Senado de la República.
Sesión Plenaria.
Martes 26 de septiembre de 2017
    
    

Última actualización: septiembre 2017
Última revisión: septiembre 2017

Sesión Plenaria - Versión Estenográfica

SESIÓN SOLEMNE DE LA H. CÁMARA DE SENADORES, CELEBRADA EL JUEVES 21 DE FEBRERO DE 2013.

PRESIDENCIA DEL C. SENADOR ERNESTO JAVIER CORDERO ARROYO.

-EL C. PRESIDENTE ERNESTO JAVIER CORDERO ARROYO: (18:31 horas) Solicito a la Secretaría informe a la Asamblea el resultado del cómputo de asistencia de las señoras senadoras y de los señores senadores.

-LA C. SECRETARIA LILIA GUADALUPE MERODIO REZA: Honorable Asamblea, conforme al registro de asistencia, se han acreditado 121 ciudadanos senadores. En consecuencia, hay quórum, señor Presidente.

-EL C. PRESIDENTE CORDERO ARROYO: Se abre la Sesión Solemne del Senado de la República convocada para conmemorar el centenario de la creación del Ejército Mexicano.

-Solicito a la Secretaría dé lectura a las comisiones de cortesía que han sido designadas para recibir y acompañar a nuestros distinguidos invitados a esta Sesión Solemne.

-LA C. SECRETARIA MERODIO REZA: Para recibir al ciudadano Presidente de la República: Senador Emilio Gamboa Patrón, Senador Fernando Yunes Márquez, Senador Luis Miguel Barbosa Huerta, Senador Jorge Emilio González Martínez y Senador Manuel Bartlett Díaz.

Para recibir al Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación: Senadora Arely Gómez González, Senador Roberto Gil Zuarth, Senador Manuel Camacho Solís y Senador Pablo Escudero Morales.

Para recibir al Presidente de la Cámara de Diputados: Senadora Hilda Estela Flores Escalera, Senador Francisco Domínguez Servién, Senadora Angélica De la Peña Gómez y Senador Juan Gerardo Flores Ramírez.

Para recibir al Secretario de Gobernación: Senadora Graciela Ortiz González, Senador Salvador Vega Casillas, Senador Raúl Morón Orozco y Senador Luis Armando Melgar Bravo.

Para recibir al Secretario de la Defensa Nacional: Senador Joel Ayala Almeida, Senador Javier Lozano Alarcón, Senador Alejandro Encinas Rodríguez, Senador Carlos Alberto Puente Salas, Senador Patricio Martínez García y Senador Arturo Zamora Jiménez.

Para recibir al Almirante Secretario de la Marina: Senador Ricardo Barroso Agramont, Senador Francisco García Cabeza de Vaca, Senadora Alejandra Barrales Magdaleno, Senadora María Elena Barrera Tapia, Senador Francisco Yunes Zorrilla y Senador Ernesto Ruffo Appel.

-EL C. PRESIDENTE CORDERO ARROYO: Esta presidencia solicita a las comisiones designadas acudan a las puertas de este recinto a fin de cumplir con su cometido.

-Solicito a todos los asistentes acudir al Hemiciclo de este recinto a fin de participar en la ceremonia de izamiento de Bandera. Al concluir esta ceremonia reanudaremos la Sesión Solemne, en tanto, se declara un receso.

(R E C E S O)

(SIGUE 2ª PARTE)Se reanuda la Sesión Solemne)

-EL C. PRESIDENTE CORDERO ARROYO (19:42 horas): Se reanuda la Sesión Solemne.

-LA C. SECRETARIA MERODIO REZA: Les solicito ponerse de pie para recibir al Presidente de los Estados Unidos Mexicanos.

(Todos de pie)

(Aplausos)

-Favor de tomar asiento.

-EL C. PRESIDENTE CORDERO ARROYO: Con fundamento en el acuerdo del 19 de febrero de 2013, damos inicio a la Sesión Solemne a fin de rendir un homenaje a los integrantes del Ejército Nacional Mexicano que cumple 100 años de su creación.

Damos la bienvenida al señor Presidente de la República, licenciado Enrique Peña Nieto, y Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas. (Aplausos).

Al Ministro Juan Silva Meza, Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. (Aplausos).

Al Diputado Francisco Arroyo Vieyra, Presidente de la Cámara de Diputados. (Aplausos).

De la misma forma, doy la bienvenida al General Salvador Cienfuegos Zepeda, Secretario de la Defensa Nacional. (Aplausos).

