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SESION PÚBLICA EXTRAORDINARIA DE LA H. CÁMARA DE SENADORES,
CELEBRADA EL JUEVES 19 DE FEBRERO DE 2004.

PRESIDENCIA DEL CIUDADANO SENADOR
ENRIQUE JACKSON RAMÍREZ

-EL C. PRESIDENTE: (13:25 horas.) Solicito a la Secretaría informe a la Asamblea, el resultado del cómputo de asistencia.

-LA C. SECRETARIA SARA ISABEL CASTELLANOS CORTES: Honorable Asamblea, de acuerdo al sistema electrónico de asistencia, informo que se encuentran presentes 74 ciudadanos senadores.

Asimismo, se les comunica que se encuentran en el desempeño de comisión oficial, los ciudadanos senadores Ismael Hernández Deras, César Jáuregui Robles, Lydia Madero García y Luis Colosio Fernández.

En consecuencia, señor Presidente. Hay quórum.

-EL C. PRESIDENTE: Consulte la Secretaría, si hay senadoras o senadores que no haya todavía registrado su asistencia.

-LA C. SECRETARIA CASTELLANOS CORTES: Compañeros legisladores, les comunico, por instrucciones de la Presidencia. Si alguien no ha registrado su asistencia, para que lo hagan de inmediato.

Paty Gómez, Germán Sierra. ¿Algún otro senador?

Hay quórum, señor Presidente.

-EL C. PRESIDENTE: Se abre la Sesión Extraordinaria, a la que convocó la Presidencia del Senado de la República.

Quiero expresar, a nombre de la Mesa Directiva y de todo el Senado, nuestro gusto, porque se reincorpora a las tareas del Senado nuestro compañero senador Raúl Ojeda, senador por el Estado de Tabasco, y reconocer… bienvenido, senador Ojeda, con sus compañeros. (Aplausos.) Y reconocer el desempeño de quien lo sustituyó en su ausencia, nuestro compañero senador Moisés Castro. (Aplausos.)

El Orden del Día ha sido distribuido entre los asistentes, por lo que la sesión se llevará a cabo conforme a los puntos agendados para la sesión de hoy, y que no pueden ser distintos a la materia para la que se dejó el Período Extraordinario del Congreso de la Unión.

El Acta de la sesión anterior, ha sido distribuida entre las señoras senadoras y señores senadores. No se han recibido observaciones sobre el contenido de la misma.

Consulte la Secretaría, a la Asamblea, en votación económica, si aprueba el Acta de la sesión anterior.

-LA C. SECRETARIA CASTELLANOS CORTES: Con mucho gusto, señor Presidente.

Señores senadores y senadoras, les pregunto en votación económica, o más bien, les consulto si se aprueba el Acta de la sesión anterior.

Quienes estén porque se apruebe, favor de levantar la mano. (La Asamblea asiente.)

Quienes estén por la negativa… (La Asamblea no asiente.)

(SIGUE 2ª. PARTE)

… Quienes estén por la negativa.

(La asamblea no asiente)

Sí: se aprueba, señor Presidente.

-EL C. PRESIDENTE: Le ruego su atención a la asamblea.

Esta Presidencia convocó a Sesión Extraordinaria para atender la nueva propuesta que hizo llegar el ciudadano Presidente de la República, en uso de sus facultades constitucionales, con la terna de candidatas para cubrir una vacante de Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

La propuesta, enviada por el ciudadano Presidente de la República, fue turnada a cada una y a cada uno de los senadores y también se turnó formalmente a las Comisiones Unidas de Justicia y de Estudios Legislativos para que emitieran su Dictamen relativo a que las propuestas cumplen con los requisitos que establece la ley para aspirar a un cargo de Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Esto es lo que establece el Artículo 96 Constitucional.

En consecuencia: informo a la asamblea que la terna que ha sido turnada por el ciudadano Presidente de la República está integrada por las siguientes ciudadanas:

María del Carmen Aurora Arroyo Moreno

Margarita Beatriz Luna Ramos

Gloria Tello Cuevas

Conforme al Acuerdo, que se tomó el 25 de noviembre del año pasado –el 2003-, se establece que las propuestas dispondrán de la tribuna del Senado de la República para exponer, desde su propio y personal punto de vista, sus consideraciones en torno a su tarea, como aspirantes y propuestas a Ministras de la Suprema Corte de Justicia.

Les ruego su atención a las señoras senadoras y señores senadores para que se puedan enterar del procedimiento que está acordado por el pleno del Senado.

Durante la intervención, de cada una de las tres ciudadanas, no habrá lugar a preguntas ni a interpelaciones durante el transcurso de las exposiciones; una vez que concluyan su exposición se discutirá el Dictamen, de las Comisiones Unidas de Justicia y de Estudios Legislativos.

En consecuencia, les ruego a los compañeros senadores: Jorge Zermeño Infante, Martha Tamayo Morales y Rutilio Escandón Cadenas, puedan invitar a las ciudadanas que integran la terna enviada por el señor Presidente de la República para dar inicio a sus exposiciones en la tribuna del Senado.

Hacemos un receso temporal mientras cumplen con su tarea los ciudadanos mencionados. Y les ruego que acompañen a este recinto a la ciudadana María del Carmen Aurora Arroyo Moreno.

(La Comisión cumple su encargo)

(Receso)

-EL C. PRESIDENTE: Ciudadana María del Carmen Aurora Arroyo Moreno: a nombre del Senado de la República doy a usted la más cordial bienvenida a esta Sesión Extraordinaria del Senado de la República para dar cumplimiento a la comparecencia que exige el Artículo 96 Constitucional.

Conforme al Acuerdo aprobado por el pleno del Senado hará usted uso de la tribuna para desarrollar su exposición y tendrá usted hasta 20 minutos.

La escuchamos con toda atención; es usted bienvenida, señora Magistrado Arroyo.

-LA C. MAGISTRADA MARIA DEL CARMEN AURORA ARROYO MORENO: Señor Enrique Jackson Ramírez, Presidente de la Mesa Directiva; señoras y señores.

SENADORES DE LA REPUBLICA:

Me honra dirigirme a ustedes, en esta ocasión, como candidato a ocupar un alto cargo en el Tribunal más alto de la nación mexicana.

A lo largo de mi trayectoria profesional, he podido ser participante y testigo de una labor en busca de la justicia en todos los niveles; me consta que esta tarea es ardua, pero no irrealizable; sé que la justicia, cuando se asume como vocación, obedece a principios y valores que no sólo pueden comunicarse sino que deben y pueden compartirse, siempre en beneficio de los ciudadanos a quienes tenemos la oportunidad de servir y ante quienes, finalmente, tenemos una responsabilidad y encomienda.

Para responder a este llamado creo pertinente compartir con ustedes algunas ideas sobre la naturaleza y funciones de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y el destacado papel que le corresponde desempeñar en beneficio de México.

