Senado de la República.
LXIII Legislatura, Segundo Año de Ejercicio.
Miércoles 16 de agosto de 2017
Gaceta del Senado
    
    

¿Qué es la Gaceta?

La Gaceta es el órgano informativo  oficial del Senado. Depende de la Mesa Directiva y cuenta con un Consejo Directivo formado por los miembros de la propia Mesa y por los secretarios generales de  Servicios Administrativos y de Servicios Parlamentarios; el Presidente de la Mesa lo es del Consejo.

Artículo 306 del Reglamento del Senado de la República.

Leer más
Jueves 8 de Diciembre de 2016
Gaceta: LXIII/2PPO-66/67897
Jueves 8 de Diciembre de 2016
Gaceta: LXIII/2PPO-66/67897

Del Sen. Patricio Martínez García, del Grupo Parlamentario del Partido Revolucionario Institucional, con proyecto de decreto por el que se adiciona al Título Tercero “Prestación de los Servicios de Salud” un Capítulo V Bis “De las cesáreas”, incorporando los artículos 66 Bis y 66 Ter a la Ley General de Salud.

SE TURNÓ A LAS COMISIONES UNIDAS DE SALUD Y DE ESTUDIOS LEGISLATIVOS.

Sen. Patricio
Martínez García

INICIATIVA CON PROYECTO DE DECRETO POR EL QUE SE ADICIONA AL TÍTULO TERCERO “PRESTACIÓN DE LOS SERVICIOS DE SALUD”  UN CAPÍTULO V BIS “DE LAS CESÁREAS”, INCORPORANDO LOS ARTÍCULOS 66 BIS Y 66 TER, A LA LEY GENERAL DE SALUD, SUSCRITA POR EL SENADOR PATRICIO MARTÍNEZ GARCÍA, INTEGRANTE DEL GRUPO PARLAMENTARIO DEL PARTIDO REVOLUCIONARIO INSTITUCIONAL EN LA LXIII LEGISLATURA

El que suscribe, PATRICIO MARTÍNEZ GARCÍA, Senador de la República, integrante del grupo parlamentario del Partido Revolucionario Institucional, en la LXIII  Legislatura del H. Congreso de la Unión, de conformidad con lo dispuesto en los artículos 71 fracción II y 72 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, así como en los artículos 8 numeral 1, fracción I y 164, numeral I, 169 y demás relativos del Reglamento del Senado de la República, someto a consideración de esta Honorable Asamblea la presente iniciativa con Proyecto de Decreto por el que se adiciona al Título Tercero “Prestación de los Servicios de Salud”  un Capítulo V Bis “De las cesáreas”, incorporando los artículos 66 Bis y 66 Ter de la Ley General de Salud al tenor de la siguiente:

Exposición de Motivos

En las últimas décadas, en nuestro país se ha venido presentando de manera cada vez más recurrente, el aumento en el número de nacimientos por cesárea, dando lugar a un incremento en los riesgos en la salud de las mujeres embarazadas de nuestro país.

Este tipo de nacimiento (por cesárea) se ha convertido en una opción frecuente para no pasar por la etapa del parto natural, siendo que, por su condición quirúrgica y la manera en que se lleva a cabo, debería de ser una opción última, y así tratar de evitar al máximo una cirugía mayor.

El parto por cesárea, también llamado parto quirúrgico, es para permitir el nacimiento del bebé. El bebé se saca a través del abdomen de la madre, es una cirugía mayor y conlleva riesgos, además de que la recuperación tarda más que con el parto natural.

Este incremento en el número de cesáreas ha originado una postura clara emitida por la misma Organización Mundial de la Salud (OMS), en donde se declara que “sin las indicaciones y precauciones necesarias implica riesgos de salud que sobrepasan los posibles beneficios, al practicarse en mujeres que finalizan el periodo gestacional.”

