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Intervención del Senador Clemente Castañeda Hoeflich

Intervencion del día Martes 09 de octubre de 2018


Intervención

Comparecencia del Dr. Luis Videgaray Caso, Secretario de Relaciones Exteriores, en el marco del Análisis del VI Informe de Gobierno del Presidente de la República, en materia de Política Exterior

El Senador Clemente Castañeda Hoeflich: Con el permiso de la Presidencia.

Bienvenido, señor Secretario, a esta soberanía.

Nosotros hemos sostenido, al igual que muchas otras personas, que la política exterior mexicana debe estar marcada por dos principios fundamentales: la dignidad y la eficiencia.

Para esta comparecencia, el grupo parlamentario de Movimiento Ciudadano lanzó una pregunta abierta a los ciudadanos justamente para que nos dijeran: ¿Qué le preguntarían a usted como Secretario de Relaciones Exteriores, en el contexto del análisis de este informe de gobierno?

Recibimos múltiples preguntas que le voy hacer llegar por escrito al final de la intervención, pero debo decirle que la mayoría de ellas versaron justamente sobre la dignidad y el respeto que México debe enarbolar en su política exterior y que para muchos mexicanos parece haberse perdido en los últimos años, particularmente en la relación con Estados Unidos.

No podemos olvidar que una política exterior errática, diría yo, mermó el liderazgo y la autoridad que debe de tener nuestro país en el contexto internacional y particular en nuestra relación con América Latina.

Es inevitable, como se ha dicho aquí por mis compañeras y compañeros, recordar uno de los episodios más penosos en la política exterior mexicana, al invitar a un candidato presidencial, en el caso de Donald Trump, que se dedicó a insultar y a denigrar a los mexicanos en pleno auge de su campaña de desprestigio contra el pueblo mexicano y que fue invitado y recibido en Los Pinos, prácticamente como Jefe de Estado, solo para que unas horas después de dejar nuestro territorio continuara con insultos en uno de sus eventos de campaña.

Esa acción, nos guste o no, aumentó seguramente la popularidad del entonces candidato y dejó muy mal parado a nuestro país.

Peor aún, ya como Presidente Donald Trump, materializó muchas de sus promesas de campaña en acciones y políticas contra los migrantes.

Señalo algunas: El anuncio de la militarización de la frontera, la separación de familias de migrantes que en su momento afectó a más de 12 mil niños de distintos orígenes o las redadas masivas y la criminalización de los migrantes.

Nada más para traer un dato a colación, solo en el primer semestre de 2018 se contaron más de 100 mil deportados mexicanos, 40% más que en el mismo período de 2017.

A esto, lamentablemente se suma un discurso que incita al odio contra los migrantes mexicanos, que promueve la discriminación y la hostilidad y que perturba la vida cotidiana de millones de mexicanos que viven en este país de norte.

Todo esto, a nuestro juicio, no tuvo una respuesta digna y enérgica por parte del gobierno mexicano.

Las acciones diplomáticas ya fueron el marco de la relación bilateral o ante instancias internacionales fueron prácticamente nulas.

La reacción más digna, y hago un paréntesis, porque decía usted ahorita en su intervención: “Que México no negocia a través de las redes sociales”. Me parece irónico que la reacción más digna se limitó a un tuit fuera de tiempo de parte del Presidente de la República.

Más aún, ni siquiera en la última intervención ante la Asamblea  General de las Naciones Unidas, un escenario inmejorable, por cierto, el Presidente aprovechó la oportunidad para denunciar estas agresiones y recuperar cuando menos parcialmente la dignidad y el respeto de nuestra política exterior mexicana.

Y más allá de esto, la política migratoria mexicana no logró o no ha logrado darle respuestas a la comunidad migrante en sus demandas más sensibles.

Nuestra red consular no logró convertirse en  una sólida defensoría de los mexicanos, ni en una instancia para el empoderamiento comunitario de los migrantes.

Siguen siendo muy pocos y escasos los programas comunitarios de los consulados para el desarrollo de proyectos productivos y para la inclusión de la comunidad migrante, de sus pequeños empresarios y de sus jóvenes estudiantes.

Y hay un desdén muy grave hacia la situación que viven las mujeres migrantes, una situación de constante discriminación y vulnerabilidad.

En suma, los migrantes mexicanos sienten que su gobierno ha estado prácticamente ausente, que su gobierno ha volteado a ver a otro lado, cuando debiera hacer uso de la red consular más grande de un país en otro, para apoyarlos, para empoderarlos, para dignificar el nombre de México.

A las omisiones hay que sumar las irregularidades que se han detectado.

Hoy el periodista Salvador Camarena y algunos otros, haciendo eco justamente de la pregunta que lanzábamos en redes sociales, cuestionaban la entrega de recursos públicos por parte de la Secretaría de Relaciones Exteriores a organizaciones de la sociedad civil.  

Yo ampliaría el cuestionamiento, recordando que recientemente la Auditoría Superior de la Federación observó el desempeño de la Secretaría de Relaciones Exteriores, precisamente por anomalías financieras en programas de protección a migrantes; irregularidades de aproximadamente 50 millones de pesos que aparentemente no fueron utilizadas correctamente, según el dicho de la Auditoría.

Hago un par de preguntas concretas.

¿Qué faltó pues para que la política migratoria mexicana se pusiera a la altura de las demandas de la comunidad migrante? ¿Por qué ante un panorama tan complicado y hostil en materia migratoria, la Secretaría se dé el lujo de malgastar recursos públicos, cuando la comunidad migrante y los consulados los necesitan hoy más que nunca? ¿Qué pasó, señor Secretario, con los recursos extraordinarios que en el año 2017 la Cámara de Diputados le asignó a los programas de atención a migrantes y qué avances se tienen sobre las distintas observaciones hechas por la Auditoría en torno a estos programas?

Es cuanto.

Muchas gracias.