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Inicio de Sesión:13:16:00

Término de Sesión:14:24:00

Para la entrega de la Medalla de Honor Belisario Domínguez, correspondiente al año 2018.

SESIÓN SOLEMNE DE LA H. CÁMARA DE SENADORES, CELEBRADA EN
XICOTÉNCATL 9, EL MIÉRCOLES 19 DE DICIEMBRE DE 2018.

PRESIDENCIA DEL SENADOR
MARTÍ BATRES GUADARRAMA

El Presidente Senador Martí Batres Guadarrama: (13:16 horas) Solicito a la Secretaría informe a la Asamblea el resultado del cómputo de asistencia de las señoras Senadoras y los señores Senadores.

La Secretaria Senadora Antares Guadalupe Vázquez Alatorre: Honorable Asamblea, conforme al registro de asistencia se han acreditado 83 señores Senadores y señoras Senadoras.

Por tanto, hay quórum.

El Presidente Senador Martí Batres Guadarrama: Se abre la sesión solemne convocada para la entrega de la Medalla de Honor Belisario Domínguez, correspondiente al año 2018.

Se ruega a todas y todos los presentes ocupar sus lugares y guardar el debido orden, respeto y silencio.

Solicito a la Secretaría dé lectura a las comisiones de cortesía que han sido designadas para recibir y acompañar a nuestros distinguidos invitados a esta sesión solemne.

La Secretaria Senadora Antares Guadalupe Vázquez Alatorre: Doy lectura a las comisiones protocolarias de esta sesión solemne.

Para recibir al licenciado Andrés Manuel López Obrador, Presidente de la República, el Senador Ricardo Monreal Ávila, Senadora Minerva Hernández Ramos, Senadora Verónica Martínez García, Senador Clemente Castañeda Hoeflich, Senadora Nancy De la Sierra Arámburo, Senadora María Leonor Noyola Cervantes, Senador Raúl Bolaños Cacho Cué y Senadora Sasil De León Villard.

Para recibir al Ministro José Fernando Franco González Salas, quien asiste en representación del Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Senador Julio Ramón Menchaca Salazar, Senador José Erandi Bermúdez Méndez, Senador Manuel Añorve Baños, Senador Samuel García Sepúlveda, Senadora Geovanna Bañuelos De la Torre, Senadora Gabriela Benavides Cobos y Senadora María Antonia Cárdenas Mariscal.

Para recibir al Diputado Porfirio Muñoz Ledo, Presidente de la Cámara de Diputados, Senadora Imelda Castro Castro, Senador Juan Antonio Martín del Campo, Senador Mario Zamora Gastélum, Senadora Patricia Mercado Castro, Senador Alejandro González Yáñez y Senadora Katya Elizabeth Ávila Vázquez.

Para recibir al licenciado Rutilio Escandón Cadenas, Gobernador del estado de Chiapas, Senador Óscar Eduardo Ramírez Aguilar, Senadora Alejandra Reynoso Sánchez, Senadora Vanessa Rubio Márquez, Senadora Cora Cecilia Pinedo Alonso y Senadora Elvia Marcela Mora Arellano.

Para recibir al señor Carlos Payán Velver, Senadora Susana Harp Iturribarría, Senadora Josefina Vázquez Mota, Senadora Beatriz Paredes Rangel, Senadora Alejandra León Gastélum, Senador Eduardo Murat Hinojosa, Senador Miguel Ángel Mancera Espinosa y Senadora Jesusa Rodríguez Ramírez.

El Presidente Senador Martí Batres Guadarrama: Esta Presidencia solicita a las comisiones designadas acudan a las puertas de este recinto a fin de cumplir con su cometido, mientras tanto se declara un receso.
(Las comisiones cumplen)

(Receso)

Favor de tomar asiento.

Con fundamento en el artículo 100 de la Ley Orgánica del Congreso General y el artículo 9° del Reglamento de la Medalla de Honor Belisario Domínguez, damos inicio a la sesión solemne convocada para realizar la imposición de este galardón y del diploma correspondiente.

Se solicita a todos ponerse de pie a efecto de rendir los honores de ordenanza al Presidente de la República.

(Todos de pie)

(Se rinden honores de ordenanza)

Sírvanse tomar asiento.

Damos la bienvenida al señor Presidente de la República, licenciado Andrés Manuel López Obrador.

(Aplausos)

Al Ministro José Fernando Franco González Salas, quien asiste en representación del Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

(Aplausos)

Al Diputado Porfirio Muñoz Ledo, Presidente de la Cámara de Diputados.