Para hablar de ello, también, es necesario abordar otros aspectos que no se refieren sólo a la Suprema Corte de Justicia sino a la armonía y colaboración que debe existir entre los Tres Poderes. Esta es una de las razones por las que ustedes y yo estamos aquí.

La unidad existe y es una tarea común en la que participamos todos. De esa convicción han surgido muchos retos y uno de los mayores ha sido el reto de la justicia, porque lograr que cada uno de nosotros se sienta auténticamente respetado y protegido, donde quiera que vaya, es un reto; lograr que cada uno de nosotros sepa que su opinión cuenta, que sus anhelos no son vanos, que su trabajo da frutos, es un reto.

En efecto, a pesar de las diferencias, sigue existiendo una voluntad firme e incuestionable de permanecer juntos, porque la realidad es que hemos construido –que estamos construyendo- un México que cambia día con día.

México ha logrado avanzar hacia la madurez y este camino es manifiesto, sobre todo, en las personas e instituciones que lo forman; esa voluntad de unidad es la voluntad general de cada individuo, de este gran país, que ha permitido a México manifestarse como una unidad plural y viva.

La Constitución, que ahora nos rige, es un reflejo de esta misma vitalidad y también sigue siendo el centro y el punto de referencia más importante para todo lo que somos y hacemos.

No sólo contiene y refleja principios e ideas que hemos compartido y discutido en este lugar y en muchos otros; sino también realidades tangibles que antes eran impensables y que ahora forman parte natural del México que compartimos; realidades que vivimos ahora porque nos convencimos que era tiempo de construirla.

El sistema Republicano se funda en una base fuerte e irrefutable, sobre un principio moral prácticamente axiomático. Si el individuo no puede ser juez y parte es menester que quien hace las leyes no juzgue; quien juzga, no las expida; quien las aplica, no las haga.

En síntesis: que el Ejecutivo sea diferente al legislativo y ambos al Judicial.

Este principio consagra, demás de la unidad y colaboración, la distinción de funciones que permiten trabajar en armonía; ésta es la fórmula de convivencia que hemos logrado, la fórmula de la unidad por la que cada uno de nosotros estamos aquí; a la que en este momento nos corresponde encarnar y de la cual damos testimonio en actos como el presente. Esta es la realidad que contribuimos a forjar.

Este espíritu de colaboración permite, también, que aprendamos unos de otros, pues, hay ocasiones en que al ejercer debidamente sus funciones es necesario que los Poderes tomen ejemplos unos de otros, como sucede cuando el legislador juzga en el llamado Juicio Político o cuando el Ejecutivo ejerce su facultad reglamentaria.

Dentro de este esquema de colaboración el Poder Judicial…

(Sigue 3ª. Parte)

. . . dentro de esquema de colaboración, el Poder Judicial de la Federación, tiene una misión en el centro de esa vitalidad, la que realiza a través del juicio de amparo, de la controversia constitucionalidad y de la acción de inconstitucionalidad. Estos son los tres aspectos fundamentales para entender la personalidad y la esencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, como intérprete de la Constitución, como institución protectora de los derechos humanos y como mediadora en los conflictos que puedan suscitarse entre las autoridades.

Debemos recordar que la ley es un acto de colaboración, que se inicia, se estudia y se expide por el Congreso de la Unión o por las legislaturas estatales, pero, para que se obligue, requiere que el Ejecutivo la promulgue y la publique.

El Poder Judicial a través del juicio de amparo, puede resolver que la Ley es constitucional, por lo que - por así decirlo- abre la puerta a la política de estado que significa esa ley, sí por el contrario, dice que no es constitucional, la puerta se cierra. Ambas situaciones han ocurrido más de una vez.

Esta labor del Poder Judicial y en especial de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, al interpretar la Constitución y compararla con la ley, hace posible el cumplimiento de las leyes, o sea, el estado de derecho.

El gobierno del país se obtiene, precisamente, a través de la colaboración de los tres poderes, pues aún, cuando haya quien diga lo contrario, lo cierto es que la Constitución determina la esfera de competencia de cada uno de ellos que consiste, esencialmente, en que el Legislativo legisla, Ejecutivo gobierna y el Poder Judicial dirime controversias e interpreta la Constitución.

En este punto hay que decir, que la labor de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, implica velar por los principios que son el fundamento de la Constitución.

Esto equivale a decir que sobre el Poder Judicial recae, especialmente la responsabilidad de vigilar el estricto cumplimiento y correcta interpretación de los principios que nos une. Se trata, en última instancia, no sólo de salvaguardar las reglas que hacen posible la vida de la nación, sino de asegurar que estas reglas sean claras, justas y equitativas para todos. Es con los ojos puestos en esta encomienda, emanada de la Suprema Corte de la Constitución que la Suprema Corte de Justicia aborda cada uno de los casos que se nos presenta.

Así ocurre también con los derechos que establece la igualdad de todos los seres humanos, prohibiendo cualquier tipo de discriminación, estableciendo la libertad de los particulares en todos los aspectos.

Pudiera parecer suficiente, que la Constitución declare en forma solemne, los derechos del hombre y por ende, la obligación de las autoridades para que sean respetados, pero la realidad no es así.

Ya en 1789 lo constataron los revolucionarios franceses que proclamaron la declaración de los derechos del hombre y del ciudadano, en forma solemne, creyendo ingenuamente que iba a ser respetada, la vida les enseñó que esto no era así.

El ejercicio de estos derechos, incluyendo, desde luego los electorales, exige e implica la existencia de una auténtica democracia, pues significa que el pueblo elige a las autoridades que puede vivir sus derechos y que dichas autoridades están obligadas a respetarlos, pero también puede suceder que esos derechos sean obligados y es también en esas ocasiones cuando cada uno de los ciudadanos debe encontrar su respuesta.

Hablamos de retos, decimos que México ha sabido enfrentarlos, en México, sabiendo nuestros juristas que los derechos no siempre serán respetados por las autoridades, crearon para protegerlo el juicio de amparo, cuya existencia no solamente subraya la importancia de la colaboración con el gobierno del país, sino también convierte a la Suprema Corte de Justicia, en guardián de la democracia, en la Constitución se creó otro instrumento para enfrentar los retos de la justicia, la llamada controversia constitucional. Este instrumento hizo posible un terreno común, unas reglas claras para conocer y hacer saber a todos, que no hay nadie por encima de la ley, este instrumento permite hoy mismo que los conflictos se analicen, sabiendo que el único parámetro válido para resolverlos es la ley.

Gracias a la controversia constitucional, la ley aprende a corregirse asimismo y logra perfeccionarse, así en la resolución de una controversia específica de ayer, pueden encontrarse las semillas de un beneficio mayor, cuyos resultados forman el presente que vivimos.

