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Estado Actual: Desechada Ficha Técnica

De la Sen. María del Carmen Ojesto Martínez Porcayo, del Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo, con punto de acuerdo que exhorta al gobierno de la Ciudad de México, mediante las acciones pertinentes y dentro del marco del programa general de reconstrucción y en los proyectos derivados de la Ley de Reconstrucción, Recuperación y Transformación de la CDMX, asegurar la debida asistencia a propietarios y habitantes de edificios antiguos, la protección de los inmuebles de valor patrimonial, arquitectónico, cultural e histórico, así como defender la identidad barrial de las colonias emblemáticas de nuestra ciudad.

SE TURNó A LA COMISIóN DE LA CIUDAD DE MéXICO.


   PUNTO DE ACUERDO
RESCATE Y PRESERVACION DEL PATRIMONIO DE LA CIUDAD DE MEXICO

Ciudad de México, a 24 de abril de 2018.

PRESIDENTE DE LA MESA DIRECTIVA
CÁMARA DE SENADORES
PRESENTE.-

MARIA DEL CARMEN OJESTO MARTINEZ PORCAYO, INTEGRANTE DE LA LXIII LEGISLATURA DEL CONGRESO DE LA UNIÓN, POR EL PARTIDO DEL TRABAJO, CON FUNDAMENTO EN LOS ARTÍCULOS 2° y 71 FRACCIÓN II DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS; ASÍ COMO DE LOS ARTÍCULOS  8°, 1 FRACCIÓN II, 108 Y 276 DEL REGLAMENTO DEL SENADO DE LA REPÚBLICA;  SOMETO A CONSIDERACIÓN DE ESTA SOBERANÍA, EL PRESENTE PUNTO DE ACUERDO DE URGENTE RESOLUCIÓN, PARA QUE RESPETUOSAMENTE SE EXHORTE AL GOBIERNO DE LA CIUDAD DE MÉXICO, MEDIANTE LAS ACCIONES PERTINENTES Y DENTRO DEL MARCO DEL PROGRAMA GENERAL DE RECONSTRUCCIÓN Y EN LOS PROYECTOS DERIVADOS DE LA LEY DE RECONSTRUCCIÓN, RECUPERACIÓN Y TRANSFORMACIÓN DE LA CDMX, ASEGURAR LA DEBIDA ASISTENCIA A PROPIETARIOS Y HABITANTES DE EDIFICIOS ANTIGUOS, LA PROTECCIÓN DE LOS INMUEBLES DE VALOR PATRIMONIAL, ARQUITECTÓNICO, CULTURAL E HISTÓRICO, ASÍ COMO DEFENDER LA IDENTIDAD BARRIAL DE LAS COLONIAS EMBLEMÁTICAS DE NUESTRA CIUDAD; AL INSTITUTO NACIONAL DE BELLAS ARTES Y AL INSTITUTO NACIONAL DE ANTROPOLIGÍA E HISTORIA, PARA QUE, EN EL EJERCICIO DE SUS FACULTADES, TOME LAS MEDIDAS ADECUADAS PARA ASEGURAR EL RESCATE Y PRESERVACIÓN DE INMUEBLES REPRESENTATIVOS DE LA ARQUITECTURA DEL SIGLO XX, CARACTERÍSTICA DE NUESTRA CIUDAD, al tenor de los siguientes

CONSIDERACIONES


1.- Que en los últimos 5 años la Ciudad de México ha sido presa de una destrucción sin precedentes de su patrimonio arquitectónico, histórico y cultural.

Esto ha sido consecuencia de la voracidad de las empresas constructoras que a últimas fechas han proliferado con proyectos de desarrollo habitacional y comercial, pero también de la complicidad de las autoridades del gobierno de la Ciudad de México que, cuando no de una manera abierta, otorgando permisos o facilitando despojos disfrazándolos de “legales”, por omisión han hecho posible este saqueo que, al parecer, no tiene freno, porque obedece a un “modelo” de Ciudad que nada tiene que ver con nuestra historia comunitaria e identitaria.

