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Intervención del Senador Miguel Barbosa Huerta



Sen. Miguel
Barbosa Huerta


Grupo Parlamentario del
Partido del Trabajo
Lista Nacional
Senador Electo por Representación Proporcional Basado en el Capítulo II, Sección I Artículo 56
de la CPEUM
Suplente: Marlon Berlanga Sánchez

Av Paseo de la Reforma No. 135, Hemiciclo Piso 03 Oficina 06, Col. Tabacalera, Alcaldía Cuauhtémoc, Cd. de México, C. P. 06030.

Tel: 01 (55) 53-45-30-00 Ext. 3158, 3116

E-mail: miguel.barbosa@senado.gob.mx

Integración en Comisiones.

Intervencion del día Jueves 14 de diciembre de 2017


Intervención en contra

Dictámenes a Discusión y Votación

De las Comisiones Unidas de Gobernación; de Defensa Nacional; de Marina; y de Estudios Legislativos, Segunda, el que contiene proyecto de decreto por el que se expide la Ley de Seguridad Interior.

El Senador Luis Miguel Gerónimo Barbosa Huerta: Parece que sí hay debate ya.

A ver, el tema de la inseguridad pública debería corresponder a un nuevo modelo policial, a un nuevo modelo de seguridad pública.

La decisión que se tomó desde el poder fue abandonar la construcción de esos dos modelos cuando se canceló la discusión y, en su caso, la aprobación de la reforma constitucional que enviamos a la Cámara de Diputados.

De la cual los oradores que han estado acá formaron parte en esa construcción de esa propuesta, pero se decidió abandonar el modelo de esta forma de atacar al crimen organizado y se entregó a las Fuerzas Armadas este destino.

La esencia de la propuesta de esta reforma, de la Ley de Seguridad Interior, es eliminar el concepto de seguridad pública y desarrollar el concepto de la Ley de Seguridad Interior.

El artículo 89, fracción VI, que se ha venido a mencionar en innumerables ocasiones, tiene su origen inclusive en la Constitución de 1917, ha estado intocado a lo largo de más de un siglo, y en él se le otorga al Presidente de la República la faculta de preservar la seguridad nacional y de disponer de la totalidad de las Fuerzas Armadas para asuntos de seguridad interior y defensa exterior.

En ningún lado de la Constitución se establece que la seguridad interior es una vertiente de la seguridad  nacional.

No encuentra uno en el texto constitucional una definición de cada uno de ellas.

Por eso va a las leyes, a las bases  legales  que desarrollan los conceptos constitucionales, y en la Ley de Seguridad Nacional encontramos esa definición.

Ahora en la Ley de Seguridad Interior  encontramos la definición de seguridad interior, y en esta definición estando vigente el texto del artículo 21 constitucional que hace una definición de seguridad interior y establece que  la misma debe de estar encargada a instituciones civiles simple y sencillamente se anula, por eso es inconstitucional.

Por eso esta ley, esta propuesta que estamos discutiendo es inconstitucional.

A ver, ya se han expresado de manera muy profusa las y los Senadores, y parece que lo seguirán haciendo, que rechazan la Ley de Seguridad Interior.

De manera tendenciosa se ha señalado que quienes rechazamos esta propuesta, estamos en contra de las Fuerzas Armadas.

Mentira, nada más alejado de la realidad, por lo menos lo digo, por mi parte.

Nuestras Fuerzas Armadas deben ser una fuerza de paz; nuestro Ejército es el heredero de los contingentes armados que se alzaron en contra del usurpador Victoriano Huerta, el asesino de Madero, de Pino Suárez, de Belisario Domínguez, nuestro Ejército es quien derrotó al general  sanguinario y traidor que intentó asesinar a la democracia mexicana.

Nuestras Fuerzas Armadas son un Ejército de origen popular y plural, nacionalista, institucional y solidario con su pueblo. Aquí hacemos nosotros un reconocimiento a las mujeres y   los hombres de uniforme, que, sin dudarlo han apoyado a  nuestra población en desastres naturales como los ocurridos en septiembre de este año.