La realización de una cesárea trae consigo algunas situaciones negativas que pudieran presentarse para las madres y los recién nacidos.  Éstos incluyen infección, hemorragia peligrosa, transfusiones de sangre y coágulos. Los bebés que nacen por cesárea tienen más problemas respiratorios inmediatamente después de su nacimiento. Las mujeres que tienen cesáreas permanecen en el hospital más tiempo que las madres que tienen partos naturales. Además, la recuperación de esta cirugía tarda más tiempo y es considerada más dolorosa que un parto natural, según lo relatan por su experiencia, madres con ambos procesos en diferentes partos. Las cesáreas también aumentan el riesgo de problemas en embarazos futuros, pues las mujeres que han tenido cesáreas tienen un mayor riesgo de ruptura uterina. Si se rompe el útero, las vidas del bebé y de la madre estarán en peligro.

Existen diversos estudios sobre los riesgos que implica la realización de las cesáreas, sin embargo, uno de los más precisos y documentados es el presentado por la “Coalition for Improving Maternity Services” organización norteamericana cuyo objetivo es el cuidado y bienestar de las madres, los recién nacidos y sus familias.

Esta organización publicó el documento “Riesgos de Cesárea para la Madre” estudio elaborado en los Estados Unidos, en el cual sobresalen los siguientes puntos:

La cesárea conlleva un riesgo de mortalidad materna de 5 a 7 veces superior al parto natural. (14.29%)

Las complicaciones durante y después de la cirugía incluyen posible daño quirúrgico a la vejiga, útero y venas (2 cada 100), hemorragia (entre 1 y 6 mujeres de cada 100 requieren transfusiones sanguíneas), accidentes relacionados con la anestesia, embolias en las piernas (entre 6 y 20 de cada 1000), embolia pulmonar (1 a 2 de cada 1000), parálisis de la vejiga (10 a 20 por 100 casos leves, 1 en 100, severos), e infección (hasta 50% más).

Una de diez madres reportan dificultad para realizar las actividades normales dos meses después del parto, y una en cuatro reporta dolor en el lugar de la incisión como un problema mayor. Una de catorce aún reporta dolor en la incisión hasta seis o más meses después del parto.

Las mujeres que tienen una cesárea requieren ser re-hospitalizadas dos veces más que las que tienen un parto normal. Especialmente con las cesáreas no programadas, diversos estudios sostienen que las mujeres tienden a experimentar emociones negativas, incluyendo baja autoestima, una sensación de fracaso, pérdida de control y desilusión. Están propensas a desarrollar depresión postparto o síndrome de stress post- traumático. Algunas madres expresan intensos sentimientos de miedo y ansiedad hacia sus cesáreas aun años después.

Las mujeres que tuvieron cesárea son menos propensas a decidir volverse a embarazar.  Al igual que con cualquier cirugía abdominal, las cicatrices internas pueden provocar dolor pélvico, dolor durante las relaciones sexuales y problemas intestinales.

Las consecuencias reproductivas comparadas con el parto vaginal incluyen: mayor infertilidad, abortos espontáneos, placenta previa (la placenta cubre el cérvix), desprendimiento de placenta (la placenta se desprende parcial o completamente antes del parto) y partos prematuros. Incluso en las mujeres que planean una  cesárea repetitiva, el índice de ruptura uterina es de 1 en 500 versus 1 en 10 mil en mujeres que no tienen cicatriz uterina.

El mismo documento señala que entre los riesgos de las cesáreas para los bebes sobresalen:

Especialmente con las cesáreas programadas, algunos bebés nacerán prematuramente. Los bebés que nacen incluso poco tiempo antes de que estén listos pueden experimentar problemas respiratorios y problemas al amamantar.

1 a 2 bebés de cada 100 es cortado accidentalmente durante la cirugía.  Estudios que comparan la cesárea electiva o la cesárea por razones no relacionadas con el bebé con el parto vaginal, demuestran que los bebés tienen 50% más posibilidades de tener puntuaciones  bajas en el test de Apgar, 5 veces más necesidad de recibir asistencia para respirar y 5 veces más propensión a ser admitidos en terapia intensiva o intermedia.

