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Intervención del Senador Luis Sánchez Jiménez



Sen. Luis
Sánchez Jiménez


Grupo Parlamentario del
Partido de la Revolución Democrática
Lista Nacional
Senador Electo por Representación Proporcional Basado en el Capítulo II, Sección I Artículo 56
de la CPEUM
Suplente: Rodolfo Rubén Islas Ramos

Av Paseo de la Reforma No. 135, Hemiciclo Piso Planta Baja Vicepresidencia
Tel.: 5345 3000
Ext.: 3834 y 3407

Oficina 22 piso 3, Col. Tabacalera, Alcaldía Cuauhtémoc, Cd. de México, C. P. 06030.

Tel: 01 (55) 53-45-30-00 Ext. 3834, 3965, 3407

E-mail: luis.sanchez@senado.gob.mx

Integración en Comisiones.

Intervencion del día Martes 10 de marzo de 2015


Voto Particular

DICTAMEN A DISCUSIÓN
De la Comisión de Justicia, el que contiene puntos de acuerdo que determinan que los ciudadanos propuestos en la terna presentada por el Presidente de la República para sustituir al Ministro Sergio Armando Valls Hernández, reúnen los requisitos de elegibilidad para ocupar el cargo de Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

El Senador Luis Sánchez Jiménez: Muchas gracias, señor Presidente.

Espero que las manchas orales no manchen al Senado de la República, no manchen a la Nación, no manchen la Suprema Corte de Justicia.

Vengo a razonar mi voto particular en contra, hasta ahora, de la posible designación Eduardo Medina Mora como ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Por razones jurídicas y conceptuales que reafirman la conformación de la política pública de la defensa del derecho a decidir de las mujeres sobre su cuerpo, mediante la interrupción voluntaria del embarazo, que impulsó el Gobierno del Distrito Federal, mediante importantes reformas al Código Penal y a la Ley de Salud, de esa entidad federativa, en la que el PRD ha reiterado la confianza y el voto ciudadano desde hace 17 años.

Es responsabilidad del Senado nombrar a los Ministros de la Corte. Por ello, nuestro trabajo debe ser escrupuloso, responsable y crítico.

Es verdad, el Senado de la República no es un tribunal de alzada, pero tampoco somos una oficialía de partes, el debate y la crítica son el alma de todo parlamento.

El derecho no es neutro, su contenido político se deriva del proceso legislativo en el que participan fuerzas políticos, partidos que sostienen posiciones ideológicas que terminan como fundamento del derecho positivo, menos aún, cuando hoy los tribunales constitucionales de diversos países sostienen la concepción de un derecho no sólo normativo, sino por principios.

Viene a colación este tema, por cuanto a la acción de inconstitucionalidad que el entonces Procurador General de la República, el Licenciado Medina Mora, interpuso contra la despenalización del aborto antes de las 12 semanas de gestión, aprobado por la Asamblea Legislativa del Distrito Federal y promulgada por el Jefe de Gobierno del Distrito Federal.

Acción de inconstitucionalidad en la que Medina Mora, fue vencido por la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Existen muchos otros casos que argumentar, pero voy a centrarme en este por lo significativo y vergonzoso de este hecho.

Argumentaba el Licenciado Medina Mora, entonces Procurador General de la República, en su acción de inconstitucionalidad que: “Al promulgarse la Constitución de 1917, el derecho a la vida se reconoció en su numeral número 14”. Mala lectura e interpretación del texto constitucional, tal como lo señaló la Suprema Corte, de la que hoy pretende ser parte.

Dijo la Corte en su resolución, y cito textualmente:

“El hecho de que la vida sea una condición necesaria de la existencia de otros derechos, no se puede válidamente concluir que debe considerarse a la vida como más valiosa que cualquiera de esos otros hechos. Aceptar un argumento semejante nos obligaría a aceptar también, por ejemplo, que el derecho a alimentarse es más valioso e importante que el derecho a la vida, porque lo primero es una condición de lo segundo, no se aprecia el establecimiento de un derecho a la vida, a nivel constitucional, y por ende, en este momento, no resulta apropiado hacer un pronunciamiento sobre el mecanismo mediante el cual este hipotético derecho pudiera ser oponible al resto de los derechos constitucionales”. Hasta ahí la cita.