Doy la bienvenida también al Almirante Vidal Francisco Soberón Sanz, Secretario de Marina. (Aplausos).

Agradezco también la presencia del licenciado Miguel Angel Osorio Chong, Secretario de Gobernación y Coordinador del Gabinete de Seguridad. (Aplausos).

Al licenciado Jesús Murillo Karam, Procurador General de la República. (Aplausos).

Al Doctor Luis Videgaray Caso, Secretario de Hacienda y Crédito Público. (Aplausos).

Saludo también a los integrantes del Gabinete Presidencial y distinguidos integrantes de la administración pública federal que nos acompañan. (Aplausos).

Saludo la presencia del General Enrique Cervantes Aguirre, Exsecretario de la Defensa Nacional. (Aplausos).

Saludo con especial reconocimiento a los señores generales retirados del servicio, particularmente al General Gonzalo Castillo Ferrera. (Aplausos).

Al General Raúl Juárez Carreño. (Aplausos).

Al General Alfredo Ochoa Toledo. (Aplausos).

Al General Jaime Contreras Guerrero. (Aplausos).

También expreso agradecimiento por la asistencia al doctor Miguel Angel Mancera Espinosa, Jefe de Gobierno del Distrito Federal. (Aplausos).

Reconozco y agradezco la presencia de los distinguidos jefes del Ejército Mexicano que nos acompañan en esta Sesión Solemne. (Aplausos), todos honran con su presencia al Senado de la República.

        -Solicito a la Senadora Lilia Guadalupe Merodio Reza, Secretaria de la Mesa Directiva, dé lectura al texto que contiene una breve semblanza histórica del Ejército Mexicano.

        -LA C. SECRETARIA MERODIO REZA: Procedo a dar cumplimiento con sus instrucciones, señor Presidente.

        “Cien años cumple nuestra nación de contar con una gran institución: El Ejército Mexicano.

        Ha transcurrido un siglo de cumplir con el honroso cargo de mantener el orden constitucional del país.

        La fundación del Ejército Mexicano tuvo como divisa principal garantizar las leyes, la libertad, el progreso, la paz y la justicia, compromisos que han cumplido a cabalidad.

        Nuestro actual Ejército Mexicano remonta sus antecedentes en aquel que conformó El Padre de la Patria, Don Miguel Hidalgo y Costilla, al levantarse en armas en 1810, integrado inicialmente por algunos centenares de hombres, principalmente criollos, mestizos e indígenas que llegaron a ser miles y que iniciaron la lucha por nuestra independencia.

        Desde entonces el Ejército Mexicano asumió los ideales, carácter y estructura.

        Mención especial merece el Ejército Liberal que luchó al lado del Presidente Benito Juárez, quien enfrentara y librara luchas ejemplares en defensa de la aplicación de las leyes de reforma y los mandatos de nuestra Constitución de 1857.

        La historia nos ha mostrado que fueron los diferentes ejércitos revolucionarios comandados por Francisco Villa, Emiliano…

(Sigue 3ª. Parte)…y los mandatos de nuestra Constitución de 1857.

        La historia nos ha mostrado que fueron los diferentes ejércitos revolucionarios, comandados por Francisco Villa, Emiliano Zapata, el general Venustiano Carranza, y por otros caudillos que participaron en la Revolución Mexicana, iniciada en 1910.

        Los que les dieron los rasgos esenciales al actual Ejército Mexicano.

        En el clímax de la Revolución Mexicana, el general Porfirio Díaz, se vio obligado a renunciar a la Presidencia, convocándose a nuevas elecciones, en las que Francisco I. Madero resultó triunfador.

        No obstante en febrero de 1913, se inició una sublevación armada, encabezada por el general Victoriano Huerta, quien obligó a renunciar a Madero, y usurpó la  Presidencia.

        Al cundir el descontento por el asesinato de Francisco I. Madero, el general Venustiano Carranza, lanzó el Plan de Guadalupe, y el 19 de febrero de 1913, emitió el decreto con el que se creaba el Ejército Constitucionalista, del cual surgiría nuestro actual Ejército Mexicano.

        En esos tiempos, convulsos y azarosos, hombres ejemplares y leales refrendaron ante la ciudadanía su compromiso solemne de ser defensores de la patria.

        Asimismo, el 22 de marzo de 1950, el Presidente Miguel Alemán Valdés, emite el decreto número 720, que declara al 19 de febrero de cada año, como el Día del Ejército, en honor a tan significativa institución.