Los bebés que nacen por cesárea electiva tienen 4 veces más posibilidad de desarrollar hipertensión pulmonar persistente que los bebés nacidos por parto vaginal. Esta afección puede ser causa de muerte.   Las madres suelen tener más dificultad en el apego con su bebé. Esto puede deberse a que por lo general sostienen menos tiempo a sus bebés en brazos, los amamantan menos y no suelen tener alojamiento conjunto, por las dificultades de cuidar a un bebé mientras se recuperan de una cirugía mayor.

Estos bebés son menos propensos a ser amamantados. Las consecuencias adversas para la salud de la alimentación con fórmula son numerosas y pueden ser severas.

Finalmente, en el caso de las cesáreas repetitivas señalan que:

La cesárea electiva conlleva el doble de riesgo de muerte materna comparada con el parto vaginal. El tejido de cicatrices anteriores incrementa la posibilidad de daño quirúrgico.  Una mujer de cada 100 con más de una cesárea tendrá un embarazo ectópico (el embrión se implanta fuera del útero). La hemorragia asociada a un embarazo ectópico es una de las mayores causas de muerte materna, comparada con una mujer que no tiene cicatriz uterina, la mujer tiene más de 4 veces el riesgo de tener placenta previa con una cesárea anterior, 7 veces más riesgo con dos o tres cesáreas previas, y 45 veces más riesgo con cuatro o más cesáreas anteriores.  La cesárea aumenta más de dos veces las oportunidades de que el bebé muera e incremente el índice de partos pretérmino más de 6 veces.

Comparada con una mujer con partos anteriores y ninguna cesárea, una mujer con una cesárea previa o más tiene 3 veces más riesgo de tener desprendimiento prematuro de placenta.  Con desprendimiento de placenta, 6 de cada 100 bebés mueren, y 3 de cada 10 nacen demasiado temprano.

La posibilidad de tener placenta accreta (la placenta crece  hacia adentro o incluso a través del útero) aumenta de 1 de cada mil  con una cesárea previa a 1 de 100 con más de una cesárea previa.  
Prácticamente todas las mujeres con esta complicación requerirán una histerectomía, casi la mitad tendrá una hemorragia masiva, y 1 de cada 11 bebés y 1 de cada 14 madres morirá. 

La incidencia de placenta accreta ha aumentado 10 veces en los últimos 50 años y ocurre ahora en 1 de cada 2 mil 500 partos.
Las mujeres que tienen cesáreas repetitivas electivas tienen más probabilidad de presentar hemorragias que requieran transfusión, presentándose más embolias, e infecciones. La recuperación postparto después de una cesárea repetitiva electiva es aún más difícil cuando hay más niños que atender.

Es necesario recalcar uno de los factores que motivan esta iniciativa. En la gran cantidad de cesáreas que se realizan hoy en día no se le explica de manera clara y contundente a la madre parturienta  que a partir de la realización de la primer cesárea se incrementa considerablemente el riesgo de desarrollarse la placenta accreta o previa, la cual deriva de manera directa en graves complicaciones para un posible segundo parto que puede consistir en grandes hemorragias producto del desprendimiento de la placenta, pudiendo, en el peor de los casos ser incontrolable hasta generar la muerte de la madre.

Esta situación, no es una ocurrencia, está sustentada  con evidencia científica, siendo técnicamente verificable, razón por la cual podemos señalar que si esta información se le hiciera saber a la madre embarazada antes de optar por una cesárea, seguramente se reduciría en forma considerable el número de cesáreas.

Estas afectaciones, por si mismas, parecen suficientes para incidir de una manera más efectiva en disminuir el número de cesáreas que se practican en nuestro país.

El incremento en el número de cesáreas se debe, entre otros factores, a que existe un considerable número de especialistas que han optado por practicar esta operación debido a que les implica menor tiempo, les genera mayores ingresos por esta operación, además de que las unidades de salud privadas, también se benefician con cobros más altos que los de un parto natural, debido al uso de quirófanos, del personal médico, de medicamentos, etc. Esto es tendencia internacional, no solo señalado para México.

Otro factor, es que algunas embarazadas optan por esta opción para no pasar por los dolores que se presentan durante el parto natural, sin estar plenamente conscientes de los posibles riesgos que se puedan presentar durante la operación y más aún durante el resto de vida de la madre.

