Senado de la República.
Sesión Plenaria.
Lunes 24 de abril de 2017
    
    

Última actualización: Abril 2017
Última revisión: Abril 2017

Sesión Plenaria - Diario de los Debates
LXII
              Legislatura
2o
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DIARIO DE LOS DEBATES

DE LA COMISIÓN PERMANENTE
DEL CONGRESO DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS


AÑO II                       Segundo Receso Comisión Permanente         LXII Legislatura                       Sesión Núm. 10

Presidente de la Mesa Directiva
Sen. Raúl Cervantes Andrade

Sesión Pública Solemne Celebrada
en la Ciudad de México, el 25 de Junio de 2014

SUMARIO                                              


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PRESIDENCIA DEL DIPUTADO
HECTOR HUMBERTO GUTIERREZ DE LA GARZA

El Presidente Diputado Héctor Humberto Gutiérrez de la Garza: (12:08 horas) Se abre la sesión solemne de la Batalla de Zacatecas.

Solicito a la Secretaría dé lectura a las Comisiones de Cortesía designadas para introducir a nuestros invitados a este Salón de Sesiones:

El Secretario Diputado Guillermo Sánchez Torres: Doy lectura a las Comisiones de Cortesía para recibir al Gobernador del Estado de Zacatecas: Senador Miguel Romo Medina, Diputada Beatriz Zavala Peniche, Senadora Angélica de la Peña Gómez y Senador Carlos Alberto Puente Salas.

Para recibir a la Diputada Magdalena del Socorro Núñez Monreal, Secretaria de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, quien asiste en representación del Diputado José González Morfín, Presidente de esa Cámara, Senadora María Verónica Martínez Espinoza y el Diputado Ricardo Cantú Garza.

El Presidente Diputado Gutiérrez de la Garza: Solicito a las comisiones designadas se sirvan cumplir con su encargo.





 

CONMEMORACIÓN DEL CENTENARIO DE LA TOMA DE ZACATECAS

Honorable Asamblea:

Damos inicio a esta sesión solemne. Nos acompañan en esta sesión el C. Miguel Alejandro Alonso Reyes, Gobernador Constitucional del Estado de Zacatecas, sea usted bienvenido, señor Gobernador.

Nuestra compañera Diputada Magdalena Núñez Monreal, Secretaria de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, que asiste en representación del Diputado Presidente José González Morfín.

El Magistrado Juan Antonio Castañeda Ruiz, Presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Zacatecas.

Agradezco también la presencia de los integrantes del Poder Legislativo y del Poder Judicial del Estado de Zacatecas que nos acompañan a esta ceremonia.

Hacemos mención, de igual modo, la presencia de los Senadores: Senador Alejandro Tello, Senador David Monreal, Senador Carlos Alberto Puente Salas.

Diputados Federales: Diputado Adolfo Bonilla Gómez, Diputado Julio César Flemate Ramírez, Diputada Alejandra del Moral Vela, Diputado José Isabel Trejo Reyes, Diputado Roberto López Suárez, Diputada Judith Magdalena Guerrero López, Diputada Bárbara Gabriela Romo Fonseca, Diputado Tomás Torres Mercado y, obviamente, nuestra compañera Diputada que viene en representación de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Diputada Magdalena Núñez Monreal.

Sean ustedes bienvenidos.

Esta sesión solmene se convoca a propuesta de la Diputada Magdalena Núñez Monreal, y una vez que la Comisión Permanente determinó aprobar la realización de una ceremonia para la Conmemoración del Centenario de la Batalla de Zacatecas.

El formato que seguiremos para la sesión es conforme al Acuerdo aprobado por la propia Comisión Permanente.

Conforme al inciso A, del resolutivo tercero, del Acuerdo aprobado el pasado 18 de junio, tenemos una intervención de los grupos parlamentarios en orden progresivo, hasta por cinco minutos.

En consecuencia, tiene el uso de la tribuna la Diputada Dora María Talamante Lemas, del grupo parlamentario del Partido Nueva Alianza.

La Diputada Dora María Talamante Lemas: Con la venia de la Presidencia. Honorable Asamblea:

La Batalla de Zacatecas, del 23 de junio de 1914, no se puede explicar sin los antecedentes que le dieron origen, pues representa un punto culminante en la redefinición de las ideas revolucionarias que dieron al país la forma legal con el que hoy cuenta.

Un año antes, desde el 19 de febrero de 1913, antes de los asesinatos del Presidente Francisco I. Madero y del Vicepresidente José María Pino Suárez, las decisiones políticas quedaron en manos del General Victoriano Huerta.

Patriotas como Isidro Fabela, Antonio Díaz Soto y Gama, los Diputados Edmundo Pastelin, Adolfo C. Gurrión y Serapio Rendón, tuvieron la valentía de alzar la voz en contra de Victoriano Huerta, quien respondió con desapariciones, asesinatos, quien disolvió la XXVI Legislatura.

En el norte, el Gobernador de Coahuila, Venustiano Carranza, desconoció al gobierno Huertista y solicitó al Congreso su licencia por seis meses para restaurar la legalidad del país.

Proclamó el Plan de Guadalupe, desconociendo la Presidencia de Huerta, en un documento que perfilaba el rostro del Estado mexicano, y solicitaba dar cobijo al anhelo de libertad y esperanza, germen del movimiento maderista, con la propuesta de hacer una nueva Constitución.

