la República.

A propósito de esta conmemoración que ha marcado la historia reciente de nuestro país y ha generado numerosos cambios en la vida política, cultural, social y educativa de México, tendientes a fortalecer las libertades, la democracia y el desarrollo de nuestro país, pido a los integrantes de la Mesa Directiva y a los coordinadores de los grupos parlamentarios trasladarse al primer balcón del salón de sesiones para la develación en letras doradas de la leyenda que reza: “Movimiento Estudiantil de 1968”.

La Secretaria Senadora Antares Guadalupe Vázquez Alatorre: Solicito a los integrantes de la Mesa Directiva y a los coordinadores de los grupos parlamentarios se trasladen al palco para la develación de la leyenda en letras doradas.

(Los CC. Senadores cumplen)

A mis compañeros y compañeras Senadores les suplico permanecer en sus lugares.

Solicito a los presentes ponerse de pie.

(Todos de pie)

Solicito al Presidente y a los Vicepresidentes de la Mesa Directiva del Senado realicen la develación del muro.

(Se realiza la develación del muro)

(Aplausos)

Permanezcan, por favor, en sus lugares.

Solicito a la Asamblea permanecer de pie, para entonar el Himno Nacional.

(Se entona el Himno Nacional)

(Aplausos)

Favor de tomar asiente.

Muchas gracias por su participación.

El Presidente Senador Martí Batres Guadarrama: La Mesa Directiva del Senado de la República, agradece la participación de las Senadoras y Senadores el día de hoy a las 08:00 de la mañana en el izamiento de la Bandera Nacional a media asta, como lo señala la Ley del Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales.

Especialmente agradecemos la presencia de integrantes de la Mesa Directiva y de coordinadores y coordinadoras de los grupos parlamentarios.

En ocasión de la conmemoración de este acontecimiento, la Mesa Directiva acordó la participación de los grupos parlamentarios respecto de los acontecimientos sucedidos el 2 de octubre de 1968.

El orden de participación será progresiva por un máximo de 5 minutos en tribuna por cada orador  u oradora.

Asimismo, se acordó la participación del Senador Emilio Álvarez Icaza, Senador sin grupo parlamentario, quien tiene el uso de la palabra para comenzar.

Adelante, Senador.

El Senador Emilio Álvarez Icaza Longoria: Gracias.

Buenos días.

Estimados colegas Senadoras y Senadores:

El Movimiento Estudiantil del 2 de octubre simboliza muchas cosas, pero quisiera centrar mi idea, en una principal.

Simboliza el grito de libertad de una generación, el grito de libertad que se alzó contra el autoritarismo, que se alzó contra la sinrazón, que se alzó por construir un México democrático.

Ese grito de libertad quiso ser acallado con la brutalidad, con la represión, con la sangre, con el fuego y lo único que logró es hacer más fuerte ese grito; un grito que trascendió las generaciones, un grito que se convirtió en parte de la herencia de un pueblo en la lucha de su libertad, y por eso ese grito se transforma en semilla y muchos que no vivimos propiamente como actores del 68, nos sentimos herederos de esa lucha, nos sentimos partícipes de ese proceso social y hemos retomado ese ejemplo para luchar por las libertades democráticas, pero también para ir ampliando las múltiples luchas de los campesinos, de los líderes sociales, de las mujeres que han ido transformando este país, del movimiento de la diversidad sexual, de los campesinos, de los indígenas, ese movimiento en el 68 en realidad se convirtió en un importante detonante de la movilización democrática en nuestro país.

Y por eso es tan importante no sólo retomar el sentido, sino el profundo, simbólico y constructivo proceso de luchar contra el autoritarismo.

Y ese autoritarismo representado muy fuertemente en la persona de Gustavo Díaz Ordaz y ese régimen, y por eso es tan importante traer hoy el 68 a cuenta, porque significa la significación, la resignificación de la memoria.

No se trata de recordar a Díaz Ordaz, se trata de recordar un movimiento que luchó por las libertades, y por eso hoy es tan importante quitar las placas de Díaz Ordaz, del Metro y de cualquier otro lugar.

No tendrían que ser sólo retiradas del Metro, tendrían que ser cambiados los nombres de las avenidas, tendrían que ser cambiados los nombres de todas las plazas, pero no sólo retirados, resignificados con otra placa, porque no se trata borrar la memoria, se trata de resignificar la memoria, se trata de honrar la memoria de quienes ofrecieron su vida por la libertad, no de reproducir una memoria autoritaria de quienes reprodujeron, se trata de resignificar nuestros procesos sociales.

En otros países eso ha sido una profunda transformación de la reconstrucción del tejido social, así se hizo en Sudáfrica, se arrancaron los nombres en las calles de los perpetradores de las violaciones y los reproductores históricos del apartheid y se pusieron los nombres de las víctimas.