        Integrándose así a las festividades cívicas, que año con año celebra nuestra nación.

        Los mexicanos reconocemos que la actuación de esta gran organización castrense, permitió la promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917.

        Norma suprema que actualmente guía los destinos de nuestra gran nación.

        El Senado de la República recuerda y reconoce a los integrantes del Ejército Mexicano, que han entregado su vida en cumplimiento de su deber, es un gran orgullo contar con una gran institución, y hacemos un reconocimiento público por el cumplimiento de los cien años de lealtad de nuestro vigoroso ejército nacional.

        A continuación, se mencionarán a los hombres que a partir de 1913 y hasta 2013, por instrucciones del Presidente de la República han encabezado esta gran institución.

        General de División, Ángel García Peña.

        General de División, Manuel Mondragón.

        General de División, Aureliano Blanquet.

        General de División, José Refugio Velasco.

        General José Isabel Robles Miramontes.

        General de Brigada, Alfredo Serratos Amador.

        General de División, Francisco B. Pacheco.

        General de Brigada, Eduardo Hay.

        General de División, Jacinto B. Treviño.

        General de División, Ignacio L. Pesqueira.

        General de División, Álvaro Obregón Salido.

        General de División, Jesús Agustín Castro Rivera

        General Juan José Ríos.

        General de División, Plutarco Elías Calles.

        General de División, Benjamín G. Gil.

        General de División, Enrique Estrada Reynoso.

        General de División, Francisco R. Serrano.

        General de Brigada, Agustín Maciel Gutiérrez.

        General de División, Joaquín Amaro Domínguez.

        General de División, Lázaro Cárdenas del Río.

        General de División, Pablo Quiroga Escamilla.

        General de División, Andrés Figuera Figueroa.

        General de División, Manuel Ávila Camacho.

        General de División, Pablo E. Macías Valenzuela.

        General de División, Francisco L. Urquizo Benavides.

        General de División, Gilberto R. Limón Márquez.

        General de División, Matías Ramos Santos.

        General de División, Agustín Olachea Aviles.

        General de División, Marcelino García Barragán.

        General de División Diplomado de Estado Mayor, Hermenegildo Cuenca Díaz.

        General de División Diplomado de Estado Mayor, Félix Galván López.

        General de División Diplomado de Estado Mayor, Juan Arévalo Gardoqui.

        General de División Diplomado de Estado Mayor, Antonio Rivello Bazán.

        General de División Diplomado de Estado Mayor, Enrique Cervantes Aguirre.

        General de División Diplomado de Estado Mayor, Gerardo Clemente Ricardo Vega García.

        General de División Diplomado de Estado Mayor, Guillermo Galván Galván. Y

        General de División Diplomado de Estado Mayor, Salvador Cienfuegos Zepeda.      

        (Aplausos)

        Finalmente, esta Sesión Solemne, en ocasión propicia, para recordar el contenido del histórico decreto por el que se crea nuestro glorioso Ejército Mexicano, al cual daré lectura.

        Decreto por el que se crea el Ejército Constitucionalista.

        Saltillo, 19 de febrero de 1913.

        Venustiano Carranza Garza, rúbrica. E. Garza Pérez, secretario, rúbrica.

        Decreto No. 1495.

        Venustiano Carranza Garza, gobernador constitucional del estado independiente, libre y soberano del estado de Coahuila de Zaragoza, a sus habitantes, saber:

        Que el Congreso del mismo ha decretado lo siguiente.

        El XXII Congreso Constitucional del estado independiente, libre y soberano de Coahuila de Zaragoza, decreta:

        Artículo Primero.- Se desconoce al general Victoriano Huerta Márquez, en su carácter del Jefe del Poder Ejecutivo de la República, que dice él, le fue conferido por el Senado.

        Y se desconocen también todos los actos y disposiciones que dicte con ese carácter.

        Artículo Segundo.- Se conceden facultades extraordinarias al Ejecutivo del estado en todos los ramos de la administración pública, para que suprima los que crea conveniente y proceda a armas fuerzas para coadyuvar al sostenimiento del orden constitucional de la República.

        Económico, excítese a los congresos de los demás estados y a los demás jefes de las fuerzas federales rurales y auxiliares de la Federación, para que secunden la actitud del gobierno del estado.

        Dado en el Salón de Sesiones del Honorable Congreso del estado, en Saltillo, Coahuila, a los 19 días del mes de febrero de 1913.

