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No. 133
Año 2005
Martes 08 de Noviembre3° Año de Ejercicio.
Primer Periodo Ordinario  
    
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De la Sen. Sara Isabel Castellanos Cortés, del Grupo Parlamentario del Partido Verde Ecologista de México, la que contiene punto de acuerdo en torno a la venta y distribución de juguetes y muñecas que hacen apología de la violencia de género y de la muerte.

SE TURNO A LA COMISIÓN DE COMERCIO Y FOMENTO INDUSTRIAL.

PROPOSICIÓN CON PUNTO DE ACUERDO DEL GRUPO PARLAMENTARIO DEL PVEM EN TORNO A LA VENTA Y DISTRIBUCIÓN DE JUGUETES Y MUÑECAS QUE HACEN APOLOGÍA DE LA VIOLENCIA DE GENERO Y DE LA MUERTE.

Se define a la agresividad como un instinto animal, necesario para sobrevivir, mientras que la violencia es una característica cultural de la humanidad, por la que se pretende imponer la fuerza y voluntad de un individuo, o de una colectividad, sobre otros.

Como ha sido a lo largo de la historia humana, y como sigue siendo en la actualidad, la violencia sexista contra las mujeres, o violencia de género, es desgraciadamente un fenómeno global que no distingue clases sociales, condición económica, nivel cultural, educativo o credo. En términos sociológicos, la violencia enfocada hacia las mujeres es quizás la más cruel y perversa, porque atenta contra la célula familiar y la propia preservación de la especie.

En un informe la Organización Mundial de la Salud destaca que en el mundo: Una de cada cuatro mujeres sufre violencia doméstica o intrafamiliar; 25% sufre una violación o intento de violación sexual; 25% de las niñas son objeto de algún tipo de intromisión en su intimidad sexual durante la niñez; mientras que 25% de las mujeres son acosadas sexualmente en el trabajo o en espacios públicos.

La gran mayoría de los actos violentos contra mujeres, particularmente de agresiones sexuales, son perpetrados por hombres. Según 48 encuestas realizadas en todo el mundo, entre 10 y 69% de las mujeres indicó haber sido objeto de agresiones físicas por parte de una pareja masculina en algún momento de sus vidas. (OMS)

Recientemente el INEGI y el Instituto Nacional de las Mujeres, presentaron la Encuesta nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares en donde se informó que el 46,6 por ciento de las mujeres mexicanas fueron víctimas el año pasado de alguna forma de violencia sexual, emocional, física o económica. A pesar de que casi la mitad de las mujeres sufren violencia, sólo el 15 por ciento de los casos solicitan ayuda a las autoridades.

La encuesta, realizada a 34.000 mujeres, revela que las mujeres mexicanas que trabajan, así como las que tienen niveles de educación altos y están más preparadas, tampoco se libraron de los altos niveles de violencia. Así, el 45 por ciento de las mujeres que han seguido sus estudios tras la educación obligatoria sufrieron algún tipo de violencia, por encima del 36,2 por ciento de los casos detectados entre aquellas sin instrucción. El 49,6 de las mujeres que trabajan fueron víctimas de la violencia, por encima del 45,2 por ciento de aquellas que trabajan en el hogar.

Los datos muestran que la violencia más común es la emocional, aquella en la que las agresiones no son físicas sino psicológicas, y que afecta al 38,4 por ciento de las encuestadas. La violencia económica, o el chantaje que el varón ejerce sobre su pareja por el control de los recursos de ambos, afectó al 29,3 por ciento de las mujeres, muy por encima de la violencia física y la sexual, que sufrieron el 9,3 y el 7,8 por ciento de las mujeres.

Las mujeres en unión libre sufren más violencia que las casadas. Entre los detonantes de la violencia doméstica en México se encuentra el alcoholismo, el desempleo, la falta de planificación familiar conjunta, y la autonomía económica de las mexicanas. Guatemala, México y España son sólo algunos casos de naciones, que han tenido que enfrentar el llamado "feminicidio sexual sistémico" considerado como el asesinato de una niña o mujer cometido por un hombre donde se encuentran todos los elementos de la relación inequitativa entre los sexos, la superioridad genérica del hombre frente a la subordinación genérica de la mujer. No sólo se asesina el cuerpo biológico de la mujer sino también la construcción cultural de su cuerpo, con la pasividad y tolerancia de un Estado masculinizado".