Según datos de la Encuesta Nacional de Salud, realizadas en los años 2000 y 2012, el porcentaje de cesáreas con relación al total de nacimientos por año, ha pasado del 30% en el 2000 a 45.2% en el 2012, un incremento superior al 50%. Esta estadística coloca a nuestro país como el primer lugar en el mundo en práctica de cesáreas.

En el sector privado del 2000 al 2012, el número de cesáreas pasó de 43.4% al 70% y en el sector público esta cifra pasó de 30.6% a 41%.

A nivel internacional se estima que se practican 18.5 millones de cesáreas al año, de las cuales el 50% se consideran innecesarias, lo que ocasiona un incremento de 5.4 veces el costo para la atención de los nacimientos.
En México esta cifra ya es del 50%, lo que significa que 1 de cada 2 nacimientos es por cesárea, en el sector privado esta cifra llega al 70%, sin embargo, muchos de éstos casos no son medicamente justificadas, incrementando de manera considerable los gastos para los servicios públicos y privados de salud, además del ingente riesgo, en muchos casos innecesario, para las madres y los recien nacidos.

La mejora de la salud materna era uno de los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) adoptados por la comunidad internacional en el año 2000. México se comprometió a reducir la mortalidad materna en tres cuartas partes entre 1990 y 2015, lo que significaría que para el 2015 disminuiría la Razón de Mortalidad Materna (RMM) a 22 muertes maternas por cada 100 mil nacidos vivos.

Según datos del Observatorio de Mortandad Materna señalan que en el 2015, la tasa que se presentó fue de 31.7 defunciones por cada 100 mil nacimientos, lo que representa aproximadamente 712 muertes, situación que evidencia el incumplimiento de la meta.

En el año de 1985, la Organización Mundial de la Salud realizó dos estudios: una revisión sistemática de los estudios disponibles en los que se pretendía determinar la tasa ideal de cesárea en un país o en una población determinados y un análisis mundial por países con los datos más recientes disponibles. Sobre la base de estos datos con métodos internacionalmente aceptados y mediante las técnicas analíticas más adecuadas, la OMS concluyó lo siguiente:

1. Las cesáreas son eficaces para salvar la vida de las madres y los neonatos solamente cuando son necesarias por motivos médicos.

2. A nivel de población, las tasas de cesárea superiores al 10% no están asociadas con una reducción en las tasas de mortalidad materna y neonatal.

3. Las cesáreas pueden provocar complicaciones y discapacidades significativas, a veces permanentes o incluso la muerte, especialmente en los lugares que carecen de instalaciones o de capacidad para realizar cirugías de forma segura, y para tratar las complicaciones quirúrgicas. Idealmente, las cesáreas deben realizarse solo cuando son indispensables por razones médicas­­­­­­­­­­­­­­­­ bien fundamentadas.

En base a estas conclusiones de la OMS, se sustenta la presente iniciativa afirmando que no es posible mantener tan altas las tasas de cesáreas en nuestro país y es urgente e imperativo el reducirlas.

En nuestro país se publicó en el año de 1995 la Norma Oficial Mexicana NOM-007-SSA2-1993, “Atención de la mujer durante el embarazo, parto y puerperio y del recién nacido. Criterios y procedimientos para la prestación del servicio”. La misma tiene como objetivo principal “Establecer los criterios para atender y vigilar la salud de la mujer durante el embarazo, parto y puerperio y la atención del recién nacido normales”.

Esta norma, si bien establece como recomendación el que se hagan hasta 20%, como tope máximo, el número de cesáreas en el país podemos mencionar que en año 2000, exceptuando Chiapas y Oaxaca, todos los Estados de la República rebasan el límite recomendado para esta práctica; en el año 2012, según la encuesta Nacional de Salud, 2010, 22 entidades duplican el número de cesáreas.

En el sector privado es donde se ha presentado el mayor incremento de este tipo de cirugías: del año 2000 al 2012, el porcentaje ha aumentado de 30.6 a 60.4%. las mujeres que atienden sus partos en los hospitales privados llegan a tener hasta un 70% de cesáreas.