        Diputado presidente, Atiliano Barrera, rúbrica. Diputado secretario, Jesús Sánchez Herrera, rúbrica. Diputado secretario Gabriel Calzada, rúbrica.

        Imprímase, comuníquese y obsérvese, Saltillo, Coahuila, a los 19 de febrero de 1913.

        Venustiano Carranza Garza, rúbrica. Ernesto Garza Pérez, rúbrica.

        Es cuanto, señor presidente.

        -EL C. PRESIDENTE CORDERO ARROYO: Honorable Asamblea: En mi función de Presidente de la Mesa Directiva y a nombre del Senado de la República, haré uso de la tribuna para dirigirme al Pleno en esta Sesión Solemne.

        En consecuencia, con el fundamento que me da el artículo 63 párrafo primero de la Ley Orgánica del Congreso General, solicito al vicepresidente senador Luis Sánchez Jiménez, ocupe

Mientras tanto el lugar destinado a la Presidencia.

PRESIDENCIA DEL CIUDADANO SENADOR

LUIS SÁNCHEZ JIMÉNEZ

(SIGUE  4ª. PARTE)      

-EL C. SENADOR ERNESTO JAVIER CORDERO ARROYO: Licenciado Enrique Peña Nieto, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos y Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas;  Ministro Juan Silva Meza, Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación; diputado Francisco Agustín Arroyo Vieyra, Presidente de la Cámara de Diputados; General Salvador Cienfuegos Zepeda, Secretario de la Defensa Nacional; Almirante Vidal Francisco Soberón, Secretario de Marina; distinguidos integrantes de las Fuerzas Armadas; distinguidos invitados especiales; compañeras y compañeros senadores. Sean todos ustedes bienvenidos a esta Sesión Solemne del Senado de la República.

Hoy los titulares y representantes de los Poderes de la Unión estamos reunidos en esta soberanía para conmemorar con gran emoción y con profundo orgullo los Cien Años del Ejército Mexicano.

En esta fecha especial las senadoras y los senadores de la República rendimos un sentido homenaje a esta noble institución, a la que tanto debemos los mexicanos.

Lo hacemos porque hablar del Ejército Mexicano es hablar de honor, de dignidad, de lealtad, de disciplina, de espíritu de cuerpo y de valor.

Hablar del Ejército Mexicano es hablar de nuestra historia, de nuestra identidad y de nuestro legado como nación.

Hablar del Ejército Mexicano es hablar de una institución que ha estado y está invariablemente al servicio del pueblo.

Las Armas Nacionales han defendido nuestra soberanía desde que México vio la luz como nación independiente en 1821.

Durante el Siglo XIX los soldados mexicanos escribieron con su sangre páginas de gloria en hechos militares como el intento de reconquista español de 1829; la invasión estadounidense de 1847; y la intervención francesa de 1862, por mencionar tan sólo algunos de los episodios históricos más destacados.

Nuestro Ejército moderno, la institución armada que hoy cumple un siglo de vida, surgió en 1913 cuando México atravesaba por uno de los pasajes más tristes y oscuros de su vida como nación.

Luego del triunfo de la Revolución de Francisco I. Madero en 1910, las fuerzas del régimen de Porfirio Díaz conspiraban en contra de las nacientes instituciones democráticas.

Bernardo Reyes y Félix Díaz urdieron un plan para derrocar al Presidente Madero. Fueron ellos quienes el 9 de febrero de 1913 iniciaron el sangriento golpe de Estado que ha pasado a la historia como la decena trágica.

La primera sonada golpista fracasó gracias a la valerosa defensa de militares leales al orden institucional como el General Lauro Villar, quien a sangre y fuego defendió su posición en Palacio Nacional.

La historia narra como el General Villar enfrentó a Gregorio Ruiz, quien estaba al mando de los alzados que intentaron tomar Palacio.

Ruiz le ordenó al General Villar rendirse, pues veía que el triunfo del golpe de Estado era inminente.

Ante ello, el General Villar lo encaró y lo detuvo con estas valientes palabras:

“A nosotros los militares no nos toca criticar ni entrometernos en política. A nosotros nos toca defender al gobierno legítimamente constituido por las leyes”.

Pese al triunfo inicial de las fuerzas leales a Madero, Victoriano Huerta pudo culminar la traición al Presidente y lo mandó a arrestar.

Para el 18 de febrero, Huerta usurpó la Presidencia de la República.