Así se ha hecho en Argentina y en Chile, donde lo que se quiere hacer es una memoria social para honrar a quienes lucharon por las libertades.

Por eso quitar la placa de Díaz Ordaz no es un tema de borrar la memoria, claro que no, tiene que ir acompañado de poner nuevas placas con la resignificación de la historia de quienes lucharon por la libertad y la democracia, y eso ha sido un proceso social al cual México tiene que entrar, no hemos vivido un debido proceso de justicia transicional.

¿Y por qué queremos eso? Porque queremos en la batalla de la memoria resignificar y poner un mensaje social de que no se va a volver a usar el poder así, esa es una de las medidas de no repetición, esas es una de las garantías sociales, de que como comunidad no permitiremos que se vuelva a usar así.

Estas letras ahí contribuyen a esa memoria, a que no se vuelva a usar.

Y permítanme compañeros y compañeras Senadores terminar con una idea.

Yo pienso que el Senado de la República tendría que pedir disculpas, tendría que pedir una disculpa por lo que no hizo en el 68; tendría que poner el ejemplo y mandar el mensaje como institución del Estado mexicano, que no actuó ante la violencia del Estado, que guardó silencio, cómplice.

Creo que el Senado de la República tendría que levantar su voz y poner el ejemplo para decir: “Nunca más la brutalidad en contra de su pueblo”.

Muchísimas gracias por su atención.

(Aplausos)

El Presidente Senador Martí Batres Guadarrama: Gracias, Senador.

Tiene ahora el uso de la tribuna la Senadora Elvia Marcela Mora Arellano, del grupo parlamentario del Partido Encuentro Social.

Adelante, Senadora.

La Senadora Elvia Marcela Mora Arellano: Buenos días.

“Al día siguiente nadie. La Plaza de las Tres Culturas amaneció barrida. Los periódicos hablaron del tiempo”.

Esta es una mal citada  Rosario Castellanos, que en su momento se pronunció por una de las peores barbaries que vivió el siglo XX en nuestro país.

Hoy se develó en letras de oro “El Movimiento Estudiantil de 1968”, del cual somos orgullosas herederas y herederos.

Hoy hace 50 años se llevaron a cabo los lamentables acontecimientos de la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, suceso que ha marcado la historia reciente de nuestra historia moderna.

Hoy debemos recordar con profundo dolor la intervención autoritaria y represiva del Estado mexicano para que nunca más permitamos se repita.

Hoy debemos recordar con inmenso dolor también que la sangre derramada de mujeres y hombres estudiantes, jóvenes criminalizados por el simple hecho de salir a la calle a demandar, se les viera, se les escuchara, ellos su lucha no ha quedado en vano, su muerte no ha sido en vano.

Este lamentable acontecimiento marcó en gran medida el país en el que hoy habitamos, un país de libertades conseguidas gracias a éste y otros movimientos.

No debemos olvidar nunca este suceso, no debemos permitir que se repita jamás.

La Rectoría de nuestra máxima casa de estudios se viste con un memorial que señala: “68.Nunca más”.

Debemos recordar las memorias de cada uno de los estudiantes caídos con gran honor y lealtad; debemos condenar la historia autoritaria del Estado represor del gobierno de Díaz Ordaz y vigilar que nunca más ocurra un acto de barbarie como éste.

No a la criminalización de los jóvenes; no a la criminalización de los movimientos sociales.

Estamos seguras, estamos seguros y convencidos que el Movimiento Estudiantil del 68 está presente, más que nunca, en la memoria colectiva de nuestra historia y que cada mexicano valoramos intensamente.

Agradezco al Senado, a todos  los involucrados por las letras en oro que están colocadas en nuestro lugar de trabajo, en donde sesiona la máxima, perdón, donde sesiona el Senado.

Nunca más un 2 de octubre, nunca más un estudiante reprimido.

“Becarios sí, sicarios no”.

“2 de octubre no se olvida”.

(Aplausos)

El Presidente Senador Martí Batres Guadarrama: Muchas gracias, Senadora Marcela Mora.

Se concede ahora el uso de la tribuna al Senador Juan Manuel Zepeda Hernández, del grupo parlamentario del Partido de la Revolución Democrática.

Adelante, Senador.

El Senador Juan Manuel Zepeda Hernández: Gracias, Presidente.

Senadoras, Senadores:

Hoy estamos conmemorando 50 años de ese momento que fue un parteaguas para la historia de la democracia, de las libertades, del derecho a manifestarse y a expresarse en nuestro país.

No fue casual que en 1968, justo un 2 de octubre, se utilizará a todo el sistema, al Estado mexicano para reprimir esas ansias de democracia, de libertad de quienes siempre han sido el motor que ha movido este país, a los jóvenes y a los estudiantes.

