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Agenda Política

De los Diputados del Grupo Parlamentario del Partido Revolucionario Institucional, en relación con el fortalecimiento de las relaciones México-Brasil.


 MÉXICO-BRASIL, FORTALECIMIENTO DE LAS RELACIONES

En 2013, según datos de la Secretaría de Economía (SE) de México, el comercio entre México y Brasil alcanzó un monto de 9,807 millones de dólares (mdd), una caída respecto de los 10,152 mdd registrados durante 2012. La balanza comercial bilateral, en los últimos tres años, ha mostrado un saldo favorable para México (alrededor de 2,458 mdd entre 2011 y 2013), aunque entre 1997 y 2010 el intercambio siempre favoreció a los brasileños.

Si se considera que México y Brasil representan más de 50% del PIB de América Latina, las cifras de este vínculo comercial son poco significativas, asegura Miguel Ruiz, presidente de la Cámara de Comercio México-Brasil (Camebra).

En la relación comercial México-Brasil, la industria automotriz es el “jugador” más importante. De acuerdo con ProMéxico, del total de exportaciones mexicanas hacia el país sudamericano 52% corresponde a mercancías automotrices, y 23% de las exportaciones brasileñas con destino a México son del mismo sector.

El nicho automotriz, quizá por su relevancia en la relación, también ha generado disputas. La más reciente en 2012, cuando la industria automotriz mexicana registró un superávit en su intercambio con las naciones sudamericanas. Los gobiernos de Brasil y Argentina exigieron una renegociación del Acuerdo de Complementación Económica número 55 (ACE No. 55), con el objetivo de imponer un límite a las exportaciones automotrices mexicanas.

Más allá de conflictos, la realidad es que compañías mexicanas de varios sectores no han dudado en entrar al mercado brasileño, un país con 198.7 millones de habitantes y una clase media en crecimiento.

Empresas como Bimbo, América Móvil, Mexichem y FEMSA han convertido a Brasil en el principal destino latinoamericano de los capitales mexicanos (30,000 mdd en inversiones acumuladas, según el gobierno de México).

Y hasta el momento estas organizaciones no muestran señales serias de descontento: construyen plantas, crecen sus operaciones, adquieren firmas locales.

Aunque tampoco han faltado las incursiones complicadas a ese mercado, como la de Grupo Mabe (su filial en Brasil entró en concurso mercantil el año pasado); del Grupo Posadas (para atender asuntos urgentes en casa vendió su operación brasileña, 11 hoteles); de Casa Saba (en 2013 vendió su negocio CSB Drograrias) y de Alsea (entre 2007 y 2010 desinvirtió en las operaciones brasileñas de las pizzerías Domino’s y las cafeterías Starbucks, pero regresará a Brasil con la cadena de comida china P.F. Chang’s).

La permanencia de compañías mexicanas en Brasil, dice Miguel Ruiz, demuestra que el territorio sudamericano es un buen lugar para hacer negocios. Así, sostiene, detrás de los desencuentros recientes hay una señal positiva: Brasil está incrementando sus importaciones; aunque es una tendencia que algunos sectores brasileños –acostumbrados a formar parte de una potencia exportadora– no están procesando bien y de ahí provienen sus reacciones proteccionistas.

 “Hay una oportunidad histórica para incrementar el intercambio comercial”, afirma desde Brasil Álvaro Cysneiros, director de Operaciones de Mercado Internacional de TOTVS, una empresa brasileña que desarrolla software de gestión de negocios.

Para el directivo brasileño, la apertura que muestra la economía de su país, combinada con la tendencia mexicana por el comercio internacional, revelará que las opciones para México y Brasil no se tienen que limitar al sector automotriz.

 “Existen potenciales de integración en múltiples sectores, entre otros: agroempresas, productos de moda y cuidado personal, materiales de construcción, equipo médico-quirúrgico, biocombustibles, energías renovables, productos farmacéuticos, labores de investigación y desarrollo.”

Para aprovechar este momento favorable, la voluntad de los gobiernos de ambos países es un factor clave. Hasta ahora, los avances en el vínculo comercial “son fruto, sobre todo, del empeño de los empresarios mexicanos y brasileños”, señala Cysneiros, de TOTVS.

Es por ello que debemos reforzar la relación y cooperación entre ambos países y aprovechar todas las alianzas comerciales que podamos construir, ya que serán de beneficio para las economías de ambas naciones a corto, mediano y largo plazo.

DIPUTADOS GPPRI.