Afortunadamente no todos los que tenían una responsabilidad para con el país doblegaron su voluntad ante este nuevo dictador.

Desde el Senado de la República, Belisario Domínguez encaró con valentía el régimen huertista. Lo hizo con la fuerza de las ideas y de la palabra.

En un célebre discurso ante el pleno, el senador Belisario Domínguez afirmo qué:

“El pueblo mexicano no puede resignarse a tener por Presidente de la República a Victoriano Huerta, quien se apoderó del poder por medio de la traición y cuyo primer acto al subir a la Presidencia fue asesinar cobardemente al Presidente y al vicepresidente legalmente ungidos por el voto popular”.

Hasta aquí la cita.

Esta férrea oposición, como sabemos, le costó la vida al ilustre senador chiapaneco. Para él fuente de inspiración perene, nuestro recuerdo y admiración permanente.

Frente a dicha usurpación, el 19 de febrero de 1913, Venustiano Carranza, Gobernador de Coahuila, decidió desconocer al gobierno de Huerta.

Carranza pidió al Congreso del Estado facultades para organizar una Fuerza Armada y coadyuvar al sostenimiento del orden constitucional de la República.

Nació así el Ejército Constitucionalista encargado de luchar por al restauración del Estado de derecho.

Esa fuerza que libró muchas batallas hasta lograr el triunfo pleno de las instituciones, sería la semilla que dio origen al actual Ejército Mexicano.

En estos Cien Años nuestro Ejército ha acompañado el devenir histórico de la nación.

El México moderno no se entendería sin el papel central que han jugado nuestras Fuerzas Armadas como garantes de la soberanía, la integridad territorial, la seguridad interior y la estabilidad de las instituciones.

Las Fuerzas Armadas han tenido como signo del nacimiento y divisa permanente la lealtad. Lealtad a la Constitución, lealtad a las instituciones y lealtad al pueblo de México.

Nuestros soldados y sus mandos son símbolo de ayuda solidaria ante los desastres naturales. Terremotos, huracanes e inundaciones han azotado sin clemencia a nuestro país. Y ante ello, los primeros  en responder son las mujeres y los hombres de nuestras Fuerzas Armadas, desafiando el peligro.

Los soldados de México han salvado miles de vidas y han protegido a comunidades enteras de la fuerza de la naturaleza.

        Pero no sólo eso, nuestros soldados también han protegido a nuestras familias ante el embate violento de los criminales.

        En años recientes cuando las policías de buena parte del país se vieron rebasadas por la delincuencia, el Estado mexicano tuvo en el Ejército a una institución con la fuerza moral necesaria para contener y combatir esta brutal amenaza.

        El debate político sobre el papel de las Fuerzas Armadas en esta lucha puede ir y venir. Lo único cierto es que la acción valerosa y firme de nuestros militares impidió que la delincuencia siguiera creciendo impunemente y se apoderara del país.

        Por eso, las Fuerzas Armadas son y seguirán siendo el pilar de la seguridad nacional de nuestra patria.

        (Aplausos)

        Las tres ramas de las Fuerzas Armadas, el Ejército, la Fuerza Aérea y la Marina Armada son garantía de lealtad institucional y seguridad nacional.

        Son instituciones comprometidas con los más altos valores que nos unen como nación.

        Son instituciones forjadas en el amor a México, en el honor, en la disciplina y en la voluntad de servicio.

        Nuestras Fuerzas Armadas son reconocidas por los mexicanos como un Ejército del pueblo y para el pueblo. Una institución que se nutre de los mejores jóvenes provenientes de todos los rincones de este bello país y de familias de los más diversos orígenes.

        Cada 16 de septiembre, cuando en cada hogar de la patria se celebra nuestra Independencia, mexicanos de todas las edades salimos a las calles a aplaudir el paso de nuestros soldados. Ahí se hace evidente que el pueblo de México es cercano a sus Fuerzas Armadas, porque en cada desfile el pueblo reconoce el pundonor de los soldados de los cinco armas del Ejército Mexicano: Infantería, Caballería, Artillería, Blindada, Ingenieros.

        Reconoce el profesionalismo y la excelencia de las enfermeras y los médicos militares.

        Reconoce la bravura de sus pilotos militares y la gallardía de los cadetes del Heroico Colegio Militar, del Colegio del Aire y de todos los planteles de formación castrense.

        El Ejército es una institución respetada, porque ha sabido mantenerse al margen de coyunturas políticas y agendas de grupo.

