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Intervención del Senador Zoé Robledo Aburto



Sen. Zoé
Robledo Aburto


Grupo Parlamentario del
Partido del Trabajo
Chiapas
Senador Electo por el Principio de Primera Minoría
Suplente: Froilán Esquinca Cano

Av Paseo de la Reforma No. 135, Hemiciclo Piso 3 Oficina 18, Col. Tabacalera, Alcaldía Cuauhtémoc, Cd. de México, C. P. 06030.

Tel: 01 (55) 53-45-30-00 Ext. 3273, 5198

E-mail: zoerobledo@senado.gob.mx

Integración en Comisiones.

Intervencion del día Martes 10 de abril de 2018


Presentación de Iniciativa

Del Sen. Zoé Robledo Aburto, a nombre de Senadoras y Senadores del Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo, con proyecto de decreto por el que se expide la Ley que establece las Bases para el Desarrollo de la Política Exterior del Estado Mexicano.

El Senador Zoé Robledo Aburto: Con el permiso de la Presidencia.

Compañeras y compañeros:

Hay fechas que marcan la historia y  que alteran para siempre, para siempre el futuro.

 

El pasado miércoles marca el más importante, antes y después de nuestra relación con los Estados Unidos de Norteamérica en todo lo que va de este siglo y quizás por lo menos en la segunda mitad del pasado.

La política exterior mexicana sigue entendiendo a Donald Trump como una anomalía y no como una realidad, y  de ahí una incapacidad para lidiar con su presencia.

Dicen los expertos en geopolítica que quizás si Santa Anna hubiera decidido  avanzar desde Houston hacia Nueva Orleans, otra sería la historia del mundo y desde luego otra sería la historia de nuestra nación.

Cómo entonces, estamos en un parteaguas histórico, pues entonces los libros analizarán este momento y cómo actuamos nosotros y tener el privilegio de ser sus protagonistas.

Esta no es la primera vez que sucede algo así en México con los Estados Unidos, en esta misma tribuna del Senado de la República, alguien más  había denunciado la incapacidad del gobierno mexicano de entender, ajustar y replantear la política exterior ante riegos del exterior.

Y fue él, Belisario Domínguez, en 1913, denunciaba a Victoriano Huerta diciendo, en su constante obsesión: “Hace varios días que su gabinete ha estado incompleto y no ha sido capaz de completarlo, entonces,  Huerta está provocando un conflicto internacional con los Estados Unidos de América y ese conflicto los puede llevar a la intervención”.

Menos de un año después, en la madrugada del 21 de abril de 1914, el Presidente norteamericano Wilson, dio la orden  de comenzar la acción en Veracruz.

Entonces, si en aquel momento ya había, desde el Senado, quién denunciaba que las amenazas externas se deben de atender con fortaleza institucional y con unidad, no desoigamos los signos de la historia, no desoigamos a quien honramos teniéndolo aquí presente de manera permanente.

La invasión en aquellos años nos recordó la vulnerabilidad de nuestras fronteras, pero sobre todo la vulnerabilidad de nuestras instituciones.

En México, las agresiones a nuestra patria son más el producto de la debilidad de nuestras instituciones que la vulnerabilidad  de nuestras propias fronteras, y quizás estén pensando y quizás me dirán que era otro mundo, uno en donde el poder militar definía las relaciones internacionales,  y ciertamente por eso es que es esta iniciativa, porque no existían entonces las Naciones Unidas, no existía la Corte Internacional de Justicia, no existía ni siquiera el Banco Mundial. 

Todo, todo ese andamiaje de derecho internacional que sostiene hoy las relaciones entre países a partir de la negociación, de la diplomacia y del liderazgo, no sólo de hombres y de mujeres, sino también de instituciones y de organismos multilaterales, estaba ausente.

Pero a veces, a veces sobrevaloramos la momentánea paz que parece subsistir en Occidente, no olvidemos que esa paz es una excepción en la historia y no olvidemos que esas instituciones son frágiles,  Irak, Ucrania y muchos otros  países nos deberían de recordar de manera constante que confiar en esa paz perpetua es de una enorme irresponsabilidad.