Ejemplos de ello sobran. En la Colonia Guerrero, las vecindades, muestras de una arquitectura porfiriana que dota de identidad al barrio, están en extinción o en riesgo de colapsar, pues su inclusión en el listado patrimonial no garantiza su permanencia, y son presa codiciada de la ambición de los desarrolladores inmobiliarios.

En el otro extremo, Polanco, en la Delegación Miguel Hidalgo, ha sufrido también un grave deterioro en su patrimonio arquitectónico y cultural. De acuerdo con expertos, 500 inmuebles –de diversos estilos, entre ellos neocolonial y neocaliforniano, de principios del siglo XX– que habían sido considerados en el año 2000 para su conservación, quedan sólo alrededor de 250 [*].

Lo más grave es que las mismas autoridades se han encargado de sacar de la lista algunos inmuebles, sin ninguna explicación, y en otros casos se han demolido. Hablamos no sólo de los inmuebles declarados sino de los únicamente catalogados y de otros más aún no clasificados pero de notorio valor cultural y barrial.

Y no se diga colonias como la Condesa, Roma, Juárez y Cuauhtémoc, adonde la efervescencia inmobiliaria inunda sus calles y a diario vemos cómo se levanta un nuevo edificio tras otro, en dramático contraste con las enormes casonas y sus amplios jardines, algunas obras de los arquitectos más relevantes del siglo pasado y otras residencia de personajes o espacios adonde se desarrollaron sucesos clave, y que no solo revisten un alto valor histórico y cultural sino que reflejan la identidad de nuestra ciudad.

Ni en Avenida Paseo de la Reforma ni en otras áreas del Centro Histórico, zona que alberga un alto número de edificios patrimonio, estas edificaciones se han salvado de la vorágine de los grandes desarrollos.

Basta destacar que en el último medio siglo, la Avenida Paseo de la Reforma perdió el 90 por ciento de las casonas históricas asentadas en ella. Proyectos modernos y falta de supervisión de autoridades para preservarlas han ocasionado que sólo queden 14 inmuebles históricos de unos 100 que, según arquitectos y especialistas, formaban parte de esta emblemática vía [*]

De entrada, está el caso de la Línea 7 del Metrobús, que se construyó a contracorriente de la opinión de vecinos, urbanistas y ecologistas y ahora resulta que no cumplió con la reducción de las dimensiones de la publici­dad, como se estableció pre­viamente, con lo cual altera y demerita las condiciones de valor patrimonial en Cal­zada de Los Misterios, Paseo de la Reforma y el Bosque de Chapultepec.

Lo anterior se desprende del oficio 401.3S.1-2017/4980, fechado el 5 de diciembre del año que recién terminó, en­viado al director de Metrobús, Guillermo Calderón, por parte de Arturo Balandrano, titular de la Dirección Nacional de Monumentos Históricos del Instituto Nacional de Antro­pología e Historia (INAH), en donde se muestra la incon­formidad por la instalación de marquesinas publicitarias que acompañan a las esta­ciones, pues se considera que juegan un papel protagónico indeseado en las perspectivas visuales [*].

Aunque el Metrobús infor­mó hace unos meses, cuando salvó el amparo interpuesto por residentes de las colonias aledañas, que serían retirados 118 parabuses viejos y reempla­zados por un número menor de nuevas estaciones, el Ins­tituto consideró que las 102 nuevas marquesinas, que han sido instaladas a varios metros de distancia de los parabuses de la Línea 7, no representan una reducción significativa de los elementos que afectan el carácter histórico de la ruta. Incluso, indica que el Me­trobús no está cumpliendo con los acuerdos de retiro de muebles publicitarios viejos y reducción de los anuncios para el nuevo proyecto.

