Los integrantes de la Comisión de Energía le damos la más cordial bienvenida a su micrositio de Internet, en el cual podrán encontrar toda la información relativa a los trabajos de este órgano legislativo a partir de la LX Legislatura.
En la Comisión de Energía existe coincidencia en la relevancia que tiene para la Nación y para todos los mexicanos el tema energético. El México contemporáneo sería impensable sin la aportación que ha significado para el desarrollo nacional nuestra capacidad energética y el ejercicio de la soberanía en esta materia.
El petróleo, la electricidad, el gas, los minerales y la energía nuclear han sido una palanca indiscutible del desarrollo. En especial, el petróleo y sus derivados no sólo han permitido impulsar la industria, sino de los recursos obtenidos de su explotación, ha sido posible financiar buena parte del desarrollo económico y social de México. La construcción y funcionamiento de la infraestructura educativa, de clínicas y hospitales y vivienda, entre otros aspectos, han sido financiadas en gran medida con esos recursos.
Para la Comisión de Energía es prioritario garantizar la seguridad energética del país. Por eso, colocará dentro de sus prioridades el tema del petróleo. Las reservas probadas de ese recurso no renovable comienzan a dar señales de preocupación. Estamos cerca de una situación límite, en la que nuestro principal yacimiento ha entrado en un proceso de declive en su producción y de mantenerse la política de explotación México sólo tendría autonomía en materia de crudo para alrededor de 10 años.
Es indispensable actuar con absoluta responsabilidad en torno a dos objetivos fundamentales. Por un lado, fortalecer nuestra capacidad y, con ello, garantizar la seguridad energética del país y, por otro, contribuir, desde el Senado de la República, a la construcción de una nueva y auténtica política de Estado en materia de energía.
Para la consecución de esos objetivos, partimos de un principio fundamental que está consagrado en nuestra Constitución: la preservación y fortalecimiento del patrimonio de todos los mexicanos. Por ello, requerimos actualizar a las instituciones públicas responsables del diseño y conducción de la política energética.
Requerimos un nuevo modelo institucional que responda a las necesidades del país, con una visión moderna y de futuro. Se requiere mayor racionalidad y organismos que sean más eficientes en su operación, pero sobre todo que a través de ellos seamos capaces de manejar de mejor forma el tema energético, para responder, en principio, a las necesidades del país y contribuir a que la economía nacional pueda participar en condiciones más competitivas en el entorno internacional.
Pero esta tarea sería incompleta si nuestro trabajo se concretara sólo al tema del petróleo. Por eso, también analizaremos otras cuestiones. Diversos diagnósticos apuntan a que en el área de la electricidad el país tiene una infraestructura más que suficiente para abastecer la demanda nacional y atender a más del 97 por ciento de la población que hoy tiene acceso a este servicio, así como a los requerimientos actuales de la industria y el sector servicios.
En esta Comisión buscaremos construir nuevas bases legales para facilitar el uso de otras fuentes de energía como es la producción de combustibles, a partir de insumos agrícolas o un mejor aprovechamiento del potencial que tiene en diversas regiones la energía eólica.
Nuestra agenda de trabajo, debe incluir el conocimiento profundo de las experiencias, especialmente las más exitosas, que han tenido en otros países, aunque también será conveniente reconocer aquellas prácticas que no han funcionado. En otras naciones existen avances importantes que debemos tomar en cuenta para evitar que México se quede rezagado y en un plazo no tan largo, México se enfrente a una severa crisis por la falta de energéticos.
Esta es una tarea en la que la corresponsabilidad es fundamental. Aunque la ejecución de las políticas es una labor que corresponde en esencia al Ejecutivo Federal, requiere de la participación de todos. Se trata de iniciar una nueva etapa en la que fortalezcamos la rectoría del Estado en materia energética.
Hay que dotarlo de un marco jurídico que propicie, sobre todo, la seguridad energética del país y establezca una política que sea del Estado. Es decir una política que permita prever, que permita actuar con oportunidad, que se sustente en la Ley, que no sólo sea útil al gobierno, sino a todos los mexicanos y que conjugue, con reglas claras, responsabilidades de los poderes y la participación de todos los que están involucrados en este sector.
La Comisión de Energía tiene como propósito y que siempre será el que anime nuestros trabajos: la búsqueda de un México más justo y próspero.