Senado de la República.
LXIII Legislatura, Tercer Año de Ejercicio.
Domingo 17 de diciembre de 2017
Gaceta del Senado
    
    

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Miércoles 8 de Febrero de 2017
Gaceta: LXIII/2SPO-76/68747
Miércoles 8 de Febrero de 2017
Gaceta: LXIII/2SPO-76/68747

De la Sen. Angélica de la Peña Gómez, del Grupo Parlamentario del Partido de la Revolución Democrática, con punto de acuerdo que exhorta al Ejecutivo Federal a remitir el Convenio 189 y la Recomendación 201 de la Organización Internacional del Trabajo sobre el Trabajo Decente para las y los Trabajadores Domésticos, para efectos de su aprobación.

SE TURNÓ A LA COMISIÓN DE RELACIONES EXTERIORES, ORGANISMOS INTERNACIONALES.

Sen. Angélica
De la Peña Gómez

La que suscribe ANGÉLICA DE LA PEÑA GÓMEZ, Senadora de la República a la LXIII Legislatura e integrante del Grupo Parlamentario del Partido de la Revolución Democrática, con fundamento en los artículos 71, fracción II, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y 58 del Reglamento para el Gobierno Interior del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos vigente por lo que se refiere al funcionamiento de la Comisión Permanente, ponemos a la consideración del Pleno de esta Soberanía la siguiente proposición con PUNTO DE ACUERDO POR EL QUE EL H. SENADO DE LA REPÚBLICA EXHORTA AL EJECUTIVO FEDERAL PARA QUE EN EL USO DE SUS ATRIBUCIONES REMITA EL CONVENIO 189 Y LA RECOMENDACIÓN 201 DE LA ORGANIZACIÓN INTERNACIONAL DEL TRABAJO SOBRE EL TRABAJO DECENTE PARA LAS Y LOS TRABAJADORES DOMÉSTICOS A ESTA SOBERANÍA, PARA EFECTOS DE SU APROBACIÓN, EN TÉRMINOS DE LOS DISPUESTO POR LOS ARTÍCULOS 76 FRACCIÓN 1 Y 89 FRACCIÓN X, DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS, al tenor de las siguientes:

CONSIDERACIONES

El trabajo doméstico remunerado es una de las principales fuentes de empleo a nivel internacional. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) representa el 4 % de la fuerza laboral a nivel mundial y el 6 % en América Latina.

Es también un indicador de la desigualdad; la misma OIT ha identificado que los países más desiguales tienen un mayor porcentaje de personas empleadas en el trabajo doméstico. Mientras que en países desarrollados apenas el 1 % de las mujeres es trabajadora del hogar remunerada, en países como México es uno de los principales empleos para las mujeres: aproximadamente el 11 % de la Población Económicamente Activa (PEA) femenina se emplea en los hogares. [*]

El trabajo del hogar se refiere a las tareas que se desarrollan en las casas para el cuidado de las y los hijos y otros cuidados personales como la limpieza del hogar, el cual puede ser remunerado o no remunerado. El trabajo del hogar remunerado, según la Ley Federal del Trabajo, se refiere a los “servicios de aseo, asistencia y demás propios o inherentes al hogar de una persona o familia”. El trabajo no remunerado es el realizado por las personas que habitan un hogar en específico y por el cual no reciben pago alguno.

Las tendencias indican que es un área laboral que irá en aumento, debido a factores como la creciente inserción de las mujeres en trabajos remunerados fuera de sus hogares, y a la insuficiente participación de los hombres en el trabajo doméstico.

Es un trabajo feminizado (realizado en su mayoría por mujeres) y que se caracteriza además de su precariedad, por tener condiciones discriminatorias que normalizan la exclusión de este sector a derechos laborales: no existe obligación de contrato, está excluido de prestaciones y seguridad social, no hay regulación de la jornada laboral ni del salario, entre otras.

