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Diario de los Debates


DIARIO DE LOS DEBATES

DE LA CÁMARA DE SENADORES
DEL CONGRESO DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS

LXI Legislatura AÑO I Primer Periodo Ordinario Sesión Núm. 16

Sesión Pública Ordinaria Celebrada
en la Ciudad de México, el 22 de Octubre de 2009



PRESIDENCIA DEL C. SENADOR
CARLOS NAVARRETE RUIZ

APERTURA

  - El C. Presidente Carlos Navarrete Ruiz: (11:00 horas) Solicito a la Secretaría informe a la Asamblea el resultado del cómputo de asistencia de las señoras y de los señores Senadores para conocer si existe el quórum reglamentario.

Aceves del Olmo Carlos, Aguilar Coronado Marco Humberto, Agundis Arias Francisco, Alvarez Mata Sergio, Anaya Llamas Guillermo, Andrade Quezada Humberto, Arce René, Arroyo Vieyra Francisco, Aureoles Conejo Silvano, Beltrones Rivera Manlio Fabio, Bueno Torio Juan, Calderón Centeno Sebastián, Camarillo Ortega Rubén, Cantú Segovia Eloy, Cárdenas Jiménez Alberto, Castellón Fonseca Francisco Javier, Castelo Parada Javier, Coppola Joffroy Luis Alberto, Corichi García Claudia Sofía, Cota Cota Josefina, Creel Miranda Santiago, Delgado Rannauro Dante, Díaz Delgado Blanca Judith, Díaz Ochoa Jaime Rafael, Dorador Pérez Gavilán Rodolfo, Dueñas Llerenas Jesús, Elías Serrano Alfonso, Elizondo Barragán Fernando, Galindo Noriega Ramón, Galván Rivas Andrés, García Cervantes Ricardo, García Quiroz María del Socorro, Garibay García Jesús, Gómez Tueme Amira Griselda, González Aguilar Lázara Nelly, González Carrillo Adriana, González Morfín José, González Yáñez Alejandro, Govea Arcos Eugenio, Guadarrama Márquez José, Hernández García Ramiro, Hernández Ramos Minerva, Herrera León Francisco, Joaquín Coldwell Pedro, Labastida Ochoa Francisco, Larios Gaxiola Emma Lucía, Leal Angulo Augusto César, Legorreta Ordorica Jorge, Lobato Campos José Luis, López Valdez Mario, Lozano de la Torre Carlos, Madero Muñoz Gustavo Enrique, Maldonado Venegas Luis, Mejía González Raúl José, Mejía Haro Antonio, Mendoza Garza Jorge, Montenegro Ibarra Gerardo, Morales Flores Melquiades, Moreno Cárdenas Rafael Alejandro, Moreno Uriegas María de los Angeles, Moreno Valle Rosas Rafael, Muñoz Gutiérrez Ramón, Murillo Karam Jesús, Núñez Jiménez Arturo, Orozco Gómez Javier, Ortuño Gurza María Teresa, Pacheco Rodríguez Ricardo Fidel, Peredo Aguilar Rosalía, Pérez Plazola Héctor, Ramírez Garrido Abreu Graco, Ramírez López Heladio Elías, Ramírez Núñez Ulises, Ramón Valdés Jesús María, Rivera Pérez Adrián, Rodríguez y Pacheco Alfredo, Rojo e Incháustegui María, Rueda Sánchez Rogelio Humberto, Ruiz del Rincón Gabriela, Sánchez Anaya Alfonso, Saro Boardman Ernesto, Serrano Serrano María, Sosa Govea Martha Leticia, Sotelo García Carlos, Tamborrel Suárez Guillermo Enrique Marcos, Toledo Infanzón Adolfo, Torres Origel Ricardo, Trejo Reyes José Isabel, Velasco Coello Manuel, Velázquez López Rubén Fernando, Villarreal García Luis Alberto, Zapata Perogordo Alejandro, Zoreda Novelo Renán Cleominio.

Asistencia registrada fuera del sistema electrónico: Baeza Meléndez Fernando, Castro Trenti Fernando Jorge, Navarrete Ruiz Carlos.

Senadores en comisión oficial: Alonso Díaz Caneja Angel, Cortés Mendoza Marko Antonio, Menchaca Castellanos Ludivina, Nava Bolaños Eduardo Tomás.

Senadores con aviso de inasistencia: Aguirre Rivero Angel (inasistencia justificada), Anaya Gutiérrez Alberto (inasistencia justificada), Berganza Escorza Francisco (inasistencia justificada), Cué Monteagudo Gabino (inasistencia justificada), Döring Casar Federico (inasistencia justificada), Fonz Sáenz Carmen Guadalupe (inasistencia justificada), García Zalvidea José Luis Máximo (inasistencia justificada), González González Felipe (inasistencia justificada), Herviz Reyes Arturo (inasistencia justificada), Jiménez Rumbo David (inasistencia justificada), López Hernández Rosalinda (inasistencia justificada), Martínez Manríquez Irma (inasistencia autorizada), Mazón Alonso Lázaro (inasistencia justificada), Obregón Espinoza Francisco Javier (inasistencia justificada), Ocejo Moreno Jorge Andrés (inasistencia justificada), Orantes López María Elena (inasistencia justificada), Torres Mercado Tomás (inasistencia justificada), Ybarra de la Garza Rosario (inasistencia autorizada).

Senadores ausentes: Bautista López Héctor Miguel, Escobar y Vega Arturo, Gómez Alvarez Pablo, González Alcocer Alejandro, Green Macías Rosario, Jara Cruz Salomón, Jiménez Macías Carlos, Monreal Avila Ricardo, Polevnsky Gurwitz Yeidckol, Sacramento Garza José Julián, Zavala Peniche María Beatriz.

   - El C. Secretario Renán Cleominio Zoreda Novelo: Honorable Asamblea, de acuerdo al sistema electrónico de asistencia, informo a ustedes que se encuentran presentes 95 ciudadanos Senadores.
                  
En consecuencia, hay quórum, señor Presidente.

  - El C. Presidente Navarrete Ruiz: Se abre la Sesión Solemne del Senado de la República, convocada para la entrega de la “Medalla de Honor Belisario Domínguez”.
                  
Solicito a la Secretaría dé lectura a las comisiones de cortesía que han sido designadas para recibir y acompañar a nuestros distinguidos invitados a esta sesión solemne.

  - El C. Secretario Zoreda Novelo: Doy lectura a las comisiones protocolarias de esta Sesión Solemne:
                        
Para recibir al ciudadano Presidente de la República, se designa a los Senadores José González Morfin, Melquiades Morales Flores, Antonio Mejía Haro, Francisco Agundis Arias, Gabriela Ruiz del Rincón, Arturo Escobar y Vega y Manuel Velasco Coello.

Para recibir al Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, a los Senadores Alejandro Zapata Perogordo, Pedro Joaquín Coldwell, Rubén Fernando Velázquez López, Javier Orozco Gómez y José Luis Lobato Campos.
                        