Hoy que estamos en un escenario similar en donde el Presidente Trump como Wilson orillan nuestros estados a un momento de tensión a partir de la intimidación y el hostigamiento de las fronteras, vale la pena preguntarnos, ¿acaso, acaso se ha cancelado ya todos los posibles canales de comunicación entre y un Estado y otro?

¿Hemos acaso sobrevalorado el extraño pacifismo de nuestro vecino durante décadas?

¿Podemos hablar que la diplomacia  se ha agotado? Y no es una exageración retórica ni una hipérbole decir que la diplomacia se está agotando.

Prueba de ello es que en 2015, la Embajada de México en Estados Unidos estuvo acéfala durante seis meses, seis meses hasta que después fue nombrado el Embajador Miguel Basáñez y ocho meses después  fue destituido, caso similar, buena parte de casi todo el 2016, la propia Embajadora de Estados Unidos en México estuvo ausente, hoy México, frente a esta amenaza no tiene embajador de Estados Unidos en nuestra nación.

En el momento más  tenso entre las dos naciones, pareciera, pues que simplemente la diplomacia no importa; y  no es que la diplomacia no fuera importante, sino que fue más importante la relación comercial, el acuerdo de alto nivel, el memorándum de entendimiento, la implicación en regulaciones, el café con el yerno.

Hoy, México se enfrenta a    la posibilidad de una reestructuración muy agresiva del Tratado de Libre Comercio de América del Norte e incluso su posible cancelación, la relación comercial entonces tampoco es lo que está guiando aquí la relación.

Si ya no es la diplomacia, si ya no es lo comercial, qué nos queda compañeras y compañeros, en un país en donde todo el país debe articular la unidad nacional alrededor del cambio que  viene ya aceptar la superación y trascendencia del statu quo como algo inevitable.

Por eso ante el vaciamiento de sentido de México en el exterior, es el momento de republicanismo global; es ese republicanismo global el que puede regresar las cosas  al estado de origen en donde la dignidad y las causas eran más importantes que los intereses, en donde había diálogo y no amenazas, en donde había respeto y no  agresiones.

Un país con capacidad de ejercer la soberanía del Estado por encima de grupos criminales o de poderes económicos no elegidos al interior, ese Estado puede ser México y podría utilizar las herramientas del derecho internacional para ejercer su soberanía en el exterior.

Es por eso, que la presente iniciativa tiene por objeto establecer el marco legal que permita al Estado Mexicano desarrollar su política exterior en apego a principios constitucionales  e internacionales para la conducción de las relaciones  ante la comunidad internacional.

De eso se trata esta iniciativa, compañeras y compañeros, porque ahí está la fuerza de esta iniciativa, en la programación de la política exterior, supervisión por parte de nosotros, por parte del Senado, nunca como antes en este sexenio ha resultado tan evidente el límite que tiene el Senado como contrapeso en política exterior.

Sí nombramos embajadores, sí ratificamos acuerdos, pero  en qué momento se nos preguntó sobre grandes decisiones, a quién de ustedes le preguntaron si era buena idea o no, invitar a Trump. A quién de ustedes le preguntaron si era buena idea o no hacer una renegociación hacer una renegociación del Tratado de Libre Comercio que excluye al otro poder que la Constitución tiene esas facultades.

Por eso para que haya un efectivo replanteamiento de nuestra relación bilateral con los Estados Unidos, esta iniciativa no puede iniciar un proceso de ajuste y modificación de nuestras instituciones desde una posición de debilidad.

La semana pasada  este Senado, de manera unánime, emitió un exhorto al gobierno mexicano, que fue aprobado por absolutamente todas las fuerzas políticas, para priorizar el respeto hacia México en el cual se plantea la suspensión  de la cooperación bilateral en materia migratoria y anticrimen con Estados Unidos hasta que el Presidente Trump retire los elementos de la guardia nacional de la frontera.

El Presidente Enrique Peña Nieto mandó  ese mismo día un mensaje a la nación, y fue un mensaje oportuno y fue un mensaje claro: “Nadie, ni nada por encima de la dignidad y de la soberanía nacional”. En su mensaje, el Presidente mencionó al Senado de la República y mencionó cómo de manera unánime habíamos condenado las expresiones ofensivas infundadas sobre los mexicanos.