Un movimiento que poco a poco fue ganando terreno, fue generando sinergias y que pronto estuvieron involucrados obreros, sindicalistas, campesinos y ciudadanos en general.

No es casual, pues, que hoy aquí en el Senado estamos haciendo un homenaje con esta develación de “El Movimiento Estudiantil de 1968”.

La democracia que hoy tenemos, las libertades y ese espíritu de armonía y de concordia tienen mártires, entre ellos, los mártires del 68.

Por eso en este recinto que estamos hoy haciendo un homenaje a quienes lograron que el país avanzara en estas libertades, pero no podemos olvidar que siempre somos herederos de ese legado, no podemos nosotros pretender que ya se ha consolidado la democracia o las libertades.

Por eso cuando cada año se recuerda a ese grupo de ilustres jóvenes que venían de la UNAM, que venían del Poli, de las diversas prepas, pero también de las colonias, de los barrios, de las fábricas, de los sindicatos, hoy tenemos que refrendar el compromiso para que podamos ir consolidando esta democracia y estas libertades.

En ese momento se  peleaba libertad para poder autodeterminarse en la universidad y en los sindicatos.

Hoy tenemos ya muchos grupos que están pidiendo también reconocimiento a sus derechos, a la diversidad sexual, a esta diversidad de nuestra sociedad.

Por eso celebro que este acuerdo que salió en la Mesa Directiva y en la Junta de Coordinación Política para que aquí en el balcón quede plasmado ese movimiento y que quede para la posteridad, que nos esperen nuevos tiempos en esta democracia.

Como cada año, venimos a refrendar que el 2 de octubre, no se olvida.

Gracias a todos y enhorabuena.

(Aplausos)

El Presidente Senador Martí Batres Guadarrama: Muchas gracias,  Senador Juan Zepeda.

Tiene ahora el uso de la palabra la Senadora Verónica Noemí Camino Farjat, del grupo parlamentario del Partido Verde Ecologista de México.

La Senadora Verónica Noemí Camino Farjat: Con su permiso, señor Presidente.

Y de la Mesa Directiva.

Compañeras y compañeros Senadores:

Los acontecimientos ocurridos el 2 de octubre de 1968, movimiento estudiantil que dejó lastimada a toda la sociedad mexicana por la violencia ejercida en contra de estudiantes que aclamaban una evolución en la vida política de México.

Era el día en que muchos jóvenes esperaban una respuesta del gobierno ante la necesidad del cambio en la vida política de nuestro país.

Hoy debemos dejar en claro que nunca más se debe permitir transgredir la libertad de los jóvenes. Y, por supuesto, de nadie más.

Nunca más se deben permitir infringir la libertad de la manifestación de las ideas, nunca más debemos tolerar que se vulneren los derechos de los mexicanos.

Recordemos que la libre manifestación de ideas en el marco del respeto, aclaro, siempre dentro del marco del respeto, es el derecho fundamental para la democracia del Estado de derecho de nuestro país. Elementos que permiten el crecimiento y la interacción de la pluralidad de ideas.

A partir de ese movimiento de 1968, efectivamente, se dieron grandes cambios en nuestro país.

Y he de decir que creo que no solamente fue un movimiento estudiantil, sino también social que retumbó en muchas partes, por no decir en toda la República Mexicana.

Y quiero compartirles esta reflexión a todos ustedes.

El gran reto que tenemos hoy es no cometer el mismo error.

Y he de decir a aquellos que fueron testigos, deben procurar no repetir la historia, de ninguna manera y en  ningún ámbito,

¿Por qué?  Porque la conocen muy bien.

“El 2 de octubre, no se olvida”.

Y esperemos que tampoco se repita.

Muchísimas gracias.

(Aplausos)

El Presidente Senador Martí Batres Guadarrama: Muchas gracias, Senadora.

Tiene ahora el uso de la tribuna el Senador Alejandro González Yáñez, coordinador del grupo parlamentario del Partido del Trabajo.

Adelante, Senador.

El Senador Alejandro González Yáñez: Con su venia, Senador Presidente Martí Batres Guadarrama.

Legisladoras y Legisladores de la República:

A nombre del grupo parlamentario del Partido del Trabajo, expresamos nuestra gratitud a todos los grupos parlamentarios, integrantes de esta LXIV Legislatura, por haber aceptado y aprobado que en este recinto, en este  salón de Plenos, de esta Honorable Cámara de Senadores, se develara esta leyenda con letras doradas: “Movimiento Estudiantil de 1968”.

El 68 representa en palabras de Gastón Bachelard  y de Louis Althusser, una ruptura epistemológica e histórica.

Estamos hablando de antes y después de toda una historia.