Con el Ejército de mil hombres, comenzó su lucha, que pronto fue reforzada por las fuerzas de Álvaro Obregón, Francisco Villa y Pablo González. Los aplazamientos federales mantenían su principal reducto en Torreón, con unos 12 mil efectivos, sin embargo, en el camino hacia el sur la ciudad más resguardada era Zacatecas que contemplaba el bastión económico por la extracción de plata, y era el paso ferroviario esencial hacia los Estados Unidos.

Ahí, 12 mil efectivos huertistas al mando del General Luis Medina Barrón, se habían enfrentado a Pánfilo Nátera y a sus seis mil revolucionarios, que fueron insuficientes apoyados por Francisco Villa y la División del Norte, con 16 mil efectivos y demás fuerzas que llegarían a los 22 mil efectivos y 50 cañones.

La batalla final se dio el 23 de junio, luego de haber emplazado fuerzas en el norte, oriente, y sur de Zacatecas. A las diez de la mañana comenzó con un disparo en las faldas del Cerro de la Bufa, y continúa hasta la entrada la noche, luego del enfrentamiento férreo entre ambos bandos y el abandono del ejército huertista a la plaza.

La época de lluvia fue factor decisivo para el abastecimiento de los contrincantes, pues se le dificulto el acceso a municiones y cañones, poco a poco las fuerzas federales abandonaron las posiciones, primero los Cerros de Loreto de la Sierpe, la Bufa y el Grillo, para continuar con la batalla en las inmediaciones de la ciudad, y poco a poco hacia el centro.

El botín de guerra fueron 12 mil rifles, 12 cañones, ametralladoras, ocho mil prisioneros y la muerte de cuatro mil 800 soldados federales.

Las fuerzas restantes se refugiaron en Aguascalientes, sin que esto representara un obstáculo para la toma de la ciudad de México, y el derrocamiento de Victoriano Huerta; dos días después caía Guanajuato y Querétaro.

Acciones revolucionarias como la toma de Zacatecas, y las convicciones de sus autores evitaron la caída del régimen democrático, que se contemplaba iniciando para nuestro país.

Venustiano Carranza supo que ésta debía ser preservada desde las leyes como esencia de la Nación mexicana, y no como una parte de las decisiones del gobierno en turno.

La Conmemoración del Centenario de la Toma de Zacatecas marca la defensa irrestricta de la Nación mexicana y de sus ideales democráticos como parte del convencimiento de su pueblo, que con este episodio de nuestra historia evitó el regreso al régimen autoritario que caracterizó la etapa porfiriana.

Asimismo constituye un reconocimiento al pueblo de México, y a sus diligentes de todos los ámbitos sociales, que con sus convicciones democráticas defendió la autonomía del país dando cobijo al anhelo de libertad y esperanza que se había plasmado desde el primer momento en la Revolución Mexicana, aún y a costa de su propia existencia.

Es cuanto, Diputado Presidente.

El Presidente Diputado Gutiérrez de la Garza: Gracias a usted, Diputada Talamante Lemas.

Ahora le concedemos el uso de la palabra al Diputado Ricardo Cantú Garza, del grupo parlamentario del PT.

El Diputado Ricardo Cantú Garza: Con la venia de la Presidencia.

El Partido del Trabajo se congratula que esta Comisión Permanente haya tenido a bien aprobar el punto de Acuerdo propuesto por la compañera Diputada María Elena Núñez Monreal.

También ex presidenta municipal de Zacatecas; para que celebráramos el Centenario de la gran gesta histórica de la Toma de Zacatecas, con la relevancia histórica que representa.

Nos unimos a esta conmemoración para recordar en el recinto de la Comisión Permanente a los héroes anónimos que perdieron la vida el 23 de junio de 1914, en aquellas sangrienta batalla.

La historia de México considera de la mayor trascendencia, entre las muchas que se libraron, para alcanzar el triunfo de la primera revolución de cuño social del siglo XX.

Hace 50 años el doctor Arturo Langle Ramírez, miembro distinguido del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Nacional Autónoma de México reflexionaba acerca del significado de la toma de Zacatecas: a través de su pluma hacía énfasis en la importancia de la estrategia como elemento fundamental a considerar en el arte de la guerra y precisamente refería que en Zacatecas se libró un combate que reunió todas las características tanto a la ofensiva como a la defensiva para considerarla una batalla dentro de los lineamientos de la ciencia militar.

El historiador narra el relato del General Federico Cervantes, testigo presencial de la toma de Zacatecas en los siguientes términos.

Cito: “Dicha batalla presenta todas las fases, reconocimientos preliminares, toma de contacto con el enemigo, estrechamiento del círculo de sitio, distribución ordenada de las tropas, elección de posiciones y establecimiento meditado de la artillería, empleo eficaz de ésta para apoyar el avance de las otras armas, elección de una reserva y de un frente principal de ataque y de posiciones federales, desarrollo regular y previsto de la batalla, asalto meteorizado de las posiciones, esfuerzo final y persecución eficaz que la reserva aniquiló a las tropas en su retirada.

La victoria que ahí, tal y como se había planeado; la artillería había cumplido con su misión destructiva y de apoyo, la infantería con su contenido de ganar posiciones y la caballería se movilizó admirablemente en asaltos sorpresivos y en las acciones de persecución.

La táctica del General Felipe Angeles y la bravura del General Francisco Villa se fundieron para lograr una gran victoria.

Al poco tiempo, el 15 de julio de 1914, Victoriano Huerta renunciaría; los constitucionalistas habrían de avanzar hacia Teoloyucán, en donde se firmarían los tratados del mismo nombre, lo que permitió la entrada de Venustiano Carranza a la Ciudad de México y con ello la salvaguarda de la legalidad de la Constitución de 1857.

