Senado de la República.
LXIII Legislatura, Tercer Año de Ejercicio.
Domingo 22 de octubre de 2017
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Miércoles 24 de Mayo de 2017
Gaceta: LXIII/2SPR-7/71476
Miércoles 24 de Mayo de 2017
Gaceta: LXIII/2SPR-7/71476

Del Sen. Esteban Albarrán Mendoza, del Grupo Parlamentario del Partido Revolucionario Institucional, con proyecto de decreto que reforma y adiciona el artículo 17 de la Ley Agraria.

SE TURNÓ A LAS COMISIONES UNIDAS DE REFORMA AGRARIA Y DE ESTUDIOS LEGISLATIVOS DE LA CÁMARA DE SENADORES.

Sen. Esteban
Albarrán Mendoza

INICIATIVA CON PROYECTO DE DECRETO QUE REFORMA Y ADICIONA EL ARTÍCULO 17 DE LA LEY AGRARIA PRESENTADA POR EL SENADOR ESTEBAN ALBARRÁN MENDOZA, DEL GRUPO PARLAMENTARIO DE PARTIDO REVOLUCIONARIO INSTITUCIONAL.

El suscrito, ESTEBAN ALBARRÁN MENDOZA, Senador de la LXIII Legislatura del H. Congreso de la Unión, integrante del Grupo Parlamentario del Partido Revolucionario Institucional, con fundamento en los artículos 71, fracción II, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; 55, fracción II, 56 y 176 del Reglamento para el Gobierno Interior del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos; 6o, numeral 1, fracción I; 77 y 78 del Reglamento de la Cámara de Diputados, someto a la consideración de esta H. Asamblea la siguiente Iniciativa con Proyecto de Decretopor el que se reforma y adiciona el artículo 17 de la Ley Agraria, de conformidad con la siguiente

EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

En las últimas décadas, en nuestro país se ha presentado un proceso denominado “feminización del campo”, que hace referencia al aumento en el medio rural de la participación de las mujeres en las actividades productivas, principalmente en las de tipo agropecuario y que también se expresa en una tendencia a incrementar su participación en la propiedad de la tierra: “feminización en la tenencia de la tierra”.

Estos fenómenos de feminización en el medio rural, suelen explicarse como resultado de un proceso de migración en los hombres, que ha derivado en la necesidad de que las mujeres asuman directamente el sostenimiento familiar y una participación más activa en las actividades productivas que generan ingresos y/o proveen alimentos.

La migración de los hombres ocasiona que las mujeres quienes se quedan a cargo de las parcelas y de la generación de ingresos. En este contexto, también se aprecia la “feminización de la tierra” como un proceso de creciente acceso de las mujeres a la tenencia y a las actividades productivas ligadas a la tierra, que tiene importantes impactos en la estructura social y productiva en el campo.

De acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) 2014, en México residen 14 millones de mujeresen localidades menores de 2 500 habitantes; el monto equivale a menos de la cuarta parte de la población femenina del país (22.8%) y representa 11.8% de la población total del país en 2014.

A nivel estatal, se distribuye de la siguiente manera:

Distribución porcentual de mujeres rurales por entidad federativa 2014

El trabajo de las mujeres rurales, destaca en el desarrollo de sus comunidades. De acuerdo con datos de la misma ENOE, al segundo trimestre de 2014, en las localidades rurales se concentra aproximadamente la quinta parte del total de la población económicamente activa del país (20.3%); esta proporción equivale a más de 10.6 millones de personas, de las cuales más de 3 millones son mujeres de 14 años o más. La población ocupada femenina en el ámbito rural alcanzó 94.5% del total de la PEA, mientras que 3.0% buscaron incorporarse a alguna actividad económica (tasa de desocupación).

De las mujeres rurales ocupadas, 32.7% trabajan por cuenta propia y 16.3% son trabajadoras que no reciben remuneración por su trabajo. Prácticamente una de cada dos mujeres ocupadas (49.1%) son subordinadas y remuneradas. El 64.6% de estas mismas trabajadoras no cuenta con la prestación de servicios de salud; más de la mitad (54.3%) no cuenta con prestaciones; y 45.2% cuenta con prestaciones sin considerar acceso a los servicios de salud.

Un análisis de los ingresos derivados del trabajo en el total de la población femenina rural muestra que una de cada tres trabajadoras (31.0%) recibe hasta un salario mínimo; 27.4% recibe más de uno y hasta dos salarios mínimos; 19.2% recibe más de dos y 17.8% no recibe ingresos por su trabajo, sobresaliendo que solo dos de cada 100 trabajadoras rurales recibe más de cinco salarios mínimos mensuales.