En México, el caso que más ha alarmado a la población nacional, es el de Ciudad Juárez; sin embargo, no es el único. De acuerdo con la Secretaría de Desarrollo Social en el 2004 se registraron 5 mil 243 defunciones de mujeres debido a homicidios, suicidios y accidentes. Entre enero y mayo de 2004 fueron asesinadas 154 mujeres en la frontera sur. El Estado de México ocupó el primer lugar en homicidios dolosos de mujeres, con una tasa de 7.47 asesinadas por cada 100 mil mujeres, lo que representa 130 por ciento más que la media nacional. En el DF hubo un registro de 147 mujeres asesinadas violentamente entre octubre de 2002 a marzo de 2004. En Veracruz fueron asesinadas 204 y con un sólo número de diferencia 203 en Chiapas; mientras en Baja California fueron 102. En Sonora único estado con un adecuado registro de la situación, muestra 65 mujeres asesinadas en dos años.

El feminicidio es la culminación de la violencia contra las mujeres que se expresa en violencia de clase, étnica, por edad, ideológica y política. "Violencia que se concatena y potencia en el tiempo y el espacio determinados, y culmina con muertes violentas: homicidios, accidentes e incluso suicidios, que ocurren y no son ni detenidos ni prevenidos por el Estado".

Lo anterior, nos demuestra que la violencia contra las mujeres sigue un patrón cultural que puede ser muy difícil de resolver, sin la participación decidida de las autoridades y de la propia sociedad civil. La prevención y erradicación total de la violencia, debe comenzar en los hogares en donde se debe inculcar el respeto por la figura femenina.

En este contexto de violencia y pérdida de valores, preocupa mucho la distribución y venta en nuestro país, de una serie de muñecas, cuya virtud, de acuerdo con la Revista del Consumidor, es expresar un fallecimiento a causa de muerte violenta. Las llamada "Living dead dolls" (muñecas muertas vivientes) son un afrenta para la sociedad mexicana, que se encuentra severamente sensible y lastimada por el incremento de homicidios de mujeres.

Dichas muñecas, presumen heridas, cuchilladas, quemaduras, estrangulamientos y demás formas violentas de fallecer. Dichos juguetes, además de expresar un odio irrefrenable por la vida, provocan la generación de violencia hacia las mujeres. Al igual que en el cine gore, lo importante para sus creadores es mostrar el mayor número de mutilaciones, intestinos y sangre; sin tener conciencia sobre las implicaciones sicológicas y culturales que tienen.

De acuerdo con la Procuraduría Federal del Consumidor, se ha incrementado su demanda en el mercado y son compradas preferentemente por personas jóvenes. Existen nueve series de muñecas, cada una integrada por seis modelos en promedio, y si bien predomina el sexo femenino, también hay muñecos. También hay ediciones limitadas que pueden ser miniaturas o parejas (cura y monja, por ejemplo). Aunque su costo varía según el modelo, la mayoría ronda los 30 dólares. Este éxito de la mercadotecnia incluye en su oferta playeras, botones, juegos de mesa, calcomanías, cartas, lámparas, loncheras, vasos, un diario, un estuche escolar y un cubre lápiz. Peor aún, en julio del 2004, la imagen de las living dead dolls apareció por primera vez en un cómic (Deady the Evil Teddy).

Las leyendas sobre cómo murieron son espeluznantes. Por ejemplo, Deadbra Anna, de la Serie Dos, fue asesinada el 13 de marzo de 1973 por rivales celosas en la noche de graduación; Sadie, de la serie 1, murió el26 de abril de 1969, aunque a nadie le haya importado su fallecimiento. Según la leyenda de la muñeca, "La muerte es algo que esta niña ha tenido que compartir. Ahí va esta pequeña con cuchillo de carnicero, bolsa de ataúd y negro adorno de flores". Otra más, llamada Vanity, de la serie 7, afirma en su certificado de defunción que fue una niña disfórmica: nunca fue suficientemente atractiva, por lo que fue cortada y pegada; finalmente falleció en el quirófano. Otras más son asesinadas con cuerpos modificados o estranguladas. Resalta el caso de Augus Littelrot, quién fue asesinada por un extraño que le ofreció un dulce, ¿Qué similitud le encuentran con el caso de la pequeñita, Airis Estrella Rodríguez Pando?.