Igual confusión, que sobre el derecho a la vida en la construcción, Medina Mora, la tiene sobre el concepto jurídico de persona, del vocablo persona, como sujeto de derechos y obligaciones, denota un concepto elaborado por la teoría general del derecho, éste se distingue del concepto de ser humano que implica una realidad biológica y que no es el objeto del derecho. Para que una persona pueda ser sujeto de derechos y obligaciones, requiere de la capacidad jurídica, sea ésta de goce o de ejercicio.

Suponer que desde la concepción del ser humano, tiene la calidad de persona, como lo afirmó Medina Mora en su acción, implicaría suprimir los efectos jurídicos del nacimiento, que es el hecho que otorga la calidad jurídica de la persona.

El nasciturus no es titular del derecho a la vida, lo que se corrobora cuando en la mayoría de las legislaciones establece una sanción penal más elevada para el infanticidio o el homicidio, que para el aborto, pues el bien jurídico tutelado no es el mismo y corresponden a tipos penales autónomos.

En otro de los conceptos de invalidez, del entonces Procurador, afirmaba que la despenalización del aborto es discriminatoria y contraria a lo dispuesto por el artículo 1o. constitucional, la Corte le respondió lo siguiente:

Cito. “Artículo 146. Dicho precepto no puede ser discriminatorio de los derechos del embrión, porque como se ha señalado con anterioridad, el embrión no cuenta con ninguno de los atributos de la persona o el individuo, y por tanto, no puede contar con sus derechos, se confunden los derechos a la vida y no discriminación de la persona con la protección del embrión”.

En otra parte de su recurso, el entonces Procurador, al igual que el Presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, en aquel entonces, sostienen o sostuvieron, no sólo con los mismos argumentos, sino con la misma redacción, por cierto, que firmaron exactamente el mismo documento, lo redactó la misma persona a ambas personas, que sostenían que se vulneraba el artículo 4o. constitucional por cuanto a la libertad de los padres tienen de decidir informadamente el número y espaciamiento de los hijos.

Nunca entendieron que la libertad de procreación implica una obligación dual, a nadie puede prohibírsele que tenga los hijos que desee y el esparcimiento entre ellos, como tampoco puede obligárseles a tenerlos cuando no lo desean.

El planteamiento relativo a que dicha libertad constituye un derecho de la pareja es falso, como lo sostuvo la Corte, pues si con la decisión de la mujer de interrumpir el embarazo, se afecta un derecho del hombre, viene a prevalecerse al derecho de la mujer, porque en su cuerpo se desarrollara el proceso de gestación.

Carece de sustento la afirmación de que, decía Medina Mora, una medida abortiva, no significa el ejercicio de la libertad de procreación, porque no sería producto de la responsabilidad y la información, pues con ello, se pierde de vista que las personas informadas y responsables también pueden tener embarazos no deseados.

La supuesta contraposición de la libertad a la mujer para decidir sobre su cuerpo, que Medina Mora sostuvo, se da por la punibilidad de la conducta que interrumpa el embarazo después de la décima segunda semana de gestación, carece de razón, ya que fue la ponderación de derechos lo que llevó a la Asamblea a establecer la punibilidad del aborto forzado, siempre y la posibilidad de interrumpir el embarazo hasta dicho periodo de gestación en ejercicio de la libertad de la mujer, además de las excusas absolutorias o excluyentes de responsabilidad procesadas en el Código Penal del Distrito Federal.

Debe quedar claro, como lo afirmó la Corte, que las reformas jamás pretendieron fomentar la interrupción del embarazo, sino que sólo otorgaron la posibilidad a las mujeres que desean interrumpir su embarazo, de acudir a centros hospitalarios para que les sea proporcionada una atención médica segura con pleno respeto a su dignidad y derechos fundamentales.