La Suprema Corte al resolver y dictar sentencias sobre cada conflicto es, para cada uno de nosotros, el rostro visible de la justicia, la cual ha logrado construir con cada uno de sus actos, un camino cada vez más claro para que cada quien conozca su deber y encuentre las herramientas para llevarlo a cabo.

La Suprema Corte al interpretar la Constitución delimitando las facultades de la federación y de los estados o entre las diversas autoridades, está facilitando su cumplimiento, pues no hay que olvidar que toda ley, por ser general y abstracta, requiere ser interpretada para desentrañar su sentido.

El reto de construir la justicia de un paso más cuando se crearon las llamadas acciones de inconstitucionalidad cuya finalidad es plantear la posible contradicción de una norma de carácter general con la constitución.

He hablado de las tres vías que tiene la Suprema Corte de Justicia de la Nación para cumplir con su misión de ser la intérprete y salvaguarda de la Constitución y si bien se piensa, la tarea de los ministros es actuar con prudencia, con independencia, con libertad, para que, serenamente, determinen la constitucionalidad de las leyes o actos de autoridades y de esa manera hacer que en México, todos vivamos un estado auténticamente democrático, un estado de derecho. La tarea fundamental de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, una tarea que ya está dando frutos es dar personalidad y coherencia a un entendimiento común sobre lo que implica construir, defender e interpretar la ley, para que se traduzca en una auténtica justicia comprensible y compartida por todos los ciudadanos. Esto implica, desde luego, un proceso de aprendizaje que es común a todos, no sólo para las instituciones y las autoridades, sino también para la población, lo más importante es el trabajo en conjunto que permite eliminar lo accidental para alcanzar lo esencial.

Respaldar a nuestras instituciones, significa pues, entender los retos que enfrentan para crecer, superar los deseos para construir a través de los hechos, para forjar los instrumentos que necesitamos en la lucha cotidiana. Se trata de un esfuerzo permanente y visionario, no es una solución tajante ni efímera, es simplemente un proyecto que exige dedicación y tiempo, toda nuestra dedicación, todo nuestro tiempo, nos interesa, sobre todo, que sea un camino definido que dé cabida a la participación ordenada.

Este es el ejemplo y el reto que tenemos ante nosotros, continuar fortaleciendo la justicia, especialmente a través de las situaciones que la representan, este momento es una oportunidad para poner en común la experiencia, pero también las expectativas, a estas alturas contamos con mayor experiencia que nunca, es la ocasión perfecta para poner manos a la obra.

El motivo que hoy nos reúne, resulta también un ejemplo de que la familia democrática que estamos construyendo, busca reflejar en el centro de sus instituciones una colaboración en unidad patente en la misma naturaleza humana, formada tanto por hombres como por mujeres.

En la Suprema Corte y en la pasada y en la actual, la preponderancia de los juristas, fue y es abrumadora y siempre se ha notado la ausencia de las juristas, salvo, contadas excepciones. Considero que la falta de la mujer en la Suprema Corte era una pérdida sensible, porque ella puede aportar, además de su trabajo puntual, su intuición, su sensibilidad, su conocimiento del corazón humano, una contribución, creo yo, nada despreciable, qué bueno que ahora se remedie en algo ese fallo.
El resultado de esta puesta en común, nos presenta una realidad y una promesa, lo más significativo es la reafirmación de los propósitos que nos dieron origen, sin nostalgias, con un claro convencimiento, tan sencillo o tan complicado como esto, hacer frente a nuestra responsabilidad, compartiendo la experiencia al servicio de los demás en beneficio de todos.

Esta es la Suprema Corte que yo he contemplado. . .

(Sigue 4ª parte)

…es la Suprema Corte que yo he contemplado, por la que he trabajado, de la que quiero formar parte, en la que creo y en la que sueño.

Ahora toca a ustedes, señoras, señores senadores, tomar una decisión más para fortalecer la estrecha colaboración de los poderes y para que todos en el marco de una auténtica democracia tengamos acceso a la justicia. Muchas gracias. (Aplausos).

- EL C. PRESIDENTE: Muchas gracias, ciudadana licenciada María del Carmen Arroyo Moreno. Le agradecemos mucho su intervención y le ruego al señor senador Zermeño, a la señora senadora Dulce María Sauri y al señor senador Escandón acompañen a la señora licenciada Arroyo e inviten a pasar a este recinto a la ciudadana licenciada Margarita Beatriz Luna Ramos.

De nuevo, muchas gracias, señora licenciada Arroyo por su participación.

Señora licenciada Margarita Beatriz Luna Ramos, a nombre del Senado de la República le doy la más cordial bienvenida.

Conforme al Reglamento al procedimiento aprobado por el pleno del Senado, tiene usted hasta 20 minutos para su exposición.

La escuchamos con todo interés.

Tiene usted la palabra.

- LA C. LIC. MARGARITA BEATRIZ LUNA RAMOS: Con su venia, señor Presidente; respetables señoras y señores senadores de la República: He sido distinguida nuevamente en la integración de la terna para elegir a quien habrá de ocupar el cargo de Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Ser parte de este inédito proceso democrático de selección, ha representado para mí una enriquecedora experiencia. Asumo esta nueva oportunidad con la común experiencia de vida que una vez más ha sido generosa y pródiga conmigo.

Deseo hacer patente que mucho me honra, como en la ocasión anterior, formar parte de una terna en la que se incluyen a juristas de la más amplia y reconocida trayectoria.

Mi desempeño profesional, como mencioné en mi primera comparecencia, suma 28 años de servicio en al Poder Judicial Federal. En ellos tuve la oportunidad de escalar todos y cada uno de los puestos que establece el escalafón profesional de esta institución; desde oficial judicial hasta magistrado de circuito.

Además, fui designada Magistrado Electoral para la entonces Sala de Segunda Instancia del Tribunal Federal Electoral, propuesta por el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y ratificada por la Comisión Permanente del Congreso de la Unión.

Actualmente, me desempeño como Consejera de la Judicatura Federal, designada también por el Pleno de nuestro máximo Tribunal mediante un procedimiento de oposición. Desempeño que siempre he realizado con estricto apego al derecho, a la ley y a la justicia.

En la anterior comparecencia tuve ante esta representación, entre otras cosas, expresar mi punto de vista sobre el destacado papel que desempeña en la actualidad la Suprema Corte de Justicia de la Nación y, en general, en Poder Judicial Federal.

Tengo el pleno convencimiento de que los distintos órganos de este Poder son hoy actores determinantes en el proceso de consolidación de la democracia en nuestro país; entendida ésta la democracia como un valor fundamental e indispensable del estado constitucional, cuya soberanía radica en la voluntad popular y tiene como objetivo el bienestar de los gobernados, el respeto irrestricto a sus derechos fundamentales, a los principios de supremacía constitucional, legalidad y división de poderes.

