Senado de la República.
LXIII Legislatura, Segundo Año de Ejercicio.
Miércoles 23 de agosto de 2017
Gaceta del Senado
    
    

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Jueves 15 de Diciembre de 2016
Gaceta: LXIII/2PPO-71/68168
Jueves 15 de Diciembre de 2016
Gaceta: LXIII/2PPO-71/68168

Del Sen. Zoé Robledo Aburto, del Grupo Parlamentario del Partido de la Revolución Democrática, con proyecto de decreto por el que se reforma el artículo 28 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

SE TURNÓ A LAS COMISIONES UNIDAS DE PUNTOS CONSTITUCIONALES; DE HACIENDA Y CRÉDITO PÚBLICO; Y DE ESTUDIOS LEGISLATIVOS, SEGUNDA.

Sen. Zoé
Robledo Aburto

El suscrito, Senador ZOÉ ROBLEDO ABURTO, integrante del Grupo Parlamentario del Partido de la Revolución Democrática, en esta LXIII Legislatura del H. Congreso de la Unión, con fundamento en los artículos 71, fracción II, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; 8º, numeral 1, fracción I y 164, ambos del Reglamento del Senado de la República, someto a la consideración del Pleno de esta Cámara Alta la siguiente INICIATIVA CON PROYECTO DE DECRETO POR EL QUE SE REFORMA EL ARTÍCULO 28 DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS, al tenor de la siguiente:

EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

I. Condiciones económicas actuales y la política monetaria.

Tal como menciona el Instituto Belisario Domínguez (IBD) [*] , durante 2015, la economía mexicana mantuvo un débil dinamismo y la actividad productiva tan sólo sigue su tendencia inercial. La caída de los precios internacionales del petróleo, se suma a una recuperación en términos endebles de la economía estadounidense implicando así un ritmo de crecimiento moderado aun cuando la Reserva Federal haya iniciado el movimiento al alza de la tasa de interés, ingresando así volatilidad adicional al mercado financiero internacional. Al mismo tiempo, con el paso de los años y de las distintas administraciones, la tasa de crecimiento promedio en cada uno de los sexenios ha venido decreciendo. De esta manera, desde el sexenio entre los años 1994-2000 se crece a tasas no mayores al 3.3% alcanzado en ese entonces. De modo que en el sexenio subsecuente se promedió un crecimiento del 2.2%, seguido de un magro 2.1% de crecimiento entre los años 2007-2012 y al corte de los tres primeros años del actual tenemos un crecimiento promedio del 1.9% arrojando evidencia contraria a lo que las reformas estructurales prometían.

El mismo documento menciona que con base en datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) desde agosto del año pasado a junio del presente la economía nacional ha estado decreciendo, colocándose así inclusive por debajo de su tendencia de largo plazo.

La inversión en nuestro país pierde dinamismo por continuas reducciones en la inversión pública (aparejado de un gasto gubernamental predominantemente corriente, desplazando así al gasto de capital) y así, desde los años 2000 la inversión privada determina la tendencia al representar 4.7 veces el nivel de la inversión pública, misma que alcanza su nivel más bajo desde los años cincuenta, tal como menciona el mismo documento del IBD. Este comportamiento en la inversión se suma a la informalidad laboral que persiste en nuestro país y a la precariedad en los empleos formales que junto a la pobre creación de empleo ha ocasionado que la brecha entre la Población Económicamente Activa y el empleo formal se acentúe.

Para complementar lo anterior basta revisar el último Informe Trimestral del Banco de México, donde se menciona que la inversión fija bruta sigue con un débil desempeño que se suma a un pobre gasto en construcción. Así, la actividad industrial mantiene la trayectoria decreciente observada desde principios de 2014. Al mismo tiempo, la confianza del consumidor suma más trimestres a la baja acercándose con creces a los niveles visto en la no tan reciente pero sí palpable crisis del 2008.

Si bien, existe un mejoramiento en el consumo privado, éste no rompe con la tendencia decreciente. A este comportamiento se le suma la caída en las exportaciones de petróleo crudo, donde la depreciación no ha impulsado las exportaciones de productos no petroleros, tal como menciona la teoría [*] .