Cabe señalar que no sólo fue una lucha estudiantil, fue una lucha estudiantil y popular por la democracia.

Se rompieron paradigmas, porque los estudiantes no sólo luchaban por sus banderas educativas, sino enarbolaron las reivindicaciones de libertades democráticas de todo un  pueblo oprimido y explotado por un capitalismo diazordacista que sometía a la nación.

Estamos hablando de que uno de los gritos centrales de la movilización popular era precisamente “prohibido prohibir”. En una frase se centraban los anhelos de una nación por las libertades democráticas.

Y también en otras frases se centraba lo que parecía una quimera y una utopía inalcanzable: “Seamos realistas, exijamos lo imposible”.

Los sueños de esta juventud, los ideales de ese pueblo se han venido cristalizando poco a poco y casi fue premonitorio que 20 años después, en la gesta política comicial de 1988 se redoblaran las banderías por la clase política en este país.

Y qué decía ahora en el 2018, a 50 años precisamente de ese Movimiento, por vez primera llega a la conducción de la nación un proyecto de izquierda democrática encabezada por Andrés Manuel López Obrador.

(Aplausos)

Y como decían nuestros jóvenes, los estudiantes y el pueblo: “2 de octubre, no se olvida”. “2 de octubre es de lucha combativa”.

“2 de octubre, no se olvida”.

¡2 de octubre, no se olvidó!

¡Viva la democracia en nuestro país!

Muchas gracias.

(Aplausos)

El Presidente Senador Martí Batres Guadarrama: Muchas gracias, Senador González Yáñez.

Tiene ahora el uso de la palabra el Senador Dante  Delgado Rannauro, coordinador del grupo parlamentario de Movimiento Ciudadano.

Adelante, Senador.

Senador Dante Alfonso Delgado Rannauro:  “Habría que lavar no solo el piso, la memoria; habría que quitarle los ojos a los que vimos asesinar también a los deudos; que nadie llore, que no haya más testigos, pero la sangre echa raíces y crece como un árbol en el tiempo. La sangre en el cemento, en las paredes, en una enredadera nos salpica, nos moja, nos moja de vergüenza, de vergüenza, de vergüenza”. Jaime Sabines. Fragmento de Tlatelolco 68.

El 2 de octubre es más que una fecha para recordar; es uno de los tantos símbolos de la represión, corrupción e intolerancia de los gobiernos mexicanos.

Es un símbolo que tendría que llenarnos de vergüenza, pero también es el símbolo de la rebeldía de una generación, de su valentía, de su conciencia social manifestada en las calles y en las plazas.

Es un símbolo que tendría que llenarnos de orgullo.

El 2 de octubre de 1968 fue el movimiento que marcó a una generación, a mi generación, porque fue uno de esos momentos históricos, en  los que si no decidías estar en contra del régimen, te convertías en su cómplice.

Porque ese 2 de octubre fue posible gracias a la complicidad de las instituciones y de todos los que guardaron silencio, por la falta de contrapesos a una Presidencia intransigente, represora, totalitaria por el silencio de algunos medios de comunicación y por los aplausos de otros, por las fuerzas de seguridad civiles y militares que ese día traicionaron al pueblo mexicano, y por un sistema de justicia que 50 años después, aún no ha hecho justicia.

La matanza de Tlatelolco se manifiesta vigente no sólo como una fecha simbólica, no sólo como un suceso que no debemos olvidar, sino como una realidad que se repite todos los días y que sigue cobrando la vida de cientos, miles de mexicanos.

Porque después del 68 fue el halconazo, las matanzas de Aguas Blancas, Atenco, Tlatlaya, y de los estudiantes desaparecidos, 43 de Ayotzinapa.

Porque después del 68 fue el asesinato de líderes comunitarios y defensores del medio ambiente Agustín y Miguel Ángel Vázquez, activistas güirráricas; Guadalupe Huet Gómez, activista tzotzil, Juan Ontiveros e Isidro Valdenegro, activistas rarámuris, Jesús Javier Ramos Arreola, defensor del Cerro del Teyaco, y cientos y cientos más en todo el país.

Porque después del 68, fue el asesinato de periodistas, sólo para hacer su trabajo, Javier Valdés, Miroslava Breach, Rubén, Anabel, Luciano, 118 periodistas asesinados en los últimos 18 años.

Porque después del 68 son más de 30 mil desaparecidos desde que inició la llamada guerra contra el narco, y el asesinato de familiares que los estaban buscando, Maricela Escobedo, Don Nepo, Sandra Luz Hernández, Fernando Carreto, Doña Coni.

En México hay un grave problema de violencia, inseguridad, represión por parte del Estado, poderes fácticos y grupos criminales.

En México hay violaciones de derechos humanos, ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, detenciones arbitrarias, amenazas, hostigamientos y ataques físicos.