Con ese convencimiento, deseo reiterar que el Poder Judicial constituye actualmente el fiel de la balanza en la solución de los muchos y variados conflictos sometidos a su jurisdicción.

Es garante de la preservación de condiciones para una convivencia social, pacífica y armónica, salvaguarda de los derechos fundamentales de la persona; y, por supuesto, de la dignidad humana, y fortalecimiento de las instituciones del Estado.

Un pueblo es un tejido histórico y la actividad social es inseparable de la continuidad que enlaza el presente con el pasado y que lo lanza hacia el porvenir.

En la evolución constitucional mexicana la realidad histórica, los hechos y las conductas humanas, manifestadas a través de relaciones sociales, económicas, políticas y jurídicas favorecieron el nacimiento, formación y evolución de nuestras instituciones.

Entre estas, digna de mención especial se encuentra el juicio de amparo, primer procedimiento de control constitucional, que hace su aparición en nuestra historia y nace y se consolida como una institución netamente mexicana, que tiene por objeto salvaguardar los derechos constitucionales y legales de los gobernados y trasciende nuestras fronteras como una magnífica aportación a la cultura jurídica de otros países.

La obra desarrollada por la justifica federal a través del juicio de amparo, ha demostrado la vocación por este procedimiento constitucional y la vocación por la libertad.

Mas que afines son idénticos, porque la vehemente convicción de la necesidad de que no por hechos sangrientos, sino legales y pacíficos se obtenga el imperio del derecho, el respeto a los bienes de la persona y, en suma, un clima de paz y de justicia.

Todo ello cristaliza el sueño de los próceres de la independencia, de la reforma y de la revolución. El juicio de amparo no es un impedimento al ejercicio de facultades legítimas del poder público, sino por el contrario: El índice y guía para que ese ejercicio tenga validez constitucional.

Muy trascendente resultó ser la reforma constitucional de 1988, que redujo considerablemente la competencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en materia de legalidad. La conservó en este aspecto en asuntos relevantes y mediante el análisis de asuntos contradictorios emitidos por los tribunales colegiados de circuito.

A partir de ese año, su competencia específica se centró en la decisión última en el amparo contra leyes y en la controversia constitucional; y, desde luego, conservó la facultad de averiguación que establece el artículo 97 de nuestra Carta Magna.

Determinante fue la reforma de 1994 que amplió la competencia del máximo Tribunal en materia de controversia constitucional, incluyendo entre otros actores a la célula de organización política y administrativa de nuestro país, el municipio.

Además, se estableció la acción de inconstitucionalidad. A partir de entonces, las minorías políticas de los órganos legislativos pueden también acudir a la Suprema Corte de Justicia cuando sostengan, mediante la argumentación de razones jurídicas que la postura mayoritaria no es acorde con la norma fundamental.

Aún cuando la competencia para resolver controversias constitucionales se encuentre establecida en la Constitución vigente desde su promulgación, lo cierto es que de 1917 a 1994 la Suprema Corte conoció solamente de 42 expedientes de esta naturaleza.

Ese panorama que suponía una mínima intervención de la Suprema Corte en temas de tal relevancia, cambió radicalmente.

La reforma constitucional de 1994, la expedición de la Ley Reglamentaria del artículo 105 constitucional y el creciente pluralismo político de nuestro país, determinaron que de…

( Sigue 5ª parte )

… de nuestro país determinaron que de 1995 a la fecha se promoviera 203 acciones de inconstitucionalidad y 773 controversias constitucionales.

Este incremento corrobora de manera indiscutible la necesidad y la importancia de estos procedimientos de control constitucional en una sociedad plural y democrática.

Con motivo de la relevante reforma constitucional de 1996 el entonces autónomo Tribunal Federal Electoral pasó a formar parte del Poder Judicial de la Federación y se estableció a favor del máximo tribunal del país, competencia para conocer de la acción de inconstitucionalidad en relación con leyes electorales.

Es necesario hacer hincapié que estas nuevas facultades han permitido al máximo tribunal asumir su responsabilidad histórica como un nuevo e importante actor jurídico – político que antes se mantenía al margen en procesos democráticos. Ello es congruente con la función que desempeña como factor de equilibrio en el sistema político.

La evolución del sistema jurisdiccional de control de regularidad constitucional en la actualidad ha cerrado un círculo antes incompleto. En tanto que no se permitía la defensa integral de la supremacía constitucional, pues mediante el juicio de amparo se atiende a la defensa de las garantías individuales o derechos fundamentales.

A través de las controversias constitucionales se garantiza la división de poderes y la distribución competencial entre federación, estados y municipios.

Y mediante la acción de inconstitucionalidad se fortalece la participación plural y democrática de los integrantes de los órganos legislativos. Esto último además de la posibilidad de impugnación que se da a los partidos políticos en materia de leyes electorales.

Los caminos divergentes que conforme al anterior modelo de estado seguían la política y el derecho hoy, bajo el nuevo orden jurídico, permiten que vía jurisdicción constitucional se resuelvan cuestiones estrechamente relacionadas con la política y el derecho.

En este sentido la Suprema Corte es garante de la efectiva división de poderes, de la vigencia del federalismo y de la defensa de la dignidad humana.

Otra parte importante de las reformas fue la creación del Consejo de la Judicatura Federal como encargado de la administración, vigilancia, disciplina y carrera judicial de jueces de distrito y magistrados de circuito. Todo ello encaminado a consolidar el profesionalismo y la responsabilidad de los juzgadores federales.

El Consejo de la Judicatura Federal, que tiene una integración heterogénea al permitir la participación de consejeros designados por el Ejecutivo como por el Legislativo y el Judicial, ha respondido con creces a la expectativa de su creación. Cuenta en la actualidad con un prestigio y reconocimiento logrados mediante el cotidiano quehacer desarrollado a lo largo de 8 años de vida institucional.
En este contexto es dable afirmar válidamente que el Poder Judicial Federal en general y en particular la Suprema Corte de Justicia de la Nación, cotidianamente se esfuerzan en cristalizar el sueño de Morelos que expresara en este pensamiento: “lo fundamental es un Poder Judicial independiente y capaz de hacer de la ley límite y espacio de la libertad”.

Paralelamente al análisis del camino recorrido por el Poder Judicial en el devenir nacional es necesario atender a las circunstancias propias de nuestra época, entre ellas no debe perderse de vista que vivimos en una sociedad dinámica y cambiante y que México forma parte del concierto de naciones que pertenecen cada vez a un mundo más globalizado.

El Poder Judicial Federal no puede evadirse a la continua evolución de la historia. En ese tenor, en el umbral del Siglo XXI, es momento oportuno para sostener, replantear y mejorar la vida institucional de un país que con la finalidad de obtener el bien común se torna debutante en el escenario democrático.

