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Proposiciones

De la Sen. Lisbeth Hernández Lecona, del Grupo Parlamentario del Partido Revolucionario Institucional, la que contiene punto de acuerdo que exhorta a las autoridades federales, estatales y municipales a emprender y promover campañas que impulsen a favor de la sociedad mexicana un escenario de paz y tranquilidad.

Se turnó a la Comisión de Gobernación.


DE LA SENADORA LISBETH HERNÁNDEZ LECONA, INTEGRANTE DEL GRUPO PARLAMENTARIO DEL PARTIDO REVOLUCIONARIO INSTITUCIONAL, CON FUNDAMENTO EN LO DISPUESTO POR LOS ARTÍCULOS 8, FRACCIÓN II, 76, FRACCIÓN IX, 276 Y DEMÁS RELATIVOS Y APLICABLES DEL REGLAMENTO DEL SENADO DE LA REPÚBLICA, ME PERMITO PRESENTAR ANTE ÉSTA HONORABLE ASAMBLEA, PROPOSICIÓN CON PUNTO DE ACUERDO POR EL QUE:EL SENADO DE LA REPÚBLICA EXHORTA DE FORMA RESPETUOSA A LAS AUTORIDADES FEDERALES, ESTATALES Y MUNICIPALES EN EL ÁMBITO DE SUS FACULTADES Y COMPETENCIA, PARA QUE EMPRENDAN Y PROMUEVAN CAMPAÑAS QUE IMPULSEN A FAVOR DE LA SOCIEDAD MEXICANA UN ESCENARIO DE PAZ Y TRANQUILIDAD” EN BASE A LAS SIGUIENTES:

CONSIDERACIONES

Existen muchas causas por las cuales estoy dispuesto a morir, pero ninguna por la cual esté dispuesto a matar[1].

Mahatma Gandhi.

El día martes 2 de octubre del año en curso, tuvo verificativo el  “Día Internacional de la No Violencia”, acontecimiento que tiene sustento en la resolución de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, por sus siglas (ONU), conmemoración que trae consigo no solamente el recordar que es importante acabar de raíz con la violencia, sino que debe ser una ocasión para  no diseminar el mensaje del crimen que hoy nos aqueja, no sólo en el Estado de Morelos de donde su Servidora es Representante, sino de todo el país, es momento de erradicar de origen el terror que hoy vivimos millones de mexicanos, la intimidación del que son objeto niños, mujeres, jóvenes y adultos mayores, familias enteras que viven en el sosiego por la violencia que ha acrecentado en los últimos años en nuestro país. Debemos unir esfuerzos con certidumbre y seguridad para que en lugar de hablar en nuestro diario vivir de inseguridad y delincuencia, implementemos todos juntos, en la medida de nuestras atribuciones y facultades, en coordinación y colaboración, instrumentos de comunicación que emprendan a través de la educación y la conciencia pública la relevancia universal del principio de la no violencia, así como el deseo de conseguir una cultura de paz, tolerancia, comprensión y no violencia.

La no violencia es la mayor fuerza a la disposición de la humanidad. Es más poderosa que el arma de destrucción más poderosa concebida por el ingenio del hombre.[2]

Como representantes populares de los diferentes estados de los que cada uno venimos, debemos hacer un llamado a cuidar la vida, a hacer que todas las personas valoren y respeten su vida y la de los demás.

Recordemos que una muerte violenta genera un gran impacto sobre las familias, el país y la comunidad. Por cada muerte violenta se pierde un capital humano y un talento; se estimula el uso indebido de armas; se destinan enormes sumas del presupuesto público a la seguridad en perjuicio de la salud, cultura o educación; se genera una percepción de temor y riesgo que afecta la calidad de vida. En definitiva, la violencia impone restricciones a las libertades de los ciudadanos y afecta el desarrollo.

Una gran cantidad de las muertes violentas en México son prevenibles porque ocurren en entornos en donde las personas pueden cuidar de la vida del otro. Los datos de Medicina Legal muestran que la mayoría de los homicidios tienen lugar: en la familia, en los barrios y en la calle. Así mismo, muchas de las muertes violentas están asociadas al consumo de licor y otras sustancias psicoactivas, a las riñas entre vecinos, la delincuencia y las venganzas.