Y este problema no se va a resolver negándolo como sistemáticamente lo ha hecho el gobierno federal ni se va a resolver manteniendo el sistema que ha permitido que México haya llegado al grado de violencia e impunidad, que hoy resultan insostenibles.

Ese problema se va a solucionar primero con la sociedad civil que ha dejado de manifestarse de todas las formas posibles como lo son el zapatismo, con el movimiento por la paz con justicia y dignidad, con los autodefensas, con las fuerzas unidas por nuestros desaparecidos, con las rastreadoras, con artículo 119 y con el trabajo de cientos de agrupaciones y activistas que decidieron dar la cara por México, cuando el gobierno no lo hizo.

Pero también garantizando cambios de fondo, cumpliendo con el compromiso de darle a México seguridad sin guerra, abrogando la ley de seguridad interior que el oficialismo convirtió en una ley golpista y garantizando la existencia de un fiscal verdaderamente autónomo, garantizando la autonomía del Poder Judicial y que nunca más las instituciones sean utilizadas de manera facciosa por el Presidente en turno.

Este problema se va a solucionar cuando el legislativo deje de ser, como en 1968 un aplaudidor del Presidente y se convierta en un verdadero contrapeso a los excesos del poder, cuando legisle de la mano de la sociedad civil pensando en la gente, construyendo instituciones que trabajen para la gente.

Hoy 2 de octubre, a medio siglo del brutal ataque del Estado en contra de los estudiantes tenemos que entender que México no necesita más efemérides ni monumentos; necesita verdad, necesita justicia, necesita que más que nunca el Estado use su fuerza en contra de la sociedad, que nunca más  el Estado use su fuerza en contra de la sociedad; necesita que todos los que tenemos una responsabilidad pública, como los aquí reunidos honremos nuestra palabra y hagamos realidad el cambio con el que nos comprometimos.

Por ello, sólo así rendiremos homenaje verdadero al movimiento estudiantil de 1968.

Gracias, Presidente.

(Aplausos)

El Presidente Senador Martí Batres Guadarrama: Muchas gracias, Senador Dante Delgado.

Tiene ahora el uso de la tribuna la Senadora Beatriz Paredes Rangel, a nombre del grupo parlamentario del Partido Revolucionario Institucional.

Adelante, por favor, Senadora

La Senadora Beatriz Elena Paredes Rangel: Gracias.

Honorable Asamblea.

Colegas de la Mesa Directiva.

Señor Presidente:

Las efemérides no son eventos protocolarios, son la expresión del eslabonamiento de la memoria histórica de un pueblo, una sociedad, un país; son un llamado permanente a la conciencia, a que no obnubile a la memoria colectiva la frivolidad, la desatención, la fácil porosidad del olvido.

Hoy, 2 de octubre, los mexicanos recordamos el Movimiento Estudiantil de 1968. La remembranza tiene muchos propósitos: honrar a los caídos, valorar a quienes en ese momento histórico asumieron la posición correcta, conclusión a la que llegas después del análisis sereno que se realice en el tiempo y a través del tiempo, condenar a quienes se equivocaron, a quienes el juicio de la historia coloca como erráticos.

Pero sobre todo, esta conmemoración exige que no se repita, que nunca se repitan respuestas represivas ante la movilización social, que la opción del Estado no sea el autoritarismo, que acredite el Estado mexicano que su pretensión de denominarse democrático no es sólo porque se realizan elecciones con normalidad, sino porque la conducta de sus representantes es democrática, de apertura, de respeto a los derechos individuales y a las garantías sociales y de inclusión de lo diferente.

Ningún tipo de autoritarismo admitimos en nuestra nación, ni de centro, ni de izquierda o de derecha.

El eslabonamiento para construir la vigencia democrática del Estado mexicano tiene algunos eslabones ensangrentados.

Difícil historia la de nuestro pueblo, con gestas heroicas en diversos momentos, siempre enrojecidas por la sangre de los héroes anónimos que defendieron en la Conquista la identidad y los territorios indígenas.

En la Independencia el derecho a constituirnos como nación soberana e independiente.

En la Reforma, los principios federalista y el laicismo.

En la Revolución, la justicia social y el principio de no reelección.

Y en el esfuerzo por democratizar al país exigiendo libertad, respeto a la libertad de asociación, respeto a la libertad de manifestación en el 2 de octubre de 68.

Por eso, amigas y amigos legisladores, es trascendental que el cambio que estamos viviendo en este momento en México se haya hecho posible sin derramamiento de sangre.

Por eso es importante que la construcción democrática que llevó centurias y décadas haya permitido establecer la convivencia política y la competencia política dentro de un marco de generación de consensos y respeto a las mayorías.

