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Intervención del Senador Armando Ríos Piter



Sen. Armando
Ríos Piter


Sin Grupo
Guerrero
Senador Electo por el Principio de Mayoría Relativa
Suplente: Celestino Cesáreo Guzmán

Av Paseo de la Reforma No. 135, Hemiciclo Piso 3 Oficina 17, Col. Tabacalera, Alcaldía Cuauhtémoc, Cd. de México, C. P. 06030.

Tel: 01 (55) 53-45-30-00 Ext. 3272

E-mail: armando.rios@senado.gob.mx

Integración en Comisiones.

Intervencion del día Jueves 27 de abril de 2017


Presentar Reservas

DICTÁMENES DE PRIMERA LECTURA

De las Comisiones Unidas de Justicia, de Gobernación, de Derechos Humanos y de Estudios Legislativos, con Proyecto de Decreto por el que se expide la Ley General en Materia de Desaparición Forzada de Personas, Desaparición Cometida por Particulares y del Sistema Nacional de Búsqueda de Personas, y se reforman y derogan diversas disposiciones del Código Penal Federal y de la Ley General de Salud.

 

Artículos Reservados

El Senador Armando Ríos Piter: Con su permiso, señor Presidente.

Ya han comentado, quienes me han antecedido en el uso de la voz, la trascendencia, la importancia de este dictamen, un dictamen que no solamente ha implicado un año o dos desde que el famoso decálogo del Presidente Peña Nieto nos pusiera como Congreso a discutir y a debatir, sino que desde las horas terribles de la “Guerra Sucia” en México, pues no había encontrado en el Congreso de la Unión un espacio que se pusiera a analizar y, sobre todo, a crear una ley que permitiera tener condiciones institucionales para atender este terrible flagelo.

Yo lo decía hoy en la Comisión de Gobernación, me parece que hay que celebrar que tengamos este dictamen, pero también debo señalar que no puedo quitarme el mal sabor de boca, de que en un tema que me parece realmente importante, y estoy presentando un conjunto de reservas, pero es sobre el que más quiero enfatizar, el que tiene que ver con llamarle a los desaparecidos “personas no localizadas”, no haya querido ceder el gobierno.

Me parece, y todos los que estuvimos atentos a esta discusión, que duró varios meses, que no haber querido ceder en quitar, en eliminar el concepto de “personas no localizadas” podría parecer algún argumento legal, alguna suerte de planteamiento legítimamente jurídico para tratar de darle orden, cauce al proceso, especialmente de buscar aquellas personas desaparecidas, y ese argumento, pues podría entenderse de alguna manera.

Pero, desde mi punto de vista, esa forma de entender uno de los principales fenómenos delictivos, uno de los principales ejemplos del colapso institucional que prevalece en muchas partes de nuestro país es no un asunto de forma, sino es un asunto de un gran trasfondo político, no se quiere reconocer la realidad, se legisla, qué bueno, voté a favor.

Pero me parece que es indispensable que quitemos este concepto de “personas no localizadas” y llamarle a las cosas como son, son personas que están desaparecidas, son personas que tal vez han sido desaparecidas por alguna autoridad municipal que, coludida con criminales, hoy está sepultando a gente en distintas partes del territorio; le estoy dando la vuelta al país en este momento. Estuve en Veracruz, 256 personas en una fosa clandestina, esa fue la noticia con la  que llegué a la capital, en Xalapa.

Después me fui a Coahuila, y cerca, ahí en Torreón la gente me decía, aquí no se habla de esto, pero es una realidad, y es una realidad en Tamaulipas, y es una realidad en Guerrero, y es una realidad en Michoacán, y hoy los desaparecidos tienen que ver con que este país se ha convertido en una enorme fosa clandestina.

De tal manera, amigos y amigas, que quererle llamar a los desaparecidos no localizados o no localizar, si tratar de argumentarlo solamente por un contexto de tipo jurídico, me parece que es rehusar la importante voluntad política que hay que mandarle como señal y como mensaje a tantas personas a tantos hombres y mujeres que hoy tienen familiares que no encuentran, no solamente son 43 de Ayotzinapa, son los cinco que se perdieron allá en Tierra Blanca, Veracruz, o son tantos hombres y mujeres que en distintos foros  llegan, y con lágrimas exhiben la problemática del Estado mexicano.

Yo los exhorto, y aquí están las reservas presentadas, a que quitemos la palabra “no localizado”.

No existe un referente internacional que le llame a los desaparecidos “no localizados”, y será, amigos y amigas como queremos que sea esta ley una muestra de que el terrible problema de inseguridad y de violencia que hoy prevalece en el país tenemos la altura para reconocerlo en su profundidad y en toda la dimensión de lo que significa.

Es cuanto, señor Presidente.