Distribución porcentual de la PEA femenina ocupada de 14 años y más por nivel de ingreso según tamaño de localidad. 2014

En cuanto a las condiciones de pobreza, seis de cada 10 mujeres rurales (62.1%) se encuentran en situación de pobreza, más de 3 millones son pobres extremas y 5.5 millones son pobres moderadas. La pobreza extrema en la población femenina es una situación mayormente presente en el ámbito rural, pues en este ámbito 35.2% de las mujeres pobres multidimensionales está en pobreza extrema y, en su contraparte urbana, solo 15 de cada 100 mujeres pobres multidimensionales están en pobreza extrema. Otro de los aspectos relevantes en la medición multidimensional de la pobreza en México es la vulnerabilidad por carencias sociales, la cual es definida por el CONEVAL como la falta de acceso de la población a beneficios como: educación, salud, seguridad social, infraestructura de la vivienda, servicios básicos y alimentación.

En ese aspecto, 93.5% de las mexicanas rurales son vulnerables por carencias sociales; 31.4% presenta este tipo de vulnerabilidad pero no es vulnerable por ingreso; entre las principales carencias sociales se encuentra el rezago educativo con 33.3%; 18.3% es carente social por falta de acceso a servicios de salud; 78.1% no tiene acceso a seguridad social y 25.7% es vulnerable por acceso a la alimentación.

Porcentaje y número de mujeres rurales por indicador de pobreza. 2012

En 2010 el 24.6% del total de hogares y el 23.4% del total de la población, reportaron tener jefatura femenina, tasas superiores a las reportadas en 2000 que fueron 20.6% y 17.3% respectivamente.

Ante la falta de datos actualizados, de acuerdo al Censo Ejidal de 2007 (INEGI), la propiedad social ocupa 103.5 millones de hectáreas (52% del territorio nacional) y se conforma por 31,514 núcleos agrarios (aproximadamente 28 mil ejidos y 3,500 comunidades). Estos núcleos agrarios se integran por 4.2 millones de ejidatarios y comuneros y 1.4 millones de posesionarios, que conforman los sujetos con derechos agrarios: el 21% de estos sujetos agrarios corresponde a mujeres (aproximadamente 1.2 millones).

El aumento en la participación femenina en las labores del campo, se confirma si consideramos que en el total de los núcleos agrarios en 1979 había 31 458 ejidatarias (apenas 1.3% del total de los sujetos con derecho agrario) y para 1984 se reporta que el 15% eran ejidatarios mujeres, la gran mayoría viudas que heredaban la tierra.

Un rasgo general en la tenencia de la tierra es, que la gran mayoría de las ejidatarias, han obtenido los derechos por vía de la herencia y en muchos casos sólo es depositaria de un patrimonio que ya ha sido transmitido en los hechos a los hijos que la cultivan.

Un segmento importante de mujeres propietarias (aproximadamente la tercera parte) son posesionarias y en general son mujeres jóvenes, trabajadoras asalariadas o descendientes directas de ejidatarios que han sido tomadas en cuenta en la distribución del patrimonio familiar. Es importante advertir que la participación femenina en la tenencia de la tierra se da en muy diferente graduación a nivel de entidades federativas, en un rango que va desde 5.1% en Yucatán, hasta 34.4% en el Distrito Federal.

El acceso a la tierra, además de posibilitar la participación directa de las mujeres en las actividades productivas y con ello generar ingresos, también ha representado, para muchas de ellas, una mayor carga laboral en muchos casos. Esta posibilidad o necesidad, no ha representado dejar de realizar sus labores domésticas y de carácter “reproductivo”. Lo anterior, ha derivado en muchas ocasiones en mayores jornadas de trabajo, al mantenerse la carga del trabajo doméstico no remunerado.

No obstante el avance en la legislación que tutela los derechos de las mujeres, éstas todavía no pueden ejercerlos plenamente y es aún más notorio en el caso de las mujeres que habitan en el ámbito rural.

El derecho a la propiedad de las mujeres es, posiblemente, uno de los derechos que menos se ha cuestionado y evaluado, pues pareciera que no

existe problema alguno. Sin embargo, en algunas comunidades y grupos sociales existen usos y costumbres que impiden a las mujeres el acceso a la tierra, a la propiedad y a una vivienda adecuada, así como el disfrute de los derechos conexos como el derecho a la herencia.