El trabajo del hogar no se valora como un asunto laboral, porque físicamente se desempeña en lugares distintos a los centros tradicionales de trabajo (oficinas, fábricas, campo); es decir, éste se realiza en un espacio privado: el hogar. Además, tampoco se valora como tal posiblemente por tratarse de funciones asociadas culturalmente a las mujeres en sociedades que perpetúan estereotipos discriminatorios.

El principal reto que tiene México en el reconocimiento de los derechos de las y los empleados domésticos es la ratificación del convenio 189 y la Recomendación 201 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), sobre el trabajo decente para las y los trabajadores domésticos. La OIT adoptó en 2011 el Convenio sobre las Trabajadoras y Trabajadores domésticos (Convenio 189) y la Recomendación que lo acompaña (Recomendación 201). Ambos documentos contienen una serie de normas y directrices que de ser puestas en operación por los países que se adhieran, contribuirán a restituir derechos y a mejorar las condiciones laborales y de vida de los y las trabajadoras domésticas.

En el país, de acuerdo con cifras del INEGI, existen más de dos millones de empleados domésticos -mayoritariamente mujeres- quienes sufren discriminación múltiple por sus condiciones. Y es que de acuerdo con la Encuesta Nacional de Discriminación (Enadis 2010 [*]), este sector es uno de los que más frecuentemente ve vulnerados sus derechos, específicamente laborales.

El Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) ha señalado recientemente que 14% del total de mujeres que están empleadas se desempeñan como trabajadoras del hogar, una quinta parte de las mujeres que ejercen esta profesión tiene menos de 20 años de edad y alrededor de 30% de las personas que trabajan en este sector sólo cuenta con estudios de primaria [*]

Hasta 2015, 22 países habían ratificado el Convenio; más de la mitad son países latinoamericanos. La ratificación implica que el país se compromete a aplicar el Convenio en su territorio y a ser susceptible de supervisión por la OIT. [*]

México aún no lo ratifica, aunque ha manifestado ya su intención de sumarse a él, aún no se toman acciones contundentes para eliminar los elementos de discriminación que obstaculizan que las trabajadoras del hogar puedan inscribirse dentro de la seguridad social y contar por ejemplo, con una base salarial estándar mínima o prestaciones de ley. La Ley Federal del Trabajo y la Ley del Seguro Social deben modificarse para armonizarse con los estándares de la OIT. En esto, algunos países nos llevan ventaja; por ejemplo, Brasil reformó su Constitución para igualarlos derechos laborales de las trabajadoras domésticas y Filipinas promulgó una ley especial: la Ley de Trabajadores domésticos.

Su aprobación obligaría a una armonización legislativa, además de la modificación de las leyes Federal del Trabajo y la General del IMSS, para hacer valer derechos como el acceso a seguridad social, salarios justos, contratos y otros.Permitiría establecer la obligación para inspeccionar a las instituciones públicas en la regulación de las relaciones obrero-patronales que no se hace respecto a este trabajo y daría la pauta para que se homologuen los derechos de este tipo de empleo.

Si bien la legislación laboral y la Constitución mexicana reconocen al trabajo del hogar remunerado, tenemos un marco jurídico restrictivo que ha sido interpretado inadecuadamente por jueces, en contravención a las obligaciones internacionales del Estado, provocando violaciones a los derechos de este sector.

El Poder Judicial federal, al interpretar la legislación, ha establecido distinciones hacia las personas que se dedican al trabajo del hogar para que accedan a la seguridad social, e incluso al seguro de ahorro para el retiro, a pesar de que el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales14 la reconoce como un derecho irrenunciable para todas las personas, sin distinción:

Trabajadores domésticos. No existe obligación del patrón de inscribirlos al Instituto Mexicano del Seguro Social ni al Sistema de Ahorro para el Retiro. De conformidad con los numerales 13, fracción ii, y 222 a 233 de la Ley del Seguro Social, se colige que no existe obligación del patrón para inscribir a un trabajador doméstico al régimen obligatorio del seguro social ni al seguro de ahorro para el retiro, porque dicha inscripción sólo puede realizarse voluntariamente y de conformidad a lo pactado por las partes [*]

En este sentido, la OIT ha detectado otras barreras que impiden una mayor cobertura de derechos para trabajadoras del hogar: afiliación voluntaria de seguridad social en lugar de obligatoria, falta de estrategias para la inscripción de trabajadoras con varios empleadores, falta de incentivos contributivos para la afiliación, complejidad en los trámites administrativos para dar de alta a una trabajadora, entre otros.