Es momento oportuno para analizar las atribuciones de los órganos integrantes del Poder Judicial Federal, agilizar y reducir procedimientos jurisdiccionales que permitan cumplir con el mandato constitucional de una justicia pronta y eficaz; establecer relaciones de convivencia y unidad con otros tribunales ajenos al Poder Judicial, luchar por el fortalecimiento de los poderes judiciales locales, armonizar nuestro sistema jurídico con el derecho internacional sin que esto implique pérdida de nuestra identidad nacional y aquellos temas que contribuyan a satisfacer eficazmente la demanda de justicia con la certeza de que la imparcialidad y los principios de equidad e igualdad procesales se respetan estrictamente.

Es importante mencionar que la Suprema Corte de Justicia de la Nación, con una profunda visión de estado y con el ánimo de que nuestro sistema jurídico responda a las exigencias de nuestro tiempo, ha convocado a la consulta nacional sobre una reforma integral coherente del sistema de impartición de justicia en el Estado Mexicano, su objeto escuchar todo tipo de propuestas que tengan como meta el perfeccionamiento de nuestro sistema jurídico.
Convocatoria para esta consulta nacional realizada en el marco del más absoluto respeto al ámbito de atribuciones y facultades de los Poderes Ejecutivo y Legislativo y acorde al sistema constitucional de producción legislativa.

Por otra parte, es importante destacar que la fortaleza y autonomía del Poder Judicial, si bien establecidas en nuestra normatividad jurídica, necesariamente habrán de sustentarse en las cualidades y capacidades de quienes desempeñan la función jurisdiccional.

La sociedad espera que la persona que encarna al juzgador aglutine tanto deberes profesionales, legales y sociales como virtudes relacionadas con los valores inherentes a su función: justicia, ética y sabiduría.

El anhelo del pueblo de México demanda del Poder Judicial que los juzgadores que lo integran asuman dinamismo, actualización y positividad de acuerdo con el fundamento de nuestra historia jurídicamente plasmada en nuestra Constitución, jueces que estén a la altura de los imperativos de la realidad contemporánea que sepan también mantener vivas nuestras mejores tradiciones normativas.

Todo aquel que elige el desempeño de este servicio público sabe que no existe mayor distinción y responsabilidad para un ser humano que el de juzgar a sus congéneres, dirimir sus diferencias, calificar su conducta y decidir sobre la aplicación de normas jurídicas para posibilitar su convivencia en sociedad y la vigencia de las instituciones.

Al interpretar la ley el juez la rescata de la gélida letra y le da vitalidad al aplicarla al caso concreto. El juez que la aplica mecánica, monótona y ciegamente, puede motivar las mayores atrocidades en supuesta obediencia sumisa a su texto, su actuación puede convertirse en cuerda para ahorcar solemne y públicamente a la justicia; el juzgador debe amalgamar la experiencia que se logra con los años, el empuje que otorga la juventud, la sabiduría que proporciona el estudio, la sensibilidad producto de la madurez, la honestidad como práctica de la ética, el sentido común como desarrollo de la lógica, la visión política como sinónimo de amor patriótico y el equilibrio emocional como base indispensable de su imparcialidad e independencia.

En el pensamiento de un célebre autor francés la justicia es como el amor duradero, es algo poco común, pero no imposible, ambos dependen del coraje y del esmero de una persona esclarecida. Por tanto la imagen deseada es susceptible de alcanzarse cuando el funcionario judicial, consciente de sus limitaciones y posibilidades, se encuentra plenamente convencido de su vocación de juzgador, sentido de responsabilidad, cariño entrañable a la jurisdicción, afán insaciable de conocimiento, amor a su país, tranquilidad personal y familiar a través del desarrollo ético de su función y empatía con los conflictos humanos que ineludiblemente se encuentran detrás de todo proceso sobre el cual los jueces deben pronunciarse.

En la jerarquía del Poder Judicial Federal el Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación ocupa el más alto sitial, motivo de gran honor y reconocimiento para aquellos juristas que logran ese nombramiento.

En este contexto reitero que el compromiso de quien alcance la honrosa…

(Sigue 6ª parte)

……el compromiso de quien alcance la honrosa designación de Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, como resultado de este proceso, tener visión de Estado, entendido éste como una organización….de los mexicanos en el que los poderes de la unión realizan sus funciones en colaboración armónica y responsable, deberá tener profunda fe en la justicia, alto sentido del deber, voluntad para trabajar arduamente e irrevocable amor a la libertad, a la que sólo se llega por el camino del derecho.

Deseo reafirmar el honor y distinción que para mí representa ser partícipe nuevamente de este ejercicio democrático. En el presente caso intervienen elementos de los tres poderes. El titular del Ejecutivo, al proponer al terna, el Senado de la República al sancionarla, se da además la circunstancia de que las tres aspirantes pertenecemos al Poder Judicial Federal, así envía un claro mensaje a la sociedad mexicana.

Inmersos en el marco de un auténtico estado de derecho, es posible que los actores políticos logren consensos y asuman la responsabilidad histórica que les corresponde, a fin de llevar adelante el proyecto de nación que tiene como base el fortalecimiento de las instituciones de la República y el mejoramiento de las condiciones de vida de todos los mexicanos.

Señoras y señores senadores, finalmente quiero expresarles mi mayor agradecimiento por la atención que me han dispensado una vez más, y manifestarles mi absoluta certeza de que al pronunciarse sobre el asunto que ahora les toca decidir, únicamente los moverá la idea de un México más justo para todos. Muchas gracias. (Aplausos).

-EL C. PRESIDENTE: Gracias licenciada Margarita Luna Ramos. Le agradecemos mucho su participación en esta comparecencia constitucional. Le ruego al senador Zermeño, a la senadora Martha Tamayo, y al senador Escandón la acompañen al salón Colosio, y además inviten a la ciudadana licenciada Gloria Tello Cuevas, a este recinto. Gracias de nuevo por su participación.

-LA C. LICENCIADA GLORIA TELLO CUEVAS: Señora licenciada Gloria Tello Cuevas, le quiero expresar a nombre del Senado de la República que es una distinción contar con su presencia, es usted bienvenida. Tiene usted hasta veinte minutos para expresar sus consideraciones ante el Senado de la República. La escuchamos con todo interés. Tiene usted la palabra, señora licenciada Gloria Tello Cuevas.

-LA C. LICENCIADA GLORIA TELLO CUEVAS: Muchas gracias, señor presidente. Honorable Senado, les expreso mi más profunda gratitud por la oportunidad que me brindan de comparecer ante ustedes.

Me emociona tener la posibilidad de compartir algunas reflexiones en relación con la carrera judicial. La justicia constitucional y al grata experiencia que constituye haber sido juzgadora federal por más de 35 años, quiero, en primer término, al igual que mis distinguidas compañeras, aspiro legítimamente a ser Ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, pues estoy convencida que México, país de leyes, necesita cada vez más de juzgadores comprometidos con el estado de derecho.