Para recibir al Presidente de la Cámara de Diputados, a los Senadores Héctor Pérez Plazola, María del Socorro García Quiroz, Francisco Javier Castellón Fonseca y Jorge Legorreta Ordorica.
                        
Para recibir al Gobernador del Estado de Chiapas, a los Senadores Ramón Muñoz Gutiérrez, María Elena Orantes López y Manuel Velasco Coello.
                        
Para recibir al Gobernador del Estado de Chihuahua, se designa a los Senadores Ramón Galindo Noriega y Fernando Baeza Meléndez.
                        
Para recibir a la familia del galardonado, a los Senadores Javier Castelo Parada, Jesús María Ramón Valdés y Minerva Hernández Ramos.
                        
Es cuanto, señor Presidente.

  - El C. Presidente Navarrete Ruiz: Señoras Senadoras y Señores Senadores de la República: Antes de solicitar a las comisiones designadas que acudan a las puertas de este recinto a fin de cumplir con su cometido, informo a ustedes que la Mesa Directiva del Senado en consulta con la Junta de Coordinación Política, ha decidido convocar, al término de esta sesión solemne, a una sesión ordinaria del Senado de la República con tres puntos específicos.
                        
Ruego a ustedes tomar las medidas de agenda correspondientes, para que 15 minutos después de terminada la sesión solemne podamos reanudar una breve sesión del Senado de la República con 3 puntos de urgencia.
                        
Y en consecuencia, pido a las comisiones designadas acudan a las puertas de este recinto del Senado de la República a fin de cumplir con su cometido.
                        
En tanto, se declara un breve receso.

(La comisión cumple)

(Receso)

  - El C. Presidente Navarrete Ruiz: Se reanuda la sesión solemne. Solicitamos a todos ustedes, por favor, ocupen sus lugares.
                        
Con fundamento en el artículo 100 de la Ley Orgánica del Congreso General y el Artículo Cuarto del Decreto que crea la “Medalla de Honor Belisario Domínguez del Senado de la República”, damos inicio a la sesión solemne a fin de realizar la entrega de este galardón y del diploma correspondiente.

 

- El C. Secretario Zoreda Novelo: Se les solicita respetuosamente, ponerse de pie a fin de rendir los Honores de Ordenanza.

(Todos de pie)

(Honores de ordenanza al C. Presidente de la República)

   - El C. Secretario Zoreda Novelo: Se les solicita tomar asiento.

 

  - El C. Presidente Navarrete Ruiz: Damos la bienvenida al licenciado Felipe Calderón Hinojosa, Presidente de los Estados Unidos Mexicanos.

(Aplausos)


                         Al Ministro Guillermo Ortiz Mayagoitia, Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

(Aplausos)
                        
Al Diputado Francisco Javier Ramírez Acuña, Presidente de la Cámara de Diputados.

(Aplausos)
                        
Al licenciado Juan Sabines Guerrero, Gobernador del Estado de Chiapas.

(Aplausos)
                  
Al licenciado José Reyes Baeza Terrazas, Gobernador del Estado de Chihuahua.

(Aplausos)
                  
De manera especial, este Senado de la República se congratula con la presencia y le damos la bienvenida a la familia de quien recibirá la Medalla de Honor Belisario Domínguez el día de hoy: Antonio Ortiz Salinas, a Patricia, Martha, Carlos, Virginia y Regina Ortiz Salinas, así como a Francisco González Ortiz Mena y a Carlos Ortiz Mena López Negrete.
                  
Bienvenidos al Senado.

(Aplausos)

  Agradezco la presencia de los señores Diputados Federales de distintas fracciones parlamentarias; de los distinguidos miembros del Poder Ejecutivo Federal; Secretarios de Despacho e Integrantes de la Comitiva del Presidente de la República; de los representantes de los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial del Estado de Chiapas y del Presidente Municipal de Comitán, Chiapas.
                  
Reconozco y agradezco la presencia de las distinguidas ciudadanas y ciudadanos que con anterioridad recibieron la “Medalla Belisario Domínguez” y que nos acompañan en esta sesión solemne y, desde luego, a nombre del Senado de la República agradezco y valoro la presencia de distinguidos invitados que hoy nos acompañan.
                  
Solicito a la Secretaría proceda a pasar lista de honor.

                         - El C. Secretario Zoreda Novelo: Se solicita a los presentes ponerse de pie.

(Todos de pie)

                         ¡Senador Belisario Domínguez!

                         - El C. Presidente Navarrete Ruiz: ¡Presente el Senador Belisario Domínguez! ¡Murió por la Patria en defensa de la libertad! ¡Viva el Senador Belisario Domínguez!

(Todos los presentes: ¡Que viva!)

                         - El C. Secretario Zoreda Novelo: Sírvanse tomar asiento.
                        
- El C. Presidente Navarrete Ruiz: Solicito a la Secretaría dé lectura a la histórica proclama del doctor y Senador Belisario Domínguez, correspondiente a la XXVII Legislatura del Senado de la República.






LECTURA DEL HISTORICO DISCURSO DEL PATRICIO

- El C. Secretario Zoreda Novelo: Procedo a dar lectura al texto del discurso del Senador Belisario Domínguez:
                        
“Señor Presidente del Senado:

Por tratarse de un asunto urgentísimo para la salud de la Patria, me veo obligado a prescindir de las fórmulas acostumbradas y a suplicar a usted se sirva dar principio a esta sesión tomando conocimiento de este pliego y dándolo a conocer en seguida a los señores Senadores. Insisto, señor Presidente, en que este asunto debe ser conocido por el Senado en este mismo momento, porque dentro de pocas horas lo conocerá el público y urge que el Senado lo conozca antes que nadie.

Señores Senadores: Todos vosotros habéis leído con profundo interés el informe presentado por don Victoriano Huerta ante el Congreso de la Unión el 16 del presente.

Indudablemente, señores Senadores, que lo mismo que a mí, os ha llenado de indignación  el cúmulo de falsedades que encierra ese documento. ¿A quién se pretende engañar, señores? ¿Al Congreso de la Unión? No, señores, todos sus miembros son hombres ilustrados que se ocupan de política, que están al corriente de los sucesos del país y que no pueden ser engañados sobre el particular. Se pretende engañar a la Nación Mexicana, a esta noble Patria que, confiando en vuestra honradez y vuestro valor, ha puesto en vuestras manos sus más caros intereses.

¿Qué debe hacer en este caso la Representación Nacional?:

- Corresponder a la confianza con que la Patria la ha honrado, decirle la verdad y no dejarla caer en el abismo que se abre a sus pies.

La verdad es esta: Durante el gobierno de don Victoriano Huerta, no solamente no se ha  hecho nada en bien de la pacificación del país, sino que la situación actual de la República, es infinitamente peor que antes; la Revolución se ha extendido en casi todos los estados; muchas naciones, antes buenas amigas de México, rehúsanse a reconocer su gobierno, por ilegal; nuestra moneda encuéntrase depreciada en el extranjero; nuestro crédito en agonía; la prensa entera de la República amordazada, o cobardemente vendida al gobierno y ocultando sistemáticamente la verdad; nuestros campos abandonados; muchos pueblos arrasados y por último, el hambre y la miseria en todas sus formas, amenazan extenderse rápidamente en toda la superficie de nuestra infortunada Patria.