Por eso estamos en un Senado en donde todos votamos que se estableciera en nuestro recinto: “Movimiento Estudiantil de 1968”.

Tendremos que aprender a vivir respetando las diferencias, y tendremos al honrar la memoria de los estudiantes de 68 en México, en Francia, en esa ola de democratización y de exigencia por la libertad que sacudió al mundo.

Recordar lo que nos dijo Bertolt Brecht: “Hay hombres que luchan un día y son buenos; hay otros que luchan un año y son mejores; hay quienes luchan muchos años y son muy buenos; pero los hay que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles”.

Los estudiantes del 2 de octubre, para la democratización de México, fueron imprescindibles.

(Aplausos)

El Presidente Senador Martí Batres Guadarrama: Muchas gracias, Senadora Beatriz Paredes.

Tiene ahora el uso de la tribuna la Senadora Kenia López Rabadán, a nombre del grupo parlamentario del Partido Acción Nacional.

La Senadora Kenia López Rabadán: Con la venia de la Presidencia.

Compañeras y compañeros Senadores:

“Están matando a los jóvenes”, decía una persona que trabajaba en la calle de Abraham González. Esa persona es el papá de nuestra compañera Lupita Murguía, y hoy lo sigue recordando y ella apenas tenía 11 años.

El día corresponde a esta soberanía recordar los lamentables hechos ocurridos hace 50 años en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco, donde perdieron la vida mexicanas y mexicanos, en su mayoría estudiantes, quienes protestaban de forma pacífica ante las injusticias de un gobierno autoritario, sordo, y sobre todo incapaz de entender su papel en la transformación social que entonces se gestaba.

El Movimiento Estudiantil de 1968 exigía al gobierno justicia, exigía liberad para presos políticos y, en general, exigía que el autoritarismo gubernamental menguara y acaso desapareciera. Nada más razonable, nada más sensato que una exigencia de esa naturaleza, que además se hacía de manera pacífica. 

Acción Nacional siempre apostó por una solución basada en el diálogo con el gobierno de aquel momento, ese diálogo, que es instrumento natural de la política y condición necesaria para la construcción de un sistema democrático.

Sin embargo, el gobierno cerró toda posibilidad, no sólo a la crítica, sino al diálogo mismo; impuso su visión por encima de toda lógica política.

El tiempo se encargó de demostrar que ese régimen sordo e indolente, por la soberbia que provoca el ejercicio del poder absoluto, sin controles y sin contrapesos, estaba terriblemente equivocado, y llevaría a nuestra sociedad a un punto de uno de los peores episodios, más oscuros y reprochables de su historia moderna.

El movimiento, que desde junio, julio, agosto y septiembre de 1968 se vivía con alegría y en paz, exigía libertades civiles y políticas, y en vez de ser atendido mediante el diálogo y la política, fue criminalizado por el gobierno y reprimido por la fuerza pública.

Dos días después de los terribles hechos acaecidos en la Plaza de las Tres Culturas, Acción Nacional sí se pronunció en contra de la represión, lo que no hicieron otros partidos políticos.

Los jefes nacionales del PAN, en aquel entonces, Adolfo Christlieb Ibarrola e Ignacio Limón Maurer, lo condenaron con firmeza, y es que en el ejercicio de las libertades democráticas o en la lucha por defender el derecho al disenso, la pérdida de vidas es inaceptable, pero la pérdida de esas vidas mismas debe convertirse en una vergüenza nacional cuando es producto de entender el ejercicio de gobierno como la facultad de imponer por encima de todo, una sola visión política.

Debe convertirse en vergüenza nacional cuando esa vida se pierde por el avasallamiento que provoca la arbitrariedad y el autoritarismo de quien pretende ser poseedor de la verdad.

El Movimiento Estudiantil de 1968 fue, en buena medida, parteaguas del avance democrático de nuestro país. Algunas voces críticas de aquel momento no sucumbieron ante la estridencia del aparato oficial de comunicación; se utilizaron, no sólo las plazas públicas, sino los cafés, los pasillos de las oficinas y las charlas entre amigos o familiares para señalar reiteradamente los errores, los excesos y las inconsistencias de un régimen que permanecía inerte, atento a la voz de un solo hombre, de cuya visión dependía el destino del país.

La sociedad luchó  incesantemente, perseverante desde la empresa, desde los partidos políticos, como Acción Nacional, y otros desde la izquierda, por supuesto, también desde la Academia, desde los sindicatos, incluso desde las organizaciones civiles por derrotar a ese régimen.

En Acción Nacional estamos convencidos del cambio y seremos defensores de los beneficios que han traído la democracia y la pluralidad, esa que ha sido una verdadera transformación.