Y en cuanto a inmuebles patrimonio perdidos, sobran ejemplos. El caso de la casona de Reforma 297, construida en 1938 por el arquitecto Rafael Goyeneche, es emblemático pero no es la única casa patrimonio que es víctima de los grandes desarrollos de vivienda u oficinas. Lo que hemos estado viendo en el corredor de Paseo de la Reforma, al igual que en otras zonas de la Ciudad, es que a través de ciertos huecos legales han podido demoler casonas, que si bien no están declaradas, están catalogadas por el Instituto Nacional de las Bellas Artes, como patrimonio artístico y arquitectónico, y aún a pesar del sismo, el mercado inmobiliario privado insiste en construir viviendas en los barrios tradicionales a pesar de su riqueza arquitectónica.

Así, las colonias Roma, Hipódromo y Condesa encabezan la lista de los barrios sometidos a una presión férrea, dura y muchas veces sin escrúpulos de arquitectos, ingenieros, desarrolladores, fondos de inversión, empresarios allegados a políticos y funcionarios, que derriban viviendas con valor artístico, que rebasan las alturas permitidas, que aprovechan estímulos fiscales para invertir menos (presuntamente para vivienda de interés social que terminan vendiendo a precios más altos), y que incrementan el número de unidades autorizadas por cada desarrollo y extrapolar sus ganancias.

A esta lista de colonias se suman la Juárez, San Rafael, Santa María La Ribera, Cuauhtémoc, Anzures y Álamos, entre otras, adonde, más vulnerables que las arquitecturas colonial y la virreinal, están miles de edificios levantados a lo largo del siglo XX, con valor arquitectónico.

Se trata de obras de estilos como los llamados porfiriano, neocolonial, art decó, eclecticismo, colonial californiano y funcionalismo, característicos de nuestra Ciudad, muchos de ellos con la firma de maestros como Mario Pani, Juan Segura, Carlos Obregón Santacilia, Francisco Serrano, Juan O'Gorman y Luis Barragán, por citar los más conocidos.

2.- El hecho es que toda la arquitectura del siglo XX, considerados algunos edificios de valor excepcional, no tiene un resguardo. Una obra puede estar en el catálogo de la Dirección de Arquitectura del INBAL, pero si el particular quiere hacer algunas intervenciones, si incluso la quiere echar abajo, lo puede hacer.

De esta forma se pierde, día a día, a manos de capitales sin escrúpulos, parte de la riqueza arquitectónica y de barrio de la Ciudad de México. Y algo peor es que su condición de riesgo se ha agravado a raíz del sismo, pues cuando no realmente quedaron dañados en mayor o menor medida, con el pretexto de que los inmuebles están “afectados” se están destruyendo o en vías de derruir infinidad de estas obras arquitectónicas, desde luego para dar paso a nuevas edificaciones.

Baste destacar que según cifras oficiales, unos 1,800 inmuebles de la capital sufrieron daños significativos o graves, y muchos de ellos son de alto valor patrimonial. Y de acuerdo con la Secretaría de Cultura del Gobierno federal en la Ciudad de México hay sólo 89 sitios catalogados siniestrados, entre otros la Catedral Metropolitana, el Templo de Santiago en Tlatelolco, La Profesa y la iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles [*].

Algo que se ha dicho como aparente “explicación” de los recientes daños sísmicos es que las edificaciones tienen una “vida útil” de 20 a 30 años [*], argumento que, mal empleado, puede ser un justificante de la depredación que hemos estado viviendo, cuando la verdad es que el problema real no tiene que ver con la antigüedad de las construcciones sino una multiplicidad de factores que incluyen su mantenimiento adecuado, por sus propietarios o poseedores, pero también con la visión que se tiene de movilidad, del cuidado del suelo, y decisiones que más tienen que ver con las políticas públicas.