¿A qué se debe tan triste situación?:

- Primero y antes de todo, a que el pueblo mexicano no puede resignarse a tener por Presidente de la República a don Victoriano Huerta, al soldado que se apoderó del poder por medio de la traición y cuyo primer acto al subir a la Presidencia fue asesinar cobardemente al Presidente y Vicepresidente legalmente ungidos por el voto popular, habiendo sido el primero de éstos quien colmó de ascensos, honores y distinciones a don Victoriano Huerta y habiendo sido él, igualmente, a quien don Victoriano Huerta juró públicamente lealtad y fidelidad inquebrantable.

Y segundo, se debe esta triste situación a los medios que don Victoriano Huerta se ha propuesto emplear para conseguir la pacificación. Estos medios ya sabéis cuales han sido: Unicamente muerte y exterminio para todos los hombres, familias y pueblos que no simpaticen con su gobierno.

“La paz se hará, cueste lo que cueste”, ha dicho don Victoriano Huerta. ¿Habéis profundizado, señores Senadores, lo que significan esas palabras en el criterio egoísta y feroz de don Victoriano Huerta? Esas palabras significan que don Victoriano Huerta está dispuesto a derramar toda la sangre mexicana, a cubrir de cadáveres todo el Territorio Nacional, a convertir en una inmensa ruina toda la extensión de nuestra Patria, con tal de que él no abandone la Presidencia, ni derrame una sola gota de su propia sangre.

En su loco afán por conservar la Presidencia, don Victoriano Huerta, está cometiendo otra infamia: Está provocando con el pueblo de Estados Unidos de América un conflicto internacional, en el que, si llegara a resolverse por las armas, irían estoicamente a dar y a encontrar la muerte todos los mexicanos sobrevivientes a las amenazas de don Victoriano Huerta, todos, menos don Victoriano Huerta, ni don Aurelio Blanquet, porque esos desgraciados están manchados con el estigma de la traición y el pueblo y el ejército los repudiarán, llegado el caso.

Esa es, en resumen, la triste realidad. Para los espíritus débiles parece que nuestra ruina es inevitable, porque don Victoriano Huerta se ha adueñado tanto del poder que, para asegurar el triunfo de su candidatura a la Presidencia de la República, en la parodia de elecciones anunciadas para el 26 de octubre próximo, no ha vacilado en violar la soberanía de la mayor parte de los estados, quitando a los Gobernadores constitucionales e imponiendo Gobernadores militares que se encargarán de burlar a los pueblos por medio de farsas ridículas y criminales.

Sin embargo, señores, un supremo esfuerzo puede salvarlo todo. Cumpla con su deber la Representación Nacional y la Patria está salvada y volverá a florecer más grande, más unida y más hermosa que nunca.

La Representación Nacional debe deponer de la Presidencia de la República a don Victoriano Huerta, por ser él contra quien protestan, con mucha razón, todos nuestros hermanos alzados en armas y de consiguiente, por ser él quien menos puede llevar a efecto la pacificación, supremo anhelo de todos los mexicanos.

Me diréis, señores, que la tentativa es peligrosa porque don Victoriano Huerta es un soldado sanguinario y feroz que asesina sin vacilación ni escrúpulo a todo aquel que le sirve de obstáculo. ¡No importa, señores! La Patria os exige que cumpláis con vuestro deber, aún con el peligro y aún con la seguridad de perder la existencia. Si en vuestra ansiedad de volver a ver reinar la paz en la República, os habéis equivocado, habéis creído las palabras falaces de un hombre que os ofreció pacificar a la Nación en dos meses, y le habéis nombrando Presidente de la República, hoy que  veis claramente que este hombre es un impostor inepto y malvado, que lleva a la Patria con toda velocidad hacia la ruina, ¿dejaréis por temor a la muerte que continúe en el poder?

Penetrad en vosotros mismos, señores, y resolved esta pregunta: ¿qué se diría de la tripulación de un gran navío que en la más violenta tempestad y en un mar proceloso, nombrara piloto a un carnicero que, sin ningún conocimiento náutico navegara por primera vez y no tuviera más recomendación que la de haber traicionado y asesinado al Capitán del barco?

Vuestro deber es imprescindible, señores, y la Patria espera de vosotros que sabréis cumplirlo.

Cumpliendo ese primer deber, será fácil a la Representación Nacional cumplir los otros que de él se derivan, solicitándose en seguida, de todos los jefes revolucionarios que cese toda hostilidad  y nombren sus delegados para que, de común acuerdo, elijan al Presidente que deba convocar a elecciones presidenciales y cuidar que éstas se efectúen con toda legalidad.

El mundo está pendiente de vosotros, señores miembros del Congreso Nacional Mexicano, y la Patria espera que la honraréis ante el mundo, evitándole la vergüenza de tener por Primer Mandatario a un traidor y asesino.

Dr. Belisario Domínguez,
Senador por el estado de Chiapas.

NOTA: Urge que el pueblo mexicano conozca este discurso para que apoye a la Representación Nacional; y no pudiendo disponer de ninguna imprenta, recomiendo a todo el que lo lea saque cinco o más copias, insertando también esta nota y las distribuya a sus amigos y conocidos de la capital y de los estados. ¡Ojalá hubiera un impresor honrado y sin miedo!

Septiembre 29, de 1913”.
        
Es cuanto, señor Presidente.

(Aplausos)

- El C. Presidente Navarrete Ruiz: Muchas gracias, señor Secretario. El Senado de la República le da la bienvenida al licenciado Guillermo Ortiz, Gobernador del Banco de México, que nos acompaña, bienvenido.

(Aplausos)

Asimismo, nos complace la presencia en esta sesión solemne del licenciado Rafael Corrales Ayala, ex Gobernador del Estado de Guanajuato; y le damos la bienvenida y valoramos la presencia de la señora Margarita Zavala Gómez del Campo.

(Aplausos)

Se concede el uso de la palabra al Senador Manlio Fabio Beltrones Rivera, a nombre de la Cámara de Senadores.






DISCURSO DEL C. SENADOR
MANLIO FABIO BELTRONES RIVERA

- El C. Senador Manlio Fabio Beltrones Rivera: Con su autorización, Senador Carlos Navarrete, Presidente de la Mesa Directiva del Senado de la República; ciudadano Felipe Calderón Hinojosa, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos; ciudadano Guillermo Ortiz Mayagoitia, Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación; Diputado Francisco Ramírez Acuña, Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados; Senador Gustavo Enrique Madero Muñoz, Presidente de la Junta de Coordinación Política de este Senado; señor Gobernador del Estado de Chihuahua; señor Gobernador del Banco de México; señores presidentes municipales que nos acompañan; señor Miguel Angel Granados Chapa, Medalla “Belisario Domínguez” 2008; distinguidos familiares de don Antonio Ortiz Mena; señoras Senadoras, señores Senadores; señores Diputados; señoras y señores:

Hubo una vez un tiempo en que México pudo crecer con justicia social y visión de futuro. Hubo una vez que nuestro país creció por 12 años a tasas sostenidas del 6.5% con el nivel de inflación más bajo de Latinoamérica y un incremento al salario real de un 6.4%.