Por ello, aquí defenderemos el respeto a los derechos humanos, la participación democrática, la libertad de expresión, el derecho a la información y a la transparencia del actuar público, el fortalecimiento del federalismo y el respeto a la autonomía judicial, entre otros muchos avances que hoy se ven amenazados.

En esta Legislatura impulsaremos políticas a favor de los jóvenes, los involucraremos en el diseño y en la evaluación de éstas y buscaremos cerrar la brecha que parece existir entre gobernantes y juventud.

El Movimiento Estudiantil, compañeras y compañeros, de 1968 propiciaron la evolución de nuestra democracia.

México no debe volver al pasado.

Acción Nacional defenderá con firmeza y con absoluta convicción las victorias democráticas alcanzadas.

Nunca más un régimen sordo que se sienta implacable en su visión hegemónica de la vida pública.

Nunca más un gobierno invadido por la ceguera que implica la contemplación de sí mismo o de su líder.

México ya conoce las consecuencias de esos vicios.

“El 2 de octubre, no se olvida”.

Y no debe nunca más volver a repetirse.

Muchas gracias.

(Aplausos)

El Presidente Senador Martí Batres Guadarrama: Gracias, Senadora.

El turno del grupo parlamentario de Morena, se dividirá entre dos Senadores, la Senadora Rocío Nahle y el Senador Higinio Martínez.

Tiene la palabra la Senadora Rocío Nahle.

La Senadora Norma Rocío Nahle García: Buenas tardes compañeras, compañeros legisladores:

Hoy vamos a recordar lo que es nuestro país, lo que es México, que desde su historia hemos sido capaces de levantarnos de guerras, de conquistas, de batallas, y la historia moderna de nuestro país se marcó el 2 de octubre de 1968. Ahí recordamos a los estudiantes agredidos y a aquellos estudiantes caídos.

Hoy 50 años después el cambio en la vida política y moderna de México es una realidad.

Hace un momento el Presidente electo Andrés Manuel López Obrador montó una guardia de honor.

¿Qué quiere decir? Que el Estado, el próximo gobierno, se comprometió a lo que tanto han gritado por 50 años los mexicanos: “Nunca más reprimir”.

Vamos a escuchar.

Vamos a dialogar.

La reconciliación nacional surge hoy.

La reconciliación del país es un grito, es una exigencia que nace, que se compromete hoy en el propio corazón de Tlatelolco. Ahí donde hace 50 años cayeron los estudiantes.

Es necesario ser capaces como clase política de reconocer al país, reconocer lo que somos, para dar paso a la “cuarta transformación”.

Hoy les decimos a los estudiantes caídos: los honramos, los reconocemos.

Y “2 de octubre; no se olvida”.

2 de octubre nos va a impulsar a esta clase política a darles un mejor México a nuestros jóvenes, a nuestros estudiantes, pero sobre todo a los 120 millones de mexicanos que están esperando un cambio en nuestro país.

Muchas gracias.

(Aplausos)

El Presidente Senador Martí Batres Guadarrama: Gracias, Senadora Rocío Nahle.

Tiene el uso de la palabra el Senador Higinio Martínez.

El Senador Higinio Martínez Miranda: Con su permiso, Presidente.

Compañeras, compañeros Senadores:

Tal vez no hubiera yo querido hablar hoy porque aquí en el Senado y en todo el país se recuerda mucho este día el 2 de octubre. Y tal vez unas palabras más pudieran ser ya sólo para justificar una participación aquí.

No, yo quiero hablar, porque no sólo es el 2 de octubre, fue todo lo que pasó en esas fechas de las cuales yo tengo vagos recuerdos.

Yo soy de Texcoco.

En Texcoco está la Universidad Autónoma de Chapingo.

En Chapingo había dos líderes, los dos líderes principales de Chapingo del Consejo Nacional de Huelga, uno era Luis Tomás Cervantes Cabeza de Vaca y el otro José Tayde Aburto, de Michoacán, pero los dos estudiantes de Chapingo, y mi recuerdo vago es porque yo vi en las bardas de Texcoco donde se decía: “libertad a Cabeza de Vaca y Tayde Aburto”. Esos nombres no se me olvidaron.

Ya después cuando empiezo a leer, cuando empiezo a adentrarme en esto, cuando empiezo a leer fundamentalmente, y por eso mi intervención hoy aquí, para rendir un homenaje yo en este caso a un hombre que no ha sido mencionado, pero que fue uno de los grandes participantes de este Movimiento, me refiero al ingeniero Heberto Castillo Martínez, Senador de la República que falleció siendo Senador de la República en 1977, dirigente de la coalición de maestros en el 68, hombre de lucha de toda su vida que se inició en otros casos con el General Lázaro Cárdenas, que estuvo más de dos años preso en Lecumberri, por el Movimiento del 68.

