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Punto de acuerdo, por el que se exhorta a la SAGARPA establecer un programa de preservación de semillas y fomento de la producción de maíz nativo, suscrita por el senador Isidro Pedraza Chávez, del Grupo Parlamentario del Partido de la Revolución Democrática.

SE TURNÓ A LA TERCERA COMISIÓN DE TRABAJO.


CON PUNTO DE ACUERDO, POR EL QUE SE EXHORTA A LA SAGARPA A ESTABLECER UN PROGRAMA DE PRESERVACIÓN DE SEMILLAS Y FOMENTO DE LA PRODUCCIÓN DE MAÍZ NATIVO, SUSCRITA POR EL SENADOR ISIDRO PEDRAZA CHÁVEZ, DEL GRUPO PARLAMENTARIO DEL PRD

Hay abundantes estudios que documentan la importancia de México como centro de diversidad genética, de origen de diversas plantas alimenticias y de su domesticación. Se presenta entonces una contradicción entre la variedad y riqueza de las plantas que fueron domesticadas y las variedades que se crean a partir de la técnica contemporánea, que a su vez depende para su desarrollo de la diversidad genética que se expresa en nuestros ecosistemas.

En torno a la liberación de organismos genéticamente modificados la Ley de Bioseguridad establece en el artículo 3, fracción VIII, la definición de lo que un centro de origen, que es aquella área geográfica del territorio nacional en donde se llevó a cabo el proceso de domesticación de una especie determinada.

En otra fracción (IX) establece que un Centro de Diversidad Genética es aquella área geográfica del territorio nacional donde existe diversidad morfológica, genética o ambas de determinadas especies y se caracterizan por albergar poblaciones de los parientes silvestres de las plantas domésticas, por lo que constituyen una reserva genética;

La diversidad biológica se define por la variabilidad de organismos vivos de cualquier fuente, lo que incluye ecosistemas terrestres, marinos y otros ecosistemas acuáticos y los complejos ecológicos de los que forman parte; y que adicionalmente comprende la diversidad dentro de cada especie, entre las especies y entre los ecosistemas; entremos ahora al tema de los organismos genéticamente modificados y particularmente los llamados transgénicos para los cuales se establecen zonas autorizadas (artículo 3, XXXV) que son áreas o regiones geográficas, que se determinen caso por caso, en las cuales se pueden liberar al ambiente organismos genéticamente modificados.

La ley también establece las zonas restringidas (artículo 3, XXXVI) que son los centros de origen, los centros de diversidad genética y las áreas naturales protegidas, dentro de los cuales se restringe la realización de actividades con organismos genéticamente modificados.

De acuerdo con estudios realizados para la Comisión para la Conservación y Uso de la Biodiversidad (Conabio) por la doctora Carolina Burgeff, que fueron presentados durante la consulta pública para la elaboración de la Ley del Instituto Nacional de la Alimentación, “se ha documentado la distribución natural de los parientes silvestres de maíz, frijol, algodón, calabazas, chiles, vainilla, cacao, tomates, aguacates, nopales que son cultivados en México. Todo esto constituye lo que denominamos agrobiodiversidad, elemento clave para la seguridad alimentaria”.

Asimismo establece que existe una relación dinámica entre las variedades silvestres y las cultivadas, lo que da origen a nuevas variedades, generándose “un proceso continuo de evolución en gran parte gracias a los procesos culturales de cultivo y aprovechamiento que subsisten al día de hoy” (doctora Carolina Burgeff, 2014).

Una de las características de la agricultura familiar y de la producción campesina, que son las que predomina en el campo mexicano, es el ser custodios de la agrobiodiversidad. Este es uno de los objetivos de sus organizaciones. “La diversidad de un cultivo nativo surge de la interacción del cultivo con su entorno, la presencia de parientes silvestres y el manejo dado por el hombre” (doctora Caroline Burgeff, 2014).

Considerando que “en México el 81.3 por ciento de las explotaciones agrícolas son unidades productivas de agricultores familiares” (Cepal/FAO/IICA, 2014) ésta y la agricultura de pequeña escala juegan y seguirán jugando un papel fundamental en la alimentación de la población no solo en México, sino en el mundo.

Esta agricultura está íntimamente vinculada a la agrobiodiversidad nativa y a su conservación. El fomento, uso y desarrollo de especies nativas puede ser una opción para mejorar la calidad nutricional de la dieta mexicana (doctora Caroline Burgeff, 2014).

Otro tema vinculado a las especies domesticadas en el territorio nacional es la existencia de sistemas de conservación de material genético, en el sitio de origen (in situ), y en centros especializados (ex situ) que se han desarrollado en los últimos 50 años, y significan una oportunidad para establecer la base material que contribuya a la preservación de las variedades locales.

Actualmente no existe información confiable, ni resultados indiscutibles, sobre el probable efecto nocivo para los seres humanos y plantas originarias de los cultivos transgénicos. Tampoco hay información técnica indiscutible sobre efectos favorables, más allá del aumento de producción que se obtiene del cultivo a partir de semillas modificadas, de tal manera que la incertidumbre ha generado una discusión a partir de convicciones encontradas.

En este orden de ideas es que se presenta el tema de los transgénicos como una de las discusiones clave en el tema de producción y disponibilidad alimentaria.

Naturalmente corresponde al Estado, al Poder Legislativo crear la legislación y los mecanismos para conciliar los intereses diversos, estableciendo con claridad las reglas de participación de gobierno, empresas, productores, industrializadores y comercializadores de alimentos, un acuerdo que asegure a los consumidores finales la inocuidad de los alimentos, a los poseedores legítimos de variedades criollas y a quienes opten por utilizar OGM sus derechos, cuidando que queden a salvo la integridad del entorno físico y la salud de los consumidores.

La proponente del punto de acuerdo apunta que ya se han decretado aproximadamente 1,214,018.6 kilómetros cuadrados como áreas de protección, es decir áreas en las que no se puede liberar Transgénicos, esto es más del 38 por ciento del territorio nacional.

Nosotros consideramos de una enorme importancia proteger la riqueza bilógica de México, proteger los centros de origen y mantener las actividades de domesticación, que como ya apunté, son continuas. Así pues, estamos de acuerdo en lo que plantea el punto de acuerdo, pero quisiera añadir tres temas que nos preocupan particularmente y que creo que complementan el punto de acuerdo que contiene el dictamen.

Estos son los puntos que quisiera añadir:

1. Se exhorta a la Sagarpa a establecer un programa de preservación de semillas y fomento a la producción de maíz nativo, para crear condiciones de competitividad de la producción campesina frente a la agricultura extensiva;

2. Se exhorta a la Cofepris para establecer una norma a fin de que las empresas industrializadoras y comercializadoras incluyan en las etiquetas de productos que contienen productos o derivados de productos transgénicos, la información clara, visible y precisa sobre el tipo y contenido transgénico, a fin de que los consumidores puedan ejercer su derecho a elegir si lo consumen;

3. Se exhorta a la Sagarpa a promover la creación de grupos de trabajo, compuestos por organizaciones de la sociedad civil, pequeños agricultores e indígenas, que participen en la conservación in situ de recursos fitogenéticos para la agricultura y la alimentación, y que desarrollen sistemas campesinos de producción y transformación de alimentos.

Salón de sesiones de la honorable Comisión Permanente del Congreso de la Unión, a 21 de enero 2015.

Senador Isidro Pedraza Chávez (rúbrica)