En ese tiempo, sin importantes ingresos producto del petróleo, se logró soberanía alimentaria y crecimiento industrial. Fue un tiempo en que México diseñó y ejecutó un original y exitoso modelo de desarrollo acorde al proyecto social de la Constitución de 1917 y a la función histórica del Estado mexicano en la construcción de las instituciones nacionales, tiempo de obra colectiva, conducida por mexicanos de gran estatura que se formaron en las instituciones educativas del Estado mexicano en medio de un conflicto armado mundial.

Un tiempo que fue conocido como el milagro mexicano, nacido del talento hacendario y el compromiso social de don Antonio Ortiz Mena, un abogado firme y prudente, pero sobre todo un humanista que sabía que para servir a México es esencial conocer los problemas y anhelos del pueblo e identificar lo que es posible y lo que no lo es. Mexicano excepcional, tuvo talento, sensibilidad y preparación para ver al mundo en la postguerra y la Guerra Fría, ver el mundo de las dictaduras y el estatismo de aquel tiempo, y definir un modelo muy mexicano de desarrollo estabilizador, sustentado en la intervención responsable del Estado en sectores estratégicos, todos ellos necesitados de impulso.

Una política industrial apoyada en la sustitución de importaciones y la demanda del mercado interno, un modelo en el que hubo la prudencia de separar las decisiones de política hacendaria de las veleidades del poder presidencial. Con congruencia y honestidad intelectual, concibió la política económica como un instrumento para el desarrollo y para invertir en la sociedad.

Como declaró años después, no tenía compromiso ideológico, podía ser keynesiano y monetarista, según el caso, según las necesidades y los principios éticos y de servicio público que siempre, siempre guiaron su ilustrado pragmatismo. Era un hombre de estado, un hombre de estado que supo estar por encima de intereses transitorios y nunca calló en la tentación de cultivar aspiraciones políticas personales, porque su amplio horizonte estaba primero en elevar el progreso de México a niveles superiores de bienestar y madurez política.

Hoy, a más de dos años de su desaparición física, el Senado de la República cumple un deber histórico al honrar la figura excepcional de don Antonio Ortiz Mena con la entrega póstuma de la Medalla Belisario Domínguez. Con ello vinculamos ante la historia a dos mexicanos eminentes: el heroico demócrata que murió sacrificado por la intolerancia, y el servidor público ejemplar que elevó a México a niveles de desarrollo que no tuvieron precedente ni han tenido después seguimiento alguno.

Así como el México que soñó Belisario Domínguez, era un México donde las diversas corrientes políticas no se mataban entre sí ni se acallaban o suprimían unas a otras; un México donde la política se rigiera por el valor supremo de la tolerancia, así el México que vivió Antonio Ortiz Mena fue más que un milagro, fue una realidad, una realidad construida con enorme esfuerzo, visión, capacidad, honradez y, sobre todo, con responsabilidad.

El ejemplo de ambos mexicanos eminentes debe guiarnos para que México retome el camino de la madurez política y el desarrollo económico, todo ello, construido a partir de un camino propio. Volvamos a las preguntas elementales que se planteara don Antonio Ortiz Mena en plena madurez, decía: “¿Qué tenemos que hacer para mejorar la vida de las mayorías de México? ¿Cuáles son las políticas que garantizarán un crecimiento sostenido y un desarrollo futuro? Porque no es lógica ni humana, decía don Antonio, una situación donde los salarios siempre pierden capacidad adquisitiva y los precios suben en forma permanente; porque creamos millones de pobres que no pueden vivir, y cito, y hay que mantenerlos para que sigan siendo miserables”.

Este es el error más grave que ha cometido México, palabras duras, verdades que afligen, realidad que obliga a que definamos con imaginación, sensibilidad y sentido de urgencia el qué hacer aquí y ahora para destrabar la parálisis, retomar los acuerdos básicos y recuperar el paso con una clara visión de presente y futuro.

¿Qué hacer para volver a crecer? ¿Cuál es la función que en las actuales circunstancias corresponde cumplir al Estado en la construcción de la nación? ¿Qué contrapesos y controles constitucionales e institucionales deben incorporarse al régimen político para implantar una economía sin sujeción a decisiones personales, y cuáles son las reformas económicas y sociales que debemos de emprender?

Sería absurdo intentar un retorno al estado paternalista e intervencionista, que en sus excesos demolió la obra pública del milagro mexicano.

Tampoco volver al populismo de uno u otro signo, de un estado asistencialista que subsidie y mantenga a los pobres con base en la recaudación fiscal y los persuada para que correspondan con sus preferencias electorales.

Los mexicanos necesitamos oportunidades de desarrollo que rompan el círculo perverso de escaso crecimiento, desigualdad y pobreza.

Requerimos con urgencia de un estado responsable que consolide el estado de derecho.

Un Estado responsable y también eficaz que se ocupe con mayor definición de la juventud y su educación de calidad, como proponía don Antonio Ortiz Mena.

Un Estado responsable que intervenga para dinamizar los sectores rezagados como el campo y la sociedad rural que don Antonio Ortiz Mena consideraba como el problema central de México.

Construir el Estado responsable y eficaz del siglo XXI implica fortalecerlo a partir del desarrollo institucional y una modernización del régimen político para reorganizar y establecer nuevos mecanismos de control, colaboración y equilibrio entre los poderes públicos. Todo ello, para dejar atrás los gobiernos divididos e iniciar los gobiernos compartidos.

Vivimos tiempos de transformación en los paradigmas de desarrollo y de gobierno, donde las condiciones de gobernabilidad que demanda la sociedad mexicana y la economía global, las mutaciones que la recesión mundial ha precipitado en los mercados y las funciones del Estado, nos obligan a replantear los parámetros de la regulación económica, los mecanismos para la provisión de condiciones de empleo y bienestar, y las formas de garantizar los distintos aspectos de la seguridad nacional en el mundo contemporáneo.

         Don Antonio Ortiz Mena nos demostró que el salto cualitativo es posible.

Hubo una vez en que lo logramos y debemos volver a hacerlo, crecer con estabilidad, equidad y perspectiva de futura. Esto es factible, sobre todo, cuando se adopta la fórmula política que sostenía don Antonio: firmeza en los objetivos, creatividad en los medios, capacidad de gestión de los asuntos públicos y liderazgo para construir los consensos indispensables.

  Esta es la política democrática que debemos y podemos practicar.

Aquí en el Senado de la República, sin importar las difíciles circunstancias, ya lo hemos hecho. Y eso nos ha permitido llegar a los acuerdos que sustentan el ciclo fundamental de reformas institucionales iniciado en la Legislatura pasada.