(Aplausos)

Al Gobernador del estado de Chiapas, licenciado Rutilio Escandón Cadenas.

(Aplausos)

Y al señor Carlos Payán Velver.

(Aplausos)

Bienvenidos todos.

(Aplausos)

Agradecemos la presencia de los señores Diputados federales.

De los distinguidos miembros del gabinete legal y ampliado del Poder Ejecutivo Federal.

De los representantes de los poderes del estado de Chiapas y del presidente municipal de Comitán, Chiapas.

También agradecemos la presencia de todos los invitados especiales y de todas las invitadas especiales.

Agradecemos la asistencia de las distinguidas ciudadanas y ciudadanos que con anterioridad han recibido la Medalla de Honor Belisario Domínguez, todas y todos honran con su presencia al Senado de la República.

Solicito ahora a la Secretaría proceda a pasar lista de honor.

La Secretaria Senadora Antares Guadalupe Vázquez Alatorre: Se les solicita a todos ponerse de pie.

(Todos de pie)

“Senador Belisario Domínguez”

El Presidente Senador Martí Batres Guadarrama: “Murió por la Patria en defensa de la libertad”.

La Secretaria Senadora Antares Guadalupe Vázquez Alatorre: Sírvanse tomar asiento.

El Presidente Senador Martí Batres Guadarrama: Solicito a la Senadora Antares Guadalupe Vázquez Alatorre, Secretaria de la Mesa Directiva, dé lectura a la histórica proclama del doctor y Senador Belisario Domínguez, correspondiente a la XXVII Legislatura del Senado de la República.

La Secretaria Senadora Antares Guadalupe Vázquez Alatorre: Procedo a dar lectura al texto del discurso del Senador Belisario Domínguez.

"Señor presidente del Senado:

Por tratarse de un asunto urgentísimo para la salud de la Patria, me veo obligado a prescindir de las fórmulas acostumbradas y a suplicar a usted se sirva dar principio a esta sesión, tomando conocimiento de este pliego y dándolo a conocer enseguida a los señores senadores. Insisto, señor Presidente, en que este asunto debe ser conocido por el Senado en este mismo momento, porque dentro de pocas horas lo conocerá el pueblo y urge que el Senado lo conozca antes que nadie.

Señores senadores:

Todos vosotros habéis leído con profundo interés el informe presentado por don Victoriano Huerta ante el Congreso de la Unión el 16 del presente. Indudablemente, señores senadores, que lo mismo que a mí, os ha llenado de indignación el cúmulo de falsedades que encierra ese documento. ¿A quién se pretende engañar, señores? ¿Al Congreso de la Unión? No, señores, todos sus miembros son hombres ilustrados que se ocupan en política, que están al corriente de los sucesos del país y que no pueden ser engañados sobre el particular. Se pretende engañar a la nación mexicana, a esa patria que confiando en vuestra honradez y vuestro valor, ha puesto en vuestras manos sus más caros intereses.

¿Qué debe hacer en este caso la representación nacional? Corresponder a la confianza con que la patria la ha honrado, decirle la verdad y no dejarla caer en el abismo que se abre a sus pies. La verdad es ésta: durante el gobierno de don Victoriano Huerta, no solamente no se hizo nada en bien de la pacificación del país, sino que la situación actual de la República, es infinitamente peor que antes: la Revolución se ha extendido en casi todos los estados; muchas naciones, antes buenas amigas de México, rehúsanse a reconocer su gobierno, por ilegal; nuestra moneda encuéntrase depreciada en el extranjero; nuestro crédito en agonía; la prensa de la República amordazada, o cobardemente vendida al gobierno y ocultando sistemáticamente la verdad; nuestros campos abandonados; muchos pueblos arrasados y, por último, el hambre y la miseria en todas sus formas, amenazan extenderse rápidamente en toda la superficie de nuestra infortunada patria. ¿A qué se debe tan triste situación? Primero, y antes de todo, a que el pueblo mexicano no puede resignarse a tener por Presidente de la República a don Victoriano Huerta, al soldado que se apoderó del poder por medio de la traición y cuyo primer acto al subir a la presidencia fue asesinar cobardemente al presidente y vicepresidente legalmente ungidos por el voto popular; habiendo sido el primero de éstos, quien colmó de ascensos, honores y distinciones a don Victoriano Huerta y habiendo sido él, igualmente, a quien don Victoriano Huerta juró públicamente lealtad y fidelidad inquebrantables. Y segundo, se debe esta triste situación a los medios que Victoriano Huerta se ha propuesto emplear, para conseguir la pacificación. Estos medios ya sabéis cuáles han sido: únicamente muerte y exterminio para todos los hombres, familias y pueblos que no simpaticen con su gobierno.