La Pacificación de México aún se prolongaría, sin embargo la gesta de Zacatecas permitió la apertura de un proyecto de nación que nos ha tocado heredar.

Por ello hoy, al recordar la toma de Zacatecas; a cien años de distancia, aunque el espíritu de los revolucionarios que vertieron su sangre en esa memorable batalla que hemos traído al presente, debemos reflexionar: sin la estrategia política que estamos siguiendo para hacer efectivos los postulados de la Revolución Mexicana aún inalcanzados, es la adecuada.

El significado de tal célebre conmemoración debe motivar a replantearnos si la estrategia que se está siguiendo para vencer el hambre y la pobreza que aún prevalecen en nuestro pueblo es la correcta, sin estrategia para estrechar las desigualdades educativas, económicas y sociales que prevalecen a un siglo de distancia, está dando los resultados esperados.

Y si queremos en verdad honrar a los mártires de esa gesta histórica, debemos aceptar que la estrategia que se ha seguido es equivocada.

No es revirtiendo los logros de la Revolución a favor de las masas en materia de petróleo y electricidad, en el campo, en la industria y el comercio, en educación, en materia laboral y social, como vamos a lograr las mínimas condiciones de bienestar para las mayorías en el presente siglo.

Por ello, en esta fecha patriótica en la que abocamos la Toma de Zacatecas, el Partido del Trabajo hace un llamado a las fuerzas progresistas para que unidas corrijamos la estrategia que nos ha distanciado, confrontado y desunido para mantenernos juntos, los auténticos revolucionarios del Siglo XXI, y mantengamos encendida la flama de la Revolución Mexicana.

Compañeras y compañeros legisladores, a cien años de distancia de la Toma de Zacatecas es justo rendir homenaje al General Francisco Villa, Pancho Villa, en él, amplios sectores del pueblo mexicano encontraron y encuentran inspiración para continuar con la lucha revolucionaria.

Sin duda podemos afirmar que Benito Juárez, Emiliano Zapata y Francisco Villa, son de los héroes mexicanos más conocidos en el extranjero, Villa, la División del Norte que fue la que venció al ejército huertista merecen hoy ese reconocimiento en la Comisión Permanente.

En el grupo parlamentario del Partido del Trabajo no nos interesa sólo recordar un anécdota a 100 años de distancia, nos interesa establecer la vigencia del pensamiento social de Francisco Villa, que si bien es cierto no tenía luchas académicas, sí tenía un profundo conocimiento de las desigualdades económicas y de la injusticia que enfrentaban millones de mexicanos, producto, en muchos casos, de la entrega de las riquezas naturales de México a los capitalistas extranjeros en el régimen de Porfirio Díaz.

El 23 de junio de 1914 es una fecha de enorme trascendencia para el pueblo de México, ya que en Zacatecas se derrotó a lo mejor del ejército huertista; con el triunfo de Villa, triunfó el constitucionalismo, ante las contradicciones entre Villa y Carranza no esperarían más para resolverse los campos de batalla.

Hoy, a cien años de distancia, decimos:

¡Que viva el General Francisco Villa!

“Que vivan las conquistas sociales de la Revolución Mexicana”.

Es cuanto, Diputado Presidente.

El Presidente Diputado Gutiérrez de la Garza: Gracias, compañero Diputado Cantú Garza.

Le concedemos ahora el uso de la palabra a nuestro compañero Diputado Alfonso Durazo Montaño, del grupo parlamentario de Movimiento Ciudadano.

El Diputado Francisco Alfonso Durazo Montaño: Gracias compañero Presidente. Compañeras y compañeros legisladores; Gobernador Miguel Alonso Reyes y autoridades del estado de Zacatecas que nos acompañan.

Mi intervención, relacionada con la sesión solemne que hoy nos convoca, está basada en una buena parte de su contenido, en la presentación de este libro que se hizo el día lunes “Los 100 años de la toma de Zacatecas”, en la autoría de nuestro coordinador parlamentario, el Diputado Ricardo Monreal Avila.

Hago este comentario en virtud de que seguramente en esta participación encontrarán algunas ideas cuya autoría es honorable reconocer.

La Revolución Mexicana, pasó en 1914 por Zacatecas, y ahí mismo cobró fuerza como la batalla más trascendental y emblemática en contra del gobierno del usurpador Huerta.

Los revolucionarios encabezados por los generales Villa, y Felipe Ángeles, una vez libre la ciudad del ejército federal, continuaron su marcha hacia la capital del país para sacar del gobierno a Victoriano Huerta.

Esa es, precisamente, la importancia de la Toma de Zacatecas: haber representado el inicio del fin del intento de restauración del viejo régimen porfirista y de los privilegios de la clase dominante representados por Huerta.

Pero este episodio histórico es muestra también del compromiso del pueblo mexicano de luchar por mejores condiciones de vida, justicia y democracia.

Quienes combatieron en la batalla, no integraban un ejército profesional, eran apenas un puñado de valientes obreros, campesinos y mineros que ofrecieron su vida por el bienestar de muchos mexicanos más.

El Centenario de esta gesta, paradójica y lamentablemente, se conmemora en un contexto de enorme contraste.

Cien años después, muchos mexicanos viven lamentablemente en condiciones sociales y políticas no muy diferentes a las de 1914.

Vivimos tiempos de enorme marginación y pobreza, de una inaceptable inseguridad pública, aún cuando se maquilla y se oculta, y acompañados de un deterioro económico y un desempleo lacerantes.

Igual que en 1914, la insensibilidad de la clase gobernante se ha instalado como norma de comportamiento político.