Ha sido un largo camino de diálogo y confrontación de posiciones, de tolerancia y respeto a las diferencias, de escuchar, reconocer y conceder, todo ello, para lograr la unidad en la diversidad y los acuerdos fundamentales.

         El resultado está a la vista.

  Hoy, junto al ciudadano Presidente constitucional, cuya presencia tradicionalmente ha honrado la entrega de esta presea, preside la Mesa Directiva un firme militante de la oposición de izquierda.

El Presidente de la Junta de Coordinación Política es un sobresaliente miembro del Partido en el gobierno. Y el que hace uso de la palabra milita en otro partido político de oposición que hasta hace poco tiempo gobernó por muchas décadas. Este evento parecía impensable hace apenas tres años, después de una controvertida contienda presidencial.

No ha sido un camino fácil ni exento de obstáculos. Pero estamos convencidos que siempre es mejor esta ruta, por larga y sinuosa que parezca.

Lo anterior no significa que en ocasiones no deban tomarse decisiones fuertes en bien del país, por graves que parezcan. Esta es la responsabilidad del gobernante ante el pueblo y ante la historia.

La ampliación del pluralismo político y social exige la transformación de la política en un espacio de diálogo público. Hay que integrar las diferencias, no erradicarlas.

         Si el consenso no existe, hay que crearlo y trabajarlo. No se trata de la unanimidad, sino de la formación de mayorías.

Ya lo hicimos antes y debemos hacerlo otra vez, todo ello para recuperar la senda del crecimiento y el desarrollo, hasta eliminar la pobreza y desterrar la desigualdad y construir un país con perfil propio y orgulloso de su vigorosa identidad plural.              

Aquí, frente a la más alta representación de los poderes públicos, rendimos homenaje al hombre que fue el emblema de un México pujante, dinámico y seguro de sí mismo.

El ejemplo de don Antonio Ortiz Mena debe iluminar a México con su clarísimo mensaje: “Es la hora de un cambio con rumbo. Es tiempo de acordar las reformas políticas que faciliten los pactos económicos y nos conduzcan a la solución de los problemas de desigualdad y pobreza. La fórmula es sencilla: ni oposición irresponsable ni gobiernos excluyentes, cualquiera que sea su nivel de responsabilidad”.
Es hora de dejar atrás los mezquinos intereses particulares que se hacen pasar por intereses colectivos.

Es hora de superar mitos y dogmas que oprimen, agravios e intolerancia que maniatan y que todos juntos no nos permiten a nuestro país levantar el vuelo.

No olvidemos que el voluntarismo político hace solo buenos discursos. Pero sólo la verdadera voluntad política, comprometida con México, hace las reformas.

Tolerancia política, voluntad y responsabilidad en la gestión pública fueron la divisa de Belisario Domínguez y de Antonio Ortiz Mena. Dos mexicanos eminentes cuyo espíritu y legado nos acompañan hermanados en esta ceremonia. Sepamos estar a su altura.

         Muchas gracias.

(Aplausos)

- El C. Presidente Navarrete Ruiz: El Senado de la República agradece la presencia del ingeniero Oscar González Luna, Presidente Municipal de Parral, Chihuahua, tierra de nuestro homenajeado.

(Aplausos)






CONDECORACION AL C. ANTONIO ORTIZ MENA

Señoras y señores, les solicito ponerse de pie para el acto de entrega de la Medalla de Honor Belisario Domínguez y del diploma que acredita al señor Antonio Ortiz Mena, como miembro de la Orden Mexicana de esta presea.

(Todos de pie)

(Entrega de la Medalla de Honor Belisario Domínguez)

(Aplausos)

Favor de tomar asiento.

El señor Antonio Ortiz Salinas, hijo del señor Antonio Ortiz Mena, hará uso de la palabra. En consecuencia, pase por favor a hacer uso de la palabra.






DISCURSO DEL C. ANTONIO ORTIZ SALINAS

- El C. Antonio Ortiz Salinas: Ciudadano Presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa; ciudadano Presidente de la Mesa Directiva del Senado de la República; ciudadano Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación; ciudadano Diputado Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados; ciudadano Gobernador del Estado de Chihuahua; ciudadano Secretario de Estado; ciudadanas Senadoras, ciudadanos Senadores; ciudadano Presidente Municipal de Hidalgo del Parral.

Señoras y señores:

Es un alto honor recibir en nombre de la familia de Antonio Ortiz Mena la Medalla de Honor Belisario Domínguez del Senado de la República, que le ha sido otorgada post mortem por decisión de las señoras y señores Senadores.

Me permito expresarles nuestro reconocimiento.

Hace poco más de 96 años, Belisario Domínguez exhortó a sus compañeros Senadores a cumplir con su deber, y deponer a Victoriano Huerta, y una vez hecho esto, sería fácil cumplir con los otros deberes, solicitar a los jefes revolucionarios cesar hostilidades y nombrar a un presidente que convocara a elecciones y vigilar éstas. Advierte que la tentativa conlleva gran peligro, aún la pérdida de la existencia, y exhorta a cumplir con el deber.

Belisario Domínguez cumple con su deber, tal como lo expresó, y paga con la vida.

Hoy, como todos los octubres, evocamos su ejemplo que nos recuerda el deber para con nuestro país.

Antonio Ortiz Mena consideraría, estoy seguro, este honor inmerecido; concibió el servicio público como una obligación y una oportunidad de aportar al país lo mejor de sí.

Mantenía una conciencia permanente del deber con el país, y se sabía parte de los ciudadanos que, como escribió, se ha nutrido de la sabiduría y de los valores de nuestro pueblo, y han sabido que en la integridad de las conciencias y en la práctica cotidiana de las virtudes ciudadanas descansa el futuro de México.

Creció en un ámbito familiar consciente de las luchas revolucionarias y los diversos esfuerzos por construir mejores condiciones de oportunidades incluyentes para todos, no sólo para unas minorías.

Adolescente, tuvo oportunidad, en el ámbito familiar, de conocer a diversos actores de la Revolución, sobre todo al grupo sonorense: Alvaro Obregón, Adolfo de la Huerta, Francisco Serrano; y percatarse de sus ideales y aspiraciones, posteriormente también de las trágicas consecuencias personales y sociales de las cruentas luchas por el poder.

La educación crucial como refería, la recibió en la Escuela Nacional Preparatoria y la Universidad Nacional tanto en leyes como en filosofía y letras; admiraba la cultura griega clásica; leía constantemente historia, Historia de México, todo lo leído, visto y vivido, lo relacionaba con México.

El quehacer constructivo en el servicio público no era un ejercicio técnico, el compromiso vital con una corriente actuante de la historia viva, un compromiso con los demás, un compromiso con los principios y un compromiso consigo mismo. Así lo aprendimos de él.

Educaba sin imponer jamás la fuerza; respetaba y enseñaba respeto a sí mismo; ilustraba con ejemplos, historia, anécdotas, refería experiencias.