Es momento de aliarnos todos, autoridades y población en general, entidades públicas y privadas, organizaciones sociales, centros académicos, organismos internacionales y por supuesto todo México.

Una cultura de paz exige un compromiso con la vida y la sociedad de manera que día tras día se pueda acercar al mundo a la utopía de un planeta en pacífica convivencia, por ello, es innegable que los padres pongan especial atención en sus hijos y se revalorice la familia para evitar actos de violencia y delincuencia que traigan actos perniciosos no sólo  para ellos sino para la población en la que se desarrollan.

Hoy en día, en medio de escenarios de creciente violencia en México y el mundo entero, celebrar el Día Internacional de la Paz, no debe considerarse como una paradoja, sino el sentimiento más profundo de la humanidad que no ceja, pese a tanta experiencia horrorosa de violencia, en su afán de buscar mecanismos que permitan a la humanidad respetar las diferencias y alcanzar un estado de pacífica convivencia y lograr un entorno familiar.

En ese escenario la paz es una utopía en su sentido lato: probablemente nunca se alcanzará a plenitud, pero será un ideal siempre presente al que se deseará llegar y, para ello, se irán lanzando iniciativas de distinto orden que permitirán, pese a los obstáculos y las limitaciones, avanzar en esa dirección.

Se trata de generar en todos los ámbitos de las sociedades espacios de debate y reflexión sobre el valor de la NO VIOLENCIA y de la necesidad de adherir Al concepto de la PAZ, ese concepto a partir de la propia cotidianidad. Es decir, la creación de una cultura de paz no sólo significa evitar las conflagraciones internas e internacionales, sino de hacer que en la vida cotidiana prime una predisposición a la tolerancia, el respeto al otro y a la solución de las controversias por medios pacíficos, desde la conciliación hasta la aplicación de las normas legales en vigencia.

En este sentido, se aporta a la construcción de una cultura de paz en todos los espacios en los que los seres humanos se desenvuelven, lo que implica una resistencia activa a toda forma de violencia y coacción; a la opción por el diálogo antes que por la confrontación; al cumplimiento de las normas que regulan nuestras libertades en función a las libertades de los otros; al respeto a los derechos de los otros, aspectos, entre muchos, que exigen adoptar nuevas actitudes. De ahí que la cultura de la paz es un proceso de permanente aprendizaje que comienza desde la infancia y que debe partir de un principio fundamental, que es el que garantiza su sostenibilidad: el respeto al libre discernimiento del ser humano y el deber de respetarlo.

Abona a la creación de la cultura de paz la asunción consciente de que todos los seres humanos tienen, por ser tales, una serie de derechos que se deben respetar por encima de toda otra consideración, al mismo tiempo que se tiene una serie de obligaciones cuyo cumplimiento hace, precisamente, que se pueda convivir en forma pacífica. Porque, y esto hay que anotarlo en forma explícita, una cultura de paz no significa, de ninguna manera, que no se creen los mecanismos que garanticen el goce de los derechos y también el cumplimiento de las obligaciones.

POR LO ANTERIORMENTE EXPUESTO Y FUNDADO, SOMETO A CONSIDERACIÓN DEL PLENO LEGISLATIVO DE LA CÁMARA DE SENADORES DEL CONGRESO DE LA UNIÓN, LA SIGUIENTE PROPOSICIÓN CON PUNTO DE ACUERDO:

ÚNICO: EL SENADO DE LA REPÚBLICA EXHORTA DE FORMA RESPETUOSA A LAS AUTORIDADES FEDERALES, ESTATALES Y MUNICIPALES EN EL ÁMBITO DE SUS FACULTADES Y COMPETENCIA, EMPRENDAN, PROMUEVAN E IMPLEMENTEN CAMPAÑAS QUE IMPULSEN A FAVOR DE LA SOCIEDAD MEXICANA UN ESCENARIO DE PAZ Y TRANQUILIDAD.

DADO EN EL SALÓN DE SESIONES DE LA H. CÁMARA DE SENADORES, EL DÍA CUATRO DE OCTUBRE DE DOS MIL DOCE.

SENADORA

LISBETH HERNÁNDEZ LECONA.


[1] Mahatma Gandhi.

[2]