"La paz se hará cueste lo que cueste", ha dicho don Victoriano Huerta. ¿Habéis profundizado, señores senadores, lo que significan esas palabras en el criterio egoísta y feroz de don Victoriano Huerta? Estas palabras significan que don Victoriano Huerta está dispuesto a derramar toda la sangre mexicana, a cubrir de cadáveres todo el territorio nacional, a convertir en una inmensa ruina toda la extensión de nuestra patria, con tal de que él no abandone la presidencia, ni derrame una sola gota de su propia sangre. En su loco afán de conservar la presidencia, don Victoriano Huerta está cometiendo otra infamia; está provocando con el pueblo de Estados Unidos de América un conflicto internacional en el que, si llegara a resolverse por las armas, irían estoicamente a dar y a encontrar la muerte todos los mexicanos sobrevivientes a las amenazas de don Victoriano Huerta, todos, menos don Victoriano Huerta, ni don Aureliano Blanquet, porque esos desgraciados están manchados con el estigma de la traición, y el pueblo y el ejército los repudiarían, llegado el caso.

Esa es, en resumen, la triste realidad. Para los espíritus débiles parece que nuestra ruina es inevitable, porque don Victoriano Huerta se ha adueñado tanto del poder, que para asegurar el triunfo de su candidatura a la Presidencia de la República, en la parodia de elecciones anunciadas para el 26 de octubre próximo, no han vacilado en violar la soberanía de la mayor parte de los estados, quitando a los gobernadores constitucionales e imponiendo gobernadores militares que se encargarán de burlar a los pueblos por medio de farsas ridículas y criminales. Sin embargo, señores, un supremo esfuerzo puede salvarlo todo. Cumpla con su deber la representación nacional y la patria está salvada y volverá a florecer más grande, más unida y más hermosa que nunca. La representación nacional debe deponer de la presidencia de la República a don Victoriano Huerta por ser él contra quien protestan con mucha razón todos nuestros hermanos alzados en armas y de consiguiente, por ser él quien menos puede llevar a efecto la pacificación, supremo anhelo de todos los mexicanos. Me diréis, señores, que la tentativa es peligrosa porque don Victoriano Huerta es un soldado sanguinario y feroz, que asesina sin vacilación ni escrúpulo a todo aquél que le sirve de obstáculo. ¡No importa, señores! La patria os exige que cumpláis con vuestro deber, aun con el peligro y aun con la seguridad de perder la existencia. Si en vuestra ansiedad de volver a ver reinar la paz en la República os habéis equivocado, habéis creído en las palabras falaces de un hombre que os ofreció pacificar a la nación en dos meses y le habéis nombrado presidente de la República, hoy que veis claramente que éste hombre es un impostor inepto y malvado, que lleva a la patria con toda velocidad hacia la ruina, ¿dejaréis por temor a la muerte que continúe en el poder? Penetrad en vosotros mismos, señores, y resolved esta pregunta: ¿Qué se diría a la tripulación de un gran navío que en la más violenta tempestad y en un mar proceloso, nombrara piloto a un carnicero que, sin ningún conocimiento náutico navegara por primera vez y no tuviera más recomendación que la de haber traicionado y asesinado al capitán del barco?

Vuestro deber es imprescindible, señores, y la patria espera de vosotros que sabréis cumplirlo. Cumpliendo ese primer deber, será fácil a la representación nacional cumplir con los otros que de él se derivan, solicitándose enseguida de todos los jefes revolucionarios que cesen toda hostilidad y nombren sus delegados para que de común acuerdo, nombren al presidente que deba convocar a elecciones presidenciales y cuidar que éstas se efectúen con toda legalidad.

El mundo está pendiente de vosotros, señores miembros del Congreso Nacional Mexicano, y la patria espera que la honraréis ante el mundo, evitándole la vergüenza de tener por primer mandatario a un traidor y asesino.

Firma: Dr. Belisario Domínguez, Senador por el estado de Chiapas.

Nota.- Urge que el pueblo mexicano conozca este discurso para que apoye a la Representación Nacional. Y no pudiendo disponer de ninguna imprenta recomiendo a todo el que lo lea, saque cinco o más copias, insertando también esta nota y las distribuya entre sus amigos y conocidos de la capital y de los Estados."

¡Ojalá hubiera un impresor honrado y sin miedo!

(Aplausos)

Es cuanto, Presidente.

El Presidente Senador Martí Batres Guadarrama: Muchas gracias, Senadora Secretaria.