Y que cuando sale de la cárcel, junto con estudiantes como Cabeza de Vaca, como Tayde Aburto, como Eduardo Valle “El Búho”, y otros más, deciden no irse a sus casas, no irse a Chile, no exiliarse, sino a seguir luchando, y forman lo que a la postre en 1974 sería el Partido Mexicano de los Trabajadores, presidido por el ingeniero Heberto Castillo y por alguien que estuvo en la cárcel, no producto del Movimiento del 68, sino producto de la lucha ferrocarrilera en 1959, el líder ferrocarrilero Demetrio Vallejo, él, Demetrio Vallejo y Heberto Castillo, junto con los jóvenes estudiantes, decidieron formar el Partido Mexicano de los Trabajadores.

Menciono esto porque esto es lo mejor que se puede recordar de esos movimientos.

Si leyéramos nuevamente al ingeniero Heberto Castillo, en su libro que se titula “Si te agarran te van a matar”, entre otras cosas.

Si leyéramos nuevamente a don Julio Scherer en sus crónicas que hace de sus pláticas con los ex presidentes Díaz Ordaz, con Luis Echeverría, con el propio General Lázaro Cárdenas.

Si leyéramos diríamos que a este país le falta mucho más por lo que luchaban los jóvenes y otras personas en ese entonces.

Entonces, venir aquí es rendir homenaje, en mi caso, a quien por la lectura de él y después porque tuve la oportunidad de acercarme y recibir su visita allá   –fíjense bien– en 1976, que acudieron el ingeniero Heberto Castillo y Demetrio Vallejo a mi pueblo, a Texcoco, desde entonces sigo en eso y sigo pensando que hay que cambiar este país.

Y sigo pensando que no puede haber más muertos como los del 68, ni los del 2 de octubre, pero que tampoco puede haber muertos después de esas fechas ni en la guerra sucia de los gobiernos que acabamos de pasar. Eso no puede seguir.

No sólo es cuando se mata a estudiantes, sino también el problema de este país cuando se siguen matando, por supuesto, o miles y miles de muertos que se cuantifican en este sexenio, en el sexenio pasado, eso también es el horror que debemos terminar. Y en eso debemos participar todos.

Termino diciendo, el Ingeniero Heberto Castillo, porque quiero decirlo, porque hay que recordarlo por su lucha permanente aquí, si no me equivoco, Cristóbal Arias también fue Senador con el Ingeniero Heberto Castillo, entre otros, es el tipo de personajes que nos hacen falta, debemos seguir luchando, veracruzano, el ingeniero Heberto Castillo, por supuesto, Senador de la República que también dio con gente panista, yo respeto mucho a la gente del PAN hoy, pero haber convivido con don Luis H. Álvarez, el ingeniero Heberto Castillo y su servidor, también nos da otro tipo de enseñanza en este caso.

Hay que luchar todos por este país, este país se lo merece, hay que leer, no es un cambio sencillo, nada más es un cambio de gobierno, ese país que hoy ha apostado la alternancia y es un reto para nosotros  quienes nos toca encabezar el Partido, no es que nos toca encabezar el país a través del Presidente electo Andrés Manuel, no puede ser el mismo cambio que se ha dado en estos casos, o sea, cambiar para nada.

Este país necesita mucho más, necesita justicia, necesita trabajo, necesita educación, necesita empleo, necesita  recreación, necesita dejar a un lado la historia de los muertos del 68 y de los últimos sexenios.

Muchas gracias.

(Aplausos)

El Presidente Senador Martí Batres Guadarrama: Muchas gracias, al Senador Higinio Martínez.

Senadoras y Senadores:

El Movimiento de 1968 no se reduce a la tragedia del 2 de octubre, representa también una profunda ruptura política  y cultural, surgen nuevos referentes políticos, muchos movimientos sociales reclaman su independencia, son los años del nacimiento y resistencia del rock mexicano, de la melena larga y la emergencia de dos importantes movimientos, el de la diversidad sexual y el nuevo feminismo.

El 68 se desprende también la más formidable expansión del sistema de educación superior en México y el crecimiento de las ciencias sociales de las humanidades y en particular del pensamiento  crítico.

En México, el 68 va a producir una reforma política que abre la participación electoral a una izquierda proscrita durante largos años.

También hay un 68 internacional, el de los jóvenes que luchan por la paz en Estados Unidos, por la democracia en Checoslovaquia, por la educación y el trabajo en Francia.

Quiero terminar recogiendo las palabras  de los científicos Manuel Peimbert y Annie Pardo Semo: “Recordamos el dolor por nuestros muertos de Tlatelolco, pero festejamos las enseñanzas y la herencia del Movimiento para la construcción de un México más democrático  y justo”.

Muchas gracias a todas y a todos por sus participaciones.