TÉCNICOS

Cimentación y previsión para emersión

Para garantizar la seguridad estructural, las pilas alcanzan 51 metros de profundidad, llegando hasta la segunda capa dura del subsuelo; normalmente en la Ciudad de México, las pilas de las construcciones se apoyan a 33 metros de profundidad, en la primera capa dura.

El hundimiento regional de la Ciudad de México es cercano a 3 cm por año, pero la Nueva Sede, por estar cimentada en la capa dura, permanecerá en su nivel actual, aparentando emerger de sus alrededores.

Para que la emersión no afecte la funcionalidad del conjunto, se dejaron prolongaciones subterráneas de escaleras y rampas, que resolverán el contacto con la Ciudad al menos durante los siguientes 50 años.