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Intervención de la Senadora Angélica De la Peña Gómez



Sen. Angélica
De la Peña Gómez


Grupo Parlamentario del
Partido de la Revolución Democrática
Lista Nacional
Senadora Electa por Representación Proporcional Basado en el Capítulo II, Sección I Artículo 56
de la CPEUM
Suplente: Adriana Noemí Ortíz Ortega

Av Paseo de la Reforma No. 135, Hemiciclo Piso 03 Oficina 07, Col. Tabacalera, Alcaldía Cuauhtémoc, Cd. de México, C. P. 06030.

Tel: 01 (55) 53-45-30-00 Ext. 3127, 3519

E-mail: angelicadelapena@senado.gob.mx

Integración en Comisiones.

Intervencion del día Jueves 19 de octubre de 2017


Presentación de Iniciativa

Proyecto de decreto por el que se reforman diversos artículos del Código Penal Federal, en materia de igualdad de género.

La Senadora Angélica de la Peña Gómez: Con su venia, señor Presidente.

Señoras Senadoras, señores Senadores.

En materia penal el género históricamente ha afectado lo que es o no delito, afecta de modo importante a quienes cometen crímenes, determinan algunas medidas a las que las y los funcionarios y sectores envueltos en la persecución, investigación, castigo de delitos y aplicación de las penas, porque además el derecho penal consideraba a las mujeres en términos claros y directos como seres inferiores respecto de los hombres, con capacidades de actuación diferentes y menos valoradas que las del sexo masculino.

Aún más, las trasgresiones cometidas por mujeres no eran interpretadas como violaciones a las reglas cometidas por un individuo, sino comportamientos que estaban trasgrediendo expectativas y roles sociales atribuidos a su propio género.

Las trasgresiones relacionadas con su conducta sexual o su rol doméstico eran criminalizadas, como así también cualquier otro comportamiento desviado que cuestionara dicho rol asignado a su género.

Es por ello que se deben proponer cambios y reformas legales capaces de subsanar una situación de desigualdad legal, tanto formal como real entre hombres y mujeres.

El derecho penal puede y debe ser utilizado como instrumento en la lucha no sólo contra la discriminación, desde el entendimiento clásico del principio de igualdad, sino fundamentalmente como mecanismo para luchar contra la legitimación que el propio efectúa de las desigualdades relacionadas de poder entre los sexos, el derecho penal crea género tanto cuando protege o tutela, cuando silencia, pero también cuando omite.

En ese sentido, la iniciativa que hoy pongo a su consideración propone una serie de modificaciones al Código Penal Federal en los siguientes términos.

La adición al artículo 15 de una fracción V Bis con el objetivo de que se establezca como excluyente del delito a la figura de estado de necesidad continuado. En términos simples dicha figura busca eximir de la pena a quien actúe para salvaguardar un bien jurídico propio de un peligro real y continuado, lesionando otro bien siempre que se actúe contra quien generó el peligro.

Esta figura busca ampliar el marco de exclusión del delito entre otros a las acciones que emprenden las mujeres víctimas de violencia en el ámbito familiar cuando deciden salvaguardar su vida, libertad o integridad, lesionando algún bien jurídico protegido de la persona agresora o generadora de violencia.

Como la literatura especializada en violencia contra las mujeres en el ámbito familiar ha demostrado en estos casos, estamos en presencia de una agresión continua y permanente por acción u omisión de carácter físico o psicológico que mantiene a la víctima en un constante y aterrador estado de peligro, tanto por su vida, integridad, como por su libertad, frente a la cual podría ejercer acciones para salvaguardar sus bienes jurídicos en cualquier momento y no necesariamente, esto es muy importante destacarlo, y no necesariamente durante la agresión.

Además, se debe observar que la violencia contra las mujeres en el ámbito familiar no es por desgracia un fenómeno aislado, pero sí resulta excepcional que la justicia dé una respuesta a tiempo, ya que un sesgo de género en la respuesta de las instituciones del Estado frente a la violencia familiar hay que tenerla en lo concreto.

Por ello, es predecible que los casos de mujeres víctimas de violencia que lesionan o asesinan a sus parejas también se vean afectados por la discriminación.

La minimización de la violencia como antecedente, el desconocimiento de las particularidades del fenómeno de la violencia de género en el ámbito familiar, sumado a los prejuicios que definen y refuerzan el problema de la discriminación, exigen pensar detenidamente la forma en que se abordan este tipo de conflictos, particularmente porque además la figura de legítima defensa para la exclusión de delito no siempre puede ser observada por los elementos que exige entre otros que sea una agresión actual o inminente.