El proceso electoral en Estados Unidos y las expectativas a la baja como resultado de lo incierta que sigue siendo la política económica del presidente electo, se sumaron a la incertidumbre y volatilidad de los mercados financieros internacionales generada por procesos como la salida del Reino Unido de la Unión Europea. En consonancia con lo anterior, las economías de América Latina y el Caribe han tenido un pobre dinamismo debido a la caída en los precios de las materias primas. Lo anterior con complicaciones tras el evidente endurecimiento de la política monetaria de E.U., restringiendo las condiciones financieras y económicas de este país y de México.

De esta manera las debilidades son más que las fortalezas, destacando la pobre orientación de la política económica que en términos del economista Gerardo Esquivel [*] destaca por una política fiscal contracíclica, una política monetaria cuyo objetivo único la hace procíclica y la fuerte vinculación con la economía de Estados Unidos.

En lo que corresponde a la política monetaria, ésta ha obtenido un “sello de calidad” (su gobernador inclusive fue galardonado en 2013 como el Banquero Central del Año) y en los últimos meses ha logrado mantener a la inflación dentro de su nivel objetivo del 3% con una banda de fluctuación del 1%. Sin embargo, diversos autores tales como Jaime Ros Bosch han mencionado que al perseguir el objetivo único de la inflación lo que se logró fue una apreciación real del tipo de cambio, impactando directamente contra el desempeño de la economía.

A su consideración, sumada a la de diversos autores que cita entre los que destacan Ramos-Francia y Torres García, Galindo y Catalán, e inclusive la misma OCDE, la brecha del producto no contribuye a explicar la tasa de interés del Banco de México, es decir la brecha del producto no se toma a consideración al momento de determinar la política monetaria.

Sin embargo, tal como menciona J. Ros [*] el tipo de cambio sí determina la tasa de interés empero en detrimento de la economía mexicana. Lo anterior como consecuencia de que Banco de México actúa de manera asimétrica a las apreciaciones y depreciaciones ocasionando así que sus decisiones sean procíclicas, es decir que cuando la economía esté en débiles condiciones la política monetaria las empeore y cuando la economía esté creciendo, la política monetaria la impulse aún más [*] .

Por otra parte, en su ensayo “De la inestabilidad macroeconómica al estancamiento estabilizador: el papel del diseño y la conducción de la política económica”, Gerardo Esquivel menciona que nuestro banco central se caracteriza por una amplia preocupación por alcanzar la estabilidad de precios sin otorgarle un peso importante a la estabilización de la actividad económica en sus decisiones de política. Así, lo que se obtiene es una política procíclica que impide contrarrestar cualquier choque económico o bien, político con incidencia en el comportamiento económico.

Al mismo tiempo en las minutas del Banco de México se menciona la intención deliberada de prever mecanismos adicionales para mantener la estabilidad en los precios, es decir impulsa a que la política fiscal colabore en el cumplimiento de su único mandato. A pesar de que hay argumentos, como el del conocido economista mexicano Jonathan Heath, que consideran el crecimiento económico como un objetivo ya implícito dentro de la política monetaria, mientras dicho objetivo no sea un mandato constitucional no existirá una coordinación entre ambas políticas y el acomodo de ambos instrumentos ocasiona controversias en el cumplimiento de sus objetivos. El mejor ejemplo es que en los últimos meses, al Banco de México le interesa enfriar a la economía ante la amenaza inflacionaria de la depreciación del peso mexicano ante el dólar estadounidense sin importar la inminente recesión.

Las reducciones de la tasa de interés parecen haber arrojado –en su tiempo y en especial en la época de poscrisis- señales de favorecer al desempeño económico. Sin embargo, tal como menciona Alfredo Coutino, director de MoodysAnalytics [*] , el banco central al mismo tiempo inició procesos de restricción de liquidez para que así, el abaratamiento del dinero gracias a la tasa de interés fuera acompañado por “menos dinero” y así se eliminaran las presiones al alza en el nivel de precios.

Por último, ante las condiciones de depreciación del peso mexicano en los últimos meses surge la pregunta si no necesita considerar también a la economía nacional antes que aumentar su tasa objetivo que en el corto plazo –por lo menos- contraerá a la economía nacional. Si su decisión fue una reacción ante el aumento de las tasas de interés en la economía internacional (en específico la expectativa de aumento en la tasa objetivo de la Reserva Federal en los siguientes meses) y no, ante el aumento de las expectativas inflacionarias domésticas y, si el mismo Banco de México ha presumido que el anclaje de las expectativas de inflación ha ocasionado que el traspaso del tipo de cambio a la inflación sea cada vez menor [*] , entonces, nos preguntamos al mismo tiempo, ¿Banco de México toma sus decisiones con base en la economía nacional o con base en lo que dicte el mercado internacional con base en las decisiones de política monetaria de Estados Unidos?

