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Proposiciones


De la Sen. Lorena Cuéllar Cisneros, a nombre del Grupo Parlamentario del Partido de la Revolución Democrática, la que contiene punto de acuerdo que exhorta al titular del Poder Ejecutivo Federal a explicar a los mexicanos y a esta soberanía la estrategia integral de la Cruzada Nacional Contra el Hambre, y transparentar y aclarar los criterios para la selección de los municipios considerados en la misma.

SE TURNÓ A LA COMISIONES UNIDAS DE DESARROLLO SOCIAL Y DE AUTOSUFICIENCIA ALIMENTARIA.


PROPOSICIÓN CON PUNTO DE ACUERDO

DE LA SENADORA LORENA CUELLAR CISNEROS, A NOMBRE DEL GRUPO PARLAMENTARIO DEL PARTIDO DE LA REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICA, QUE EXHORTA DE MANERA RESPETUOSA AL TITULAR DEL PODER EJECUTIVO FEDERAL PARA QUE, POR MEDIO DE LA SECRETARÍA DE DESARROLLO SOCIAL, EXPLIQUE A LOS MEXICANOS Y A ESTA SOBERANÍA, LA ESTRATEGIA INTEGRAL DE LA CRUZADA NACIONAL CONTRA EL HAMBRE, Y TRANSPARENTE Y ACLARE LOS CRITERIOS PARA LA SELECCIÓN DE LOS MUNICIPIOS CONSIDERADOS EN LA MISMA.

México, D. F. a 5 de marzo de 2013.

C. Senador Ernesto Javier Cordero Arroyo
Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Senadores
H. Congreso de la Unión.
Presente.

La suscrita Senadora, Lorena Cuéllar Cisneros, a nombre del Grupo Parlamentario del Partido de la Revolución Democrática en la LXII Legislatura de la H. Cámara de Senadores, perteneciente, en ejercicio de la facultad que me confieren los artículos 8, numeral 1, fracción II, 108 y 276, fracción 1 y 2 del Reglamento del Senado de la República, someto a la consideración de esta Soberanía la siguiente PROPOSICIÓN CON PUNTO DE ACUERDO DE URGENTE RESOLUCIÓN por el que se exhorta de manera respetuosa al Titular del Poder Ejecutivo Federal para que, por medio de la Secretaría de Desarrollo Social,  explique a los mexicanos y a esta soberanía la estrategia integral de la Cruzada Nacional Contra el Hambre, y transparente y aclare los criterios para la selección de los municipios considerados en la misma., bajo las siguientes:

CONSIDERACIONES

UNA COSA ES UNA COSA (PROGRAMA HAMBRE CERO DE BRASIL) Y OTRA COSA ES OTRA COSA (LA CRUZADA NACIONAL CONTRA EL HAMBRE EN MÉXICO).

Con antecedentes desde 2001 en el seno del Partido de los Trabajadores, en 2003 el entonces presidente Luiz Inácio Lula Da Silva impulsó el Programa Hambre Cero, cuyos exitosos resultados han sido tales que se considera un ejemplo a seguir en otros países del mundo, ajustándolo desde luego a la situación específica de cada cual.

La clave del éxito de dicho programa reside en la unidad convergente de una estrategia macroeconómica justamente redistributiva y la estrategia de equidad e igualdad social, particularmente para los sectores pobres e indigentes de la población brasileña. Así las cosas, la lucha contra el hambre y la desnutrición, se acompañan de la recuperación del salario mínimo y del poder de compra, tanto como por la creación de empleos formales, sobre todo para jóvenes y con protección social, entre otras cosas.

Dicho claramente: en Brasil se ha priorizado la recuperación de la demanda, a través de la decidida y soberana intervención del Estado con un visión de economía social que ha puesto un claro hasta aquí a quienes abogan por un mercado desregulado, sin control y depredador.

De este modo, en tan solo 9 años, entre marzo de 2003 y enero de 2012, el salario mínimo creció poco más de cinco veces (500%), al pasar de 63.88 dólares a 348.18 dólares. A su vez, el poder adquisitivo creció más, mucho más, que la inflación. En 2010, el salario del sector manufacturero era de 5.40 dólares la hora. Y la brecha salarial entre géneros es una de las más bajas de América Latina.