Se concede ahora el uso de la palabra a la Senadora Sasil De León Villard, Presidenta de la Comisión de la Medalla Belisario Domínguez, a nombre de la Cámara de Senadores.

La Senadora Sasil De León Villard: Muy buenas tardes.

Saludo cariñosamente al Presidente Institucional de los Estados Unidos Mexicanos, al señor Andrés Manuel López Obrador.

Sea usted bienvenido.

Con mucho afecto también a la doctora Beatriz Gutiérrez Müller, Coordinadora Nacional de Memoria Histórica y Cultural de México.

Gracias por acompañarnos.

Con mucho gusto les doy la bienvenida a este recinto histórico a José Ramón, Andrés Manuel y a Gonzalo López Beltrán.

Gracias por su presencia.

Doctora Olga Sánchez Cordero, sea usted bienvenida, Secretaria de Gobernación.

General Luis Crescencio Sandoval, Secretario de la Defensa Nacional.

Almirante José Rafael Ojeda, Secretario de Marina.

Al señor Ministro Franco González Salas, en representación de la Suprema Corte de Justicia.

A mi compañero, el Senador Martí Batres Guadarrama, Presidente de este Senado de la República.

Con respeto y admiración saludo al Diputado Muñoz Ledo.

Bienvenido.

Presidente de la Cámara de Diputados.

Igualmente a mi paisano y amigo, el Gobernador constitucional del estado de Chiapas, al doctor Rutilio Escandón Cadenas.

A las y los Diputados federales que nos acompañan y nos honran con su presencia esta tarde.

A los Diputados locales del Honorable Congreso del estado de Chiapas y a la Presidenta Elizabeth.

Bienvenida.

Al Presidente municipal de Comitán.

Bienvenido.

A nuestros invitados especiales porque galardonar a un periodista es enaltecer el trabajo de todas y todos ustedes que ejercer la libre y democráticamente el derecho de la libertad de expresión.

A mis amigos periodistas.

A todas y todos nuestros excelentísimos invitados especiales que el día de hoy nos honran con su presencia.

Con su permiso, ciudadano Presidente.

Estamos aquí reunidos para recordar un lamentable acontecimiento histórico que consternó la vida política de nuestro país, el cobarde y artero asesinato de don Belisario Domínguez Palencia.

En este acto republicano recordamos con indignación los atropellos  y abusos del poder.

Aquella noche del 7 de septiembre de 1913, fue sacado por la fuerza de su habitación de un hotel y conducido al cementerio de Xoco, en Coyoacán, donde fue asesinado brutalmente.

Sus verdugos Gilberto Márquez y Alberto Quiroz, entre otros, formaban parte de la llamada Policía Secreta, vaya que sí, desde aquel entonces ya existía el Cisen con otro nombre.

Gracias, señor Presidente, porque esta cuarta transformación usted ha decidido darle funciones distintas a estos órganos de espionaje y represión política.

Antes de su asesinato, el doctor Aureliano le cortó la lengua en un quirófano a don Belisario Domínguez y se la envió de regalo al dictador Huerta.

Su asesinato fue un factor decisivo para la caída de la dictadura de Huerta, que en a pocos días de estos sucesos disolvió el Congreso y encarceló a 90 Diputados.

Compañeras y compañeros Senadores:

El espíritu libertador de nuestro compañero Senador don Belisario Domínguez Palencia ronda en cada rincón de este Senado y, por supuesto, vive permanentemente en nuestros corazones.

Belisario Domínguez Palencia nació en la ciudad de Comitán, Chiapas, el 25 de abril del año de 1863. Médico de profesión y presidente municipal de su natal Comitán.

Un ciudadano de convicción liberal y opositor al régimen dictatorial de Victoriano Huerta.

Asesinado el 7 de octubre de 1913 a los 50 años de edad.

¡Qué joven te arrebataron la vida, querido Senador!

Compañeras y compañeros:

Hoy debemos reflexionar en qué punto de nuestra historia extraviamos el camino, en qué parte nos desviamos de los valores y el verdadero espíritu de legislar, que es equilibrar la división de poderes.

Construir un auténtico federalismo que fortalezca los poderes de la Unión en beneficio de la República, de sus instituciones y del pueblo mexicano.

Sus célebres discursos pronunciados en esta tribuna, al igual que sus muchas manifestaciones públicas nos deben de recordar constantemente la necesidad de defender la libertad de expresión, la democracia y nuestra vida republicana.

¡Ay, Belisario, cuánto anhelaba el pueblo de México tu regreso, tu necedad, tu perseverancia, tu terquedad, tu valentía!