La actual Ley Agraria no establece derechos de preferencia a la cónyuge, a la concubina o a los hijos para que sean designados como sucesores de la parcela ejidal. Únicamente, en el caso de que el ejidatario fallezca sin haber hecho designación de sucesores, la Ley Agraria reconoce un derecho de preferencia en beneficio de la cónyuge o concubina.En la Ley Agraria las mujeres no son sujetas de la propiedad de la tierra, sino hasta que su marido tiene a bien nombrarlas herederas.

Estos son algunos de los elementos que nos llevan a afirmar que es necesario modificar la Ley agraria, a fin de otorgar derechos a las mujeres para tener acceso directo a la tierra, participar en las asambleas del Ejido, tomar parte en las decisiones sobre los asuntos que competen a la producción, distribución de los recursosy también los referidos a la organización del ejido y comunidad, entre otros.

En materia de administración de justicia, desde hace ya algunas décadas, tanto en el ámbito nacional como en el ámbito internacional, se afirma que la falta de acceso a la justicia, no sólo en materia agraria, es una de las violaciones sistemáticas a los derechos civiles y políticos de las mujeres. Por ello, se necesita abrir espacios para que la interpretación del derecho favorezca la equidad y la igualdad real.

Dar este salto cualitativo no resulta fácil, considerando que la cultura patriarcal goza de total arraigo en el medio rural, no obstante tanto las políticas públicas federales, estatales y municipales, así como los instrumentos normativos, deben incorporar la perspectiva de género, toda vez que nuestro país ha suscrito distintos acuerdos y tratados internacionales, en los que se compromete a ello. Armonizar las leyes, con dichos instrumentos internacionales, es una tarea que tienen el Congreso de la Unión y los Congresos locales.

De ahí que para alcanzar un equilibrio real entre hombres y mujeresante la justicia, es importante tanto el empoderamiento de las mujeres para que puedan acudir físicamente a los tribunales y a lasprocuradurías en demanda de justicia, como la capacitación y lasensibilización de las personas encargadas de atender esasdemandas.

Es decir, se necesita abrir espacios para que la interpretación delderecho favorezca la equidad y la igualdad real.

Por lo anteriormente expuesto, someto a consideración de esta comisión permanentela presente iniciativa de decreto por la cual se reforma y adiciona el artículo 17de la Ley Agraria, para quedar como sigue:

INICIATIVA CON PROYECTO DE DECRETO

Único.- Se reforma y adiciona un párrafo al artículo 17 de la Ley Agraria, para quedar como sigue:

Artículo 17.- El ejidatario designará a quien deba sucederle en sus derechos sobre la parcela y en los demás inherentes a su calidad de ejidatario, para lo cual bastará que el ejidatario formule una lista de sucesión en la que consten los nombres de las personas y el orden de preferencia conforme al cual deba hacerse la adjudicación de derechos a su fallecimiento. Para ello podrá designaralcónyuge, a la concubina o concubinario en su caso, a uno de los hijos, a uno de los ascendientes o a cualquier otra persona.

Tratándose del ejidatario varón, éste designaráen primer lugar,alcónyuge, o concubina.

Cuando el titular varón se ausente por más de dos años consecutivos, sin tener noticia alguna, se notificará a la asamblea para que se dé la adjudicación de derechos agrarios y demás inherentes de la calidad de sujetos agrarios a su esposa o concubina.

La lista de sucesión deberá ser depositada en el Registro Agrario Nacional o formalizada ante fedatario público. Con las mismas formalidades podrá ser modificada por el propio ejidatario, en cuyo caso será válida la de fecha posterior.

Artículos Transitorios

Único. El presente decreto entrará en vigor al día siguiente de su publicación en el Diario Oficial de la Federación.

Dado en el Salón de Plenos de la Comisión Permanente, a los 17 días del mes de mayo de 2017.

Suscribe

Sen. Estebán Albarrán Mendoza

Condiciones económicas y sociales de las mujeres rurales en México. Documento disponible en www.cedrssa.gob.mx

Ibidem

Ibidem

“ESTADÍSTICAS A PROPÓSITO DEL… DÍA INTERNACIONAL DE LAS MUJERES RURALES (15 DE OCTUBRE)”. En http://www.inegi.org.mx/inegi/contenidos/espanol/prensa/Contenidos/estadisticas/2014/rural0.pdf

Ibidem.

Ibidem.

Ibidem

Condiciones económicas y sociales de las mujeres rurales en México. Op. Cit.

Ibidem

Ibidem.

http://www.senado.gob.mx:80/index.php?ver=sp&mn=2&sm=2&id=71476