El reparto de la tierra se encuentra ahora amenazado por la Ley de Hidrocarburos, a cuyo amparo se pretende entregar lo que queda del territorio nacional a una oligarquía trasnacional para que exprima el recurso más estratégico de la nación.

Por primera vez en la historia reciente se quebranta la base de la expropiación por causa de utilidad pública para dar paso a la expropiación por causa de utilidad privada.

Lamentablemente no es el único saldo de las reformas estructurales. El sector obrero ha sido también despojado de muchos de sus derechos, y el sector educativo es sometido mientras se han conculcado sus conquistas.

El horizonte del campesino, fuerza vital de la Revolución Mexicana, es devastador, está marcado por un campo abandonado, exprimido y con irremontables niveles de miseria.

Marca el país también la decadencia política, una representación popular vacilante sin autenticidad, ni legitimidad suficiente, y una crisis política y moral generalizadas.

Estamos, pues, sin duda, frente a una crisis política sistemática.

Es en estos momentos tan difíciles para el país que conmemoramos un legado contra la traición, el golpe de estado y la usurpación de un puñado de ambiciosos y traidores a la patria.

A cien años de esa épica batalla, debemos revisar las condiciones actuales del país y que el resultado de tal reflexión sea la construcción de una crítica razonada y un programa progresista y transformador.

Estamos, sin exagerar, ante lo que puede ser la última llamada para a temperar opulencia y corrupción; para combatir eficazmente la impunidad e impartir y procurar justicia con premura y dignidad, y tal vez, lo más importante, para repensar la imposición de las llamadas reformas estructurales que están llevando al país a la ruina.

Esa es la única vía para revertir esa percepción generalizada sobre el regreso autoritario del modelo político, económico y social que prevaleció antes de la revolución y que quiso perpetuarse con la traición a Francisco I. Madero.

Pero entonces. ¿Cómo hoy habremos de combatir y derrotar cualquier intención de restaurar ese modelo político, entregista, autoritario y excluyente?

Gracias a todos por su atención.

El Presidente Diputado Gutiérrez de la Garza: Gracias a usted, Diputado Durazo Montaño.

Enseguida le concedemos el uso de la palabra al Senador Carlos Alberto Puente Salas, del grupo parlamentario del PVEM.

El Senador Carlos Alberto Puente Salas: “En las batallas han trascendido las páginas de la historia, han estado presentes el valor, la inteligencia y la estrategia. Es por ello que la batalla de Zacatecas es ética en todos los sentidos”.

Con la venia de la Presidencia. Muy buenas tardes, compañeras y compañeros legisladores. Distinguidos invitados especiales que nos honran con su presencia el día de hoy.

Me permito dar la más cordial bienvenida a este Pleno a nuestro Gobernador, a nuestro Gobernador por el estado de Zacatecas, al licenciado Miguel Alonso Reyes. Sea usted bienvenido, señor Gobernador.

Saludo, de igual forma, respetuosamente, al Magistrado Juan Antonio Castañeda Ruiz, Presidente del Tribunal Superior de Justicia del estado de Zacatecas.

A mis compañeras y compañeros Diputados federales.

A mi compañero Senador de la República.

Saludo, de igual forma, a la Diputada Magdalena Núñez Monreal, proponente de esta sesión solemne, secretaria de la Mesa Directiva, y la saludo en su figura como representante de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados.

Es un alto honor para un servidor tener la participación en esta tribuna por mi grupo parlamentario el día de hoy.

Como zacatecano y como Senador por el estado de Zacatecas, es un privilegio hacer el uso de la voz.

Mexicanas y mexicanos;
Zacatecanas y zacatecanos:

En esta sesión solemne estamos honrando la batalla más emblemática de la Revolución Mexicana.

Destacamos la importancia de la lealtad, el patriotismo y la valentía de los zacatecanos y de los mexicanos que participaron en esta gesta heroica.

El día de hoy estamos reunidos en este Senado de la República para conmemorar la batalla, que de todos los enfrentamientos armados de la Revolución Mexicana se llevó la gloria.

Por ello, la Batalla de Zacatecas aún seduce las páginas de la historia de nuestro país.

La Toma de Zacatecas y la consecuente derrota de las fuerzas federales a manos de las tropas revolucionarias cambió el rumbo de la nación mexicana.

El desenlace de esta batalla forjó la identidad de los zacatecanos y la identidad nacional.

El momento cumbre de la Revolución Mexicana lo escribieron tres hombres:

El genio militar del General Francisco Villa, comandando una maquinaria como lo era la División del Norte, el General Felipe Ángeles, el mejor artillero del país, en ese momento, el General Pánfilo Natera, iniciador de la Revolución Mexicana, en el estado, y comandante de la División Centro del Ejército Constitucionalista.

Hace cien años, los mexicanos fuimos protagonistas de la primera revolución del siglo XX sobre las sombras de los héroes que dejaron su vida, en este suelo por defender la democracia y la libertad en su país, se construyó el Estado mexicano moderno.

Hoy, los mexicanos con diálogo, con acuerdos, con propuestas, pero sobre con un proyecto de gobierno, claro y definido, a través de las instituciones que surgieron de esa revolución armada, los mexicanos estamos transformando a la nación.

Nuestro país está modernizando sus estructuras políticas, económicas y culturales, para edificar el México del siglo XXI.

Compañeras y compañeros; público asistente, la memoria es la base sobre la que se asienta nuestro futuro.

