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Intervención del Senador Mario Zamora Gastélum



Sen. Mario
Zamora Gastélum


Grupo Parlamentario del
Partido Revolucionario Institucional
Sinaloa
Senador Electo por el Principio de Primera Minoría
Suplente: Heriberto Manuel Galindo Quiñones

Av Paseo de la Reforma No. 135, Hemiciclo Piso 5 Oficina 14, Col. Tabacalera, Alcaldía Cuauhtémoc, Cd. de México, C. P. 06030.

Tel: 01 (55) 5345 3000 Ext. 3588

E-mail: mario.zamora@senado.gob.mx

Integración en Comisiones.

Intervencion del día Miércoles 10 de abril de 2019


Intervención

 

Efemérides

Relativa al aniversario luctuoso de Emiliano Zapata

 

El Senador Mario Zamora Gastélum: “El que quiera ser águila, que vuele”.

“El que quiera ser gusano, que se arrastre, pero que no grite cuando lo pisen”. Emiliano Zapata Salazar.

Con su permiso, Presidenta.

Hoy es un día muy significativo para la gente del campo, para los campesinos, para los agraristas y para todos quienes compartimos los ideales del General Emiliano Zapata, al conmemorar el Centenario Luctuoso del General Zapata, símbolo del agrarismo, de la lucha por la justicia social, por la tierra y por la libertad.

Para entender a Zapata es necesario conocer sus orígenes, mismo que tienen lugar en Anenecuilco, Morelos, lugar que fue heredero de una gran tradición agrícola.

El “Caudillo del Sur” desde niño vivió en carne propia los problemas agrarios.

Desde su comunidad, por sus venas corría una larga historia de lucha por la justicia de su pueblo, de sus antepasados, de sus orígenes, de su gente.

Los ideales de “Tierra, Justicia y Libertad” son producto de ideales transmitidos de generación en generación por sus antepasados.

Por su ejemplo de trabajo, honradez y temple es que fue electo como Presidente del Consejo de Anenecuilco a sus 30 años de edad.

Defendió con valentía y determinación la posesión y redistribución de las tierras que le pertenecían a sus legítimos propietarios, los agricultores.

Sabía generar consensos sin subordinaciones y acuerdos sin deshonestidad y pacto sin trampas.

La Revolución Mexicana obtuvo el zapatismo su gran contenido social.

A su movimiento se sumaron peones, campesinos, indígenas, jornaleros agrícolas, arrieros, pequeños comerciantes, así como sectores populares y rurales.

A Zapata le moví la sed de justicia, no el hambre del poder; no como a muchos que se alzan en su nombre y dejan en el olvido al campo y a sus campesinos y propietarios rurales.

La única ambición del Movimiento Zapatista era: “la tierra es para quien la trabaja”.

Logró ser reconocido como dirigente estatal del movimiento armado por el respeto que le tenían y porque  era tanto un ciudadano responsable como un guerrero decidido.

Poco a poco fue formando algo más o menos que un ejército, yo diría una familia campesina que había cambiado momentáneamente el arado por el fusil, por la complejidad que los tiempos le marcaban.

La simulación y la mentira eran sus más grandes enemigos, pues no olvidemos que le dijo a Madero: “que al pueblo no se le engaña, y si no se le cumple en sus compromisos, con las mismas armas que lo elevamos, lo vamos a derrocar”.

Creo que ese pensamiento fue y sigue siendo vigente.

El zapatismo se había caracterizado por su sentido de revolución social y la defensa del contenido agrario del Plan de Ayala, mismo que se consolidó con la Promulgación de la Ley Agraria de 1915.

El zapatismo defendió un proyecto en donde el gobierno estuviera al servicio de la gente, en donde la justicia fuera pareja y en donde los gobernantes pudieran ser vigilados con transparencia siempre por el pueblo, en el que las decisiones fueran tomadas por quienes estuvieran mayormente afectados sin ninguna restricción o simulación.

La herencia más importante de Emiliano Zapata fue su ejemplo de lucha por las causas populares, un gobierno del pueblo para el pueblo y con el pueblo no esconde formas de manipulación complicadas, no viste de democracia acciones premeditadas con decisiones establecidas.

La Ley Agraria, planteada por Emiliano Zapata, debe ser analizada para el desarrollo y actualización de la norma que actualmente rige al campo mexicano.

Los Senadores del PRI reconocemos que ya la etapa de repartición de tierras concluyó; sin embargo, es necesario pasar a la siguiente etapa en donde se haga productiva a la tierra, donde se garantice la propiedad y el patrimonio de las familias agraristas, donde se reduzca la brecha, la desigualdad y la pobreza.

Para el grupo parlamentario del PRI y para nuestro partido como institución política, los ideales de justicia social del General Emiliano Zapata siguen vigentes para nosotros, pues no sólo son nuestra base, sino también nuestro origen.

Es su tiempo lo dijo Luis Donaldo Colosio: “la proclama de tierra y libertad es hoy todavía una exigencia de justicia, es condición para la paz, para la estabilidad del país y para la superación de la pobreza como destino”, frase que los Senadores priístas hacemos propia ayer, hoy y siempre.

La vigencia del Movimiento Zapatista es producto de sus logros agrarios, políticos y sociales, la lucha de Zapata persiste por la autenticidad de sus orígenes, por sus raíces populares y la fuerza que la sostiene en la defensa de los pueblos, por sus derechos y su legítima resistencia para exigir lo que es suyo.

Recordar hoy, a 100 años de su muerte, es hacer un homenaje también a aquellos campesinos que murieron por la justicia social, por la tierra de sus antepasados, pero también por aquellos que han sido despojados de sus tierras comunales por la ambición de unos cuantos.

No basta decirse zapatista o ponerlo como símbolo de un gobierno, se trata de asumirlo como condición de vida y traducir sus ideales en los actos del Estado, eso es ser zapatista, eso es ser un gobierno zapatista.

Y cito un twitter que puso hoy mi compañera Claudia Anaya: “hay personas que con sus acciones te enseñan el verdadero sentido de la palabra dignidad”.

“Don Emiliano Zapata, vales más que mil discursos”.

¡Que viva zapata!

¡Que viva la gente del campo!

¡Y que viva México!

(Aplausos)

La Presidenta Senadora Mónica Fernández Balboa: Gracias, Senador Zamora.