+  -   
Transparencia Parlamentaria Transparencia Parlamentaria
Iniciativas, Minutas, Instrumentos internacionales y proposiciones
Asistencias / Votaciones
Senadores
Comisiones
Gaceta del Senado Gaceta del Senado
Gaceta de la comisión Permanente Gaceta de la Comisión Permanente
Gaceta del Senado Orden del Día
Versión Estenográfica Versión Estenográfica
Diario de los Debates Diario de los Debates
Comisión Permanente Comisión Permanente
Documentos de Apoyo Parlamentario Documentos de Apoyo Parlamentario
Marco Jurídico Marco Jurídico
Consultoría Jurídica Legislativa Consultoría Jurídica Legislativa
Consultoría Jurídica Legislativa Seguimiento a Reformas Constitucionales
Sinopsis Legislativa Sinopsis Legislativa
Sesión al minuto Sesión al minuto
Tratados Internacionales aprobados Tratados Internacionales aprobadas
Legislación aprobada Legislación aprobada
Respuestas a Proposiciones aprobados Respuestas a Proposiciones aprobados
Portal de Accesso
Organización Organización
Recursos Humanos Recursos Humanos
Recursos Materiales Recursos Materiales
Recursos Financieros Recursos Financieros
Información Relevante Información Relevante
Estado de Situación Financiera Estado de Situación Financiera
Código de Ética y Conducta Código de Ética y Conducta
Transmisión en vivo Transmisión en vivo
Licitaciones Públicas Licitaciones Públicas
Transparencia y Rendición de Cuentas Sede Actual Transparencia y Rendición de Cuentas Sede Actual
Portal de Accesso

Intervención del Senador Joel Padilla Peña



Sen. Joel
Padilla Peña


Grupo Parlamentario del
Partido del Trabajo
Colima
Senador Electo por el Principio de Mayoría Relativa
Suplente: Eduardo Guía Velázquez

Av Paseo de la Reforma No. 135, Hemiciclo Piso 6 Oficina 30, Col. Tabacalera, Alcaldía Cuauhtémoc, Cd. de México, C. P. 06030.

Tel: 01 (55) 5345 3000 Ext. 5108, 5020 y 3182

E-mail: oficina.joel.padilla.pt@senado.gob.mx

Integración en Comisiones.

Intervencion del día Miércoles 31 de octubre de 2018


Presentación de Iniciativa

Iniciativas

Del Sen. Alejandro González Yáñez, en nombre de las y los senadores integrantes del Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo, Iniciativa 3 de 3 que modifica la Ley General de Responsabilidades Administrativas para que las declaraciones sean auditables y sancionables.

 

El Senador Joel Padilla Peña: Con la venia de la Presidencia.

Senadoras y Senadores;

Mexicanas y mexicanos y colimenses:

Que quede constancia en esta Cámara de Senadores que el grupo parlamentario del Partido del Trabajo, sus Senadores y funcionarios fueron los primeros en presentar ante esta instancia su declaración patrimonial.

Separar la corrupción del neoliberalismo es imposible.

Desde nuestras concepciones hay dos causales para la corrupción: el capital y el poder.

Además no toda acción de corrupción se basa en apoderamiento del dinero, también hay malversación, dolo, distracción, discriminación, maltrato, explotación despiadada, negligencia, nepotismo y amiguismo, entre otras.

Para hacerle frente, la corrupción no debe ser vista como un problema policiaco o judicial identificar sus orígenes.

Sin embargo, resulta fundamental para proponer leyes apropiadas y acciones políticas que las hagan aplicables.

La corrupción, contrario a lo que insisten los medios de comunicación, no es sólo responsabilidad del sector oficial, el Estado o el gobierno de turno, sino que incluye muy especialmente al sector privado.

Este sector privado tiene una gran influencia sobre el estatal y, por lo tanto, el nivel de corrupción presente tiene mucho que ver con la manera en la que se comporta el sector privado en conjunto con los sistemas políticos.

Existen dos formas de tratar el problema de la corrupción, podemos abordarla desde el punto de vista normativo o desde el positivo. En la primera perspectiva se discute el deber ser; en la segunda, el ser.