La Toma de Zacatecas, nos recuerda que los zacatecanos tenemos un pasado glorioso con la misma pasión, entrega y compromiso, los zacatecanos de hoy, buscamos escribir una nueva historia de éxito.

La luminosidad del pasado emblemático de nuestro estado, la majestuosidad en la arquitectura del centro histórico de su capital, la riqueza de su suelo y los valores y tradiciones de su gente, se deben proyectar hacia un futuro más promisorio.

Zacatecas merece más.

Es por eso que hoy Zacatecas se encuentra trabajando, hoy las zacatecanas y los zacatecanos, con la misma lealtad, patriotismo y valentía, enfrentamos los retos actuales.

Hoy, Zacatecas participa de manera decidida y con gran activismo en este proceso de transformación de México.

Compañeros Senadores por el estado de Zacatecas; Diputadas federales y Diputados federales que representan a las zacatecanas y a los zacatecanos.

El día de hoy los invito, respetuosamente, a que desde el ámbito de nuestras responsabilidades, demos un respaldo adicional a nuestro estado, que tanto ha contribuido a la grandeza de México.

Por su atención, muchas gracias.

Es cuanto, señor Presidente.

El Presidente Diputado Gutiérrez de la Garza: Gracias, señor Senador.

Tiene, ahora, el uso de la tribuna el Diputado Víctor Manuel Manríquez González, del grupo parlamentario del PRD.

El Diputado Víctor Manuel Manríquez González: Con su venia, señor Presidente.

La conmemoración de un hecho histórico, nos da la posibilidad de que como sociedad, hagamos una reflexión, sobre los problemas que hemos enfrentado en el pasado y los retos que tenemos hacia el futuro.

Al respecto, pudiéramos optar por dos alternativas distintas:

La primera, puede consistir en seguir generando rencor y polarización, defendiendo algunas de las posturas. La segunda, es que en un acto de responsabilidad y patriotismo, analicemos los acontecimientos y escuchemos las diversas interpretaciones de la historia.

El objetivo de hacer una revisión, es para no olvidar los errores que cometimos en el pasado y que las experiencias, nos sirvan en la construcción de un mejor país.

Por ello, es importante destacar que la Toma de Zacatecas, por parte del General Francisco Villa, hace 100 años, fue una hazaña de un ejército popular, que pretendía dar forma a un México más justo y digno.

Lo que se combatía era la usurpación del gobierno, por parte de una dictadura militar, antidemocrática y oligárquica.

Pero esta batalla por la restauración de la legalidad y de la democracia, también hizo evidente un problema que sigue perdurando hasta nuestros días.

Me refiero a la división que existe en nuestra sociedad, donde las desigualdades y la pobreza tienen su origen en la búsqueda de intereses personales en detrimento de todos.

Este pasaje histórico, nos recuerda el enfrentamiento del Ejecutivo en turno, con los distintos liderazgos que buscaban el respeto a la Constitución, es decir, lo que nos dice la historia, es que habiendo metas y propósitos tan nobles como el retorno a un estado de derecho y la búsqueda de un proceso democratizador, que permitiera la convivencia de todos; pudieron más los intereses de un grupo, impidiendo la paz entre los mexicanos.

Tal como lo señaló el escritor Mariano Azuela, en su novela Los de Abajo: “la violencia fue arrojada al vacío, y ya en ese momento nadie podría detenerla”

Honorable Asamblea: Aprovechamos la lección histórica y asumamos que tenemos la obligación de no cometer los mismos errores.

Expongamos a todos los ciudadanos, que no es con la imposición como se consolidará un proyecto de futuro para nuestro país.

Nuestra convivencia, tiene que estar sustentada en el reconocimiento de que la Revolución Mexicana, fue un movimiento de mexicanas y mexicanos con diversos pensamientos y diversas maneras de entender el futuro político de México.

La Revolución Mexicana no debe ser más una estructura de pensamiento que sostenga, con exclusividad, a un partido político o a un régimen.

Para que la revolución tenga un nuevo sentido, es necesario incorporar todas las visiones, resaltando los valores y los propósitos que nos unen y no los que nos dividen.

En el Partido de la Revolución Democrática, hemos buscado emular a todos aquellos que con su fuerza y quizás hasta con su sangre, han luchado por alcanzar la paz, el respeto a la Constitución, el equilibrio entre los poderes, evitando la concentración, la democracia, el respeto a las diferencias, la libre expresión de las ideas y la construcción a partir de lo diverso.

Todos estos propósitos coinciden con aquellos que lucharon en Zacatecas hace 100 años, y son propósitos que creemos pueden unir a los mexicanos.

Algunos legados que nos deja la batalla de Zacatecas, es nuestro profundo espíritu democrático, nuestro incansable deseo de mejorar la vida de los mexicanos, de ayudar a los campesinos, a los obreros, a las mujeres, a los niños y jóvenes de combatir el autoritarismo y entender que las divisiones nos han hecho mucho daño a lo largo de nuestra historia.

A partir de reflexiones expuestas ante esta soberanía, quiero reconocer a las mexicanas y mexicanos que fueron partícipes en la batalla de la toma de Zacatecas, y que fue un punto importante para construir el México de hoy.

Asimismo, quiero aprovechar en la conmemoración de una batalla, para enviar un mensaje de paz y de concordia, a todas las fuerzas políticas, y esperamos construir un clima de respeto.

El Partido de la Revolución Democrática, siempre apostará por la institucionalidad, el diálogo y el debate, sobre todo, por la paz.

Muchas gracias, señor Presidente.

El Presidente Diputado Gutiérrez de la Garza: Gracias, a usted, Diputado Manríquez González.