El humor siempre estaba presente. Encontraba lo admirable en el entorno que estuviera, disfrutaba de la naturaleza, gustaba de viajar con la familia extensa, y ubicaba lo visitado con su historia; insistía en la educación como fuente y origen de crecimiento, desarrollo personal; y la fidelidad a principios con la conciencia de lo social como responsabilidad.

Tenía una muy clara conciencia del anhelo profundo de justicia en lo social y en lo individual que había generado la lucha revolucionaria, y que impulsaba en su momento la etapa constructiva, él mismó anhelo formas distintas de lucha.

La responsabilidad de los actores con las armas o con las leyes persistía; fidelidad a las aspiraciones y principios de nuestra historia, independencia, reforma, revolución. Entendía una línea consistente que llamaba Morelos, los hombres de la reforma, Juárez, Prieto; la lucha antirreleccionista, Madero, Carranza, Luis Cabrera, Molina Enríquez; la lucha por la tierra, Zapata, Obregón, Calles, el General Cárdenas.

Inició su experiencia laboral como pasante en un juzgado de paz, y en el área legal del entonces Departamento del Distrito Federal, hasta Jefe del Jurídico.
Colaboró como asesor legal del Procurador General de la República; como primer director de profesiones de la Secretaría de Educación Pública, y subdirector del Banco Nacional Hipotecario Urbano de Obras Públicas, su ingreso formal al área financiera.

Participó en la elaboración del Código Federal de Procedimientos Civiles, en la Ley de Planeación del Distrito Federal, así como en diversos ordenamientos y en la redacción del decreto de suspensión de garantías individuales con motivo de la Segunda Guerra.

En 1952, es designado Director del Instituto Mexicano del Seguro Social; en 1958, Secretario de Hacienda y Crédito Público, y nuevamente en 1964; en 1970, electo presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, y reelecto; renuncia a finales de 1988, y regresa al país y colabora en la Banca Nacionalizada hasta 1991.

En 1952, el Instituto Mexicano del Seguro Social se encontraba en una clara tendencia deficitaria; se sanearon las finanzas y restablecieron las reservas sin aumento de cuotas, al tiempo que la cobertura de servicios médicos que se prestaba sólo en el Distrito Federal y algunos municipios de seis estados se amplió a todo el país, y se inicia para los trabajadores del campo. La extensión se realiza con un sistema de subrogación constituyendo uniones médicas, una forma original de autogestión, las que recibían la parte correspondiente de las cuotas y se obligan a prestar los servicios médicos.

Se concibe la institución del médico familiar como el eje responsable de la salud de la familia obrera.

Se plantea el apoyo más amplio e integral para los trabajadores y sus familias, y se crean novedosas prestaciones sociales como la Casa de la Asegurada para el Desarrollo Personal y Cultural de la Mujer y la Familia de los Trabajadores.

Se inician programas de unidades de vivienda para trabajadores con servicios sociales, escuelas, enfermerías, tienda de productos básicos, instalaciones deportivas, centros de reunión social y fomento cultural.

Como continuación de los sistemas de seguridad social, en 1960, ya desde la Secretaría de Hacienda impulsa y participa en la creación y organización del ISSSTE.

Tenía una preocupación constante: la inequidad, la mala distribución del ingreso y la injusticia social, y consideraba como objetivo invariable su corrección.

Su acción en la Secretaría de Hacienda no es coyuntural, es producto de una estrategia coherente y detallada, primero en un documento de política económica para 1958-1964, y posteriormente como continuación de la anterior, en el Programa de Desarrollo Económico y Social 1964-1970.

Postula que el mayor problema de la política económica no es determinar los objetivos, sino encontrar la manera de alcanzarlos.

Mantiene que el inequitativo reparto de la riqueza y del ingreso nacional, no sólo entraña un grave problema social y político, sino que tiene obvias repercusiones económicas, que el desarrollo económico y la industrialización deben ser fundamentalmente producto del esfuerzo del pueblo mexicano, pero para que la productividad y la producción aumenten a un ritmo más rápido es indispensable un mercado nacional más amplio.

Que es imprescindible lograr una mejor distribución de la renta nacional y una elevación del nivel de vida del pueblo, que se ha llegado a reconocer que el desarrollo económico no es un fin en sí mismo, y reiterado la necesidad de lograr un reparto más equitativo de la renta nacional.
Que este postulado no ha llegado a ser parte integrante de la política económica, ya que a pesar del acuerdo casi unánime en torno al propósito de lograr una mejor distribución del ingreso, el país no ha empleado los medios idóneos para alcanzar tal objetivo.

Que el principal defecto de la política económica consiste en que no ha logrado eslabonar las metas y los instrumentos y medios de acción.

Que lo más complejo no es trazar ciertos objetivos, sino encontrar la manera de alcanzarlos.

Que da la impresión que se tiene cada vez más clara la conciencia de cuáles deben ser los fines, pero no respecto a los medios de alcanzarlos, que simultáneamente hay algunos planteamientos que parecen sólo preocuparse de aspectos técnicos de proceso de desarrollo, a través de los cuales no es posible entender los grandes problemas nacionales ni menos encontrarles una solución satisfactoria, que los objetivos de un país como el nuestro no pueden inventarse caprichosamente, tienen que ser las síntesis de viejos anhelos, de esfuerzos cuya continuidad deja ver la historia mexicana y de exigencias presentes surgidas del proceso mismo de transformación económica y social del país.

         Define los principales objetivos que norman y dan unidad a la acción, elevar el nivel de vida de la población, sobre todo de los campesinos, obreros y sectores de la clase media; continuar aumentando el ingreso nacional y mejorar la forma en que éste se reparte entre los diversos sectores sociales, coordinar como partes de un todo las actividades productivas, la integración económica contribuirá a la mayor cohesión social y cultural de la República, ampliar las fuentes de financiamiento no inflacionarias mediante una adecuada coordinación de la política monetaria fiscal y de crédito, integrar crecientemente la economía del país, la integración económica contribuirá a la mayor cohesión social y cultural de la República.

         Estimular y encauzar debidamente el desarrollo económico regional, lograr mejor combinación de los recursos productivos y una mayor coordinación de la inversión pública y privada.

Pugnar por el aumento de la productividad no sólo del trabajo sino de todos los factores de la producción que los incrementos de productividad dan lugar a mejores condiciones de vida de los trabajadores y a reinvenciones de fondos que permitan lograr un ritmo más rápido de desarrollo económico.

         Alentar el desarrollo del capital nacional de empresas mexicanas y en general, fortalecer la independencia económica del país.

Tender al aumento y a la diversificación creciente del comercio exterior, así como a una mejor relación de intercambio.

         Preservar la paz interna a través de la vigencia de la Constitución y el fortalecimiento del régimen democrático surgido de la Revolución Mexicana.

         Insiste en un factor fundamental para llevar adelante una política económica, la confianza pública, se requería un gran esfuerzo de negociación y convencimiento, es necesario contar con un consenso político a favor del programa propuesto, ese consenso debería crearse y conservarse, así se hizo.

