Senado de la República.
LXIII Legislatura, Tercer Año de Ejercicio.
Jueves 23 de noviembre de 2017
Gaceta del Senado
    
    

¿Qué es la Gaceta?

La Gaceta es el órgano informativo  oficial del Senado. Depende de la Mesa Directiva y cuenta con un Consejo Directivo formado por los miembros de la propia Mesa y por los secretarios generales de  Servicios Administrativos y de Servicios Parlamentarios; el Presidente de la Mesa lo es del Consejo.

Artículo 306 del Reglamento del Senado de la República.

Leer más
Miércoles 8 de Febrero de 2017
Gaceta: LXIII/2SPO-76/68742
Miércoles 8 de Febrero de 2017
Gaceta: LXIII/2SPO-76/68742

Del Sen. Mario Delgado Carrillo, del Grupo Parlamentario del Partido de la Revolución Democrática, con punto de acuerdo por el que se solicita al gobierno de la Ciudad de México convoque de manera inmediata al pueblo para que vía referéndum se ratifique el texto constitucional recientemente aprobado por la Asamblea Constituyente.

SE TURNÓ A LA COMISIÓN DEL DISTRITO FEDERAL.

Sen. Mario
Delgado Carrillo

PROPOSICIÓN CON PUNTO DE ACUERDO POR LA QUE SE SOLICITA AL GOBIERNO DE LA CIUDAD DE MÉXICO CONVOQUE DE MANERA INMEDIATA AL PUEBLO PARA QUE VÍA REFERENDUM SE RATIFIQUE EL TEXTO CONSTITUCIONAL RECIENTEMENTE APROBADO POR LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE

El suscrito Senador Mario Delgado Carrillo con fundamento en lo dispuesto por los artículos 8 numeral 1 fracción II y 276 numeral 1 del Reglamento del Senado de la República, se somete a la consideración del Pleno la siguiente PROPOSICIÓN CON PUNTO DE ACUERDO, en razón de los siguientes antecedentes y:

CONSIDERACIONES

La Ciudad de México –antes Distrito Federal- es una entidad federativa- no un estado- sede de los poderes de la unión, capital de los Estados Unidos Mexicanos y en caso de que los poderes federales se trasladen a otro lugar, se transformaría en el Estado de la Ciudad de México.

Con la reforma política y ahora el nuevo texto constitucional, la Ciudad de México, como entidad federativa, podrá participar en el proceso constituyente como lo hacen los demás estados, y algunas materias que antes tenía reservadas la federación (como indultar reos del orden común, nombrar a los responsables de seguridad y procuración de justicia), serían facultades de las autoridades capitalinas.

Justo cuando se discutía la reforma política dijimos que era prudente hacer de esta reforma una reforma social, que beneficiara directamente a la ciudadanía.

Desde 2013 alertamos la falta de legitimidad en la reforma de la Ciudad de México por la composición del Constituyente.  De los 100 Diputadas y Diputados, sólo 60 fueron elegidos por elección directa y 40 fueron designados, un acontecimiento que no había sucedido en ningún proceso Constituyente.

En los últimos años del siglo XX fue notoria la intervención de los procesos de referéndum para la aprobación final de Constituciones. Por ejemplo, la constitución española de 1978 fue sometida a referéndum de ratificación el 6 de diciembre del mismo año.

El mundo vive las causas y los efectos de una mayor participación ciudadana. El Banco Mundial [*] reporta que en las últimas fechas los procesos constituyentes y de consulta pública se han intensificado, al igual que el uso de la palabra “derechos”, pero también alerta que las constituciones se modifican incesantemente. Es muy significativo que el Banco Mundial señale que en los últimos años los procesos democráticos sean mayores, pero que también la integridad de las elecciones está disminuyendo.

Para el Banco Mundial el espacio cívico (el entorno institucional en el que participan los ciudadanos), si bien creció en las últimas décadas, en los últimos años, se ha ido reduciendo.

Como comunidad política, debemos reflejarnos y ver cómo nos situamos ante ese espacio cívico, es decir, al final como contribuimos para acrecentarlo o nulificarlo, inclusive.

Cabe recordar que la participación de la ciudadanía durante el proceso constituyente fue decepcionante: la abstención fue superior al 72% y los votos nulos superaron el 8% de los votos, lo que refleja el poco involucramiento de los capitalinos en el proceso y la falta de una estrategia de parte de las partes involucradas para incentivar el espacio cívico.

La imposición de 40 Diputados Constituyentes, fue una herramienta para lograr mayorías artificiales y que los partidos con nula presencia en la Ciudad de México tuvieran sobre-presentación, como lo documentamos y señalamos desde la discusión de la reforma constitucional. Aunado a ello, las reglas para las y los candidatos independientes fueron hechas para que fueran difíciles de cumplir, prueba de ella es que de 21 candidatos sólo uno fue electo.

El 31 de enero la Asamblea Constituyente aprobó la Constitución de la Ciudad de México, sin embargo, la falta de legitimidad sigue latente.

Dado que los tiempos de la constitución son varios, aún nos quedan tareas por hacer:

  • el análisis, discusión y aprobación (ya concluida de septiembre de 2016 a enero de 2017) 
  • la promulgación (pendiente) 
  • Su vacatio legis (desde su publicación hasta que se instale el primer congreso en septiembre de 2018) 
  • Su entrada en vigor (conjuntamente con la instalación del primer congreso de la Ciudad de México arriba señalado). 
  • Durante la vacatio legis y posteriormente, la adecuación de toda la normatividad secundaria y las reformas, conforme al precediendo previsto en el propio texto constitucional). 