Tu espíritu hoy está vigentes en nuestro señor Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador.

(Aplausos)

Señor Presidente:

El doctor y Senador Belisario Domínguez Palencia, distinguido chiapaneco, es parte de este histórico mandato popular que el pueblo le otorgó el pasado 1º de julio con la esperanza de llevar a cabo la cuarta transformación política y social a la que usted ha convocado al pueblo mexicano.

Porque para restaurar nuestro régimen político necesitamos reconciliarnos con nuestra democracia.

En las últimas décadas tuvimos un Estado corrupto, torturador, represor y violador de los derechos humanos.

Ayer como hoy, los huertistas de la modernidad pretenden asaltar la economía del erario público para no perder sus privilegios y con ello subestimar la envestidura presidencial, porque ven a un Presidente con humildad, que camina con el pueblo, sin avión presidencial, sin Estado Mayor, sin lujos, sin privilegios.

No, señores, no se equivoquen, tenemos un Presidente demócrata, respetuoso de la división de poderes, un hombre lleno de humildad, lleno de energía, de sabiduría y de vocación de servicio a la nación, algo que solamente vivió el pueblo de México en la época del Presidente Juárez.

México está herido, nuestro país está lastimado, pero sólo nuestro amor y nuestro corazón pueden sanarlo.

Afortunadamente hoy estamos en una etapa de transición de años de obscuridad hacia una luz de esperanza y transformación, hacia un nuevo régimen político.

Y estoy segura que podemos festejar que los anhelos de don Belisario Domínguez se van a materializar en este Gobierno, en cada rincón de nuestra Nación.

Hoy para honrar tu memoria, las y los mexicanos estamos convocados a superar nuestras diferencias, a trabajar unidos por un México de libertades, de desarrollo y de prosperidad.

Un México sin pobreza, sin desigualdad social.

Una nación generosa como su gente, su tierra, sus raíces y su tierra.

Un México sin rencores en donde los anhelos de cada familia, de cada corazón sea la lucha permanente de todas y de todos los que hoy fuimos convocados en tu nombre.

Gracias, Belisario, por tus enseñanzas, tu valentía y tus sacrificios para el bien de este país.

Hoy más que nunca debemos hacer nuestras y atesorar las estrofas de mí querido Himno de Chiapas, que a la letra dice:

“Que se olvide la odiosa venganza; que termine por siempre el rencor; que una sea nuestra hermosa esperanza y uno sólo también nuestro amor”.

México debe ser nuestro único objetivo en común, sin importar las fuerzas políticas que representamos.

Estas palabras me llenan de orgullo, porque enaltecen el significado de Don  Belisario Domínguez, que es el amor a su patria.

Con júbilo y alegría como cada año el Senado de la República hace entrega de este reconocimiento a mujeres y hombres destacados por sus contribuciones y aportaciones a la humanidad y a la vida republicana.

Hoy, la Medalla Belisario Domínguez será entregada a la obra y vida de un hombre, Don Carlos Payán Velver, un hombre que representa una vida de lucha en favor de las defensas de los derechos.

(Aplausos)

En favor de las defensas de los derechos humanos y de la libertad de expresión.

(Aplausos)

Como Senador de la República formó parte de la Comisión de la Concordia y Pacificación para el estado de Chiapas, en los diálogos de San Andrés Larráinzar, construyendo los acuerdos de paz con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

Escritor, político y precursor de la libre manifestación de las ideas en el periodismo mexicano.

Fundador y director del periódico nacional La Jornada, desde donde un día decidió cambiar la forma de escribir y hacer periodismo en México, en un momento crucial para la vida pública del país.

La Jornada reconocido medio de comunicación escrita que durante décadas ha sabido dar voz a  las minorías, denunciar las desigualdades sociales y  la discriminación de los pueblos indígenas.

Don Carlos: Nuestro tiempo no puede comprender su espíritu crítico sin su valor para denunciar las injusticias.

Por ello, estamos seguros que su trayectoria periodística trascenderá como una de las memorias más importantes en el legado de  nuestra nación.

Reciba hoy, para honra de todos los mexicanos, y en honra de Don Belisario Domínguez Palencia la Medalla de la Libertad por ser el más alto reconocimiento que otorga este Senado de la República.

Enhorabuena.

Muchas gracias.

(Aplausos)

El Presidente Senador Martí Batres Guadarrama: Se solicita a todas y a todos ponerse de pie para el acto de imposición de la Medalla de Honor Belisario Domínguez, y de entrega del Diploma correspondiente al señor Carlos Payán Velver, que lo acredita como Miembro de la Orden Mexicana de esta presea.