La Ley de Seguridad Interior pone en riesgo la institucionalidad de las Fuerzas Armadas, hace casi 50 años el gobierno priista de Gustavo Díaz Ordaz cometió el grave error de instruir al Ejército al reprimir a los estudiantes en 1968.

Luis Echeverría los mandó a la guerra sucia, y Felipe Calderón, y, antes inclusive concuerdo con la fecha de 1996 los involucró  en el combate al crimen organizado.

Este gobierno ha perdido la visión de Estado. En las filas del gabinete no quedan estadistas, no quedan voces sensatas, que tengan presente, cómo la subordinación de los mandos militares a la autoridad civil ha sido un factor fundamental, primero, de la paz social; y, segundo, de nuestra transición a la democracia.

La aprobación de esta  propuesta de ley será un grave error de este gobierno, porque lejos de ofrecer una vía de solución al problema de la inseguridad y de la violencia que vive nuestra nación, profundizará la descomposición social.

Qué lamentable.

Qué terrible que este gobierno termine de esta manera, termine con la aprobación de una  ley que va a militarizar al país, que vulnera los derechos humanos y que pone en riesgo nuestra paz social.

Como nunca antes muy diversas instituciones, organizaciones nacionales y extranjeras y personalidades han alzado la voz en contra de  la Ley de Seguridad Interior.

Como siempre ha ocurrido, en este se ha ignorado la crítica, como siempre se ha aparentado apertura, fingido que se escucha a las voces discordantes, pero al final se aprueba  lo que se tenía previsto de antemano.

El gobierno no ignora, el enorme rechazo social a esta ley, pero simplemente no le importa. Sus intereses y sus prioridades nunca han sido a favor de la gente.

Reitero, las Fuerzas Armadas no pueden, no deben asumir la función de seguridad pública, porque esto alteraría de manera fundamental la naturaleza de las instituciones básicas del Estado.

Transformar este orden jurídico equivale a cambiar el eje en torno al cual gira el poder político, significaría modificar su cimiento en la legitimidad social para depositarlo en una valoración discrecional y subjetiva del orden y la disciplina.

Los hombres y  las mujeres del poder político y la oligarquía mexicana ven venir el cambio de régimen en el 2018; el cambio de régimen  no es el cambio de gobierno, es la modificación del modelo económico, político y social.

La mano dura, la militarización del país y el retroceso de las libertades son anhelos largamente acariciados por los sectores más conservadores y reaccionarios de nuestro país para los cuales la democracia es un molesto obstáculo, y se preparan de esta forma al cambio de régimen que se dará en el año 2018.

La aprobación de esta ley es riesgosa en extremo para la democracia; fatal para las libertades y  los derechos civiles, sociales y políticos; lo que viene después no le conviene a nadie, al menos a ningún mexicano  con esperanza demócrata e igualitaria.

Afortunadamente a nadie engaña esta simulación, la sociedad tiene perfectamente claro sus riesgos y los motivos que le inspira.

Con todo respeto, y responsabilidad afirmo que con esta ley o sin ellas, el Ejército no ganará la guerra contra el narcotráfico.

El combate a la delincuencia organizada corresponde a las fuerzas policiales civiles.

En todo el desarrollo que hicimos en este Senado en la reforma constitucional, la llamada mando mixto, lo que necesitamos erradicar es la corrupción, en el combate a la delincuencia, y terminar con la impunidad.

Ese es el verdadero clamor de nuestra sociedad, y no  la mala utilización de nuestras Fuerzas Armadas.

Los delincuentes cometen delitos, no violan derechos humanos, hay que recordar y tener presente ello, no cometen delitos, no violan derechos humanos; cometen delitos, hay que aplicar la ley, pero hay que pacificar el país.

Hay que aplicar la ley.

Aquí que no se vengan a afirmar circunstancias que tienen toda la orientación política electoral, se vale, también se vale, y lo escuchamos y lo podemos debatir.

Estamos satisfechos de estar del lado correcto de la historia en defensa de los derechos humanos, de la institucionalidad de las Fuerzas Armadas.

Nosotros votamos por la paz.

Reconocemos al Ejército Mexicano.

Votamos por la paz, y desafortunadamente creo que sin darse cuenta de los alcances de esta ley, ustedes están votando por la continuidad de una guerra.

Buenas noches, señoras y señores.