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Intervención de la Senadora Laura Angélica Rojas Hernández



Sen. Laura Angélica
Rojas Hernández


Grupo Parlamentario del
Partido Acción Nacional
Lista Nacional
Senadora Electa por Representación Proporcional Basado en el Capítulo II, Sección I Artículo 56
de la CPEUM
Suplente: Adriana Cortés Álvarez

Av Paseo de la Reforma No. 135, Hemiciclo Piso 5 Oficina 29, Col. Tabacalera, Alcaldía Cuauhtémoc, Cd. de México, C. P. 06030.

Tel: 01 (55) 53-45-30-00 Ext. 5250, 3808, 3092

E-mail: servicios@laurarojas.mx

Integración en Comisiones.

Intervencion del día Martes 20 de marzo de 2018


Fundamentar el Dictamen

Dictaménes a discusión y votación.

De las Comisiones Unidas de Relaciones Exteriores y de Estudios Legislativos, el que contiene proyecto de decreto por el que se reforman, adicionan y derogan diversas disposiciones de la Ley del Servicio Exterior Mexicano.

La Senadora Laura Angélica Rojas Hernández: Gracias, Presidente.

Compañeras y compañeros Senadores:

Vengo en  nombre de la Comisión de Relaciones Exteriores a presentar el dictamen por el que se reforma la Ley del Servicio Exterior Mexicano.

El Servicio Exterior Mexicano es el servicio profesional más antiguo de nuestro país, establecido en 1822, que contó con su primera ley en 1829.

Está actualmente integrado por casi 1,400 profesionales de alto nivel. Los miembros del SEM, por sus siglas, nos representan y luchan por nuestros intereses en el mundo, protegen a los mexicanos en el exterior, y trabajan con enorme convicción y compromiso por las mejores causas de la humanidad.

El Servicio Exterior Mexicano ha escrito páginas importantes en la historia de nuestra región como la adopción del primer instrumento internacional que estableció una zona libre de armas nucleares en el mundo, el Tratado de Tlatelolco o la facilitación del proceso de paz en Centroamérica a través del Grupo Contadora, propuesto por México.

Más recientemente hemos liderado la causa del respeto a la democracia representativa y trabajando por la integración de varios países de la región y de éstos con otras regiones como la de Asia-Pacífico.

Los miembros del SEM también han sido actores en la escena mundial. No podemos dejar de mencionar a Gilberto Bosques, quien como Cónsul General de México en París, Bayona y Marsella ayudó a más de 40 mil personas de distintas nacionales y credos, ofreciéndoles residencia y nacionalidad mexicana, salvándolos así durante la Segunda Guerra Mundial.

Otros personajes emblemáticos como Octavio Paz y Jaime Torres Bodet, fueron, igualmente, parte de las filas del SEM.

México fue  miembro de la Sociedad de las Naciones y miembro fundador de las Naciones Unidas, desde cuyo establecimiento, y a lo  largo de siete décadas nuestros diplomáticos han contribuido a la construcción y desarrollo del sistema de gobernanza global.

La impronta mexicana puede encontrarse en el propio establecimiento de la ONU, nuestras constantes iniciativas para democratizar el sistema multilateral tanto a través de la Asamblea General como del Consejo de Seguridad.

Nuestra diplomacia ha contribuido activamente a la creación de mecanismos innovadores e icónicos del andamiaje institucional internacional como el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

Nuestros diplomáticos también han proyectado y defendido los intereses de México plasmándolos en diversos instrumentos internacionales que abarcan los tres pilares de la arquitectura internacional: paz y seguridad, desarrollo y derechos humanos.

Algunos ejemplos, son el Tratado sobre el Comercio de Armas, el Tratado sobre la Prohibición de Armas Nucleares, la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, las Convenciones sobre el Cambio Climático, Desertificación y Biodiversidad. Así como en acuerdos multilaterales sobre temas fundamentales, como la Igualdad de Género o la Migración, en donde convocó facilitadores del proyecto del Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular. Nuestro país, nuevamente está haciendo importantes contribuciones.

En el ámbito bilateral,  los miembros del SEM son el rostro de México en 193 países, donde generalmente con mucho  menos personal y recursos que países similares al nuestro, como Brasil, llevan a cabo  las tareas de promoción y proyección de los intereses de nuestro país, sus valores y su historia.

La cooperación técnica y científica, así como el fomento de intercambios comerciales y de inversiones abonan un valor agregado al desarrollo económico y social de nuestro país.

Esta presencia de México y su buena imagen se hace evidente, sobre todo cuando estamos en necesidad.

Fue notorio el apoyo internacional brindado a nuestro país después del terremoto del pasado 19 de septiembre, esto es, en buena medida, reflejo del activismo eficiente de nuestros diplomáticos.

La protección consular y defensa de los derechos de los mexicanos en el exterior representa una tarea titánica, sólo en 2017 la red consular de  México en el mundo atendió más de 190 mil casos de protección y asistencia a mexicanos; el 95 % de éstos sólo en  Estados Unidos; en total  en 2017 se llevaron solamente a cabo más de 5.5 millones de actos consulares en todo el mundo.