Entiendo éste como el ente en el cual se armoniza la convivencia y la coexistencia pacífica del ciudadano, regido por la mayoría y donde tenemos certeza que impera la ley, que se cumple, que es válida, y que es vigente y que nos ciñe al imperio de la Constitución.

Estoy convencida que la integración de esta terna nos honra a quienes la conformamos, porque significa un reconocimiento para todos aquellos que hemos hecho de la carrera judicial un anhelo de vida, un afán de superación personal, y una forma de servir a los demás.

Señores senadores, haberme convocado a comparecer ante ustedes, llena de esperanzas, a quienes desde el interior de nuestra República, en algún juzgado o tribunal federal, en forma eficiente, callada, realizan su mejor esfuerzo en la delicada labor de juzgar.
Permítanme expresar las gracias en nombre de mis compañeros, y en el mío propio, por tener presente que quienes transitamos en el largo y difícil camino de la carrera judicial, abrigamos la esperanza legítima de que en reconocimiento de nuestro desempeño, experiencia y lealtad, a las instituciones republicanas, podemos ser dignos representante, como ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Afirmaba “Carneluti” que ningún hombre si pensase en lo necesario para juzgar a otro hombre aceptaría ser juez. Yo coincido plenamente con el sentido de esta afirmación. Ejercer el apostolado de impartir justicia no sólo a marcado mi vida profesional, ha determinado en su totalidad mi forma de vida, la delicada tarea de juzgar a mis semejantes, ha conformado mi carácter a grado tal que en ocasiones, como cualquier juzgador ha sacrificado momentos importantes de mi vida personal para cumplir con mi encomienda.

Es norma de los miembros del Poder Judicial actuar con rectitud, con imparcialidad, con dedicación y firmeza, tanto dentro como fuera de los órganos jurisdiccionales y administrativos, en los que tenemos el privilegio de servir.

Estos valores forjados ene las salas de los tribunales, en al discusión jurídica y en los interminantes momentos de soledad que acompañan al juzgador, hoy constituyen el pilar medular sobre el cual descansa mi determinación para seguir adelante contribuyendo al logro de la justicia, consciente de que vivimos en un México plural que se esfuerza en el logro de un verdadero Estado de Derecho.

La función que desempeñamos los juzgadores reviste una gran importancia y compromiso con la sociedad, por eso se debe desarrollar con humildad, con sencillez, pero sobre todo, con transparencia y calidad…….

(Sigue 7ª. Parte)

...pero sobre todo con transparencia y calidad. No con el objetivo de lograr ganar prestigio y reconocimiento, sino porque nuestro deber es el lograr la confianza y la credibilidad de nuestros conciudadanos, pues con eso, esa confianza y credibilidad consolidaremos al Poder Judicial como la piedra angular de la legalidad y el arbitrio de los grandes debates de nuestro país.

Y no existe mejor forma de lograr esa confianza que escuchando sus peticiones, reclamos, deseos, inquietudes a la par que un conocimiento cabal del acontecer diario, solamente así podremos afirmar que cumplimos cabalmente y plenamente con la honrosa encomienda que se nos ha confiado.

El objetivo que perseguimos los juzgadores es velar por el bienestar y la armonía de la sociedad, este bienestar la constituye principalmente la igualdad jurídica a la que los mexicanos aspiramos hoy en día. Y consiste, fundamentalmente, en la posibilidad que gozan las personas que se encuentran colocadas en un supuesto legal determinado de adquirir los mismos derechos y contraer las mismas obligaciones; es decir, de ser tratadas de la misma manera a pesar de su género, condición social, economía, política y religión.

Además, debo de resaltar que Gloria Tello Cuevas nunca tuvo que hacer compromisos de ninguna clase para ascender en su carrera judicial, y su único aval lo constituye su entrega plena, apasionada al trabajo. Por eso con orgullo y con la frente en alto puedo decirles: “Señores Senadores, soy producto del esfuerzo, no del privilegio, por eso acepté el compromiso de buscar siempre la justicia, porque estoy convencida de que el ejercicio de la justicia es el ejercicio de la libertad”.

Los integrantes de la Visitaduría Judicial del Consejo de la Judicatura Federal hemos podido conocer la problemática de la administración de justicia en todo el país, por lo cual sabemos cuáles son las fortalezas y las debilidades de nuestros juzgadores a nivel nacional.

Esta enriquecedora experiencia me lleva al convencimiento de que el activo más importante del Poder Judicial lo constituye su gente, aquellos que día a día con sus resoluciones permiten consolidar el derecho en que vivimos. Montesquieu afirmaba que: “en su estado natural los hombres nacen iguales, pero no podrían permanecer así, la sociedad les hace perder esa condición y no vuelven a ser iguales, sino mediante las leyes”.

Por esa razón considero que el acceso a la justicia sólo es pleno cuando la ley establece los conductos por los cuales todos, sin excepción, podemos transitar. La justicia constitucional en México tiene una larga tradición, el juicio de amparo como medio titular de protección constitucional constituye una institución de importancia medular para la consolidación del estado de derecho que ha permitido frenar la arbitrariedad, el despotismo de los órganos del estado.
Al juicio de amparo se han sumado las acciones de inconstitucionalidad y las controversias constitucionales que en conjunto han venido a desarrollar un marco uniforme, constitucional. El juicio de amparo ha sido el instrumento jurídico que los mexicanos han utilizado para la defensa de sus intereses jurídicos ante la arbitrariedad de la autoridad.

Sin embargo, es necesario señalar que para que continúe cumpliendo su función de garante de la Supremacía Constitucional debemos renovarlo adecuándolo a los tiempos actuales para que siga estando al alcance de todos los individuos sin importar su condición, mucho menos su instrucción, su pericia y las cuestiones jurídicas.

Por esto, señor Senadores, el juicio de amparo debe de retomar los principios del bien común y el bienestar social que forman parte del pacto social de los mexicanos. Hoy que la división de poderes es una realidad el juicio de amparo constituye una figura jurídica a la que debemos quitarla las limitantes que el excesivo tecnicismo y obsolescencia le han impuesto para lograr que nuestro horizonte jurídico por el simple hecho de ser ciudadanos mexicanos sea de certidumbre y claridad.

Honorable Senado, al igual que ustedes he sido testigo, pero también partícipe de los cambios que ha experimentado el Poder Judicial de la Federación, sobre todo a partir de la Reforma Constitucional de 1994 estos cambios han propiciado la madurez y consistencia jurídica que distinguen a los jueces federales.

Por esto que remos compartir la responsabilidad del proceso legislativo, pues quien más indicado que aquel que día a día trabaja con la ley en la mano para señalar las inconsistencias de ésta. Por ello la Suprema Corte de Justicia de la Nación debe tener la capacidad de presentar iniciativas buscando, al igual que lo hace el Poder Legislativo, que la ley además de ser accesible para todos sea clara.