        Con toda claridad reconocemos que el Ejército Mexicano ha privilegiado siempre el interés superior de México. Es una institución admirada porque ha sabido estar con su gente en los momentos más difíciles. Es una institución que hoy con profundo orgullo los mexicanos celebramos y reconocemos como garante de nuestra Independencia y libertad.

        Por sus invaluables servicios a la patria, es obligación de todos velar por el bienestar de quienes integran las Fuerzas Armadas.

        Debemos trabajar para que los militares en activo estén cumpliendo con su deber. Tengan el reconocimiento social y la remuneración económica que merecen por su trabajo y…….

(Sigue 5ª parte). . . . . . . . . . . ........quienes integran las

Fuerzas Armadas.

Debemos trabajar para que los militares en activo estén cumpliendo con su deber, tengan el reconocimiento social y la remuneración económica que merecen por su trabajo y entrega.

Es nuestro deber y obligación generar las condiciones para que los militares en retiro tengan el justo reconocimiento de tantos años de servicio a la patria con honor y con dignidad.

(A P L A U S O S)

- En el Senado de la República habremos de velar porque cuenten con la seguridad de sus pensiones y servicios médicos.

Los senadores estamos comprometidos a que siga la transformación y el fortalecimiento de nuestras Fuerzas Armadas, a que se sigan reforzando los programas de becas para sus hijos.

A que las Fuerzas Armadas tengan más y mejor equipamiento y a que se les siga brindando la oportunidad de construir un patrimonio propio.

Esto es lo menos que podemos hacer por las mujeres y los hombres de uniforme que todos los días trabajan en la sierra, en las ciudades y los pueblos para proteger la seguridad y la libertad de todos los mexicanos.

Señoras y señores:

Hoy como ayer, México necesita seguir evolucionando y fortaleciendo sus leyes e instituciones.

Por eso, en el Senado de la República trabajamos para mejorar día con día el marco legal que permite a nuestras Fuerzas Armadas cumplir cabalmente con el mandato que la Constitución les confiere.

En el México democrático de hoy, un Ejército moderno y fuerte es la mejor garantía de nuestra seguridad nacional; y un Ejército respetuoso de los derechos humanos es la mejor garantía de estabilidad institucional.

El Ejército Mexicano ha demostrado en estos 100 años estar siempre al servicio de los más altos valores de la patria.

El Ejército Mexicano es una fuerza de la república, una fuerza que vela por las libertades y por los derechos en nuestra sociedad.

Hoy, como hace 100 años, México tiene sus Fuerzas Armadas a mujeres y hombres de corazón y de acendrado patriotismo.

A todos los soldados, oficiales, jefes y generales; a todas las mujeres y los hombres de bien que sirven a México desde el Ejército, vaya la gratitud y el sincero y  muy sentido reconocimiento del Senado de la República.

¡Gloria y Honor para el Ejército Mexicano!

(A P L A U S O S)

- Procedo a hacer entrega al General Salvador Cienfuegos Cepeda, Secretario de la Defensa Nacional de un reconocimiento por los 100 años de la Vida del Ejército Mexicano.

(HACE ENTREGA DEL RECONOCIMIENTO)

   (A P L A U S O S)

- LA C. SECRETARIA SENADORA MERODIO REZA: Favor de tomar asiento.

- EL C. PRESIDENTE SENADOR CORDERO ARROYO: A nombre del Senado de la República deseo expresar nuestro agradecimiento al ciudadano Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, licenciado Enrique Peña Nieto.

(A P L A U S O S)

- Al Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Ministro Juan Silva Meza.

    (A P L A U S O S)

- Al Presidente de la Cámara de Diputados, Diputado Francisco Arroyo Vieyra.

    (A P L A U S O S)

- Así como a todos nuestros distinguidos invitados por su asistencia a esta sesión solemne.

Les solicito poner de pie, a fin de entonar el Himno Nacional.

(TODOS   DE   PIE)

(ENTONACION DEL HIMNO NACIONAL)

  ¡VIVA MEXICO¡

- EL C. PRESIDENTE SENADOR CORDERO ARROYO: Solicito a las comisiones designadas se sirvan acompañar a nuestros distinguidos visitantes a las puertas de este recinto.

(LAS COMISIONES CUMPLEN)

Se levanta la Sesión Solemne.

    (A P L A U S O S)

(FIN DE SESION SOLEMNE   20:20 horas)

         (SONIDO DE CAMPANILLA)

http://www.senado.gob.mx:80/index.php?watch=15&id=1337