México debe retomar experiencias de otros países de la región para orientar su proceso de modificaciones legislativas y de concientización a la población en general. Hay que tomar en cuenta que la incorporación a la seguridad social trae implícito también un proceso de formalización del empleo en un país que tiene un importante porcentaje de población dentro de la llamada informalidad. Contar con seguridad social decanta en beneficios intergeneracionales: más niñas, niños y adultos mayores tienen posibilidad de acceder a estándares básicos de protección social.

Es cierto que se trata de un proceso complejo que implica una reingeniería institucional, así como esfuerzos y costos para todas las partes involucradas, pero no hay que perder de vista al menos dos elementos. Desde el punto de vista institucional, que el Estado se puede apoyar de los organismos internacionales para planear todo el proceso en términos de progresividad, y dentro del marco de derechos humanos, que estamos hablando de justicia, que es urgente revertir una de las más antiguas formas en que se materializa y reproduce la desigualdad [*].

El valor que tienen el Convenio 189 y la Recomendación 201 es que definen el trabajo y a la persona trabajadora del hogar, aglutinan en un solo texto las obligaciones preexistentes de los Estados en la materia y detallan las especificidades del trabajo del hogar con miras a erradicar la discriminación y las violaciones a los derechos de las y los trabajadores de dicho sector.

Las trabajadoras domésticas han buscado, ante todo, un legítimo reconocimiento como personas trabajadoras, es decir, como personas que deben tener derechos formalmente reconocidos y respetados en la práctica, como se han reconocido en otros ámbitos laborales. Las trabajadoras domésticas quieren y reclaman, con justicia, igualdad de derechos.

En mérito de lo expuesto se somete a la consideración del pleno la siguiente proposición con:

PUNTO DE ACUERDO

ÚNICO.-El Senado de la República exhorta al titular del Ejecutivo Federal, para que en el uso de sus atribuciones constitucionales haga llegar a esta Soberanía elConvenio 189 y la Recomendación 201 de la OrganizaciónInternacional del Trabajo sobre el trabajo decente para las y los trabajadores domésticos, para efectos de su aprobación, en términos de los dispuesto por los artículos 76 fracción 1 y 89 fracción X, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

ATENTAMENTE

ANGÉLICA DE LA PEÑA GÓMEZ


[*]http://www.animalpolitico.com/blogueros-de-generando/2016/07/14/nada-seguro-trabajadoras-del-hogar-y-seguridad-social/

[*]http://www.conapred.org.mx/userfiles/files/Enadis-2010-TD-Accss.pdf

[*]http://www.corteidh.or.cr/tablas/r27852.pdf

[*]http://www.ilo.org/dyn/normlex/es/f?p=NORMLEXPUB:12100:0::NO::P12100_ILO_CODE:C189

[*] Sexto Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Primer Circuito, Amparo directo 160/2009, Isaac ChicurelLevin y otros, tesis en materia laboral, 19 de marzo de 2009, novena época, Tribunales Colegiados de Circuito, en Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta , tomo xxx, agosto de 2009; unanimidad de votos, ponente: Carolina Pichardo Blake; secretario: Augusto Santiago Lira.

[*]http://www.animalpolitico.com/blogueros-de-generando/2016/07/14/nada-seguro-trabajadoras-del-hogar-y-seguridad-social/

http://www.senado.gob.mx:80/index.php?ver=sp&mn=2&sm=2&id=68747