Quiero mencionar lo que establece en este sentido Claus Roxin, que se ha ocupado con algún detenimiento del caso en la mujer que se encuentra sometida a continuos malos tratos de su marido o de su pareja, el autor ha concluido que en las limitaciones al derecho de defensa no puede mantenerse incólumes en el caso de una mujer golpeada o violentado, inclusive psicológicamente, ya que no se le puede exigir a ella el deber que su pareja ha desatendido previamente y por eso puede hacerle frente con un arma de fuego, si no puede defenderse de otro modo y no está obligada a abandonar la casa en lugar de defenderse.

La otra reforma que estoy planteando al Código Federal tiene que ver con el artículo 24, adicionando un numeral 1 Bis y reformando el numeral 7 de este artículo, y lo emprendemos con la intención, en primer lugar, de establecer la prisión domiciliaria como una pena, este es un asunto de gran relevancia que no pudimos, por desgracia, resolver en la Ley Nacional de Ejecución Penal, que en lo suyo es una gran ley.

Sin embargo, nos parece importante que este tema se aborde con mayor detenimiento en el análisis para adicionar en este artículo, porque necesitamos garantizar, en primer lugar, ver también desde un enfoque de derechos humanos y perspectiva de género la trascendencia de que una mujer casi siempre sola cuando tiene que enfrentar un delito, tiene que pugnar una sanción de privación de libertad, pero la repercusión cuando tiene hijos, sobre todo cuando tiene hijos pequeños, es verdaderamente traumática.

La sanción de privación de libertad por la afrenta que hizo las leyes penales las lleva por desgracia este castigo que no ponemos en duda, sea una sanción meritoria a partir de la comisión del delito, pero por desgracia trasciende, golpea de manera inminente, terrible a sus hijas e hijos que dependen de ello.

De ahí que en las democracias se configura esta otra alternativa, otra medida de privación de libertad, en este caso con la figura de la prisión domiciliaria.

La tercer reforma que está inscrita en el Título Segundo, del Primer Libro, que adicionamos a un artículo 25 Bis de manera muy rápida la menciono. Tiene como objeto incluir la definición de prisión de  domiciliara en esta denominación para que pueda entenderse de manera clara la característica a la que se puede invocar, la definimos cómo, y así quedaría textual, la privación de la libertad de movimientos y comunicación de una persona vinculada, acusada o sentenciada que se cumple fuera del centro penitenciario, bien en el propio domicilio, bien en otro fijado por el juez bajo el cuidado de la autoridad ejecutoria.

No olvidemos que ahora en la Ley de Ejecución Penal hay una nueva figura en ese nuevo sistema que es el del juez de ejecución, justamente lo que estamos estableciendo en este artículo es que sea  una potestad del juez o jueza de ejecución, la medida alternativa de la privación de la libertad, en este caso prisión domiciliaria.

El otro artículo que establecemos, que complementa estos dos preceptos fundamentales que acabo de mencionar, también al Código Penal, tiene que ver con incluir en la reparación integral del daño el pago de alimentos de las personas dependientes de la víctima de feminicidio.

Este es otro aspecto importante, como ustedes pueden observar, estas reformas al Código Penal Federal están inscritas, precisamente  buscar justicia para las mujeres, es una importante reforma, desde la perspectiva de género que creemos, es necesario esté en el Código Penal Federal, y de acuerdo, además con la Ley General de Víctimas, sabemos que las víctimas indirectas lo son los familiares o aquellas personas físicas a cargo de la víctima directa que tengan relación inmediata con ello.

En este caso, el delito de feminicidio, por desgracia en nuestro país, cobra la vida de un promedio de siete mujeres asesinadas al día, es algo verdaderamente terrible, es un horror tener que venir a decir aquí a decir y cuantificar  cuántas mujeres mueren al día por feminicidio y hasta el momento desconocemos el número de niñas y niños que se han quedado en la orfandad.

A veces les va bien, quedan a cargo de sus abuelas, abuelos, sus hermanos mayores, si los tienen, de familias extensas, pero en muchas ocasiones no, y en la mayoría no hay condiciones para lograr garantizar la reparación del daño a estas víctimas indirectas  cuando su madre es asesinada.

Es cuanto, muchas gracias, Presidente.