(Todos de pie)

(Entrega de la Medalla)

(Aplausos)

Sírvanse tomar asiento, por favor.

Se concede ahora el uso de la palabra al señor Carlos Payán Velver, galardonado con la Medalla de Honor Belisario Domínguez, 2018.

Adelante, Don Carlos Payán.

El C. Carlos Payán Velver: Cuando empezaba a trazar unas líneas sobre el texto que les voy a leer no dejó de darme vueltas en la cabeza unas líneas de un poema de Quevedo.

 “Estos muros de la Patria mía”.

Y a partir de ahí pues me lancé a pertreñar lo que van a escuchar.

Me otorga la honrosa Medalla Belisario Domínguez cuando llego ya al último trecho de mi camino, y, poco a poco he empezado a decirles adiós a las personas, a los animales, las cosas, los libros y los lugares que tanto he amado en esta vida.

Me iré sin saber hacia dónde, hacia qué profundidades de la nada y del olvido, y me iré con la inquietud de no sólo ser yo, ser individual, y por tanto insignificante el que se encamina hacia el final. Sino que el drama tiene dimensiones cósmicas irreparables.

Es la humanidad entera la que parece encaminada a un desenlace fatídico.

Me disculpo de entrada por este tono catastrofista, utilizo esa palabra, catástrofe para no caer en el adjetivo apocalíptico, un término de carácter bíblico que suena mal en boca de un ateo irredento como  lo soy, y que sin embargo, podría ser pertinente.

Este texto bíblico tan extraño, profético o deliberante que es el apocalípsis, hablar de cuatro caballos de fuego y de rabia que vendrían a violentar y destruir lo existente.

No sé cuál será la cuarta de esas bestias, pero creo que puedo referirme aquí a tres de ellas.

La primera bestia es el agostamiento y la destrucción por obra humana de la naturaleza, esa madre nutidicia y fuente  absoluta de vida que ya no da más de sí.

El medio ambiente que nos arropa ya no aguanta más maltrato y saqueo por parte de una cultura absurda, consumista, sin límite, egoísta, narcisista hasta la ruina, enamorada de sí mismo, y del dinero, que en su afán por devorar se está devorando a sí misma.

Y, con ello jala al desastre al propio planeta y a todos los que en él crecemos y en el que somos, lo que somos.

La segunda bestia tan inclemente como la anterior, es la indiferencia o la abierta hostilidad y la agresión con que un mundo privilegiado se comporta frente a las otras tres cuartas partes de la humanidad, los despojados, los perseguidos, los abandonados que huyen de la guerra, la sequía, las inundaciones, la violencia, y el hambre, desbordando los caminos de la tierra en una infinita caravana que echan manos de sus últimas fuerzas para llegar hasta unas puertas que se le cierran en las narices.

Y hasta que las fronteras de las naciones más favorecidas que responden con balas, alambradas, desprecio, insultos, deportaciones, campos de concentración y muerte, hablamos de verdaderos genocidios.

Pueblos enteros empujados a la extinción ante los ojos indiferentes o iracundos de quienes se consideran dueños absolutos y excluyentes de la seguridad y el bienestar y la riqueza.

La tercera bestia de rabia y sangre es el regreso del fascismo. Hay quienes llaman neofascismo, protofacismo o ultraderecha a este fenómeno que renace con alevosía en las cuatro esquinas del planeta.

Yo por mi parte, prefiero dejar a un lado prefijos y eufemismos y llamarlo por su nombre puro y duro fascismo.

Hoy surge con una fuerza inusitada esta marea negra y ponzoñosa, directa o indirectamente alimentada por la política de Donald Trump.

A nosotros los mexicanos nos ha caído el mal fario de tenerlo por vecino, un vecino prepotente e impositivo, cavernario, xenófobo, machista y cuyos actos y cuyas declaraciones incendiarias desde la Presidencia de Estados Unidos han hecho que muchos de sus fanáticos en el mundo se quiten la máscara, pierdan el pudor, ganen descaro y arrojo, y den rienda suelta a la voluntad de rabia y violencia que hasta hace poco tenían más o menos contenida o camuflada.

Nuestro nuevo gobierno mexicano, al que le auguro buen viento y buen amarre en estos días de inauguración de su mandato, tendrá que lidiar con el iracundo vecino del norte y su mala andada fascista, haciendo un auténtico despliegue de honor, valor, soberanía, imaginación y habilidad diplomática.

