Uno, dos o más en una isla.

Una persona sola en una isla desierta deberá mantener cierta disciplina para poder sobrevivir.

Seguramente deberá obligarse a sí misma a realizar labores que le resulten molestas, pero de otra manera difícilmente logrará la subsistencia.


Si en vez de una persona son dos, la situación se volverá un poco más agradable. Juntos podrán acompañarse, platicar, defenderse mejor y efectuar labores más complicadas y vivir más cómodamente. Sin embargo, tendrán que hacer algo que la persona solitaria  que no estará obligada a hacer: organizarse para convivir. Por ejemplo, dividirse labores no siempre será fácil, pues hay cosas que nos gusta hacer más que otras.


Si se trata de un hombre y una mujer tal vez llegarán a formar una familia. Las cosas se complicarán. Aumentarán las necesidades y los peligros pero también la vida será más placentera y alegre. Y tanto las desventajas como las ventajas obligarán a todos a cumplir ciertas obligaciones, es decir, ciertas normas.

¿Qué pasará si la familia crece y se convierte en una sociedad de millones de habitantes?.