II. Nuestra Constitución y el crecimiento económico.

En el actual ambiente económico que vive nuestro país, surge la duda de quién se encuentra velando por nuestro bienestar. Los mensajes que nuestra economía arroja no son nada favorables ni mucho menos nos permiten tener una perspectiva positiva hacia nuestro futuro. Las reformas estructurales “inéditas” que ha impulsado el Ejecutivo en colaboración con el Legislativo tampoco han cumplido con las expectativas. Si bien el crecimiento económico depende de distintos factores tales como el aumento en la productividad de los factores económicos, los incentivos para invertir en capital físico y humano, las decisiones sobre consumo y ahorro, entre otros; necesitamos recordar que en nuestra Constitución el Artículo 25 establece el papel fundamental del Estado que aparenta no cumplir:

Artículo 25.Corresponde al Estado la rectoría del desarrollo nacional para garantizar que éste sea integral y sustentable, que fortalezca la Soberanía de la Nación y su régimen democrático y que, mediante la competitividad, el fomento del crecimiento económico y el empleo y una más justa distribución del ingreso y la riqueza, permita el pleno ejercicio de la libertad y la dignidad de los individuos, grupos y clases sociales, cuya seguridad protege esta Constitución. La competitividad se entenderá como el conjunto de condiciones necesarias para generar un mayor crecimiento económico, promoviendo la inversión y la generación de empleo.

El Estado velará por la estabilidad de las finanzas públicas y del sistema financiero para coadyuvar a generar condiciones favorables para el crecimiento económico y el empleo. El Plan Nacional de Desarrollo y los planes estatales y municipales deberán observar dicho principio.

El Estadoplaneará, conducirá, coordinará y orientará la actividad económica nacional, y llevará al cabo la regulación y fomento de las actividades que demande el interés general en el marco de libertades que otorga esta Constitución. [*]

Una de las soluciones básicas ante los problemas con los que actualmente cuenta nuestra economía es la de reconfigurar la política económica a través de dos grandes –pero no únicos- instrumentos: política fiscal y la política monetaria [*] .

Sin embargo, aquella época bien conocida dentro de la historia económica de nuestro país donde los grandes déficits fiscales se convirtieron en inflación que superó los dos dígitos, orillaron poco a poco a que la política monetaria fuese alejada de la ambición política del gobierno para financiar su gasto público sin la necesidad de mantener unas finanzas públicas estables y equilibradas. De esta manera, la coordinación entre ambas políticas ha estado sesgada contra la política fiscal y la urge a mantener constantemente la estabilidad en sus finanzas y al mismo tiempo, le prohíbe al banco central financiar sus déficits.

No obstante, el Artículo 25 de nuestra Constitución establece el papel fundamental del Estado en la economía, éste ha sido insuficiente y no ha garantizado el desarrollo integral ni sustentable.  Tal como versa el párrafo segundo, la estabilidad en las finanzas públicas permite coadyuvar a generar condiciones favorables para el crecimiento económico. Sin embargo, la estabilidad que se pueda presumir es suficiente para apalear los problemas antes mencionados. La estabilidad no es el único fin de toda política económica. Ésta debe estar coordinada y debe buscar el cumplimiento de diversos objetivos macroeconómicos.

Desde otro punto de vista, uno pensaría en que la política monetaria vendría a ocupar la ausencia de una política fiscal que impulse a nuestra economía. Tal como versa el mismo artículo 28 en su redacción presente, donde se considera que el objetivo del banco central tiene por fin mayor el de fortalecer “la rectoría del desarrollo nacional que corresponde al Estado”. Sin embargo, el mecanismo por el cual busca aportar a dicha rectoría queda establecido en su mandato prioritario de procurar la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda nacional.

Si bien, la palabra “prioritario” no lo excluye de velar por objetivos intermedios o instrumentales, en la práctica el banco central ha establecido que sea su mandato único y buscará finalidades adicionales como promover el sano desarrollo del sistema financiero y propiciar el buen funcionamiento de los sistemas de pagos. Es de esta manera, que la política monetaria también busca aportar a la estabilidad mediante el sano desarrollo del sistema de precios en nuestra economía y así, evitar distorsiones en el mismo que impidan el desarrollo de la economía en nuestro país.