Todo esto es posible gracias al trabajo de un pequeño grupo de alrededor de 600 miembros del Servicio Exterior.

Uno de los casos emblemáticos de defensa de nuestros connacionales es el Caso Avena, por virtud del cual México llevó a Estados Unidos a la Corte Internacional de Justicia en el año 2013.

Pero a partir de la elección del Presidente Donald Trump, la acción de los consulados mexicanos en Estados Unidos ha representado para la población mexicana en ese país que asciende a más de 35 millones de personas la posibilidad de tener acceso a servicios como asesoría legal y orientación, talleres informativos sobre derechos, doble  nacionalidad y diagnósticos migratorios, así como información preventiva sobre retornos y servicios de representación legal a través de programas como el FAMEO,  el CIAM y a la línea que atiende las 24 horas del día a la comunidad, ventanillas de asesoría financiera y protección del patrimonio, servicios de documentación consular dentro y fuera de sede, entre otros.

Estos esfuerzos resultan de especial relevancia para aquellas personas que pudieran beneficiarse de los programas de acción diferida, Daca, conocidos como dreamers, de los cuales 1.2 millones son mexicanos.

Lo anterior es apenas una pequeña muestra del servicio que los miembros del Servicio Exterior Mexicano ofrecen a nuestro país y a los mexicanos.

La discusión de este dictamen el día de hoy, busca hacer un justo reconocimiento a ese trabajo.

Esta propuesta de reforma llega para saldar una deuda de años con este grupo de servidores públicos mexicano que incluso en algunos casos han sido heridos, secuestrados o han  muerto en el ejercicio de sus funciones debido a la violencia, el crimen o  los desastres naturales que ocurren en sus adscripciones.

Durante dos décadas su salario no ha sido actualizado, lo que los ha hecho perder en promedio     40 % de su poder adquisitivo, su salario son 25 % menores al salario ideal considerando el costo de vida de las ciudades del mundo donde tenemos presencia, y las condiciones de desarrollo profesional están muy por debajo de las de otros países similares a México, o incluso más pequeños como Chile, Argentina, Nueva Zelanda o los Países Bajos.

Particularmente estamos en deuda con las mujeres, quienes no han contado con el soporte institucional necesario para poder acceder a oportunidades de desarrollo profesional a la par que los hombres, la disparidad en el porcentaje de embajadores y embajadoras es enorme, 75 % hombres, 25 % mujeres.

Si bien en rangos inferiores como terceros secretarios la proporción es más favorable, 40 % mujeres y 60 % hombres, esto es indicativo de la necesidad de adoptar medidas para lograr reclutar más talento femenino y ofrecer las condiciones para lograr su permanencia en el Servicio Exterior.

Sólo la rama técnico-administrativa ofrece un mejor panorama, 49 % mujeres y 51 % hombres.

Conocí personalmente el caso de una diplomática que estando basada en la misión de México ante la ONU, en Nueva York, se vio obligada a pedir su traslado a una Embajada en Latinoamérica porque su sueldo no era suficiente para pagar la guardería de sus dos hijos pequeños, y después tuvo que negarse a aceptar una oferta de trabajo en la misión de México ante los Organismos Internacionales con sede en Ginebra, por la misma razón.

Esto evidentemente significó un obstáculo para su desarrollo como multilateralista, como ella muchas mujeres del SEM tienen que elegir entre ser madres o avanzar en su profesión.

Otro tema que no ha sido debidamente atendido es el de los miembros del servicio que tienen hijos con alguna discapacidad, el testimonio de nuestra Embajadora en los Emiratos Árabes Unidos es conmovedor, con un hijo diagnosticado con autismo y por muchos años sin una pareja, la Embajadora tuvo que arreglárselas para ir de adscripción en adscripción y dotarle a su hijo de los cuidados necesarios al mismo tiempo que ascendía en el escalón, todo esto igualmente sin ningún apoyo institucional.

Después de dedicar 30 o hasta 40 años al Servicio Exterior, al llegar a la edad de retiro, la pensión que el Estado les otorga no garantiza ni de lejos una vida digna, ya que esta va de los 6 mil hasta los 17 mil pesos mensuales como máximo.

Estos son sólo tres ejemplos de las malas condiciones de desarrollo profesional a las que se enfrentan quienes sirven a México en el exterior.

Estas circunstancias y los cambios ocurridos en México y el mundo desde el año 2002, cuando fue la última reforma a la Ley del SEM, hacen urgente una actualización, necesitamos un Servicio Exterior fortalecido, competitivo y motivado para afrontar de mejor manera los complejos retos que implica la representación de un país como México que es la décima quinta economía del mundo, que se asume como una potencia media y que se empeña en incrementar su liderazgo e influencia a través de liderar iniciativas y cumplir cabalmente con sus compromisos como miembro de la comunidad internacional.