La clave está en aplicar tecnologías apropiadas, de que disponemos afortunadamente ya, para prevenir los graves daños sísmicos que amenazan las construcciones en zonas de alto riesgo sísmico y asumir varias cuestiones elementales básicas: que, en una ciudad como la nuestra no deben construirse edificios más allá de cierto nivel de altura; que esa regla existía, y que se violó. Que si bien las nuevas edificaciones están construidas a pruebas de sismos, con lo último de la tecnología estructuralista, se ha obviado o minimizado el daño que éstas generan a su alrededor, en las edificaciones menores o antiguas, aunado a que la proliferación de más y nuevos edificios departamentales generan más población en las colonias y por ende más demanda de servicios, en primer lugar de agua, con la subsecuente consecuencia de la afectación del suelo.

3.- Que de acuerdo con urbanistas y científicos, en general, las edificaciones plantean ciertamente una expectativa de vida aproximada entre 50 y 75 años, luego de los cuales se requiere para su sobrevivencia una intervención general, que resultará necesaria según el edificio y su ubicación, su uso y también el mantenimiento que se le haya practicado a lo largo de su vida. Es decir, que el deterioro no es fatal ni requiere la destrucción de las edificaciones [*].

Si esa rehabilitación integral se realiza, por lo general no hay afectaciones. Sólo que el mantenimiento de una construcción no depende sólo de sus propietarios e inquilinos, sino también del gobierno para mantener el subsuelo en óptimas condiciones de estabilidad. De nada sirve pues, la reparación de un inmueble como consecuencia del peritaje de daño de un experto, la intervención de los vecinos para evitar su ruina, si además de eso las autoridades no hacen su trabajo.

Es por ello que se hace indispensable, en el marco de la reconstrucción, que la Ciudad cuente con un plan de rescate integral para los edificios antiguos y de valor patrimonial amenazados tanto por el deterioro generado por paso del tiempo, por los sismos y las condiciones del suelo, como por empresas constructoras que prefieren demoler y construir vivienda en lugar de preservar la existente.

Una opción según los expertos, podría ser apelar a la creatividad de los mismos arquitectos. Otra es poner limitaciones legales. Es decir, que se pueden reconstruir los edificios pero sin modificar sus características originales, y si son nuevos, que se respete el perfil arquitectónico, sobre todo si hay un contexto de barrio o de colonia. En suma, tenemos que ir más allá del "fachadismo". No basta con la preservación de fachadas pero no de la arquitectura interior, práctica alentada por las autoridades al otorgar permisos y a la que se recurrió originalmente tras el terremoto de 1985 para recuperar inmuebles.

Hay que poner un freno a ese criterio mañoso, que favorece la especulación, que sostiene que “son imposibles” las reestructuraciones de edificios, cuando han sido ingenieros mexicanos (Enrique Santoyo Villa y Enrique Tamez) quienes salvaron a la Torre de Pisa, por ejemplo.  De acuerdo con lo que dice el propio gobierno, hoy están en riesgo de demolición muchos viejos edificios, con 50 a 90 años, que resultaron dañados hace 6 meses, sin importar que son expresiones arquitectónicas de una época de la Ciudad o de la zona.

Toca al gobierno incentivar este tipo de acciones de protección urbana. De hecho, desde el mes de octubre del año pasado, el gobierno de la Ciudad ofreció a los dueños de edificios que no tienen daños aparentes o que tienen daños menores tras el terremoto del 19 de septiembre, que se les otorgarían incentivos fiscales para reforzar sus inmuebles, como una medida indispensable para evitar que el tiempo o un futuro terremoto de grandes dimensiones pudiera colapsarlos.

Máxime si tomamos en cuenta que, según la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2016 del Inegi, en la Ciudad de México, sólo el 6.8 por ciento, es decir 182 mil 529 casas, tiene entre 0 y 5 años de antigüedad, mientras que 39.2 por ciento de las viviendas tiene 26 años o más de antigüedad, la proporción más alta en el país: de las 2 millones 695 mil 459 viviendas que se contabilizan en la Ciudad, más de un millón 53 mil habrían sido edificadas al inicio de los años 90 o antes [*].