Sin embargo, el espíritu de esta Iniciativa tiene como premisa que la estabilidad ha sido insuficiente para generar crecimiento económico y así, dar cumplimiento con lo versado en los artículos 25 y 28 Constitucionales. Es así que la presente Iniciativa aporta a la armonización entre ambos artículos donde la rectoría del desarrollo busca que el mismo sea integral y sustentable. Al mismo tiempo, gracias al fomento del crecimiento económico y el empleo, nuestro banco central aporte al “el pleno ejercicio de la libertad y la dignidad de los individuos, grupos y clases sociales, cuya seguridad protege esta Constitución”.

La manera en que la nueva redacción para el Artículo 28 busca lo anterior es con la simple, pero muy significativa adición de un nuevo objetivo a la política monetaria: el crecimiento económico.

III. Sobre el Banco de México y la política monetaria.

En la actualidad y tal como versa el Artículo 28 antes mencionado, el Estado cuenta con un banco central autónomo [*] en el ejercicio de sus funciones y en su administración con el objetivo prioritario de procurar estabilidad del poder adquisitivo de la moneda nacional. Este objetivo no es otra cosa que la de custodiar porque nuestro salario nos permita comprar exactamente lo mismo, que el próximo año; la de velar por despreocuparnos que mañana nuestro desayuno no cueste más y nuestro salario alcance para menos. En resumen, el actual objetivo busca que tengamos precios estables, que el crecimiento de estos sea el mínimo de tal manera que se nos sea posible planear, ahorrar y forjar un patrimonio, mismo que puede ser favorecido gracias a créditos a tasas estables.

Si bien el Banco de México es autónomo, no lo excluye de participar en la economía nacional. La autonomía nace de la necesidad de tener una política permanente de lucha contra las fuerzas inflacionarias, y el mecanismo para conseguir lo anterior sería la de separar la función de crear dinero de otras tareas del Estado. [*]

Dicho de otra manera, la autonomía otorgada buscaba cortar el flujo existente entre el crédito del banco central hacia la evolución de los precios. En términos del mismo Banco de México [*] , la autonomía es una garantía para los mexicanos que el banco central no otorgará crédito al gobierno para financiar su gasto y, por tanto, es garantía que su mandato único y prioritario será procurar que la moneda conserve su poder adquisitivo.

En la actualidad y en lo que corresponde a su marco de política monetaria conocido como “Objetivos de Inflación”, éste cuenta con candados que siguen permitiendo el libre desempeño de sus tareas sin comprometer sus objetivos. Esto debido a que persiguen las tesis de transparencia y rendición de cuentas mediante mecanismos hoy más que conocidos por parte de Banco de México como la rendición de informes trimestrales y la publicación de las minutas de las reuniones de la Junta de Gobierno.

Así, desde enero de 2001, es decir hace ya 16 años la política monetaria ha mantenido un esquema de política monetaria con el objetivo de aumentar la efectividad y la transparencia. Los resultados son palpables en términos del cumplimiento del objetivo y, además, en términos de la credibilidad que el mismo Banco de México ha obtenido a lo interior y hacia el exterior en comparación con distintos bancos centrales de América Latina y el resto del mundo.

Si bien el Banco de México nunca ha aceptado explícitamente el uso de una regla de política monetaria, la academia ha mostrado con creces que el actuar de nuestro banco central se asemeja a lo que se conoce como Regla de Taylor. El funcionamiento de dicha regla es sencillo: el cumplimiento de la meta de inflación depende de ajustes a la tasa de interés. Estos ajustes serán al alza o a la baja en función de las brechas entre el nivel de inflación actual y el nivel objetivo, y entre el nivel de producto observado y el nivel del producto potencial.

En otras palabras, si la inflación se desvía de su nivel objetivo, la tasa se verá modificada; además, si el nivel de producto observado se desvía de su nivel potencial la tasa de interés también se verá modificada. De esta manera, la tasa de interés tiene incidencia en dos variables macroeconómicas fundamentales: inflación y crecimiento económico [*] . Es decir, la política monetaria vía la tasa de interés tiene un impacto en la inflación también a través de la demanda agregada y por obviedad tiene incidencia en el crecimiento económico.