El Presidente Senador Miguel Barbosa Huerta: Permítame, senador. Les pido a las y los senadores que ocupen sus escaños para poder escuchar al orador.

Gracias, continúe, Senador Sánchez.

El Senador Luis Sánchez Jiménez: Gracias, y por cuanto al argumento machista acerca del derecho de los hombres a ser padres, Medina Mora desconoce la diferencia entre lo que las personas pueden hacer y lo que tienen derecho a imponer a los demás o al estado, así como el hecho de que las normas reformadas están destinadas a establecer el criterio que debe privar en casos de desacuerdo.

La regla según la cual la decisión final, en estos casos, recae en las mujeres, portadoras de un embrión no deseado, no es discriminatoria, ni por tanto irrazonable, porque responde a la clara diferencia de su posición frente a la de cualquier otra persona, la del hombre que estima haber tenido participación en la generación de ese embrión o cualquier tercer persona.

Como afirmó la Corte a la que hoy se pretende enviar justamente a Medina Mora, lo cito otra vez, textual:

“La continuación del embarazo no deseado tiene consecuencias distintivamente permanentes y profundas para la mujer con independencia de que cuente con el apoyo de otras personas en su continuación y después en el cuidado y la educación del niño, y es esa afectación asimétrica al plan de vida lo que establece la base para el trato distinto que el legislador consideró al otorgarle a ella la decisión final acerca de si el embarazo debe o no ser interrumpido, y por lo que no hace irrazonable negar al participante masculino la capacidad para tomar esta decisión.

La afectación, continúa la Corte, la afectación de la mujer y el hombre es distinta, no solamente porque como hemos señalado hay consecuencias del embarazo no deseado que solo recae en la mujer que lo experimenta, sino porque, aunque haya otras cargas que potencialmente podrían ser asumidas por los participantes masculinos, su garantía por parte del ordenamiento jurídico es imperfecta.

El supuesto derecho, ahí cierro la cita textual, el supuesto derecho machista, la paternidad que inventa Medina Mora presenta enormes dificultades a la hora de reconocer su ejercicio; en el momento inicial de decidir si un embarazo continúa o no tiene también la relevancia el que antes de las doce semanas es muy difícil establecer legalmente que una persona en particular, es efectivamente padre potencial”.

Otra perla del recurso promovido por Medina Mora es que las reformas, dice, las reformas vulneran los artículos 16 y 133 constitucionales, ignoró y espero que no ignore hoy en razón de su pretensión de ser Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que la tipificación del delito de aborto que realizó la Asamblea no es ni puede ser inconstitucional; sostener la consideración contraria llevaría a sustentar la inconstitucionalidad de todas las legislaciones penales, locales y federales al establecer excluyentes de responsabilidad para el delito de aborto, inclusive después de la décimo segunda semana de gestación, hecho reafirmado al ser declarado infundado el noveno concepto de invalidez de ese recurso ante la Corte.

Compañeras y compañeros senadores: He venido a esta tribuna a presentar argumentos jurídicos de peso por los cuales el licenciado Medina Mora no puede ser Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, mediante la presentación de un caso, solo un caso cuyo engrose puede ser consultado en la misma institución; engrose que demuestra que, el entonces Procurador General de la República, Eduardo Medina Mora, fue vencido en sus argumentos tanto por los alegatos que presentó a la Asambleas Legislativa del Distrito Federal como al Jefe de Gobierno, como por la sentencia que contó con el voto de 9 Ministros de ese alto tribunal constitucional, algunos de ellos en activo, y con los que se pretende que él comparta un lugar.

Hoy gracias a una Corte liberal con voluntad de escuchar a la sociedad civil y a especialistas y con un sentido acorde a la ruta progresista del Constituyente de 1917, las mujeres en el Distrito Federal cuentan con la libertad y la garantía de interrumpir voluntariamente su embarazo, ojalá que todas las mujeres de México tuvieran este vital derecho que prestigia la libertad.

Por estas razones, pido a ustedes, compañeras y compañeros senadores, no votar en la cédula por Eduardo Medina Mora.

Mi voto no será para él.

Muchas gracias.