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Intervención de la Senadora Verónica Delgadillo García

Intervencion del día Martes 10 de septiembre de 2019


Intervención

Homenaje al artista Francisco Toledo

La Senadora Verónica Delgadillo García: Con el permiso de la Presidenta.

Señoras y señores, compañeras y compañeros.

México y el mundo está de luto, estamos de luto por el fallecimiento del artista Francisco Toledo, pero también porque con él se apagó la luz de un hombre íntegro, de un hombre que amó a su estado, su país, que amó al arte y a la misma humanidad. Solo así se puede entender su estilo sencillo, su desbordada generosidad, su humildad y, sin duda, todas sus casas. Solo así se explica que haya hecho de su casa un museo, regalándolo a artistas y al mismo pueblo.

Su defensa férrea por el maíz, el medio ambiente, por la cultura de Oaxaca y de esta nuestra tierra, es imposible no recordar que, ante una comparativa con Diego Rivera o Alfaro Siqueiros, su respuesta fue que no era posible, porque a ellos les tocó un país que se estaba construyendo, y a él un país que se estaba destruyendo.

Por eso también decía que él hacía lo que podía, a sabiendas de esta titánica tarea de mantener a pie a México, no se podría hacer solo con él, pero que, sin él, él sería poco más que imposible, esa tarea sería más que imposible. Por eso muy probablemente decía que mientras estaba aquí ayudaba y buscaba el bien.

Aun así el maestro Toledo hizo mucho más de lo que él podía, era artista plástico y gráfico autodidacta, activista de izquierda, luchador social, ambientalista y filántropo; porque no hay que olvidar que ante la ausencia del Estado, ante la ausencia de las autoridades y la clase política fue él quien asumió la responsabilidad de promover la cultura y creó instituciones artísticas como el Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca, la Casa de la Cultura de Juchitán, el Instituto de Artes Gráficas del mismo Oaxaca.

No quiero dejar de mencionar que una de las grandes aportaciones de Toledo es la permanente celebración de la naturaleza y la fauna mexicana, por eso cada vez que recordamos al maestro Toledo celebramos también la multi diversidad que hay en nuestra tierra, recordando que es un motivo para sentirnos de orgullo. 

Él es un ejercicio de celebración de vida y su obra plástica quedará para siempre como un recordatorio permanente para que cuidemos, por supuesto, nuestros recursos naturales y encontremos una nueva forma de relacionarnos con la vida, con la naturaleza y con nosotros mismos.

Francisco Toledo también es la expresión más auténtica de la rebeldía indígena, porque ante un mundo que quiere de los pueblos el silencio, él apostó por su expresión global, por su manifestación permanente y así pudimos nosotros y el mundo corroborar hasta qué punto la belleza de los pueblos originarios estaba siendo condenada a un profundo olvido.

Por eso recordamos siempre al maestro Toledo, como un hombre inalcanzable e incansable, un mexicano con todas sus letras, “chingón”, una persona fuera de serie que brilló en cada uno de sus pasos.

El 5 de septiembre, hace tan solo cinco días falleció en su querida Oaxaca y hay que decirlo también, nos hará falta su luz y su humildad, pero su legado seguirá intacto guiándonos a todas y a todos en este país.

Quiero concluir trayendo a la memoria una imagen del maestro Toledo: corriendo por las calles de Oaxaca con un papalote en la mano y descalzo. Decía el maestro que, en el sur, cuando llega el día de los muertos se vuelan papalotes, porque se cree que las almas bajan por el hilo del papalote hasta llegar a la tierra para comer las ofrendas. Luego, al terminar la fiesta vuelven a volar.

Maestro Toledo, me quito los zapatos, usted no murió, salió a volar y en Oaxaca y en México habrá cientos de papalotes volando siempre con su rostro.

Es cuanto.

(Aplausos)

La Presidenta Senadora Mónica Fernández Balboa: Gracias, Senadora Delgadillo.