Tan sólo para dar un ejemplo de la incidencia en la economía que tiene la política monetaria pendemos en uno de los componentes más sensibles ante cambios en la tasa de interés: el gasto en inversión. En el caso de una política deflacionaria con altas tasas de interés, sin lugar a dudas afecta en el largo plazo el stock de capital en la economía al desincentivar el gasto en inversión.  Otro ejemplo es el consumo con las tarjetas de crédito. Si bien, existe una brecha enorme –ausente de regulación- entre la tasa de interés activa y la pasiva (esto es, la tasa de interés a la que captan y a la que prestan), aumentos en la tasa también desincentivan el consumo en términos del costo de oportunidad de ahorrar o bien, realizar un gasto de consumo tanto en el plazo inmediato, como en el mediano plazo con el uso de una tarjeta de crédito.

IV. Mandato dual en diversos países.

En Estados Unidos el doble mandato de la Reserva Federal [*] se instauró desde 1978 por el Congreso de EE. UU con el fin de promover el empleo total y garantizar una razonable estabilidad de precios.

Al promover el empleo total, la idea implícita consiste en garantizar que se mantenga el desempleo en niveles mínimos en una economía que es bastante saludable. Para garantizar este aspecto la Reserva Federal utiliza distintos indicadores para medir la efectividad de su política monetaria, uno de ellos es el del empleo no agrícola, publicado mensualmente por el Ministerio de Trabajo estadounidense.

En cuanto a la estabilidad de precios; la FED debe asegurar que la economía no experimente una inflación o deflación alta o variable, de preferencia ésta debe ser baja como método para mantener una economía sana.

En cuanto a garantizar la estabilidad de precios, muestra su efectividad gracias a la instauración de la medida de política monetaria de expansión cuantitativa la cual consiste en aumentar la oferta de dinero, aumentando el exceso de reservas del sistema bancario, mediante la compra de bonos por parte del Gobierno Central para estabilizar o aumentar sus precios y con ello reducir las tasas de interés a largo plazo.

De modo que se cumplan ambos objetivos, la FED ha optado por mantener bajas tasas de interés de modo que las empresas inviertan o pidan dinero para ampliarse y contratar más trabajadores, de manera que se cumpla el objetivo de promover un desempleo bajo y facilitar que la economía alcance su potencial de crecimiento. La capacidad de mantener los precios estables es una medida a largo plazo del éxito de la FED. Para lograrlo, el banco central establece diversos objetivos, que incluyen la cantidad de dinero en la economía, el nivel de reservas y, el nivel de las tasas de interés.

A diferencia de lo que considera la Reserva Federal, el Banco Central Europeo (BCE) dice que el principal objetivo de la política monetaria del BCE es mantener la estabilidad de los precios, aspirando a unas tasas de inflación inferiores, pero cercanas, a un 2 por ciento a medio plazo. Sin embargo, en el caso de este banco central, el que sea un principal objetivo no descarta objetivos adicionales como la estabilidad de la producción y del empleo.

A manera de ejemplo, durante la crisis financiera del 2009, el BCE bajó los tipos de interés, pero mucho menor magnitud. Solo bajó el tipo de interés al 0.25 por ciento en 2009, cuando estaba clara la gravedad de la recesión y había disminuido la preocupación por la inflación. Asimismo, en 2011, cuando las economías mundiales estaban recuperándose, el BCE comenzó a subir los tipos de interés, mientras que la Reserva Federal los mantuvo en un nivel muy bajo. Durante este periodo, al BCE le preocupó menos la recesión y más el control sobre la estabilidad de precios.

Por su parte, el Banco de Nueva Zelanda nace como un estandarte en la política monetaria moderna. Si bien, este banco central persigue un objetivo único “consecución y mantenimiento de la estabilidad del nivel general de precios”, al principio del mandato de cada nuevo gobernador del banco se debe prescribir un Acuerdo de objetivos de política con el ministro de Finanzas [*] . Es decir, no es una institución alejada del comportamiento económico con una fobia exclusivamente dirigida a la inflación. Al mismo tiempo, este acuerdo es un documento público, permitiendo así que no haya ningún cambio en los objetivos sin conocimiento de la población.