         Sostiene que la riqueza más grande con que cuenta un país radica en la persona humana, no coincide que el desarrollo económico sea por sí mismo una meta a alcanzar, sino es acompañado de la justicia social, puede servir exclusivamente para aumentar la distancia que media entre los contados ricos y los muchos de menores ingresos.

         Si como se había sentado el objetivo del mejoramiento del nivel de vida de la población y aumentar la posibilidad de desarrollo del país, era imprescindible el control de la inflación. Desde el inicio se canceló la posibilidad de emisión de monedas sin sustento real.

         La peor consecuencia de la inflación que describía es el efecto social que tiene la composición del ingreso con la inflación, el empleo y los salarios se deterioran, para aumentar los niveles de vida es necesario contar la inflación y además crecer haciendo compatible la estabilidad de los procesos económicos con un crecimiento sólido y sostenido.

         Insiste en que no hay contradicción entre crecimiento y estabilidad, se refuerzan mutuamente, la estabilidad permite promover el ahorro y la inversión y se estimula permanentemente el crecimiento económico, lo que hace posible el incremento de los salarios reales y del ingreso disponible que a su vez estimula el ahorro.

         El aumento de los salarios reales hace más factible los consensos para realizar reformas estructurales.

         Insiste en una cohesión no dogmática y declara que el equilibrio financiero es efectivamente una de las preocupaciones de la política presupuestal debido a que el déficit puede traer consigo efectos inflacionarios que contrarrestan los esfuerzos del gobierno para elevar el nivel de vida de la población, pero que el déficit no es siempre un mal grave, y en algunas ocasiones se hace necesario incidir en él para fomentar la actividad económica y salir de estados de recesión o depresión.

         Advierte que en determinadas condiciones, el gobierno en algunos años ha incurrido en déficit conscientemente, pero observando que el financiamiento deficitario se realice constantemente vigilado en relación con el efecto monetario sobre la economía del país.

         Subraya que el problema no era acabar con el déficit, sino cómo financiarlo sanamente, es decir, el problema no es el déficit, el déficit en sí, sino el impacto que éste tiene sobre la economía, lo que importa es la forma de financiarlo de manera no inflacionaria, esto es con ahorro auténtico; en tanto hubiere ahorro auténtico para financiar el gasto del gobierno, se podría incurrir en déficit observando siempre el principio de que la transferencia de recursos privados hacia el sector público se destinaba a inversión y no a gasto corriente.

         Algunos breves y descontinuos trazos de lo logrado. Se requería crear y adecuar los instrumentos y medios necesarios para alcanzar los objetivos definidos, así se moderniza el sistema fiscal y el impuesto cedular se transforma en un impuesto global al ingreso de las empresas y de las personas físicas, al tiempo que se apoya a la inversión con un régimen de deducciones específicas como la depreciación acelerada.

         Se crea el Registro Federal de Causantes y en conjunto se logra un sistema fiscal más eficiente.

         En materia de gasto se fortaleció la capacidad de determinar el nivel agregado de gasto, se incorpora el sector paraestatal al presupuesto y así se mejoraron los mecanismos de asignación y ejercicio del gasto para lograr que generara el mayor beneficio social.

         En materia de deuda externa, en 1961 se liquidaron los adeudos derivados de la lucha revolucionaria, y en 1962 se cubrió anticipadamente el último abono derivado de la nacionalización petrolera, México quedaba libre de adeudos históricos, la deuda externa alcanzó los 3 mil 200 millones de dólares en 1970 y significó el 9.2% del PIB.
      
         El peso formó parte de la canasta de monedas de reservas que el Fondo Monetario Internacional utilizaba en sus operaciones de respaldo a los países que lo requerían.

         Entre 1965 y 1970 el peso se había utilizado para apoyar a siete diferentes países, incluyendo a Brasil.

         Se decide como elemento esencial una política de mecanización, se establece como principio que la inversión extranjera deberá ser minoritaria en relación con el capital nacional y se sustituye el capital extranjero por capital nacional en sectores claves de la economía.

         En minería se mexicanizan Peñoles, también American Smelting, que se convierte en Industrial Minera México, San Luis Mine, en Grupo Minero San Luis; la Pan American Sulphur y Azufrera Panamericana es absorbida y junto con varias empresas de fertilizantes constituyen FERTIMEX; en Siderurgia, una empresa importante extranjera consolidada se adquiere y fusiona con Altos Hornos.

         Sobresale por su importancia la nacionalización de la industria eléctrica, la Comisión Federal de Electricidad generaba poco más de la mitad de la energía eléctrica, se adquiere en primer lugar la American Foreign Power, propiedad de inversionistas estadounidenses; la American Bond and Cheer, y posteriormente con una estrategia financiera y bursátil a la Compañía de Luz y Fuerza, propiedad de inversionistas europeos y canadienses y la nacionalización queda consumada el 27 de septiembre de 1960.

         Una pieza fundamental en la política económica era el sistema financiero, por su importancia estratégica y como depositaria del ahorro popular, se consideró que ese sector debería estar reservado exclusivamente para inversionistas mexicanos.

         Existían todavía remanentes de capital no nacional en la propiedad de la banca, Banco Nacional de México tenía como accionista a Banca Francesa, y Banco de Londres a Banca Inglesa.

         En 1965 se reformó la Ley General de Instituciones de Crédito para reservar a inversionistas mexicanos los sectores bancarios y de seguros, y el gobierno apoya a inversionistas nacionales que adquirieron los paquetes accionarios pertenecientes a extranjeros.

         La banca se mexicaniza, las estrategias de mexicanización no son casuísticas y aleatorias, forman parte de la estrategia de desarrollo.

         En materia petrolera se reservó para el Estado la Petroquímica Básica y en Secundaria se otorgaron concesiones a empresas privadas condicionadas a que mantuvieran un mínimo de 60% de capital nacional. Se capitalizó a PEMEX y se propuso sin éxito que PEMEX operara de tal manera que su régimen fiscal fuese el normal del Impuesto Sobre la Renta, que se le permitiera operar con suficientes utilidades para ser autosuficiente en el financiamiento de su desarrollo, y que si se obligaba a PEMEX a subsidiar precios, la carga no recayera sobre el organismo, sino sobre los ingresos federales, ya que se disminuirían las utilidades de organismos, y por tanto, los impuestos a pagar.

         Los objetivos en materia agropecuaria se definieron como: “Aumentar el abasto de alimento, mejorar el nivel de ingreso de los habitantes del campo y apoyar la generación de divisas”.

         Más de la mitad de la población nacional radicaba en el campo a fines los 50’s, y más del 50% de los ingresos por exportaciones provenían de este rubro.

         Las políticas de subsidio y crédito mezcladas y confundidas en la banca oficial, se diferencian y se constituye el Banco Nacional Agropecuario con funciones exclusivas de crédito.
      