En este contexto debemos observar que la justicia constitucional consiste en que los actos de las autoridades se ajusten estrictamente a lo que establece la Ley suprema. En un estado constitucional, como es en el que vivimos, se pretende que la administración pública y la gobernabilidad se desarrollen dentro del contexto normativo constitucional y de las leyes que ésta emana.

La existencia de nuestro sistema jurídico federal, de medios de defensa de la constitucionalidad, de transparencia a los actos de autoridad además consolida la orden constitucional y fortalece la democracia y la soberanía del país. No es suficiente que la democracia como forma de Gobierno esté prevista en la Constitución, es necesario que exista un sistema jurídico adecuado para combatir las leyes cuando estas resulten inconstitucionales.
Pues permitir la imperatividad de éstas hace correr el riesgo de que los derechos políticos se vulneren por la falta de una debida defensa de su constitucionalidad. Por eso considero necesario que las entidades federativas impulsen dentro del marco jurídico de su soberanía y les permita un federalismo más profundo, delimitado, que permita el desarrollo democrático que sustente la legalidad y en una justicia completa y eficaz.

En nuestro país se ha conformado un sistema de Gobierno plural con la participación cada día mayor de diversos actores políticos dando lugar a la concreción de un estado plural, democrático y participativo. Ante estos cambios de autoridad jurisdiccional, representada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, se ha transformado hasta convertirse en un verdadero tribunal constitucional.

Todo esto, señores Senadores, constituye en pocas palabras mi óptica de la administración de justicia de la carrera judicial y de la justicia constitucional. Nuevamente agradezco su benevolencia por oír a una servidora pública ilusionada en servir con apasionada entrega a México y a la justicia desde el más alto tribunal del país.

No puedo irme sin decirles hoy, después de más de 35 años al servicio de la justicia, los gloriosos fracasos y las solitarias victorias. Estoy dispuesta a seguir luchando con nuevos bríos, con mayor entusiasmo por un país, por mi país más justo y equitativo.
Señores Senadores, muchas gracias. Esta es Gloria Tello Cuevas.
Gracias señores.

(SIGUE 8ª PARTE.)

…(Aplausos)

-EL C. PRESIDENTE: Muchas gracias, señora licenciada Gloria Tello Cuevas, por su participación en este proceso constitucional.

Les ruego a los señores Senadores Zermeño, a la Senadora Tamayo y al Senador Escandón, acompañen a la señora licenciado Tello Cuevas, al Salón “Luis Donaldo Colosio”.

(La comisión cumple)

-Hemos escuchado las intervenciones de las ciudadanas licenciadas María del Carmen Arroyo Moreno; Margarita Beatriz Luna Ramos, y Gloria Tello Cuevas.

Conforme al procedimiento establecido, las Comisiones Unidas de Justicia y de Estudios Legislativos habrán de elaboran un dictamen.

Antes de conocer del dictamen, les informo que por acuerdo de la Mesa Directiva y de los grupos parlamentarios, los invito a guardar un minuto de silencio para honrar la memoria del señor licenciado José López Portillo, Expresidente de la República, y expresar a la vez nuestra solidaridad a su familia.

(Todos de pie, se guarda un minuto de silencio)

-La Presidencia decreta un receso de 15 minutos en espera del dictamen de las Comisiones de Justicia y de Estudios Legislativos.

Se les suplica a las senadoras y senadores no se retiren del Recinto, porque será exactamente un receso de 15 minutos.

(Receso)

-EL C. PRESIDENTE: Se reanuda la sesión.

Ruego a las señoras senadoras y a los senadores pasen a ocupar sus lugares.

Conforme al acuerdo aprobado por el Pleno de este Senado, corresponde la discusión y, aprobación en su caso, al dictamen relativo al cumplimiento de los requisitos de elegibilidad de las señoras candidatas a Ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

El dictamen ha sido distribuido a cada una y a cada uno de ustedes. Por lo que la secretaría sólo dará lectura a la parte resolutiva del dictamen.

Procesa la secretaría a dar lectura, solamente a la parte resolutiva del dictamen.

-LA C. SECRETARIA GONZALEZ HERNANDEZ: Con mucho gusto, señor Presidente.

DICTAMEN

UNICO.- “Las Comisiones Unidas de Justicia y de Estudios Legislativos determinan: que las ciudadanas propuestas en la nueva terna presentada por el Presidente de la República, reúnen los requisitos de elegibilidad para ocupar el cargo de Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en los términos siguientes:

Son elegibles para sustituir al ciudadano Juventino Castro y Castro, por reunir los requisitos constitucionales procedentes, las ciudadanas: María del Carmen Aurora Arroyo Moreno; Margarita Beatriz Luna Ramos, y Gloria Tello Cuevas”.

Sala de Comisiones de la Honorable Cámara de Senadores.-

México, D.F., a los 10 días de febrero del 2004.

Debidamente suscrito por los integrantes de la Comisión de Justicia y de la Comisión de Estudios Legislativos.
Es cuento, señor Presidente.

-EL C. PRESIDENTE: Gracias, senadora secretaria.

Está a discusión de la Asamblea el dictamen de Comisiones Unidas.

¿Hay algún orador u oradora que quiera hacer uso de la palabra para la discusión del dictamen?

Al no haber oradores inscritos, consulte la secretaría a la Asamblea, si se aprueba el dictamen presentado por Comisiones Unidas de Justicia y de Estudios Legislativos.

-LA C. SECRETARIA GONZALEZ HERNANDEZ: Por instrucciones del Senador Presidente, se consulta al Honorable Pleno si es de aprobarse el anterior dictamen.

-Las señoras y señores legisladores que estén por la afirmativa, les rogamos manifestarlo.

(La Asamblea asiente)

-Quienes estén por la negativa, les rogamos manifestarlo.

(La Asamblea no asiente)

-Aprobado, señor Presidente.

-EL C. PRESIDENTE: Aprobado el dictamen que establece: que las ciudadanas propuestas para el cargo de Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, cumplen con los requisitos de elegibilidad.

En consecuencia, proceda la secretaría a distribuir a las señoras senadoras y señores senadores, la cédula de votación. Y posteriormente los llame en orden alfabético a depositar su voto uno por uno.

-LA C. SECRETARIA GONZALEZ HERNANDEZ: Les rogamos, señores senadores, pasen a depositar su voto al momento de escuchar su nombre.
(LOS CC. SENADORES PASAN A DEPOSITAR SU VOTO EN EL ANFORA)

(REALIZAN EL ESCRUTINIO LAS CC. SECRETARIAS DE LA MESA DIRECTIVA)

(Sigue 9ª. Parte)


-EL C. PRESIDENTE: Proceda la Secretaría a informar el resultado del computo de la votación.