V. Sobre la Iniciativa con proyecto de decreto.

La inflación no es el único instrumento que nos debe preocupar; el gradualismo como filosofía para restaurar la estabilidad en la inflación se han convertido no en una deflación exacerbada, sino en 16 años de bajo crecimiento económico. La estabilidad permanente no ha impulsado la inversión directa ni las actividades productivas. Esto debido a que en economías emergentes como la nuestra, las inversiones persiguen patrones distintos tales como el costo de la mano de obra, la localización geográfica, la estandarización de la producción, entre otras.

De igual manera, tal como menciona el IBD [*] la economía mexicana se ha mantenido en una dualidad entre estabilidad macroeconómica y deficiencias en materia de equidad y desarrollo. El mismo exgobernador del Banco de México, Guillermo Ortiz reconoce que la estabilidad no basta: “siempre teníamos la ilusión de que logrando la estabilidad macroeconómica íbamos a poder empezar una etapa de crecimiento(…) y simplemente el despegue económico no se produjo.” [*]

De esta manera, la presente Iniciativa busca reformar el párrafo sexto del Artículo 28 de nuestra Constitución Política con el propósito de conseguir que la política monetaria cuente con un segundo objetivo: el crecimiento económico.

La política económica no debe ser exclusivamente de largo plazo, por lo que mantener el producto cerca de su nivel potencial debe de ser considerado de manera constante en la toma de decisiones de política económica. Sería un desperdicio de recursos tan sólo esperar a que las fuerzas del mercado autorreguladoras redirija el nivel de producto a su nivel potencial.

Tal como lo versado previamente, las decisiones de política monetaria sí pueden nacer del comportamiento de la economía vía una Regla de Taylor, por lo que no se le está pidiendo la utilización de nuevos o distintos instrumentos de política monetaria para satisfacer con el crecimiento económico.

Velar por el crecimiento económico permitiría que el Banco de México vigilara diferentes componentes adicionales al Índice Nacional de Precios al Consumidor. El mejor ejemplo es el de procurar por un mejor comportamiento en distintos componentes tales como el Índice Nacional de Precios al Productor que en los últimos meses ha experimentado un crecimiento considerable por encima del 3% objetivo que tiene el índice objetivo.

También generaría una externalidad desde que el rol de la política fiscal ya no es activo debido a que la política monetaria domina el actuar de la política fiscal donde inclusive, ésta última adopta el objetivo de la política monetaria. Es decir, al ampliar sus objetivos, favorece la existencia de la coordinación en pro del crecimiento económico sin la necesidad de incurrir constantemente en déficits fiscales y, sobre todo, manteniendo la restricción de financiarlo por parte del banco central.

El que nuestro banco central se sume al compromiso por el bienestar de los mexicanos otorga certidumbre al mercado internacional. Tal certidumbre colaboraría inclusive en reducir la volatilidad del tipo de cambio. Lo anterior desde que tal como menciona el IBD en su último número publicado de la Serie de Análisis de Coyuntura titulado “Análisis de la reciente volatilidad del tipo de cambio” en los últimos meses se han generado las condiciones para que existan apuestas en contra de nuestra moneda debido, entre otros factores, por la desilusión en las perspectivas económicas en México. De esta manera, el valor del peso mexicano cambia con la llegada de información sobre la dinámica de nuestra economía y la evolución de distintas variables económicas y políticas.

Esta iniciativa no pretende reconocer la existencia de una relación estable en el corto plazo entre la inflación y el crecimiento económico que le permita al banco central explotarla por razones políticas. Es decir, no pretende darle la oportunidad al banco central de sacrificar un objetivo sobre otro, sino darle exactamente el mismo peso para que ambos sean maximizados (en el caso de la inflación se maximiza el objetivo cuando la inflación es mínima en los términos que determine el banco central) al mismo tiempo.

En consonancia con lo anterior, es más que necesario remarcar que el objetivo de esta Iniciativa no es obligar a imprimir más dinero al banco central, ni a establecer un nivel determinado en el crecimiento económico, sino deja en manos, conocimiento y el expertise del órgano colegiado de nuestro banco central el de establecer los mecanismos adecuados para velar por el crecimiento económico, sin comprometer su objetivo paralelo de controlar la estabilidad en el poder adquisitivo de la moneda, impidiendo así atentar contra la predictibilidad de los objetivos de política monetaria. 