Las demoliciones de casas y edificios y los terrenos libres para la construcción de nuevos edificios son una gran demanda de los carteles inmobiliarios que tratan de imponer la idea de que hay que aprovechar este río revuelto generado por los sismos, para conseguir nuevos usos del suelo y licencias y hasta normatividades y legislaciones que permitan construir muchos pisos de vivienda u oficina. Alegan que no son buenas las reestructuraciones de edificios, cuando han sido ingenieros mexicanos (Enrique Santoyo Villa y Enrique Tamez) quienes salvaron a la Torre de Pisa, por ejemplo, con sus ideas.  De esta forma están en riesgo de demolición muchos viejos edificios, con 50 a 90 años que resultaron bastante dañados por el terremoto del 19-S, pero que han resistido muchos sismos y tienen una arquitectura que le da identidad a una colonia o a un barrio: son expresiones arquitectónicas de una época de la Ciudad o de la zona. La nueva edificación no ha probado ser mejor que la edificación de hace más de medio siglo. 

Las consideraciones económicas-ingenieriles del corto plazo se imponen en estos momentos, en los asuntos de la conservación de edificaciones mientras las consideraciones arquitectónicas-urbanísticas son asfixiadas por los miopes intereses inmobiliarios de ciudadanos y empresarios.  El economicismo mata la historia y la calidad arquitectónica de la Ciudad de México: legado de la escolarización y la manipulación mediática. 

4.- Que ejemplo de todo lo anteriormente señalado, es que durante este fin de año, particularmente las colonias Roma, Hipódromo y Condesa han sufrido pérdidas importantes en su patrimonio arquitectónico y artístico, ocasionadas por el periodo de vacaciones en que estuvieron diversas autoridades.

De acuerdo con vecinos de la zona, hay al menos dos casas que fueron demolidas, y otras dos están en riesgo de ser perdidas, debido a que el personal del Instituto de Verificación Administrativa adscrito a la delegación Cuauhtémoc estuvo en periodo de “suspensión de términos”.

La casona de Chiapas 69 está en proceso de demolición, no autorizada; la casona de Chiapas, esquina Monterrey, fue tapiada, lo que es un paso previo a la demolición. Además, ya fue demolida parcialmente la casa de Jalapa 152, esquina Zacatecas, y fueron derribadas las casas de los número 8 y 10 de Teotihuacán.

Estos dos últimos predios estaban inactivos desde hace años, sin embargo, de acuerdo con el coordinador del comité ciudadano de la Condesa, Isidro López, nunca perdieron la declaratoria de patrimonio artístico. Y hasta aseguró que en estos tres últimos casos hubo aviso a la Delegación Cuauhtémoc además de un llamado de “Urgente” del Instituto Nacional de Bellas Artes para que se detuvieran las obras de desmantelamiento, pero no se pudieron detener las demoliciones [*].

Esto no es nuevo. Se trata de un modus operandi conocido de hace varios años.  Es entre Navidad y Año Nuevo cuando más patrimonio se ha perdido. De acuerdo con vecinos, hace 6 años ya pasó esto en Zacatecas 202, esquina con Monterrey, adonde sin más llegó un trascabo y acabaron con la estructura.

Por lo que toca a los casos recientes de demoliciones, se documentó que en los casos de Teotihuacán 8 y 10 se utilizaron documentos falsos del Instituto para la Seguridad de las Construcciones, que utilizaron los trabajadores en las obras, así mismo el inmueble ubicado en la colonia Narvarte conocido como la Octava Delegación de Policía, no obstante de tener ficha de catalogo del INBA como inmueble de valor artístico e histórico, así como también vestigios arqueológicos y vestigios históricos siglo XVI correspondientes al Monasterio Dominico Santuario a la Virgen de la Piedad y sede del Colegio Imperial Portacoello, edificados en 1640, y ninguno fue autorizado por Instituto Nacional de Bellas Artes. De hecho, de acuerdo también con representantes vecinales, ni el INBA ni Patrimonio Cultural Urbano han autorizado obra en alguno de estos inmuebles.