Esta situación debe de ser valorada y supervisada por este H. Congreso de la Unión, ante la evidente falta de control. Es necesario recalcar, que otro de los efectos que genera el incremento considerable de cesáreas en nuestro país, es como lo mencionamos antes, un incremento en los costos generados, tanto para el sector privado, en el presupuesto de numerosas familias a las que se les encarece innecesariamente el nacimiento de sus hijos, como para el sector público, independientemente de las probables graves consecuencias a la salud de las madres y de los recién nacidos, principal razón por lo cual surge la presente iniciativa.

En el año del 2002 la Secretaría de Salud publicó el documento “Lineamiento Técnico para la Indicación y Práctica de la Operación Cesárea”, en el cual se define un protocolo de actuación que tendrían que seguir los médicos del sector salud, público y privado, que cumple con el rigor científico para tomar la mejor decisión en beneficio de la madre y del recién nacido.

En este documento se señala un apartado denominado “Estrategias para la Reducción de la Frecuencia de Cesárea”, en la que se señalan 6 líneas de acción principales con acciones específicas en cada una de ellas.

1. Vigilancia del indicador hospitalario del número de cesáreas en relación al número de nacimientos.

  • Revisión y análisis permanente de indicadores hospitalarios de cesáreas en relación a las metas institucionales establecidas.
  • Incorporar como una acción sustantiva del Comité Institucional de Prevención, Estudio y Seguimiento de la Morbilidad y Mortalidad Materna y Perinatal, el análisis periódico, retrospectivo, de la toma de decisión para la indicación de la operación, de la toma de decisión para la indicación de la operación cesárea con la participación del personal médico involucrado.
  • Establecer procedimientos intrahospitalarios que contribuyan a disminuir el número de cesáreas innecesarias (ver anexo II).
  • Seguimiento de las acciones  y compromisos establecidos y retroalimentación al personal de salud de la unidad.

2. Capacitación permanente del equipo de salud sobre las indicaciones de la operación cesárea.

  • Integrar el Lineamiento técnico para la Indicación y la Práctica de la Operación Cesárea en el programa de capacitación de cada unidad hospitalaria.
  • Reforzar la enseñanza del personal médico, incluyendo a los médicos internos y residentes de gineco-obstetricia.
  • Instalar, difundir y utilizar la Biblioteca Electrónica de Salud Reproductiva elaborada porla Organización Mundial de la Salud.
  • Capacitar al personal en el uso de la tecnología perinatal moderna.
  • Fortalecer la capacitación del personal de salud en técnicas de comunicación interpersonal de calidad, con enfoque de riesgo y detección temprana de signos y síntomas de alarma durante la gestación.
  • Capacitar en forma permanente a las parteras tradicionales y a las auxiliares de salud del programa de aplicación de cobertura, en la atención del embarazo, con énfasis en la identificación oportuna de signos y síntomas de alarma; para la referencia oportuna de la mujer con embarazo de riesgo a las unidades de salud.

3. Establecimiento de estrategias en las unidades de salud

  • Incorporar estrategia de la seguna opinión en la toma de decisiones para realizar operación cesárea.
  • Utilizar correcta y sistemáticamente el partograma.
  • Promover el uso adecuado del carnet prenatal y de la cartilla nacional de salud de la mujer.
  • Identificar a través de una marca (sello) los expedientes clínicos y carnets perinatales de las mujeres con embarazo de alto riesgo, notificando a la jurisdicción sanitaria para su vigilancia y seguimiento.

4. Investigación

  • Realizar investigaciones clínicas, sociales y operativas, que identifiquen los factores asociados al incremento de la cesárea en las diferentes instituciones y las estrategias exitosas para su disminución.
  • Difundir los resultados de estudios de investigación para incrementar la calidad de la práctica obstétrica.