Así mismo, entre 2003 y 2010, la desnutrición infantil se redujo en 61 por ciento, el crédito para la agricultura familiar creció ocho veces y los ingresos de las familias del campo aumentaron tres veces más que el promedio nacional, mientras la pobreza rural se contrajo en 15 puntos porcentuales. 

De esta manera, Brasil destaca por sus aumentos tanto en la participación del trabajo como en la contribución de la demanda doméstica al crecimiento real del PIB. Una agresiva política de créditos construida desde una Banca de Desarrollo en poder del Gobierno brasileño generó un crecimiento crucial en la oferta de puestos de trabajo, tanto en el campo como en la ciudad, lo que se tradujo en que los pobres encontraron oportunidades de empleo bien remunerado.

Todo lo anterior, refleja claramente, un conjunto de políticas económicas y sociales regidas por principios de universalización y no sólo de compensación, así como de reestructuración para mejorar la eficiencia y la calidad redistributiva, sustentadas en un crecimiento promedio anual de 5.1% entre 2006 y 2011. Nada más pero nada menos. Ello en el contexto de una valiente toma soberana de decisiones frente a las autoritarias presiones de los poderes fácticos de las multinacionales globales y sus aliados locales.

Ahora bien, de acuerdo con lo anterior, es razonable que se piense o crea que la Cruzada Nacional contra el Hambre, pretende enviar el mensaje -de manera directa o indirecta- que se trata de una réplica del programa brasileño, acomodado a la circunstancia nacional; y por tanto, de vender la esperanza de que -en poco tiempo- se obtendrían más o menos los mismos resultados.

No obstante, las diferencias entre una y otra realidad, son sustanciales. En primer lugar, en México la estrategia de combate y superación de la pobreza, desde entonces con su vertiente alimentaria y nutricional, se inició en 1988, quince años antes que la de Brasil, desde un gobierno cuya inspiración ideológica partidaria no es la del PT brasileño, sino abierta y reconocidamente neoliberal, por tanto con un concepto asistencialista y filantrópico de los programas sociales. 

Eso ha significado –y significa- que la decisiones esenciales del Estado mexicano han estado convenidas y supeditadas desde entonces a las presiones e intereses de una estrategia decidida desde el exterior, para impulsar una economía de mercado cada vez más desregulada y socialmente depredadora, según señalan los indicadores de bajo crecimiento económico, pésima distribución de la riqueza y del ingreso, depreciación del salario y del poder adquisitivo: desgaste de la formalidad laboral y de la calidad y protección social; crecimiento de la población en situación de pobreza e indigencia, acechada por pésimas condiciones alimentarias, nutricionales, sanitarias y educativas, entre otras.

Todo ello, refleja con toda claridad que la estrategia económica ha marchado en las últimas décadas en sentido contrario de los criterios y la responsabilidad para alcanzar la equidad y la igualdad social, abriendo cada vez más la brecha de la cohesión social.

Pues bien, la estrategia del actual gobierno no solo no cambiará sino que escalará hacia un nivel más alto esta polarizada realidad, para empezar con un crecimiento sostenido y sostenible del PIB que, cuando menos para este año será menor que en 2012. Y más allá del engaño retomado del discurso de los dos últimos gobiernos, en el sentido de que una vez realizadas las llamadas reformas estructurales, el crecimiento se catapultará a dimensiones fantasiosas, no hay nada, ni el más mínimo indicador de que el país crecerá como se debe en los próximos años. 

En el mismo tenor, en ningún lado hay indicios inobjetables para impulsar el crecimiento real y gradual al menos del salario mínimo; tampoco hay asomos verídicos –más allá de la retórica- para una sustantiva recuperación del poder adquisitivo; ni del trabajo formal con derechos a la protección y la seguridad social. Basta decir que en México más del 67% de los trabajadores formales, por ejemplo, no reciben todas las prestaciones que marca la Ley. Por ningún lado hay señales para revertir realmente la concentración de la riqueza y el ingreso, sino todo lo contrario.