Hay obras también en un edificio en Lieja 44, en la colonia Juárez. Y en otro edificio, ubicado en Avenida Insurgentes y Havre, ambos representativos del Art Decó.

Así mismo, el edificio conocido como de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes ubicado en Eje Central y Xola, conserva murales de Juan O´Gorman

POR LO ANTERIORMENTE EXPUESTO, SOMETO A LA CONSIDERACIÓN DE ESTA SOBERANÍA, EL PRESENTE PUNTO DE ACUERDO DE URGENTE RESOLUCIÓN, AL TENOR DE LO SIGUIENTE:

PRIMERO. EL SENADO DE LA REPÚBLICA RESPETUOSAMENTE EXHORTA AL GOBIERNO DE LA CIUDAD DE MÉXICO, MEDIANTE LAS ACCIONES PERTINENTES Y DENTRO DEL MARCO DEL PROGRAMA GENERAL DE RECONSTRUCCIÓN Y EN LOS PROYECTOS DERIVADOS DE LA LEY DE RECONSTRUCCIÓN, RECUPERACIÓN Y TRANSFORMACIÓN DE LA CIUDAD DE MEXICO, ASEGURAR LA DEBIDA ASISTENCIA A PROPIETARIOS Y HABITANTES DE EDIFICIOS ANTIGUOS, LA PROTECCIÓN DE LOS INMUEBLES DE VALOR PATRIMONIAL, ARQUITECTÓNICO, CULTURAL E HISTÓRICO, ASÍ COMO DEFENDER LA IDENTIDAD BARRIAL DE LAS COLONIAS EMBLEMÁTICAS DE NUESTRA CIUDAD;

SEGUNDO. EL SENADO DE LA REPÚBLICA RESPETUOSAMENTE EXHORTA AL INSTITUTO NACIONAL DE BELLAS ARTES Y AL INSTITUTO NACIONAL DE ANTROPOLIGÍA E HISTORIA, PARA QUE, EN EL EJERCICIO DE SUS FACULTADES, TOMEN LAS MEDIDAS ADECUADAS PARA ASEGURAR EL RESCATE Y PRESERVACIÓN DE INMUEBLES REPRESENTATIVOS DE LA ARQUITECTURA DEL SIGLO XX, CARACTERÍSTICA DE NUESTRA CIUDAD.


[*] https://www.jornada.com.mx/2017/12/01/politica/033n1cap

[*] http://www.reforma.com/aplicacioneslibre/articulo/default.aspx?id=453734&md5=7be05ff81db3eb29539e7beb5a1125fa&ta=0dfdbac11765226904c16cb9ad1b2efehttp://www.reforma.com/aplicacioneslibre/articulo/default.aspx?id=453734&md5=7be05ff81db3eb29539e7beb5a1125fa&ta=0dfdbac11765226904c16cb9ad1b2efe

[*] http://www.excelsior.com.mx/comunidad/2017/12/21/1209199

[*] http://relatosehistorias.mx/nuestras-historias/recuento-de-los-danos-al-patrimonio-historico-mexicano-tras-los-terremotos-de

[*] http://www.excelsior.com.mx/nacional/2017/10/08/1193321

[*] https://www.mundohvacr.com.mx/mundo/2015/12/el-ciclo-de-vida-de-las-edificaciones-y-su-importancia-ambiental-operativa-y-financiera/

[*] http://www.letraroja.com/articulo/la-mayoria-de-las-casas-en-la-cdmx-son-antiguas

[*] http://www.excelsior.com.mx/comunidad/2017/12/31/1210818

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