Le concedemos el uso de la palabra al Diputado Marcos Aguilar Vega, del grupo parlamentario del PAN, y Vicepresidente de la Mesa Directiva de la Comisión Permanente.

El Diputado Marcos Aguilar Vega: Muchas gracias, Diputado Presidente.

Saludo a la Diputada Magdalena Núñez Monreal, Secretaria de la Mesa Directiva y representante personal del Presidente de la colegisladora, Diputado José González Morfín.

Saludo con respeto, al gobernador constitucional del estado de Zacatecas, licenciado Miguel Alonso Reyes.

Saludo a los representantes de los Poderes Legislativo y Judicial del estado de Zacatecas.

Señoras y señores legisladores federales; señoras y señores legisladores locales del Estado de Zacatecas; distinguidas y distinguidos invitados.

Nuevamente un hecho histórico de enorme trascendencia nos convoca a reflexionar sobre el proceso político y social que ha tenido que recorrer nuestro país para gozar de democracia, justicia y libertad.

Hoy en día es indiscutible la importancia de la Batalla de Zacatecas, el 23 de junio del año de 1914, para la derrota del usurpador Victoriano Huerta y el triunfo de las fuerzas constitucionalistas.

Justamente 16 meses y un día después del asesinato del apóstol de la democracia, don Francisco I. Madero, uno de sus principales seguidores; el general de la División del Norte, don Francisco Villa, comandó uno de los principales esfuerzos para continuar la brega maderista por un país con democracia e instituciones republicanas.

La derrota propiciada a Victoriano Huerta fue tan contundente que 22 días después, este personaje presentó al Congreso de la Unión su renuncia declinando al puesto que había usurpado meses antes.

La Batalla de Zacatecas es un hecho que debe permanecer en la memoria de nuestra nación por diversas razones.

En primer lugar, porque es parte fundamental el movimiento armado que dio paso a etapas históricas de gran trascendencia política como lo fue la Convención de Aguascalientes y el Congreso Constituyente de 1917.

En segundo término, porque fue un acontecimiento militar en donde miles de mexicanos y mexicanas perdieron la vida, una confrontación inevitable, seguramente que en ese momento de nuestro país y del cual debemos aprender para que las diferencias políticas a cien años de distancia nunca más se vuelvan a encausar por el camino de las armas y contrariamente insistir siempre en el diálogo, en la tolerancia, en el respeto irrestricto de las leyes.

Las armas de la razón, de los argumentos y de la civilidad deben ser la única vía para consolidar nuestra vida democrática.

Los generales que enfrentaron al usurpador Huerta, aquel 23 de junio, hace cien años, fueron hombres que estuvieron a la altura de su momento histórico.

El General Francisco Villa y el General Felipe Ángeles han sido reconocidos no sólo por sus estrategias militares de gran talla, sino también por su disposición a construir un México en donde imperase la justicia, el reparto equitativo de la riqueza, el trabajo, la propiedad privada y la seguridad social.

Señoras y señores legisladores, para Acción Nacional y su grupo parlamentario en esta Comisión Permanente del Congreso de la Unión, conmemorar el centenario de esta batalla implica necesariamente ratificar nuestros compromisos democráticos para un México de instituciones sólidas.

En los últimos cien años de la Batalla de Zacatecas a nuestros días, millones de mexicanas y mexicanos han comprometido su vida por México.

En el año de 1914 se fue el usurpador Huerta derrotado por las armas del Ejército Constitucionalista y se abrieron las puertas para el Congreso Constituyente.

86 años después, en el año 2000, la sociedad mexicana con el arma del sufragio efectivo dejó atrás al régimen del partido de estado y con la alternancia en el gobierno, coronó el proceso de tránsito a la democracia.

Sin lugar a dudas, hoy en día, este momento histórico de nuestro país, el mejor homenaje a las mexicanas y mexicanos participantes en esa Batalla de Zacatecas, es asumir nuestra responsabilidad para llevar a buen puerto las reformas estructurales que México requiere.

La reforma política es un hecho que debemos salvaguardar.

La reforma energética y la reforma de las telecomunicaciones serán una realidad para un país en donde se instale de manera permanente el crecimiento económico y la competitividad.

Estos son los tiempos para ver por las instituciones, por encima de coyunturas, de construir el nuevo orden constitucional a través de los acuerdos derivados del diálogo.

De la Batalla de Zacatecas a las reformas estructurales hay cien años de brega, cien años de persistencia, cien años de una nación que ha aprendido a dirimir sus conflictos por la vía de la política.

Señoras y señores legisladores, como en su momento lo afirmó don Abel Vicencio Tovar, distinguido panista en 1992.

“Somos oposición porque no estamos conformes con las estructuras socio políticas de México y queremos cambiarlas de tal manera que el Estado se ponga al servicio de la nación y deje de estar como el sistema político actual, al servicio de una fracción, también somos oposición porque respetamos y defendemos el pluralismo, porque sabemos que nuestra patria no es corriente de un solo cauce y árbol de una sola raíz. Somos oposición para alumbrar los cambios que deseamos y en la medida en que sigamos encontrando obstáculos a esos cambios, nos seguiremos oponiendo”.

Acción Nacional celebra con orgullo los cien años de la toma histórica de Zacatecas, son la aspiración de seguir en política a enaltecer el diálogo, el consenso y al legítimo disenso cuando así nuestra conciencia nos lo indique.

Es cuanto, señor Presidente.

El Presidente Diputado Gutiérrez de la Garza: Gracias, Diputado Aguilar Vega.