La reforma laboral regresiva que desgasta el valor y las condiciones de trabajo es ya un hecho. En el horizonte se anuncia ya la reforma hacendaria y fiscal también con claros principios regresivos; así como la entrega de hecho de la renta energética –sobre todo de los hidrocarburos- no solo al sector privado, sino a monopolios extranjeros que cuentan con las condiciones para intervenirlo y llevarse las ganancias a sus países de origen. No cabe duda alguna que en el sector de telecomunicaciones prevalecerán los oligopolios y que la reforma en curso no es otra cosa que una disputa entre ellos para consolidar los intereses de cada cual, pero de ninguna manera se trata de una lucha por la “libre competencia” y la democratización de los medios de comunicación. Es claro también que la concentración de la riqueza se escalará y que el Estado mexicano seguirá cediendo soberanía. Todo lo anterior apunta, en resumen, a la prevalencia sino es que al incremento real de la población en condiciones de pobreza e indigencia, con una continuidad en el desgaste de las condiciones socioeconómicas de la clase media.

A ello podemos agregar que la Cruzada Nacional Contra el Hambre es en sí misma una mala reproducción del Programa Hambre Cero de Brasil, toda vez que no se considera que México carece de autosuficiencia alimentaria, por lo cual depende significativamente de las importaciones; lo cual equivale a un creciente incremento de los productos básicos, sobre todo alimentarios; así en Brasil lo pobres e indigentes pueden alimentarse con lo que producen, a través del Programa Nacional de Fortalecimiento de la Agricultura Familiar que, entre otras cosas, facilita el acceso al crédito, la asistencia técnica, el seguro agrícola y la comercialización de sus productos, mientras que en México no hay tal y las familias dependen, por tanto, de la dádiva asistencial y filantrópica.

A su vez, mientras que en Brasil existe una partida específica, considerable y concentrada del gasto social destinada al programa; en México no hay tal y el gasto que se hereda –pero no se aumenta- está disperso. Por otra parte, mientras que en Brasil existe una base nacional de datos de los beneficiarios, en México los padrones están totalmente atomizados y su información es precaria. Hasta ahora nadie entiende por qué el Gobierno Federal no realiza algo tan simple como establecer un Padrón Nacional de Beneficiarios de los Programas Sociales.

Más aún, en Brasil existe una Ley para regular los programas sociales orientados a esta estrategia a propósito de controlar el clientelismo paternalista, mientras que en México no hay tal. Por otra, en Brasil cada programa incluido en la estrategia ha sido seriamente evaluado, mientras que en México eso no ha sido considerado a fondo, sino parcialmente. Además, se sabe que muchas de las evaluaciones se han realizado a modo.

También es importante reiterar las dudas que se han expresado en torno a los criterios de selección de los 400 municipios con que inicia la Cruzada, y en donde habita el 52.4% de la población total del país. En México hay 44 municipios con una población mayor a 500 mil habitantes, y la Cruzada aplicará al total de la población en pobreza alimentaria en 41 de ellos, pero en donde habita sólo el 25% del total de esa población. En contraste, sólo se atenderá al 20% que habita en municipios con hasta 50 mil habitantes, y al 60% en los municipios desde 250 mil hasta 500 mil habitantes.   

Al respecto, vale señalar que en el estado de México la Cruzada Nacional contra el Hambre atenderá a los municipios más endeudados, además por pura casualidad, con mayor militancia priísta, pero no necesariamente a los que tienen mayor pobreza.

Ante ello es natural que se sospeche la inclusión de otros criterios, como el electoral. El conocido estudio del periódico Reforma encontró una significativa correlación entre la selección de los municipios y los procesos electorales en curso. 

Estimados colegas, es importante hacer un comparativo como el anterior para tener claro el terreno que pisamos, de manera tal que, al paso del tiempo, no suceda otra vez lo mismo que con los anteriores programas –nos referimos al Pronasol, Progresa, Oportunidades- y al final del camino asumamos con golpes de pecho que los mexicanos hemos sido víctimas de otro embaucamiento, de manera tal que más que ante una Cruzada estemos ante una encrucijada en la que persista el ciclo intergeneracional de la pobreza y la indigencia. 

Por lo anterior, someto a la consideración de esta soberanía la presente Proposición con:

PUNTO DE ACUERDO

ÚNICO.- El Senado de la República exhorta de manera respetuosa al Titular del Poder Ejecutivo Federal para que, por medio de la Secretaría de Desarrollo Social,  explique a los mexicanos y a esta soberanía la estrategia integral de la Cruzada Contra el Hambre, y transparente y aclare los criterios para la selección de los municipios considerados en la misma.

Dado en el Salón de Sesiones del Senado de la República, a los 5 días del mes de marzo de 2013.