Senado de la República.
LXIII Legislatura, Tercer Año de Ejercicio.
Viernes 23 de febrero de 2018
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Jueves 13 de Diciembre de 2012
Gaceta: LXII/1PPO-72/38662
Jueves 13 de Diciembre de 2012
Gaceta: LXII/1PPO-72/38662

Del Sen. José Rosas Aispuro Torres, del Grupo Parlamentario del Partido Acción Nacional, la que contiene proyecto de decreto que reforma el primer párrafo del artículo 162 de la Ley del Seguro Social.

SE TURNÓ A LAS COMISIONES UNIDAS DE SEGURIDAD SOCIAL Y DE ESTUDIOS LEGISLATIVOS.

Sen. José Rosas
Aispuro Torres

INICIATIVA CON PROYECTO DE DECRETO QUE REFORMA LA LEY DEL SEGURO SOCIAL.

C. SEN. ERNESTO CORDERO ARROYO
PRESIDENTE DE LA MESA DIRECTIVA DE LA
CÁMARA DE SENADORES DEL
H. CONGRESO DE LA UNIÓN
PRESENTE.-

El Suscrito, JOSE ROSAS AISPURO TORRES, Senador de la República, integrante del Grupo Parlamentario del Partido Acción Nacional en esta LXII Legislatura del H. Congreso de la Unión, en ejercicio de la facultad que me confiere el artículo 71 fracción II, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; y con las atribuciones que me otorga los artículos 8, numeral 1, fracción I, y 164, y 169, del Reglamento del Senado de la República, me permito someter a la consideración del Pleno de la Cámara Senadores, la presente Iniciativa con Proyecto de Decreto que reforma el primer párrafo del artículo 162 de la Ley del Seguro Social, con fundamento en la siguiente:

EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

Se dice que “el trabajo dignifica al hombre”; el trabajo es la actividad que otorga a los ciudadanos la capacidad económica para satisfacer sus necesidades básicas y las de su familia.

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define la palabra trabajar como: “Tener una ocupación remunerada en una empresa, una institución”; sin duda, todos tenemos una noción clara del significado del trabajo y la trascendencia que, en nuestra vida diaria, tiene. Desde nuestra época de infancia soñamos con crecer para desempeñar alguna actividad profesional que nos diera la posibilidad de ganar dinero, hacernos de bienes muebles y/o inmuebles, y tener la oportunidad de que durante nuestra vida productiva podamos garantizar una vejes digna y de ser posible desahogada en lo que a necesidades económicas se refiere.

Uno de los medios para lograr el último de los objetivos planteados –garantizarnos una vejes digna y desahogada en lo que a dinero se refiere- es la pensión que el Estado tiene la obligación de otorgarnos al final de nuestra vida productiva.

Entonces, todos aspiramos a, que al final de nuestra vida productiva, hacernos acreedores a una pensión para hacerle frente a las necesidades y vicisitudes que nos acompañarán en nuestra edad provecta.

La esperanza de vida a nivel mundial se ha incrementado en las últimas décadas; ello ha llevado a que las políticas de jubilación y cesantía se modifiquen y la edad de jubilación se haya incrementado, sobre todo en las economías poderosas; quién no recuerda los hechos violentos que se presentaron en Francia cuando se anunció el retraso de la edad de jubilación de 60 a 62 años para los trabajadores en activo, cuando su esperanza de vida es de alrededor de 81 años.

En nuestro país la esperanza de vida es de 76 años de manera general; sin embargo, es necesario tener 65 años de vida cumplidos y haber cotizado al menos mil doscientas semanas en el Seguro Social, a pesar de que la realidad laboral de las personas de más de sesenta años, en nuestro país, es poco menos que deprimente y las oportunidades laborales prácticamente no existen para este sector de nuestra población.

La dinámica laboral y la alta competencia por los espacios de trabajo en nuestro país ha traído como consecuencia que: los salarios sean cada vez menos remunerativos y que los requisitos para la contratación de personas apuesten por trabajadores jóvenes; en detrimento de las personas de edades maduras.

En nuestra sociedad hay muchas personas que ya han cumplido los sesenta y cinco años de edad, lo cual prácticamente los deja sin ninguna posibilidad de encontrar un espacio laboral; sin embargo, aún no han podido tramitar su pensión porque les falta una, dos, tres, diez o veinte semanas de cotización para cubrir el requisito de las mil doscientas cincuenta cotizaciones semanales o al momento de cubrir los requisitos exigidos el trabajador no está en activo y debe retomar su actividad laboral para aspirar a que se le proporcione lo que ya se ganó con años de esfuerzo; incluso muchos jubilados mexicanos fallecen sin nunca haber podido gozar de esa pensión a la que tenían derecho. Ante estos hechos, nuestra sociedad debe mostrar sensibilidad, respeto y consideración con nuestros ex empleados.

Por ello, propongo una reforma al artículo 162 de la Ley del Seguro Social para que habiendo cumplido los 65 años de edad tengan derecho a su pensión completa aunque al momento de iniciar los trámites de su pensión estén o no cotizando; esto da como resultado que los trabajadores que hayan cumplido 65 años de edad y ya puedan acreditar que han cubierto las semanas de cotización que exige la Ley, puedan, sin más requisitos, tramitar y obtener su pensión completa.

Nuestros viejos tiene derecho a un pensión, a un trato digno y a que sus días de vejes sean llevaderos y humanos.

Por todo lo antes mencionado, pongo a consideración la siguiente Iniciativa con:

PROYECTO DE DECRETO

Que reforma el artículo 162 de la Ley del Seguro Social.

Artículo Único: Se reforma el primer párrafo del artículo 162 de la Ley del Seguro Social, para quedar como sigue:

Artículo 162. Para tener derecho al goce de las prestaciones del seguro de vejez, se requiere que el asegurado haya cumplido sesenta y cinco años de edad y tenga reconocidas por el Instituto un mínimo de mil doscientas cincuenta cotizaciones semanales; independientemente de que, al momento cumplir los requisitos anteriores, el trabajador esté en activo o no.

En caso que el asegurado tenga sesenta y cinco años o más y no reúna las semanas de cotización señaladas en el párrafo precedente, podrá retirar el saldo de su cuenta individual en una sola exhibición o seguir cotizando hasta cubrir las semanas necesarias para que opere su pensión. Si el asegurado tiene cotizadas un mínimo de setecientas cincuenta semanas tendrá derecho a las prestaciones en especie del seguro de enfermedades y maternidad, en los términos del capítulo IV de este Título.

TRANSITORIOS

ÚNICO: El presente decreto entrará en vigor al siguiente día de su publicación en el Diario Oficial de la Federación.

Dado en el Salón de Sesiones del Senado de la República a los trece días del mes de diciembre del año dos mil doce.

A T E N T A M E N T E

JOSE ROSAS AISPURO TORRES
SENADOR DE LA REPUBLICA

http://www.senado.gob.mx:80/index.php?ver=sp&mn=2&sm=2&id=38662