Turquía se ha convertido en el gendarme de las fronteras de Europa impidiendo que los inmigrantes pasen al otro lado.

¡Ay! No debemos permitir que México cumpla ese ruin papel con respecto a Estados Unidos.

(Aplausos)

Permítame formular aquí un resumido recuento de algunas de las patas que le han ido saliendo al fascismo de nuevo cuño, son manifestaciones en muy diversos ámbitos y de intensidades, pero con claros elementos en común.

Primero, se apoyan en el caudillismo y el carisma.

No se atienen a programas fijos, sino que incorporar infinidad de puntos y levantan consignas de odio, según las circunstancias, son camaleónicos a conveniencia y sirven a la carta las fantasías autoritarias de los sectores más regresivos de sus sociedades, aun así hay arreglos comunes en todos, persecución, por ejemplo, del contrincante político.

Aquí hago un paréntesis para recordar que la Alemania de Hitler declaró como enemigos principales, aunque no únicos, a los judíos y a los comunistas y los redujo a campos de muerte en lo que llamamos el holocausto, un suceso atroz que pensábamos que no volvería a ocurrir, pero que hoy se prefija cantando sus fobias.

Por lo pronto, el nuevo fascismo ya señaló a su enemigo y signa: “los inmigrantes, en ellos, pero no sólo en ellos, algunos países han encontrado el depositario de su odio”.

Continúo con las características comunes: racismo, homofobia, islamofobia, antisemitismo, autoritarismo, sexismo y machismo, chovinismos, fanatismo religioso, ataques a los medios informativos y acoso, si no muerte de sus profesionales, desprecio por las instituciones democráticas y al mismo tiempo utilización de éstas como palanca de ascenso al poder.

El campo de cultivo que le sirvió al fenómeno de radicalización hacia la extrema derecha es la circunstancia de que las políticas neoliberales han ensanchado de manera brutal el abismo entre una minoría de ricos y una inmensa mayoría de pobres.

La gran oleada de inmigración de las últimas décadas, la larva ante la crisis del medio ambiente de la cual andan culpando a la sobrepoblación de desposeídos.

Y, por último, los efectos de la gran recesión que se avecina.

Debo ser enfático en otro rasgo común a los nuevos fascismos y que debería despertar una voz de alarma, no pocas acceden a la visibilidad y al poder por medio de mecanismos democráticos, como acaba de suceder en Brasil, en ocasiones se valen de los procesos electorales, de la participación parlamentaria o del ministerial y del control heredado de las instituciones y de la politización y manipulación de la justicia.

Empecemos el recuento con los propios Estados Unidos en donde se han multiplicado los ataques y atentados contra demócratas, islámicos, integrantes de la diversidad sexual, negros, latinos, judíos, mujeres, periodistas e inmigrantes.

Sigamos con Brasil, en donde ha ganado la Presidencia por escaso margen el ex militar Jair Bolsonaro, partido de la tortura, el crimen y demás métodos de la dictadura que añora y a la que representa.

En España, por ejemplo, post un grupo de franquistas hasta hace poco minúsculo se expande, gana escaños y accede en su política de alianzas.

En Italia el Primer Ministro, Matteo Salvini, vicepresidente y Ministro del interior, y hombre fuerte del gobierno en curso, ejerce la violencia de palabra y obra para impedir que los inmigrantes lleguen a ese país o para expulsarlos.

En Francia, Marine Le Pen, moderniza y depura la tradición fascista de su padre para conservar sus esencias y sus objetivos.

En Finlandia el partido de los auténticos finlandeses se ha dado a conocer con actos de violencia racista.

En Grecia la organización Amanecer Dorado retoma el mito de la pureza racial e incorpora en su acción elementos paramilitares.

Hungría es la cuna del joven, grupo ultranacionalista-antisemita paramilitar, adepto a la simbología nazi.

En Alemania gana terreno el “LDF”, partido racista y antijudío que niega el holocausto, protagonista brotes de violencia en contra de extranjeros.

En Austria gobierna la coalición formada por los conservadores y el fascista del Partido de la Libertad.

Y hasta aquí esta numeración de casos tan alarmantes, significativos como indeseables.

En México, por fortuna, el panorama que hoy se nos abre va en sentido opuesto y podría significar el financiamiento de la democracia. Ojalá, ojalá.

Muchos en el resto del mundo  han puesto su mirada en este país con una enorme esperanza, ha llegado al poder un incansable luchador que con la población a su favor arrasó en casi todo el país, no ha tenido esta gloria otra nación, como dice, letra luminosa que corona la Basílica de Guadalupe, en la Ciudad de México, referido a la Virgen de Guadalupe.