         Se crea la Aseguradora Nacional Agrícola y Ganadera, como eslabón, y con el crédito para regular mejor la comercialización; se constituye la CONASUPO; se fortalece el almacenamiento con pequeños fines de almacenes nacionales de depósito.

         En el periodo de 1958-1970, la producción agropecuaria crece en términos reales a un promedio de 3.2% anual, y el ingreso per cápita de los campesinos a una tasa anual del 2.2%.

         México pasa de importador a exportador neto de los principales granos que se consumían en el país: maíz, fríjol y trigo.
         La educación debía desempeñar un papel fundamental en la mejoría social y en el desarrollo nacional.

         Se hizo un esfuerzo destacado en la asignación de fondos. La participación de la educación en el gasto total del gobierno federal se incrementó del 21%, en 1958, al 34.5% en 1970.
        
Conciente de la inequidad en las oportunidades educativas propone, y aún queda por resolver, que la educación se integre como parte de la seguridad social.

         Insiste en que debe universalizarse el servicio, servicios educativos suficientes para todos, y especializar el subsidio; apoyo para los que por su situación económica lo requieran. Se financiaría así la educación media-superior con un sistema de asignación familiar para educación que cubriera a toda la población que no tuviera condiciones económicas para solventar los gastos educativos de niveles medio-superior, complementado con un sistema de becas-crédito para casos específicos que lo requirieran.

         El apoyo y fomento al turismo como generador de divisas, permitió que se conjugara con el fomento y protección a la herencia histórico-cultural, y así se construyó el Museo de Antropología, el de Arte Moderno, el Nacional del Virreinato, el Nacional de las Culturas, el de San Diego.

         Se constituye en Banco de México un fideicomiso para el desarrollo turístico.

         Se identificaron sitios convenientes que incluían: Puerto Escondido, Huatulco, Ixtapa, Cancún. Para Ixtapa y Huatulco se gestionan créditos con el Banco Mundial; en Cancún se inician las inversiones con recursos del Fondo de Promoción.

         Paradójicamente, Antonio Ortiz Mena, gestiona los créditos para Cancún como funcionario del gobierno mexicano, que posteriormente concede ya como representante del organismo otorgante.

         Durante su gestión en el BID, su acción se inspira en la experiencia de la historia de México y en su comprensión de la Revolución Mexicana; extiende sus principios y lecciones a toda América Latina y El Caribe.

         El objetivo último era el desarrollo económico y social del país. La estrategia: crecer con estabilidad.

         Mantiene que el modelo de desarrollo no es un recetario de medidas económicas detalladas, es la concepción de que es posible conciliar crecimiento con estabilidad. Insiste en que México ha demostrado que se puede crecer así.

         Son conocidos los resultados de la política económica del periodo 1958-1970.

         El crecimiento promedio anual del PIB, fue del 6.8%; y el crecimiento del PIB per cápita, fue de 3.4% real, con una inflación promedio anual del 2.5%.

Mientras que los precios tuvieron un aumento bajo, los salarios mínimos registraron un alza del 100%.

Creció así, muy importantemente, el poder de compra del salario mínimo y los niveles de bienestar. Todo lo anterior se logró sin contar con la riqueza petrolera.

En 1958, la exportación de hidrocarburos significó tan solo el 4.15% del total.

Las exportaciones de algodón eran 6 veces mayores que las del petróleo; las del café, casi el triple; las de ganado y carne, poco menos del doble, y las de pesca, un poco mayores; las de minería, más de 4 veces.
Se diversifica el comercio exterior, y para 1970, se reduce el 61% la destinada a los Estados Unidos.

Los términos de intercambio del país con el exterior, mejoraron poco.

Los principales factores de crecimiento fueron internos, no externos.

El crecimiento económico de ese periodo, fue solamente superado por el de Japón, Singapur y Corea.

Crecimos más que cualquier país de nuestro continente o del europeo. Esta experiencia señala lo que es posible lograr.

Advierte: México tiene un futuro dinámico, pero no exento de riesgos.

Es imprescindible seguir complementando juiciosamente los distintos elementos de la política económica.

Todavía no se ha llegado a la etapa en que el desarrollo es irreversible. Lo ganado puede perderse con relativa facilidad.

Escribe: México ha demostrado que puede crecer con estabilidad. Ante los grandes retos que enfrenta en las próximas décadas, nuestro país cuenta con la gente y los recursos naturales para salir adelante.

Nada debe impedir que se conjunten las voluntades de los mexicanos para lograr un elevado nivel de desarrollo con justicia social, el cual, a lo largo de nuestra historia, hemos venido construyendo.

Insiste en que se ha demostrado lo que México puede lograr, que es posible hacerlo, es el mismo país, la misma historia, los mismos principios, y nuestros héroes de independencia, reforma y revolución.

Muchas gracias.

(Aplausos)





MINUTO DE SILENCIO

- El C. Presidente Navarrete Ruiz: Solicito a ustedes, que puestos de pie guardemos un minuto de silencio a fin de honrar la memoria de los miembros de la Orden Mexicana de la Medalla de Honor Belisario Domínguez que han fallecido.

(Todos de pie guardan un minuto de silencio)

Muchas gracias. Sírvanse tomar asiento, por favor.

A nombre del Senado de la República deseo expresar nuestro reconocimiento al ciudadano Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, licenciado Felipe Calderón Hinojosa; al Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Ministro Guillermo Ortiz Mayagoitia y al Presidente de la Cámara de Diputados, Diputado Francisco Javier Ramírez Acuña, así como a todos nuestros distinguidos invitados por su asistencia a esta sesión solemne.

Una vez que se rindan los honores al titular del Poder Ejecutivo, se solicita al Presidente de los Estados Unidos Mexicanos; al señor Antonio Ortiz Salinas, hijo de nuestro galardonado; al Ministro Guillermo Ortiz Mayagoitia; al Diputado Francisco Javier Ramírez Acuña; al licenciado José Reyes Baeza Terraza y al Senador Manlio Fabio Beltrones Rivera, se trasladen al Muro de Honor de la Medalla de Honor Belisario Domínguez, a fin de develar el nombre del galardonado.

Asimismo, solicito a nuestros invitados nos acompañen al patio central para las guardias de honor ante la Estatua del Senador Belisario Domínguez.

Y por supuesto, cito dentro de 15 minutos a los señores y señoras Senadoras a sesión ordinaria de este Senado.

Solicito a ustedes ponerse de pie para entonar el Himno Nacional.

(Todos de pie entonan el Himno Nacional)

Se levanta la sesión, y se solicita a las compañeras y compañeros Senadores y Senadoras, permanezcan en sus escaños para iniciar nuestra sesión en 15 minutos.

(Se levantó la sesión a las 12:15 horas)

Directorio

DIARIO DE LOS DEBATES

de la Cámara de Senadores del Congreso

de los Estados Unidos Mexicanos

Director: Lic. Arturo Domínguez Sarmiento

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Teléfonos: 51-30-22-28
                   51-30-22-18

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Este Diario de los Debates es preliminar y de carácter informativo, como tal carece de valor oficial. Está a su disposición en la página electrónica del Senado.