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Intervención del Senador Dante Delgado

Intervencion del día Martes 02 de octubre de 2018


Posicionamiento Gpo. Parlamentario

Develación de la leyenda “Movimiento Estudiantil de 1968”, en el salón de sesiones de la Cámara de Senadores .

 

Senador Dante Alfonso Delgado Rannauro:  “Habría que lavar no solo el piso, la memoria; habría que quitarle los ojos a los que vimos asesinar también a los deudos; que nadie llore, que no haya más testigos, pero la sangre echa raíces y crece como un árbol en el tiempo. La sangre en el cemento, en las paredes, en una enredadera nos salpica, nos moja, nos moja de vergüenza, de vergüenza, de vergüenza”. Jaime Sabines. Fragmento de Tlatelolco 68.

El 2 de octubre es más que una fecha para recordar; es uno de los tantos símbolos de la represión, corrupción e intolerancia de los gobiernos mexicanos.

Es un símbolo que tendría que llenarnos de vergüenza, pero también es el símbolo de la rebeldía de una generación, de su valentía, de su conciencia social manifestada en las calles y en las plazas.

Es un símbolo que tendría que llenarnos de orgullo.

El 2 de octubre de 1968 fue el movimiento que marcó a una generación, a mi generación, porque fue uno de esos momentos históricos, en  los que si no decidías estar en contra del régimen, te convertías en su cómplice.

Porque ese 2 de octubre fue posible gracias a la complicidad de las instituciones y de todos los que guardaron silencio, por la falta de contrapesos a una Presidencia intransigente, represora, totalitaria por el silencio de algunos medios de comunicación y por los aplausos de otros, por las fuerzas de seguridad civiles y militares que ese día traicionaron al pueblo mexicano, y por un sistema de justicia que 50 años después, aún no ha hecho justicia.

La matanza de Tlatelolco se manifiesta vigente no sólo como una fecha simbólica, no sólo como un suceso que no debemos olvidar, sino como una realidad que se repite todos los días y que sigue cobrando la vida de cientos, miles de mexicanos.

Porque después del 68 fue el halconazo, las matanzas de Aguas Blancas, Atenco, Tlatlaya, y de los estudiantes desaparecidos, 43 de Ayotzinapa.

Porque después del 68 fue el asesinato de líderes comunitarios y defensores del medio ambiente Agustín y Miguel Ángel Vázquez, activistas güirráricas; Guadalupe Huet Gómez, activista tzotzil, Juan Ontiveros e Isidro Valdenegro, activistas rarámuris, Jesús Javier Ramos Arreola, defensor del Cerro del Teyaco, y cientos y cientos más en todo el país.

Porque después del 68, fue el asesinato de periodistas, sólo para hacer su trabajo, Javier Valdés, Miroslava Breach, Rubén, Anabel, Luciano, 118 periodistas asesinados en los últimos 18 años.

Porque después del 68 son más de 30 mil desaparecidos desde que inició la llamada guerra contra el narco, y el asesinato de familiares que los estaban buscando, Maricela Escobedo, Don Nepo, Sandra Luz Hernández, Fernando Carreto, Doña Coni.

En México hay un grave problema de violencia, inseguridad, represión por parte del Estado, poderes fácticos y grupos criminales.

En México hay violaciones de derechos humanos, ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, detenciones arbitrarias, amenazas, hostigamientos y ataques físicos.

Y este problema no se va a resolver negándolo como sistemáticamente lo ha hecho el gobierno federal ni se va a resolver manteniendo el sistema que ha permitido que México haya llegado al grado de violencia e impunidad, que hoy resultan insostenibles.

Ese problema se va a solucionar primero con la sociedad civil que ha dejado de manifestarse de todas las formas posibles como lo son el zapatismo, con el movimiento por la paz con justicia y dignidad, con los autodefensas, con las fuerzas unidas por nuestros desaparecidos, con las rastreadoras, con artículo 119 y con el trabajo de cientos de agrupaciones y activistas que decidieron dar la cara por México, cuando el gobierno no lo hizo.

Pero también garantizando cambios de fondo, cumpliendo con el compromiso de darle a México seguridad sin guerra, abrogando la ley de seguridad interior que el oficialismo convirtió en una ley golpista y garantizando la existencia de un fiscal verdaderamente autónomo, garantizando la autonomía del Poder Judicial y que nunca más las instituciones sean utilizadas de manera facciosa por el Presidente en turno.

Este problema se va a solucionar cuando el legislativo deje de ser, como en 1968 un aplaudidor del Presidente y se convierta en un verdadero contrapeso a los excesos del poder, cuando legisle de la mano de la sociedad civil pensando en la gente, construyendo instituciones que trabajen para la gente.

Hoy 2 de octubre, a medio siglo del brutal ataque del Estado en contra de los estudiantes tenemos que entender que México no necesita más efemérides ni monumentos; necesita verdad, necesita justicia, necesita que más que nunca el Estado use su fuerza en contra de la sociedad, que nunca más  el Estado use su fuerza en contra de la sociedad; necesita que todos los que tenemos una responsabilidad pública, como los aquí reunidos honremos nuestra palabra y hagamos realidad el cambio con el que nos comprometimos.

Por ello, sólo así rendiremos homenaje verdadero al movimiento estudiantil de 1968.

Gracias, Presidente.