Causa igual repulsión, que en la publicidad con que se ofertan las mencionadas "muñecas", en el sitio de Toyzcenter, ubicado en Monterrey, Nuevo León, la serie creada, según expresión de los propios distribuidores, "por las mentes retorcidas de Ed Long y Damien Glonek, y fabricadas por Mezco Toyz", que se ofrece en un precio al menudeo de 600 pesos, "ahora en tamaño de bolsillo. La serie 4 está conformada por: Doom, Died, Penny, Dr. Dedwin y Nurse Necro. Cada una con su llavero en forma de soga, para "ahorcarlas" y llevarlas a todas partes".

Sin duda alguna, lejos de todo objetivo lúdico entendible, estas muñecas glorifican y reproducen los aspectos más bestiales de violencia cultural, que se va trasmitiendo de generación en generación; haciéndola más intensa, frecuente y duradera. Por ello, resulta fundamental combatir, con las herramientas legales de que disponemos para la protección de los consumidores, este tipo de mal llamados "juguetes", al alcance de todos los consumidores, inclusive los niños y adolescentes.

De acuerdo con lo dispuesto por el artículo primero de la Ley Federal de Protección al Consumidor, cuyo objeto es el de promover y proteger los derechos y cultura del consumidor, uno de los principios básicos en las relaciones de consumo, es "La protección de la vida, salud y seguridad del consumidor contra los riesgos provocados por productos, prácticas en el abastecimiento de productos y servicios considerados peligrosos o nocivos". En ese tenor, corresponde a la Secretaría de Economía expedir las normas oficiales mexicanas previstas por la ley y a la Procuraduría Federal de Protección al Consumidor, vigilar se cumpla con lo dispuesto en la propia ley y sancionar su incumplimiento. Además, la propia ley establece, en su artículo cuarto, que son auxiliares en la aplicación y vigilancia de la misma, las autoridades federales, estatales y municipales.

En razón de lo anteriormente expuesto y con fundamento en el artículo 58 del Reglamento para el Gobierno Interior del Congreso General del los Estados Unidos los legisladores del Partido Verde Ecologista de México, presentamos a consideración de esta Soberanía la siguiente proposición con Punto de

ACUERDO

UNICO: Se solicita enfáticamente a la Secretaría de Economía y a la Procuraduría Federal de Protección al Consumidor, se prohíba la distribución y comercialización masiva e indiscriminada, sobre todo entre niños y adolescentes, de las llamadas muñecas "Living dead dolls" (muñecas muertas vivientes), en tanto su caracterización como "juguetes" atenta contra los valores básicos de la convivencia humana y fortalece la cultura de la violencia en general, y hacia las mujeres en particular.

Asimismo, se exhorta a las autoridades de los tres niveles de gobierno, a colaborar activamente con las dependencias responsables de la aplicación de la Ley Federal de Protección al Consumidor en la protección de niños y jóvenes, para que se inhiba la comercialización de productos mal catalogados como "juguetes" que hacen apología de la violencia y exaltan conductas antisociales y delictivas.

Dado en el Salón de sesiones de la Cámara de Senadores a los ocho días del mes de noviembre de 2005.

Sen. Sara Isabel Castellanos Cortés.

Sen. Verónica Velasco Rodríguez.

Sen. Emilia Patricia Gómez Bravo.

Sen. Jorge Emilio González Martínez.

Sen. Gloria Lavara Mejía.




Nota: Con fundamento en Las Reglas Provisionales en Relación con la Gaceta del Senado de la Junta de Coordinación Política de fecha 11 de octubre del año 2006, por el que se crea la Gaceta del Senado y con base en la Regla Segunda, inciso cuatro de ese ordenamiento, la publicación impresa de la Gaceta del Senado y la que aparece en medios electrónicos, tiene sólo propósitos informativos y no genera consecuencias jurídicas fuera del propio Senado.

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