Tiene el uso de la tribuna el Diputado Manuel Añorve Baños, del grupo parlamentario del PRI.

El Diputado Manuel Añorve Baños: Saludo con respeto al señor Gobernador de Zacatecas, Miguel Alejandro Alonso Reyes. Saludo, por supuesto, al Presidente de la Mesa Directiva de esta Comisión Permanente, al Diputado Héctor Gutiérrez de la Garza, saludo también a la Diputada Magdalena Núñez Monreal y representante de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, saludo a cada uno de los legisladores que aquí se encuentran y a los invitados especiales que también nos acompañan.

La Toma de Zacatecas fue una elección de estrategia militar, como aquí se ha dicho, un acontecimiento que marcó el triunfo del constitucionalismo, pero también el distanciamiento entre Venustiano Carranza y Francisco Villa.

El resultado de la batalla muestra la inutilidad del intento de restauración porfirista y la grotesca pretensión reaccionaria de dar marcha atrás a la historia y al temido Ejército Federal; así también se ha señalado que fue derrotado por una insurrección popular, y a Huerta y a sus golpistas no les quedó más remedio que aceptar la muerte o el exilio.

Tras la victoria en Zacatecas se abrieron las puertas de la capital a las tropas de el Ejército Constitucionalista y, con ello, la posibilidad de hacer realidad los ideales proclamados por Madero, Carranza, Villa y Zapata.

Traer al presente el triunfo de la División del Norte en Zacatecas, no sólo implica reconocer el ingenio militar de Francisco Villa, Felipe Ángeles y Pánfilo Natera, sino reinterpretar aquellos hechos que sirvieron para moldear el rumbo del país.

Recordemos tal como lo afirma Milan Kundera, que: “la vida es la memoria de un pueblo, la conciencia colectiva de la continuidad histórica y el modo de pensar y de vivir”.

Entonces, ¿porqué conmemorar?, es desde luego una pregunta necesaria y pertinente.

Recordar y analizar los eventos pasados tiene un valor ilustrativo al permitirnos conocer lo que hemos hecho, los conflictos que nos han enfrentado y las formas que encontramos para resolverlos.

Más allá de la anécdota, traer al presente los hechos pasados, entraña la posibilidad de ser, resignificar la historia, porque en ningún asunto humano hay verdades absolutas.

Recordamos Zacatecas porque nos permite también recuperar la figura de Villa, el hombre que privilegió el cumplimiento de sus ideales, y que nos lo recuerda, más allá del desempeño personal en política también cumplimos un papel como partícipes históricos.

Zacatecas nos permite entender el surgimiento de la actual institución militar, que goza, por supuesto del más amplio aprecio, consenso y estima entre todos los mexicanos.

Nos deja como lección que el ejercicio del poder es una tarea que debe ser compartida, por supuesto que así lo pensamos, y nos motiva a ponderar la paz como un estado del que es posible el disenso sin ruptura.

Esta conmemoración debe llevarnos a coincidir con la necesidad de cumplir los compromisos del progreso y la justicia enarbolados hace un siglo.

Nos quiere conducir a promover el desarrollo nacional a partir del progreso de las diferentes regiones que componen el país.

La reconstrucción de Zacatecas nos habla del dinamismo y de la voluntad de los habitantes de aquella entidad, quienes hicieron de las ruinas una urbe que hoy es reconocida como parte del Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Esa capacidad de innovación debe servir de ejemplo para todo el país, sobre todo en un momento en el que si bien nos enfrentamos a retos mayúsculos, también contamos con la fortaleza suficiente como mexicanos para aprovechar las oportunidades que nos ofrece la actual coyuntura.

En el marco de la celebración de este acontecimiento histórico, nos debe de servir de ejemplo la tenacidad del General Villa, y debemos seguir en cada una de nuestras trincheras para construir un país más justo donde existan oportunidades para todos, donde podamos alcanzar un mejor nivel de vida, desarrollo y progreso de nuestra nación, y con ello llevar a México a su máximo potencial.

Por todo esto, señoras y señores legisladores, son tiempos de la toma de decisiones firmes para darle a México las bases y el impulso que merece.

Por todo esto, son tiempos de lograr los acuerdos, sin mezquindades, buscar los consensos y estos acuerdos que el país necesita.

Por todo esto, son tiempos, amigos y amigas legisladoras y legisladores de las grandes reformas estructurales que México necesita.

Por todo esto, amigas y amigos, por México, por nuestra historia, por nuestros hijos, por todos nosotros.

Muchas gracias, Diputado Presidente.

El Presidente Diputado Gutiérrez de la Garza: Gracias, compañeros legisladores, esta Presidencia hará uso de la palabra, en representación de la Comisión Permanente.

Señor Gobernador del estado de Zacatecas, licenciado Miguel Alonso Reyes.

Magdalena Núñez Monreal, Diputada representante del Presidente de la Cámara de Diputados, Diputado José González Morfín.

Compañeros integrantes de la Mesa Directiva de esta Comisión Permanente.

Presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Zacatecas, Magistrado Juan Antonio Castañeda Ruiz.

Senadores y Diputados federales del estado de Zacatecas.

Secretarios del Gobierno del estado de Zacatecas.

Ciudadanos de ese bello estado de Zacatecas.

Amigas, amigos todos:

Me dirijo a ustedes, con permiso de las legisladoras y los legisladores integrantes de la Comisión Permanente.

Recordemos lo sucedido hace cien años, el 23 de junio de 1914, que constituye un acontecimiento sin el cual no se puede explicar la Revolución Mexicana, su triunfo y su trascendencia.