Por eso hoy lo decimos de manera muy clara,  no hemos recibido respuesta alguna por parte del Ejecutivo Federal, el exhorto no planteaba que saliera en cadena nacional, qué bueno que se hizo, no planteaba que se mandara un twitter en inglés, qué bueno que se hizo, el exhorto planteaba la suspensión de la cooperación en materia migratoria, entre otras cosas, y hoy, no hemos recibido  respuesta.

Entonces yo quiero preguntarles, para un nuevo momento político en el contexto del republicanismo global, ¿qué pasaría si el Presidente hiciera caso, oyera ese exhorto del Senado y tuviéramos una respuesta positiva?

En ese momento  tendríamos que suspender la cooperación en materia migratoria y la suspensión en materia migratoria significa simplemente una cosa, que los seis mil funcionarios y agentes que integran la plantilla del Instituto Nacional de Migración dejen de detener a los migrantes particularmente de Centroamérica, significaría abrir las puertas de los centros de detención de quienes ya fueron detenidos, pero no han sido deportados, a abrir las puertas y que salgan de ahí, de manera inmediata, significaría que por las carreteras pudieran transitar los centroamericanos y que en las casetas hubiera una orden de proteger sus derechos, significaría que cualquier corporación  policíaca no se atreviera, ni con el pétalo de una rosa, tocar a un migrante, abusar de él. Todo lo contrario, acompañarlo en su peregrinaje, acompañarlo en el ejercicio del derecho humano, que es la migración.

Por eso desde esta tribuna lo digo de manera muy clara:

Señor Presidente, mis respetos para el mensaje.

Señor Presidente, seguimos esperando su respuesta.

El antecedente, compañeras y compañeros, el antecedente existe, no estamos inventando aquí nada, México ha abierto sus puertas y ha abierto sus brazos a la España republicana que, en su momento, le enseñó a una generación entera que la fuerza puede destruir el alma y que a veces el coraje no obtiene recompensa.

Recibimos a miles, miles de académicos, doctores, científicos de Sudamérica, cuando esos países estaban gobernados dictadores que los perseguían.

Recibimos, en la frontera sur, en medio de la guerra civil, de Honduras, de El Salvador y de Guatemala a miles de centroamericanos, y los chiapanecos recordamos ese episodio con un enorme orgullo porque compartimos nuestra pobreza con ellos y aprendimos a partir la tortilla a la mitad y nunca, jamás, los vimos como adversarios; nunca los vimos como agentes externos que venían a dañar al país, todo lo contrario.

Aquí en este Senado hay hijos de migrantes, hay quienes tienen en sus venas sangre de otros países, pero porque el Estado mexicano así lo decidió, porque abrimos nuestras puertas y por eso nos respetaban.

En ese sentido, compañeras y compañeros, si es el Presidente Trump quien ha distorsionado la forma como conduce a su país en materia de política exterior, nosotros no debemos ver más, jamás, a los intereses económicos como la única guía, debemos volver a las causas de la democracia, del humanismo; a las causas de la defensa, de lo que nos describen como nación.

Senadoras y Senadores, hay momentos en nuestra historia en donde la unidad tuvo sentido porque había una amenaza externa, en esos momentos las instituciones respiraban porque estaban representadas en hombres y mujeres que habían hecho la Revolución.

Ahí esta foto famosa y muy recordada del momento en el que Ávila Camacho reunió a todos los generales y ex presidentes, incluido a Calles y a Cárdenas, y absolutamente a todos ante una amenaza externa.

La unidad nacional debe de tener sentido, y una forma de darle sentido es actualizar nuestra política exterior como herramientas jurídicas para implementar los principios de un nuevo republicanismo global.

Con esta iniciativa será posible que teniendo en orden nuestra política interna podamos defender con dignidad ese republicanismo global y los valores de la dignidad, y la solidaridad nos permita nuevamente con orgullo y nuevamente con verdad poder repetir esta frase “La Patria es primero”.

Antes la unidad simplemente es un discurso, bienvenido el discurso.

Señor Presidente, esperamos la respuesta.

Es cuanto, señor Presidente.

Gracias.