Hecha esta salvedad, la presente iniciativa no resta importancia a la estabilidad permanente en el poder adquisitivo de la moneda nacional cuyos beneficios son ahora más que conocidos por todos los mexicanos que vivieron en aquellos años con cifras inflacionarias superiores a los dos dígitos. Por el contrario, se reconoce como un prerrequisito y se considera como primordial para el crecimiento económico, estableciendo que el Banco de México no comprometerá este objetivo por encima del otro. De esta manera, la presente iniciativa buscar evitar cualquier compromiso de este objetivo al establecer en su mismo mandato que sin comprometer esta estabilidad deberá velar al mismo tiempo por el crecimiento económico.

Esta iniciativa tampoco rompe con el paradigma de Objetivos de Inflación ya que no atenta contra el ancla nominal de los precios, contra la independencia del instrumento de política. Tampoco favorece la dominancia fiscal ni mucho menos busca violentar la transparencia, la rendición de cuentas ni la credibilidad del compromiso con el objetivo de inflación. Es decir, la inclusión de un nuevo objetivo de política monetaria no atenta contra su marco de política.

De igual manera, en palabras de B. Bernanke exgobernador de la Reserva Federal y uno de los grandes economistas proponentes de este tipo de política monetaria, el marco de Objetivos de Inflación no sólo permite mejorar la eficiencia económica, el empleo y el crecimiento económico en el largo plazo, sino también mejora la habilidad del banco central para estabilizar la economía en el corto plazo [*] . Así, la adición de un nuevo objetivo precisaría al Banco de México a trabajar aún más duro en anclar sus expectativas de inflación, favoreciendo al cumplimiento de ambos objetivos.

Conviene subrayar que la presente Iniciativa no merma la autonomía del banco central ya que, desde la Exposición de Motivos de la Ley Constitutiva del Banco de México, y a través de las distintas Leyes que le han dado vida a nuestro banco central [*] , se reconoce que la autonomía es característica esencial para no estar supeditado a las órdenes, ni a las instrucciones del Gobierno, con el objetivo de que el interés público predomine sobre el interés político. No estamos buscando que esto desaparezca. El crecimiento es una necesidad social: no es un interés político del Gobierno en cuestión, sino un interés público.

Tampoco buscamos que la adición de un segundo mandato al Banco de México niegue, ni disminuya la urgencia de tener una política fiscal prudente y responsable que coadyuven más que a la estabilidad, al crecimiento económico y la generación de empleos. En este tenor, se le pide velar por un crecimiento económico lo más cercano a su nivel potencial, no subsanar los errores y ausencias de políticas que busquen solucionar el crecimiento en su carácter estructural.

La idea que subyace esta Iniciativa no es el argumento keynesiano donde la demanda crea su oferta. Sino la práctica que realiza el banco central donde aun cuando la economía se encuentre en condiciones óptimas busque aumentar la tasa de interés por encima de las tasas de interés promedio internacionales provocando así una apreciación del peso mexicano y así, afecte la competitividad de las exportaciones y a su vez, reduzca el beneficio del sector productivo de bienes comercializables. O, por el contrario, cuando la economía se encuentre en deterioro, el Banco de México persista con la idea de no comprometer el anclaje de las expectativas y aumente la tasa, deteriorando aún más a la economía.

Por lo anteriormente expuesto y fundado, someto a la consideración de esta Cámara la siguiente:

INICIATIVA CON PROYECTO DE DECRETO POR EL QUE SE REFORMA EL ARTÍCULO 28 DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS

ARTÍCULO ÚNICO. Se reforma el párrafo sexto del artículo 28de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, para quedar como sigue:

Artículo 28.-

El Estado tendrá un banco central que será autónomo en el ejercicio de sus funciones y en su administración. Sus objetivos prioritarios serán procurar la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda nacional,al mismo tiempo,sin comprometer esta estabilidad, deberá velar por el crecimiento económico, fortaleciendo con ello la rectoría del desarrollo nacional que corresponde al Estado. Ninguna autoridad podrá ordenar al banco conceder financiamiento. El Estado contará con un fideicomiso público denominado Fondo Mexicano del Petróleo para la Estabilización y el Desarrollo, cuya Institución Fiduciaria será el banco central y tendrá por objeto, en los términos que establezca la ley, recibir, administrar y distribuir los ingresos derivados de las asignaciones y contratos a que se refiere el párrafo séptimo del artículo 27 de esta Constitución, con excepción de los impuestos.