5. Acciones de información, educación y comunicación (IEC) en salud perinatal.

  • Realizar sesiones educativas dirigidas a las embarazadas y al público en general para desalentar falsas expectativas de la operación cesárea, basadas en ideas de que evita el dolor del trabajo de parto o se conserva la estética corporal.
  • Las sesiones educativas deberán incluir información sobre los cambios que ocurren durante la gestación, los signos y síntomas de alarma, etapas del trabajo de parto, incluyendo los prodromos del mismo, sobre todo en mujeres primíparas. Un aspecto muy relevante es el de informar sobre los beneficios del uso de la operación cesárea, cuando está correctamente indicada y sobre los riesgos anestésicos y quirúrgicos cuando se practica innecesariamente. (esto omite advertir de consecuencias graves a mediano y largo plazo).
  • Establecer en las unidades hospitalarias un área de comunicación educativa y social en salud reproductiva.

6. Estrategias del Sistema Nacional de Salud

  • Las instituciones que conforman el Sistema Nacional de Salud deberán implementar estrategias de vigilancia del indicador del número de operaciones cesáreas, con relación al número de nacimientos y mantener esquemas de capacitación permanente al personal operativo en salud perinatal con énfasis en la prevención de operaciones cesáreas sin justificación o indicación médica.
  • En el nivel regional y/o estatal, las autoridades de las instituciones de salud revisarán y vigilarán la evolución del indicador de operaciones cesáreas con el apoyo del Grupo Interinstitucional de Salud Reproductiva y los Comités Estatales
  • Anivel federal, las instituciones apoyarán las acciones en el nivel operativo a través de asistencia técnica, capacitación y comunicación, cuando sea necesario.

En base a estas consideraciones podemos concluir sobre la necesidad de legislar en esta materia, buscando la obligatoriedad de que tanto los médicos como las clínicas de maternidad, hospitales, o cualquier centro de salud, público o privado, donde se realicen alumbramientos, informen  de manera fehaciente y por escrito, además de conservar el registro de esta información,  a las madres parturientas, o en el caso de inhabilitación física al responsable legal que acompañe a la paciente, sobre los peligros que implica la práctica de la cesárea.

No se debe permitir que por motivos económico-comerciales, comodidad o cualquier otra razón, ajenas al principio técnico fundamental por el cual surgió la cesárea, que es la de realizarse solo en caso de un caso excepcional y médicamente justificado, se sigan practicando este número de cesáreas como se presenta en la actualidad.

Es necesario tomar decisiones contundentes en aras de disminuir esta práctica, toda vez que a pesar de existir múltiples señalamientos, reglamentos, observaciones y normas para inhibir esta práctica, en los hechos las estadísticas nos indican que estos esfuerzos han sido infructuosos. Por esta razón, con objeto de implementar acciones que disminuyan el número de cesáreas, proponemos establecer que ningún servidor médico profesional (ginecólogo, obstetra, médico general, cirujano, etc.), o  centro de salud, público o privado, puedan rebasar un máximo de 15% de nacimientos por cesárea respecto del total de alumbramientos que practiquen anualmente como profesional o como centro de salud, recordando que según la OMS, el porcentaje óptimo no debe ser mayor del 15%.

La violación a esta disposición debe de ser castigada con una fuerte sanción, proponiendo que del ejercicio profesional del médico que  supere este porcentaje, se le inhabilite por parte de la Secretaría de Salud para ejercer su profesión, por un periodo de 5 años, y en el caso de los centros de salud, sean sancionados con la clausura definitiva del mismo, con el fundamento de evidenciar la falta de ética y seriedad profesional manifestados en el abuso, al practicar cesáreas a madres parturientas que no lo requieren.

Es necesario buscar los mecanismos necesarios para disminuir el número de cesáreas tanto en el sector público como en el sector privado. Para lograr esto, es necesario modificar el marco legal vigente, y obligar a las instituciones de salud, públicas y privadas, a reportar un registro ante la Secretaría de Salud documentada con información fidedigna y bajo protesta de estar declarando la verdad sobre el registro de cesáreas que se realizan por centro de salud y por médico, anualmente. Sin la entrega de este registro, no se podrá ejercer profesión en alumbramientos en esos centros de salud mencionados.