La importancia de recordar y mantener viva la historia, como ya se ha dicho en muchas ocasiones tiene el propósito de no repetirla, en particular, tratándose de desaciertos y fracasos; pero conmemorar las hazañas de los héroes nacionales también tiene el propósito primordial de extraer sus valores, entre ellos la lealtad y el amor a la patria, para que sean estos valores los que conduzcan siempre la actuación de los mexicanos, la del Estado y sus autoridades.

Quiero aprovechar este espacio para realizar tres reflexiones con la finalidad de intentar aportar elementos concretos que nos permitan ir del reconocimiento de los héroes de la Batalla de Zacatecas al reconocimiento de los retos que hoy en día enfrentamos.

En cuanto a la aportación de este suceso, su peso, más que determinante fue para la consumación del movimiento revolucionario.

En ese sentido, la Batalla de Zacatecas constituye, en la línea de la historia, un elemento configurador del triunfo de la Revolución Mexicana, y por ende, de la institucionalización a través de la Constitución Política de 1917.

La trascendencia de este hecho histórico que nos reúne, es tal que tuvo un impacto directo en el reconocimiento de los derechos, especialmente los sociales en nuestro marco fundamental, en el instrumento fundacional de lo que fuera un nuevo Estado mexicano.

En cuanto a sus protagonistas principales: Francisco Villa; Felipe Ángeles y Pánfilo Natera, entre otros, es posible, por medio de ellos, evocar a los miles de mexicanos que pelearon hombro a hombro y muchos de los cuales perdieron la vida; referirnos a estos personajes, sin olvidar por supuesto, insisto, a los muchos otros mandos y soldados de la Patria, es ilustrar acerca del éxito de la batallas cuando se emprenden con unidad y con estrategia.

Finalmente, en cuanto a los costos de esta lucha, hoy festejamos que las causas de la igualdad y la libertad se impusieran a la traición y al autoritarismo.

La involución temporal que significó el arribo de Huerta, fue superada gracias a la valentía y determinación de quienes hoy no podemos menos que ver como auténticos héroes. Eso es un hecho.

Sin embargo, esa batalla y la Revolución Mexicana en general, significaron muerte y destrucción, enfrentamiento entre los hijos de una misma madre; los mexicanos no podemos permitir jamás otras luchas civiles, independientemente que no sea con armas de fuego.

Hoy, más que nunca, hemos colocado a la persona como el centro de la actuación del Estado, y eso significa, por una parte, que por sobre todas las cosas debemos hacer un frente común y renovar constantemente nuestro pacto social, con el objetivo de rebasar diferencias y solucionar conflictos por la vía de la legalidad y del respeto a los derechos humanos de todas y todos.

Pero, además, ese lugar protagónico que se le ha reconocido a la persona, conlleva la obligación para las autoridades, los representantes y los servidores públicos en general de llevar cada vez más los derechos del campo formal al campo material, de la ley como papel a la vida diaria de todas las personas.

Me congratulo, con este acto, pues quien honra, se honra y honra a los suyos.

Los convoco a que unidos sigamos trabajando, desde nuestras trincheras para transformar, de una vez por todas y para siempre, a nuestro querido país, para transformar positivamente la vida de millones de mexicanos que todavía hoy, a cien años, reclaman dignidad, que por derecho natural les corresponde, y la posibilidad real de desarrollar plenamente todas sus facultades.

Eso implica seguir cumpliendo con nuestras funciones, con la tarea de adecuar el marco jurídico a la nueva realidad y sus exigencias para que como nación tengamos mayores posibilidades de competir en un mundo globalizado y efectivamente ganar, de diseñar e instrumentar políticas públicas exitosas, y de impartir el Derecho de la manera más justa posible; pues sólo de esta forma podemos cristalizar los principios, los valores y las aspiraciones de igualdad, libertad y democracia por los que lucharon, entre otros, los héroes de la Batalla de Zacatecas.

Por el bien de México, por el bien de las mexicanas y mexicanos los convocamos a seguir trabajando en unidad.

Muchísimas gracias.

Compañeros legisladores, respetuosamente les solicitamos ponernos de pie para que a nombre de la Comisión Permanente haga entrega esta Presidencia de una placa conmemorativa del Centenario de la Batalla de Zacatecas al licenciado Miguel Alonso Reyes, en representación del pueblo y del gobierno de Zacatecas.

Señor Gobernador, la Comisión Permanente del Congreso de la Unión le entrega este reconocimiento al pueblo y al gobierno de Zacatecas, y en conmemoración del Centenario de la Batalla de Zacatecas.

Gracias, señor Gobernador.

Les solicito respetuosamente continuar de pie a fin de entonar el Himno Nacional.

(Se entona el Himno Nacional)

Muchas gracias, favor de tomar asiento.

Agradecemos la presencia del licenciado Miguel Alonso Reyes, Gobernador Constitucional del estado de Zacatecas, de la Diputada Magdalena Núñez Monreal, Secretaria de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, del Magistrado Juan Antonio Castañeda Ruiz, Presidente del Tribunal Superior de Justicia del estado de Zacatecas, la presencia de los integrantes del Poder Legislativo y Judicial del estado de Zacatecas, de todos los funcionarios del gabinete del Gobierno de Zacatecas, así como los ciudadanos de Zacatecas que el día de hoy nos acompañan, legisladores federales del estado de Zacatecas.

Las comisiones designadas se servirán acompañar a nuestros invitados hasta las puertas de este recinto.

Se levanta la sesión solemne.

(Se levantó la sesión solemne a las 13:17 horas)

Directorio

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