I. a XIII. (…)

I. a VIII. (…)

T R A N S I T O R I O S

PRIMERO.- El presente Decreto entrará en vigor al día siguiente de su publicación en el Diario Oficial de la Federación.

SEGUNDO.-Se derogan todas las disposiciones que se opongan al presente Decreto.

TERCERO.-El H. Congreso de la Unión armonizará el marco jurídico para dar cumplimiento a lo establecido en el presente Decreto en un plazo no mayor a 180 días.

Atentamente,

SEN. ZOÉ ROBLEDO ABURTO

Dado en el Salón de Sesiones del H. Senado de la República, el día 13 del mes de diciembrede 2016.


[*] IBD (2016) “Debilidades y perspectivas de la economía mexicana, 2015-2017” Temas Estratégicos No. 35. Dirección General de Investigación Estratégica.

[*] Comportamiento también explicado por un aumento en el consumo privado en Estados Unidos aparejado de una reducción en las importaciones y una desaceleración en la actividad industrial del mismo país.

[*] Esquivel, G. (2010) “De la inestabilidad macroeconómica al estancamiento estabilizador: el papel del diseño y la conducción de la política económica” en Crecimiento económico y equidad. Nora Lusting, coordinadora. 1ª ed. El Colegio de México. (Los grandes problemas de México; v.9)

[*] Ros, J. (2015) “¿Cómo salir de la trampa del lento crecimiento y alta desigualdad?” El Colegio de México-UNAM.

[*] El mismo autor menciona que al tener un bajo desarrollo de los mercados de crédito y de activos, la sensibilidad de la demanda agregada ante cambios en la tasa de interés es baja, por lo que las modificaciones en el instrumento tienden a ser excesivas.

[*] http://www.forbes.com.mx/un-mandato-doble-para-banxico-la-clave-de-la-eficiencia/#gs.USNyadU

[*] El mismo Fondo Monetario Internacional ha estimado el traspaso del tipo de cambio para México. En su reporte “Perspectivas económicas: Las Américas - Administrando transiciones y riesgos” menciona que nuestro país tiene uno de los traspasos más bajos en América Latina. Al mismo tiempo, el componente importado directo e indirecto en el gasto de consumo de los hogares apenas rebasa el 10%, en contraste con países como Paraguay con poco más del 25%.

[*] Énfasis propio.

[*] Si bien, las fluctuaciones en el tipo de cambio inciden de manera indirecta en el control de la inflación no se puede considerar un instrumento de política monetaria tanto como se acepta que éste es de libre flotación.

[*] La política monetaria autónoma nació durante la década de los noventa en más de 71 países. Desde los nacientes de la hoy extinta Unión Soviética hasta países de Centroamérica como Honduras y Costa Rica, sin dejar de mencionar países asiáticos como Corea del Sur e Indonesia.

[*] Exposición de motivos de la iniciativa de reforma constitucional para dotar de autonomía al Banco de México”, en Banco de México, Informe anual 1993, pp. 232-234.

[*] Turrent, E. (2012) Autonomía de la Banca Central en México, Visión Histórica. Disponible en: < http://www.banxico.org.mx/elib/autonomia-banca-central/OEBPS/ebook/autonomia-banca-central-mexico.pdf>

[*] La Regla de Taylor usualmente considera el nivel de desempleo en lugar que el nivel de producto. Sin embargo, ambas son equivalente en los términos de la conocida Ley de Okun, que establece una relación empírica entre la tasa de desempleo y la producción de un país.

[*] Conocido como la “FED” como acrónimo de “Federal Reserve”.

[*] Conocido como “Policy Targets Agreement” En el que se establece el objetivo de la estabilidad de precios, el instrumento de política y plasma que, en la búsqueda por la estabilidad de precios, deberá velar por eliminar cualquier inestabilidad en el producto, tasas de interés y el tipo de cambio.

[*] op. cit., p. 17

[*] La Jornada (29 de agosto de 2013) “Para crecer son imprescindibles las reformas: Banorte” Roberto González Amador.

[*] Bernanke, B. (2003) “A Perspective on Inflation Targeting” en Annual Washington Policy Conference of the National Association of Business Economists. Washington, D.C.

[*] vid. “México: antecedentes de la autonomía” en “Autonomía de la Banca Central en México. Visión histórica” Banco de México 2012.

http://www.senado.gob.mx:80/index.php?ver=sp&mn=2&sm=2&id=68168