En caso de violar el porcentaje dispuesto, ya sea por profesional médico o por centro de salud, la Secretaría de Salud, realizará las acciones correctivas señaladas anteriormente. Con esta disposición es de esperarse se reduzca drásticamente el número de cesáreas que se realizan en México y se optará por el procedimiento del parto natural como la opción más viable, económica y menos riesgosa para la madre y el recién nacido. La Secretaría de Salud estará obligada a rendir informe detallado al Congreso de la Unión sobre la evolución que anualmente está teniendo esta cirugía indebidamente creciente, considerándose ya como un problema de liberalidad médica no controlada.

En el caso de solicitud consiente de la madre, es necesario que se le brinde toda la información sobre los riesgos que conlleva la realización de esta intervención quirúrgica y las posibles afectaciones y riesgos, presentes y futuros, que se pudieran presentar tanto para ella como para el recién nacido, además de contar con el derecho  a recibir una segunda opinión médica. En base a estas consideraciones, es que someto a la consideración de esta Honorable Asamblea la siguiente iniciativa con Proyecto de Decreto:

UNICO: Se adiciona al Título Tercero “Prestación de los Servicios de Salud” un capítulo V Bis “De las cesáreas”, incorporando los artículos 66 Bis y 66 Ter, para quedar como sigue:

Capítulo V Bis.- De las cesáreas

Artículo 66 Bis.- El objetivo del presente capítulo es establecer mecanismos para el control en la realización de las cesáreas en el Sistema Nacional de Salud.

Artículo 66 Ter.- El control en la realización de las cesáreas como una opción para los nacimientos tiene carácter prioritario y comprende entre otras, las siguientes acciones:

I: Los centros de salud, tanto públicos como privados, elaborarán un registro de los nacimientos que se llevan a cabo en ellos durante cada año calendario, señalando al médico responsable y el tipo de parto que se realizó, natural o cesárea.

II: El registro anterior deberá quedar firmado bajo protesta de declarar la verdad, pudiendo la autoridad en materia de salud, en caso de existir dudas fundamentadas, la realización de una auditoría operativa al centro de salud, para en caso de encontrar inconsistencias, proceder al retiro de título para ejercer, al profesional responsable de la institución, que aparece como tal ante la autoridad.

III: Este registro se entregará anualmente a la Secretaría de Salud, durante el primer mes de cada año. En caso de no entregarlo se suspenderá en sus funciones al director responsable.

IV: El porcentaje máximo de cesáreas por médico y por centro de salud, en ningún motivo podrá exceder del 30 por ciento anual en una etapa inicial y para el segundo año el porcentaje máximo permitido será del 20 por ciento. En caso de superar este porcentaje, la autoridad responsable de la Secretaría de Salud, deberá inhabilitar al médico responsable por un periodo de 5 años, entrando en vigor al día siguiente de la fecha en que practicó la última cesárea, además el Director General del Centro de Salud, privado o público, será inhabilitado.

V: Antes de llevar a cabo una cesárea, el centro de salud, público o privado, tendrá la obligación ineludible de entregar la información necesaria por escrito a la madre parturienta o al representante que la acompañe, sobre los peligros y consecuencias futuras que implica la realización de la cesárea, tanto al presente como al futuro, y deberá de anexarse al expediente médico de la paciente, la evidencia de esta amplia información.

VI: Las cesáreas solo deberán de llevarse a cabo en el caso excepcional en que se ponga en peligro la salud y/o la vida de la madre parturienta y/o del recién nacido, como lo establece la sana práctica medica profesional.

Artículos Transitorios:

PRIMERO: Los Congresos de las Entidades Federativas tienen 90 días para adecuar su marco legal al presente decreto.
SEGUNDO: La Secretaría de Salud establecerá los procedimientos a seguir para dar cumplimiento en lo estipulado en el artículo 66 Ter, fracción IV, del presente Decreto.
TERCERO: El presente Decreto entrará en vigor al día siguiente de su publicación en el Diario Oficial de la Federación.

Atentamente

Senador Patricio Martínez García

http://www.senado.gob.mx:80/index.php?ver=sp&mn=2&sm=2&id=67897