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Proposiciones

Del Sen. David Monreal Ávila, del Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo, la que contiene punto de acuerdo para reactivar el campo mexicano.

Se turnó a la Comisión de Agricultura y Ganadería.


PUNTO DE ACUERDO PARA REACTIVAR EL

CAMPO MEXICANO

DAVID MONREAL ÁVILA, integrante de la LXII Legislatura del Congreso de la Unión, con fundamento en lo dispuesto por el artículo 8, fracción II del Reglamento del Senado de la República, presento ante esta Honorable Asamblea la siguiente proposición con punto de acuerdo, al tenor de la siguiente:

                                                 EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

En 1994 entró en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), acuerdo comercial entre México, Estados Unidos de América y Canadá, cuyo fin principal era la eliminación de aranceles entre los países partes, con el objetivo de promover la competencia y la circulación de bienes y servicios originarios de las naciones que conforman el TLCAN.

Sin embargo, a 18 años de aprobarse el TLCAN los campesinos mexicanos no han visto algún beneficio, mucho menos se ha implementado alguna importante política social en beneficio de la clase campesina.

Para sustentar lo antes mencionado, tanto el Banco de México, como el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI)[1], reportaron que en la actual administración federal, las importaciones de alimentos entre el año 2007 y 2012 fueron 65.5 por ciento superiores a las realizadas en el gobierno anterior.

Es inadmisible que siendo un país con cerca de 200 millones de hectáreas, nos veamos obligados a importar semillas primordiales de la canasta básica, como es el caso de las importaciones de frijol, que han incrementado hasta en 111.9%; el maíz, 162.2%; el trigo, 72.2%; y la soya, 53.5%.[2]

Los pagos que han implicado estas importaciones son millonarios, tan solo en maíz se ha gastado más de 12 mil 102 millones de dólares; para el trigo se emplearon 5 mil 816 millones, y en soya se gastó cerca de 8 mil 900 millones de dólares.

Sería más beneficioso para nuestro país, que ese dinero se invirtiera de manera eficaz y eficiente en el campo mexicano,  en proyectos productivos para lograr fortalecer de una vez por todas la pequeña y mediana agricultura campesina.

Porque, no es solo inyectarle dinero al campo, es hacerlo bien, ya que, a pesar de que la actual administración federal destinó un billón 624 mil 29 millones de pesos, de 2007 a la fecha, no se logró un mejoramiento sustancial en el campo; el INEGI señala que el crecimiento promedio anual en materia agrícola fue apenas del 0.4% entre el comienzo del sexenio Calderonista y la primera mitad de 2012.

El maíz tiene una producción de 0.09% y el trigo de 4.44%, lo que refleja que el sector del campo represente tan solo el 4% del Producto Interno Bruto (PIB).[3]

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas, la situación del campo, entre otros factores, ha provocado que en nuestro país haya cifras tan lamentables como las que a continuación se describen: 2% de la población mexicana sobrevive con 1.25 dólares al día; 4.8% con 2 dólares al día y 17.6% se encuentra por debajo de la línea nacional de pobreza alimentaria. Asimismo, 3.4% de niños menores de 5 años sufren malnutrición y 5% de la población se encuentra en el rango de prevalencia de subalimentación.[4]

Es sabido que un pueblo que importa lo que consume, es un pueblo sumiso a las potencias nacionales, por ello es intolerable que el Estado mexicano sea incapaz de fomentar los insumos con que se procesan los alimentos de primera necesidad.

Nuestro país, con las grandes extensiones de tierra con las que cuenta, debe de exportar y no importar alimentos. México puede ser líder en el ámbito internacional en cuanto a la exportación de maíz, frijol y trigo, y así generar un círculo virtuoso de progreso y crecimiento productivo que puede mejorar las condiciones de vida del pueblo mexicano.

Es innegable que el modelo neoliberal implementado desde hace más de 2 décadas, ha fracasado, el desarrollo económico no es sustentable y mucho menos rentable.

Sin maíz no hay país, y sin alimentación no hay Nación. Es necesario e impostergable que México garantice de una vez por todas su soberanía alimentaria, que desarrolle producción ambiental y sustentable, y que considere la producción de granos básicos como un asunto de seguridad nacional y no como un tema de política comercial o agropecuaria.

Ya nuestra Carta Magna, en materia de derecho a la alimentación lo estipula, en su artículo 4to señalando que: “Toda persona tiene derecho a la alimentación nutritiva, suficiente y de calidad. El Estado lo garantizará.”

De realizarse lo anterior se arraigará a la gente en sus comunidades y se generarán empleos rurales que ayuden a contener la migración, al mismo tiempo que se fortalece nuestra economía.

Derivado de lo anterior, someto a consideración de esta honorable soberanía el siguiente:

PUNTO DE ACUERDO

PRIMERO.- Que esta Soberanía exhorte respetosamente al Poder Ejecutivo Federal, para que través de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, y de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, instrumente un programa emergente de inversión y apoyo a los productores pequeños y medianos de maíz, frijol y trigo, especialmente en las zonas que han resultado siniestradas por desastres naturales extremos como las sequías y las heladas. 

SEGUNDO.- Que esta Soberanía exhorte respetosamente al Poder Ejecutivo Federal, para que través de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, se compruebe y evidencie que realmente los subsidios entregados a los pequeños y medianos productores agrícolas de México lleguen a sus destinatarios.     

Dado en el Salón de Sesiones del Senado de la República, a los   3 días del mes de Octubre de 2012.


[1]Cfr. Zúñiga Juan Antonio y Cardoso Víctor “Con Calderón se importaron alimentos por más de 60 mil mdd”, en el periódico La Jornada, disponible en:

www.jornada.unam.mx/2012/09/17/economia/028n1eco;

Consultado el día 26 de septiembre de 2012.   

[2] Ibídem

[3] “La Agricultura y el Desarrollo Rural en México” en Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura; disponible en
http://coin.fao.org/cms/world/mexico/InformaccionSobreElPais/agricultura_y_des_rural.html;
Consultado el 26 de septiembre de 2012.

[4]Ibídem