-LA C. SECRETARIA GONZALEZ HERNANDEZ: Con mucho gusto, señor Presidente.

Señor Presidente, se va a dar cuenta con el resultado de la votación.

Se emitieron 105 votos.

82 votos a favor de la ciudadana Margarita Beatriz Luna Ramos.

2 abstenciones, y el resto por las otras candidatas.

Es cuanto, señor Presidente.

-EL C. PRESIDENTE: Conforme al resultado de la votación, se designa Ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, a la ciudadana licenciada Margarita Beatriz Luna Ramos. (Aplausos.)

Quiero expresar a nombre del Senado de la República, nuestra estima, reconocimiento a su trayectoria y a su desempeño, a la señora licenciada Arroyo y a la señora licenciada Tello, que hoy, junto con la señora licenciada Luna Ramos, comparecieron ante el Senado de la República.

Les expresamos, a ambas, el reconocimiento a su seriedad y a la atención que tuvieron para con el Senado, al acudir a esta comparecencia.

Comuníquese esta designación de Ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, al ciudadano Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, y al Ministro Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

La Presidencia le solicita al señor Jorge Zermeño, a la senadora Martha Tamayo, al senador Rutilio Escandón y al senador Héctor Astudillo, inviten a pasar al recinto, a la ciudadana licenciada Luna Ramos, para que rinda la protesta constitucional.

(La comisión cumple.)

-LA C. SECRETARIA GONZALEZ HERNANDEZ: Se solicita a los presentes ponerse de pie.

(Todos de pie)

-EL C. PRESIDENTE: Ciudadana Margarita Beatriz Luna Ramos:

¿Protesta desempeñar leal y patrióticamente el cargo de Ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que se le ha conferido, y guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y las leyes que de ella emanen, mirando en todo por el bien y prosperidad de la Unión?

-LA C. LIC. MARGARITA BEATRIZ LUNA RAMOS: ¡Sí, protesto!
-EL C. PRESIDENTE: Si así no lo hiciera, que la Nación se lo demande.

El Senado de la República la felicita y le desea el mayor éxito en su nueva y grave responsabilidad.

Muchas felicidades. (Aplausos.)

Honorable Asamblea, el siguiente punto del Orden del Día, es la designación de un Consejero de la Judicatura Federal, para sustituir al ciudadano Manuel Barquín Alvarez, quien ya concluyó su encargo.

El acuerdo de la Junta de Coordinación Política, está siendo distribuido a las señoras senadoras y a los señores senadores, en algunos momentos más la Secretaría dará lectura a la parte resolutiva del acuerdo de la Junta de Coordinación Política, que se somete a la consideración del Pleno del Senado.

Proceda la Secretaría a dar lectura a la parte resolutiva del acuerdo suscrito por la Junta de Coordinación Política.

-LA C. SECRETARIA GONZALEZ HERNANDEZ: Por instrucciones del senador Presidente, me permito dar lectura al acuerdo.

Primero.- En ejercicio de la facultad que se concede al Senado de la República, en el segundo párrafo del artículo 100 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, se designa al ciudadano licenciado Constancio Carrasco Daza, como Consejero de la Judicatura Federal, para cubrir la vacante ocurrida, con motivo de la conclusión del cargo del señor Consejero Manuel Barquín Alvarez…

(SIGUE 10ª. PARTE)

…Manuel Barquín Alvarez.

Segundo: comuníquese esta Resolución al ciudadano Presidente de los Estados Unidos Mexicanos; así como al ciudadano Presidente de la Judicatura Federal para los efectos procedentes.

SALON DE SESIONES DE LA HONORABLE CAMARA DE SENADORES, a los 19 días del mes de febrero del 2004.

Este Acuerdo está debidamente suscrito por todos y cada uno de los integrantes de la Junta de Coordinación Política.

Es cuanto, señor Presidente.

-EL C. PRESIDENTE: Gracias, senadora Secretaria.

Está a discusión de la asamblea el Acuerdo de la Junta de Coordinación Política.

¿Hay algún orador u oradora que quiera hacer uso de la palabra?

(La asamblea no asiente)

Al no haber oradores inscritos, ábrase el sistema electrónico de votación, hasta por tres minutos.

(SE ABRE EL SISTEMA ELECTRONICO DE VOTACION)

-EL C. PRESIDENTE: Ciérrese el sistema electrónico de votación.

-LA C. SECRETARIA GONZALEZ HERNANDEZ: Señor Presidente: se emitieron 91 votos en pro; dos, en contra y seis abstenciones.

-EL C. PRESIDENTE: Aprobado el Acuerdo, suscrito por la Junta de Coordinación Política, se designa al ciudadano licenciado Constancio Carrasco Daza, como Consejero de la Judicatura Federal, para cubrir la vacante ocurrida con motivo de la conclusión del cargo del señor Manuel Barquín Alvarez.

Comuníquese esta Resolución del Senado de la República al ciudadano Presidente de los Estados Unidos Mexicanos y al ciudadano Presidente del Consejo de la Judicatura Federal.

En el Salón “Luis Donaldo Colosio” se encuentra el ciudadano Constancio Carrasco Daza.

Por lo que solicito a los señores senadores Jorge Zermeño, Antonio García Torres, Rutilio Escandón y Emilia Patricia Gómez Bravo, inviten al ciudadano Carrasco Daza al interior de este recinto y lo acompañen durante su acto de toma de protesta.

(La Comisión cumple su encargo)

-LA C. SECRETARIA GONZALEZ HERNANDEZ: Se ruega a los presentes ponerse de pié.

(TODOS DE PIE)

-EL C. PRESIDENTE: Ciudadano Constancio Carrasco Daza: ¿protesta desempeñar leal y patrióticamente el cargo de Consejero del Consejo de la Judicatura Federal que se le ha conferido; y guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen, mirando en todo por el bien y prosperidad de la Unión?

-EL C. CONSTANCIO CARRASCO DAZA: ¡Sí, protesto!

-EL C. PRESIDENTE: Si así lo hiciera: ¡que la nación se lo demande!

El Senado de la República le desea el mayor de los éxitos en su nueva y grave responsabilidad.

¡Muchas felicidades, señor Consejero Carrasco Daza!

(Aplausos)

-LA C. SECRETARIO GONZALEZ HERNANDEZ: Se solicita a los presentes mantenerse de pié para el acto de Declaratoria de Clausura.

-EL C. PRESIDENTE: Compañeras senadoras; compañeros senadores:

Hoy, 19 de febrero del año 2004, la Cámara de Senadores de la Quincuagésima Novena Legislatura del Honorable Congreso de la Unión, declara concluidos sus trabajos correspondientes al Período de Sesiones Extraordinarias del Primer Receso del Primer Año de Ejercicio Constitucional, al que fuimos convocados por la Comisión Permanente.

Se levanta la sesión.

(SE LEVANTO LA SESION A LAS 15:35 HORAS)