Así, en una se analiza lo que debe hacer con la corrupción, mientras que en la otra se trata de entender, primero, por qué ella existe.

Ahora bien, sólo una correcta visión positiva, es decir, un diagnóstico acertado de lo que es la corrupción, permite hacer una adecuada recomendación normativa, lo que debe ser, es decir, una ley apropiada.

Con la corrupción sucede que en las contradicciones políticas de los principales actores se impone la visión normativa sobre la positiva. Todos y cada uno de los miembros de la sociedad mexicana creen tener la solución contra la corrupción y el castigo para los corruptos, y son raros los que primero han intentado comprenderla.

Como resultado, la corrupción es rechazada y condenada por todos, pero las políticas y las normas destinadas a combatirla son ineficaces, lo que genera una permanente insatisfacción ciudadana.

Según el Informe de Transparencia Mexicana 2017, en México, seis de cada diez personas consideran que la corrupción va en aumento; también seis de cada diez mexicanos creen que las policías son, en su mayoría o en su totalidad, corruptos, y creen que el gobierno no hace lo necesario para detener la corrupción.

Por otra parte, el acuerdo al Barómetro Global de Corrupción 2017, México es el país más corrupto en América Latina. Los mexicanos perciben la corrupción de dos formas: la corrupción de los demás, que se refiere principalmente a la corrupción de los políticos y los poderes fácticos; y la corrupción propia que es percibida como una forma aceptable de justicia social o redistribución de riqueza.

Pero en concreto, Senadoras y Senadores:

¿Qué es la corrupción? La palabra corrupción, del término latín “corruptio” encierra diferentes significados que van desde la acción de dañar, sobornar o pervertir a alguien. En los tres índices más importantes del mundo, el panorama de la “corruptio” de México es desolador, por decir lo menos.

Según Transparencia Internacional, somos el 123 de 176.

En el Foro Económico Mundial somos el 116 de 137.

Y en los Índices de Proyecto de Justicia Mundial somos el 99 de 133 en ausencia de corrupción, y el 108 de 103 en justicia criminal.

Es bueno recordar, Senadoras y Senadores, que la combinación de estos índices se usan como parámetro de medición de riesgo-país por empresas de instituciones, la corrupción es un fenómeno de muchos factores y múltiples causas.

De manera que las soluciones que se propongan deben tenerlas en consideración, es la gran enfermedad que entorpece y dificulta la capacidad del Estado mexicano para crear mejores condiciones de vida para todos.

No es un crimen sin víctimas, cada acto de corrupción, además de beneficiar a un corrupto, genera daños, costos y perjuicios para toda la sociedad.

Investigar, hacer justicia y sancionar en cada caso que se presenta es la única manera de recuperar la legalidad y la legitimidad que debe acompañarla.

El diseño del sistema para combatirla debe partir de las mejores prácticas y experiencias internacionales, pero debe de crearse en base a un profundo conocimiento y entendimiento del fenómeno propio de México.

Los mexicanos debemos dejar atrás la idea de que la corrupción es parte ineludible del destino de México, estamos persuadidos de que es posible construir un país mejor.

Según las últimas cifras de la Organización Transparencia Internacional, el Fondo Monetario Internacional estima que la corrupción mexicana equivale al 2 % del Producto Interno Bruto, unos 347 mil millones de pesos anuales aproximadamente.

El fenómeno de la corrupción política en la actualidad suele verse como un elemento inherente a la realidad mundial y una nación podrá alcanzar una mejor imagen internacional cuando menos condescendiente sea con este fenómeno, su nivel de tolerancia o la fortaleza de sus leyes para combatirla evidencia la madurez política de cada país. Es una tendencia social que en países con determinados intereses de grupos políticos, las prácticas de corrupción se den con más frecuencia.

Por esta misma razón deben existir organismos nacionales e internacionales, oficiales y privados que tengan por tarea supervisar el nivel de corrupción a iniciativa del país.

No debe existir conducta administrativa grave y no grave que no tenga sanción, la transparencia es parte de la cuarta transformación. Debemos garantizar que los eventuales infractores no queden sin sanción y que las innumerables conductas que trasgreden la legalidad administrativa estén claramente tipificadas en la ley, y nada abra espacios a la impunidad.

Es cuanto, Senador Presidente.