Esa indiscutible y grandiosa votación marca la fuerza de López Obrador, pero también marca su debilidad, más de medio país le dio su sufragio, pero el país somos todos, todos es una multitud variopinta y cada uno de sus integrantes pedirá la palabra a voz en cuello, cada cual reclamando sus asuntos, tenga derecho o no tenga razón o no.

En la actualidad yo vivo en Cataluña, en los Bajos Pirineos, alejado de la política y el periodismo, y regresé a México para estar al lado de Andrés Manuel López Obrador.

El día en que recibió el mandato de la nación, esta Patria mía tan deshilachada, tan pobre, tan saqueada, con tanto político corrupto y con tanto muerto regado por su territorio, y ahora para colmo con un enloquecido Presidente de Estados Unidos, que en su delirio magno, canalla, fascista, quiere que sus tropas disparen a los migrantes si uno de ellos hace ademán siquiera de lanzar una piedra a través de la línea divisoria; que disparen a los inermes desde ese territorio que alguna vez fue nuestro y que nos fue arrebatado.

Este reconocimiento que hoy me honra quiero compartirlo con todos ustedes y dedicarlo a este México de hoy con alegría y la esperanza de que logra afianzarse en la libertad, la igualdad y la justicia.

Pero también la quiero dedicar a todos los periodistas muertos en nuestro país, que están sembrados a lo largo y ancho de toda la República, a ellos más que a nadie.

(Aplausos)

Yo sé que habrás que hacer procuración para que este Gobierno asuma siquiera un poco de las tesis del Informe MacBride para ayuda a los medios y no se consuman en el hambre y se riegue la publicidad a todos, menos a uno, a dos, etcétera; sin un acoso universal para que haya uniformidad ¡caramba! no tantos privilegios, tanto dinero regado.

(Aplausos)

Miren ustedes, yo quisiera que los muros, aquí va mi…, que los muros que levanten en esta patria mía no sean para separar a los pueblos, sino ¡ay, carajo! Sino murallas de valor y buen juicio que nos proteja del embate y el yugo de todo fascismo.

Que Andrés Manuel López Obrador, un demócrata que llega al poder en una elección sin paralelo y después de una vida de lucha cumpla con estos objetivos, y que la sociedad mayoritaria, vigilante, crítica y solidaria que se ha manifestado en estos meses mantenga a raya a las bestias que mencioné y que no permita una recaída en el abismo.

Muchas gracias a todos.

(Aplausos)

Cura, amigo de toda la vida, y que juntos desmontamos cuando se quería asesinar al obispo de Chiapas, él y yo fuimos autores de eso.

Gracias otra vez.

(Aplausos)

El Presidente Senador Martí Batres Guadarrama: La Mesa Directiva, en nombre del Senado de la República, les solicita que, puestos de pie, guardemos un minuto de silencio a fin de honrar la memoria de los miembros de la Orden Mexicana de la Medalla Belisario Domínguez que han fallecido.

(Todos de pie)

(Se guarda un minuto de silencio)

Sírvanse tomar asiento, por favor.

A nombre del Senado de la República expreso nuestro agradecimiento al licenciado Andrés Manuel López Obrador, Presidente de los Estados Unidos Mexicanos.

Al Ministro José Fernando Franco González Salas.

Al Diputado Porfirio Muñoz Ledo.

Al gobernador del estado de Chiapas.

Así como a todos nuestros distinguidos y distinguidas invitadas e invitados por su asistencia a esta sesión solemne.

Una vez que entonemos el Himno Nacional, se solicita al licenciado Andrés Manuel López Obrador, al Ministro José Fernando Franco, al Diputado Porfirio Muñoz Ledo, al licenciado Rutilio Escandón, al señor Carlos Payán, a los integrantes de la Mesa Directiva, así como a los coordinadores de los grupos parlamentarios, se trasladen al Muro de Honor de la Medalla Belisario Domínguez, para develar el nombre de nuestro galardonado.

Asimismo, para que posteriormente nos traslademos al patio central para la guardia de honor ante la estatua del Senador Belisario Domínguez.

Se les solicita a todos ponerse de pie a fin de entonar el Himno Nacional.

(Todos de pie)

(Se entona el Himno Nacional)

Se da por finalizada la sesión solemne.

Una vez concluidas las actividades mencionadas se solicita a las Senadoras y Senadores acudir a sus lugares en este salón de sesiones a fin de dar inicio a nuestra sesión ordinaria.

Se levantó la sesión solemne a las 14:24 horas.