La conciencia sobre la necesidad de esta reforma no ha sido ajena a los legisladores, tan sólo durante la LXII y la LXIII Legislaturas, Senadores y Diputados de todas las bancadas han presentado 28 iniciativas que buscan reformar la Ley del SEM en temas como la ampliación de la edad de retiro de 65 a 70 años a fin de aprovechar por más tiempo la experiencia y capacidad de los miembros del servicio. Eliminar la edad máxima de ingreso al Servicio Exterior Mexicano, establecer más actividades como parte de la actividad diplomática de acuerdo a las necesidades de la representación de México y la defensa de los mexicanos.

Definir mecanismos que garanticen que los mejores perfiles sean nombrados titulares de la representación de México.

Privilegiar a los diplomáticos de carrera por sobre los nombramientos políticos.

Y establecer medidas de transparencia y rendición de cuentas de acuerdo con las nuevas exigencias de los ciudadanos y el desarrollo democrático de nuestro país.

Por otro lado, en enero pasado, tanto el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, como el canciller Luis Videgaray Caso, anunciaron la intención del gobierno de la República de reformar la Ley del Servicio Exterior Mexicano, a fin de satisfacer las justas demandas de los miembros de este.

Así en un ejercicio a la vez plural y de consenso, retomando tanto las iniciativas presentadas por los legisladores como las ideas del gobierno federal, se construyó una nueva iniciativa presentada por 61 Senadoras y Senadoras y Senadores de todas las bancadas que fue presentada el martes pasado y que se suma a las otras 15 iniciativas previamente presentadas en esta Cámara, todas ellas consideradas en el dictamen que presentamos a su consideración.

El proyecto de decreto aprobado por unanimidad en la sesión de Comisiones Unidas incluye una reforma a la Ley del Servicio Exterior Mexicano basada en cuatro ejes: fortalecimiento del SEM, redimensión de beneficios, igualdad sustantiva y régimen de responsabilidades de los servidores públicos, transparencia y rendición de cuentas.

Mencionaré sólo algunos de los puntos más representativos de la reforma, y pido a la Mesa Directiva me regale dos minutos más para concluir la presentación de este dictamen.

En primer lugar, se redefine el concepto de actividades diplomáticas a fin de adaptarlo a las nuevas exigencias del contexto regional y mundial, y se establecen perfiles y límites para el nombramiento de personal temporal, quienes serán designados por acuerdo del Secretario, previo dictamen favorable de la comisión de personal, y no podrán exceder el 18 % del total de los miembros del SEM, también se elimina el límite de edad para ingresar al SEM que es hasta ahora de 30 años.

Es importante mencionar la incorporación de una medida mediante la cual el Secretario autorizará la apertura, cierre o redefinición de consulados generales previa recomendación de la comisión de personal, debiéndose notificar dicha determinación al Senado, terminando así con la discrecionalidad y la opacidad de estos procesos.

En el rubro de la redimensión de beneficios se encuentran el incremento de la edad de jubilación de 65 a 70 años, la incorporación del apoyo económico complementario a la pensión del ISSSTE hasta en un 50 % más a los ya jubilados, y en un 100 % más a los próximos por jubilarse.

La ayuda para el pago parcial de guardería y prescolar.

El apoyo integral para la educación y asistencia para dependientes económicos con discapacidad.

La incorporación de la licencia de paternidad y de mecanismos flexibles de separación del SEM por comisión en otras dependencias del gobierno federal, trabajo en organismos internacionales u otras razones.

Este proyecto de reforma también incluye medidas a favor de la igualdad sustantiva entre mujeres y hombres como la paridad en el ingreso al SEM.

Igualmente el proyecto incluye una armonización con el nuevo régimen de responsabilidades de los servidores públicos establecido en la Ley General de la materia, y establece obligaciones de transparencia y rendición de cuentas a los Embajadores y Cónsules Generales, quienes deberán enviar al Senado anualmente y por escrito un informe de actividades.

Sin duda estos cambios largamente esperados por los miembros del SEM son justos y necesarios, y desde las comisiones dictaminadoras nos congratulamos por poder contribuir a su materialización; sin embargo, aún queda una deuda pendiente con los empleados locales que esperamos pronto se pueda saldar.

Quiero concluir reconociendo la disposición de todas las bancadas, de sus coordinadores y de la Mesa Directiva del Senado de la República por el respaldo y la ayuda que nos brindaron para hacer posible que el día de hoy este dictamen está siendo discutido.

De manera particular reconozco a los Senadores Mariana Gómez del Campo, Juan Carlos Romero Hicks, Víctor Hermosillo, Marcela Guerra, Lisbeth Hernández, Miguel Romo, Isidro Pedraza, Luz María Beristain y Gerardo Flores, con quienes construimos este acuerdo plural y a todos quienes suscribieron la iniciativa, más de 60 Senadores y Senadoras, demostrando que con voluntad siempre es posible privilegiar los temas de Estado, los que nos hacen fuertes como nación y de cara el mundo, y este es claramente uno de ellos.

Muchas gracias.