La doctrina ilustra sobre el papel de las asambleas constituyentes en un contexto con déficit de democracia. Decía Jorge Carpizo que las asambleas constituyentes son solo proyectistas de un texto constitucional y que la última palabra sobre la validez de una constitución corresponde al pueblo, auténtico titular de la soberanía, sin embargo, esto no ha sucedido en la recién aprobada Constitución.

Por otra parte, hay una inconsistencia para asegurar los principios de participación ciudadana en esta Constitución.

Conforme a la doctrina de los derechos humanos todos los asuntos que afecten a los ciudadanos deben ser motivo de consulta.

Así sucede con los derechos de los pueblos indígenas, por ejemplo, a los que es necesario consultar cuando haya industrias extractivas que dañen sus territorios, por ejemplo. ¿Y qué mejor muestra de un instrumento que afecta a todos como es la constitución que no solo establece derechos fundamentales sino además obligaciones que los habitantes tendrán que cumplir o resentir mediante actos generales e individuales de la administración pública?

No guarda justificación alguna que la constitución prevea los mecanismos de participación ciudadana más amplios y que -contrariamente- el propio texto constitucional se niegue a ser ratificado mediante referéndum.

En estricta lógica, si la causa es de menor grado que el efecto, se abren dos opciones deficitarias para la democracia. Por un lado, hay un déficit de legitimidad en el propio constituyente, como diversos Diputados Constituyentes han mencionado (algunos renunciaron a su función), o bien los mecanismos de participación ciudadana a partir de 2018 serán ineficaces y quedarán en letra muerta (si no se tuvo interés en particular en la constitución, ¿qué interés habrá por otros temas de menor escala?).

No se le puede dar a la Constitución Política -como ya es costumbre nacional- el mismo tratamiento de una ley. Desde 2013 propusimos que para asegurar la eficiencia del texto constitucional se sometiera a referéndum. Desafortunadamente, la lógica partidaria se ha impuesto a los valores democráticos. Ese ha sido precisamente el fallo de legitimidad de los actos de gobierno, incluidos los legislativos, que abren una brecha más grande entre interés y popular y el de las fuerzas políticas.

Ante quienes se opongan a la posibilidad jurídica del referéndum, cabría recordar que el artículo 39 de la constitución federal estatuye que todo poder público dimana del Pueblo y se instituye para su beneficio. Además, las funciones del constituyente siguen latentes hasta en tanto no entre en vigor el texto constitucional. Por lo tanto, si se convoca a referéndum no se incumple con ningún mandato (posteriormente se mandaría a promulgar) ni se violenta ninguna prohibición constitucional (promover el ejercicio de derechos de consulta constitucional no está prohibido).

Al contrario, un ejercicio de esta naturaleza daría cabida a la más amplia realización de derechos humanos de participación ciudadana, como lo establece el artículo primero constitucional federal y los tratados internacionales de derechos humanos.

Esos son los asideros constitucionales para que el actual texto constitucional, que aún no está en vigor, adquiera toda la fuerza de ley y se haga cumplir.

Se trata no sólo de asegurar la vigencia constitucional, cuando se instale la PrimerLegislatura del Congreso Local, sino de asegurar su eficacia.

Queremos hacer de la constitución no uno más de esos arreglos políticos que reparten el poder entre los partidos y que poco hacen para mejorar auténticamente la vida de los habitantes de la capital del país.

Queremos una constitución viva, eficaz, hecha suya por el pueblo.

La constitución es fundacional y por su carácter histórico debe ser sometida a aprobación de los electores de la Ciudad de México.

De acuerdo con el artículo Octavo Transitorio del decreto de reforma constitucional, una vez aprobada la Constitución de la Ciudad de México debe ser publicada en la Gaceta de la Ciudad y en el Diario Oficial de la Federación. Sin embargo, por las razones aquí expuestas, esta publicación debe condicionarse a la aprobación del pueblo de la Ciudad de México.

Por ello exhortamos al Jefe de Gobierno -y a todos los poderes públicos de la Ciudad de México-, que en su carácter de mandatario de la soberanía popular capitalina, se someta el texto constitucional ala ratificación del auténtico constituyente. Para ello, se le convoca a que realice todos los actos necesarios para someter a ratificación del pueblo el texto constitucional recién aprobado.

Por lo anteriormente expuesto y fundado, se somete a consideración de esta soberanía los siguientes puntos resolutivos.

PUNTO DE ACUERDO

UNICO. El Senado de la República exhorta respetuosamente al Jefe de Gobierno de la Ciudad de México para que, una vez recibido el texto constitucional de la Asamblea Constituyente, convoque inmediatamente a referéndum para que el pueblo auténtico titular de la soberaníaratifique el proyecto de Constitución Política de la Ciudad de México.

Del mismo modo, se le exhorta a abstenerse de promulgar y publicar el proyecto de  Constitución Política de la Ciudad de México, hasta en tanto por voluntad popular y en ejercicio de los derechos de participación ciudadana,dicho proyecto no sea debidamente aprobado.

En la Ciudad de México, al primer día del mes de febrero de 2017.

SUSCRIBE

SEN. MARIO DELGADO CARRILLO


[*]Cfr. http://blogs.worldbank.org/opendata/es/informe-sobre-el-desarrollo-mundial-2017-gobernanza-y-las-leyes-en-graficos

http://www.senado.gob.mx:80/index.php?ver=sp&mn=2&sm=2&id=68742