+  -   
Transparencia Parlamentaria Transparencia Parlamentaria
Iniciativas, Minutas, Instrumentos internacionales y proposiciones
Asistencias / Votaciones
Senadores
Comisiones
Gaceta del Senado Gaceta del Senado
Gaceta de la comisión Permanente Gaceta de la Comisión Permanente
Gaceta del Senado Orden del Día
Versión Estenográfica Versión Estenográfica
Diario de los Debates Diario de los Debates
Comisión Permanente Comisión Permanente
Documentos de Apoyo Parlamentario Documentos de Apoyo Parlamentario
Marco Jurídico Marco Jurídico
Consultoría Jurídica Legislativa Consultoría Jurídica Legislativa
Consultoría Jurídica Legislativa Seguimiento a Reformas Constitucionales
Sinopsis Legislativa Sinopsis Legislativa
Sesión al minuto Sesión al minuto
Tratados Internacionales aprobados Tratados Internacionales aprobadas
Legislación aprobada Legislación aprobada
Respuestas a Proposiciones aprobados Respuestas a Proposiciones aprobados
Portal de Accesso
Organización Organización
Recursos Humanos Recursos Humanos
Recursos Materiales Recursos Materiales
Recursos Financieros Recursos Financieros
Información Relevante Información Relevante
Estado de Situación Financiera Estado de Situación Financiera
Código de Ética y Conducta Código de Ética y Conducta
Transmisión en vivo Transmisión en vivo
Licitaciones Públicas Licitaciones Públicas
Transparencia y Rendición de Cuentas Sede Actual Transparencia y Rendición de Cuentas Sede Actual
Código de Ética y Conducta Contratos Relevantes
Portal de Accesso

Intervención de la Senadora Martha Lucía Micher Camarena



Sen. Martha Lucía
Micher Camarena


Movimiento Regeneración Nacional
Guanajuato
Senadora Electa por el Principio de Primera Minoría
Suplente: Rosmilda Salinas Castilla

Av Paseo de la Reforma No. 135, Hemiciclo Piso 4 Oficina 24, Col. Tabacalera, Alcaldía Cuauhtémoc, Cd. de México, C. P. 06030.

Tel: 01 (55) 5345 3000 Ext. 3922

E-mail: malu.micher@senado.gob.mx

Integración en Comisiones.

Intervencion del día Martes 23 de abril de 2019


Fundamentar el Dictamen

Dictámenes a Discusión y Votación

De las Comisiones Unidas de Trabajo y Previsión Social, de Para la Igualdad de Género y de Estudios Legislativos, Primera, el que contiene proyecto de decreto por el que se reforman, adicionan y derogan diversas disposiciones de la Ley Federal del Trabajo y de la Ley del Seguro Social, en materia de las personas TRABAJADORAS del HOGAR.

La Senadora Martha Lucía Micher Camarena: Buenas tardes a todas, a todos.

Saludo desde aquí con mucho gusto a las compañeras representantes del Sinactraho, del Sindicato Nacional de Trabajadoras del Hogar, a quienes tenemos que darle un gran aplauso y un gran reconocimiento.

(Aplausos)

Gracias, Marcelina, por tu liderazgo y a todo tu equipo.

Quiero dedicar esta intervención a Blanca, a Lala, a Ide, a Licha, a Carmelita, quienes gracias a ellas yo he pido salir a trabajar fuera del hogar porque alguien cuidó mi casa, cuidó a mis hijos, preparó la comida o las cosas que yo llevé se administraron, se pusieron en su lugar, y gracias a ellas, y en muchos casos a ellos, podemos estar aquí la mayoría de todas y todos nosotros.

Desde hace años, compañeras y compañeros, el tema del trabajo doméstico de ha ampliado para abarcar no sólo las tareas domésticas de limpieza, de preparación de alimentos o de trabajos diversos en los hogares, sino para incluir el trabajo de cuidados de niñas, niños, adolescentes, personas de la tercera edad, persona enfermas o discapacidades temporales o permanentes.

En México, como lo ha mencionado el Senador Napoleón Gómez Urrutia, 2.3 millones de personas se dedican al trabajo del hogar, y nueve de cada diez son mujeres, según datos del Inegi, y entre éstas 85.8 de las trabajadoras realizan tareas de limpieza en hogares particulares, 8.2 son cuidadoras de personas; 5 % son lavanderas y planchadoras en casas particulares.

Sabemos que también hay hombres que realizan labores remunerados en el espacio doméstico y lo hacen preponderantemente: choferes, jardineros o plomeros, o mayordomos, para citar sólo algunos ejemplos, mientras que el 95 de cada 100 personas están dedicadas a los quehaceres de limpieza, preparación de alimentos y cuidado de niñas, niños o personas mayores, y estas son mujeres.

De acuerdo a la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, los hombres que se dedican al trabajo del hogar remunerado gozan de mejores condiciones laborales que sus contrapartes mujeres. Por ejemplo, tres de cada diez, hombres trabajadores del hogar, percibe hasta dos salarios mínimos, entre las mujeres la proporción aumenta a cuatro de cada diez, y mientras que 83.2 de los hombres en esta ocupación no tiene acceso a servicios de salud, la proporción entre las mujeres aumenta a 98 %.

De cada diez mujeres ocupadas en el trabajo doméstico remunerado, seis cumplen jornadas menores de 40 horas a la semana. En tanto, que siete de cada diez hombres en estas ocupaciones labora 40 horas o más a la semana.

El promedio de escolaridad de la población ocupada de México son quince y más años que equivale a diez años de escolaridad.

Para los hombres trabajadores del hogar el promedio disminuye a ocho, para las mujeres del mismo oficio a siete.

Respecto a las condiciones laborales las cifras demuestran que el 96 % de las casi 20 millones de trabajadoras del hogar tienen que emplearse sin contrato laboral, sólo el 2.4 % de las trabajadoras del hogar en México tienen acceso a un servicio médico como prestación laboral. Por eso el resto desconoce lo que es el aguinaldo, el acceso a guarderías, medicinas gratuitas, pensiones. Al contrario, se han convertido en expertas en extender su salario, en no utilizar el transporte público para no gastar más y en negociar de palabra con sus patronas o sus patrones.

A lo anterior, se suma la discriminación y la violencia que enfrentan por el simple hecho de ser mujeres, puesto que de cada siete han sufrido maltrato verbal; y una de cada siete maltrato físico en su lugar de trabajo.

No hablemos de las violaciones que se han cometido en su contra por parte de sus empleadores, de sus patrones, de los hijos de los empleadores y por ello se han convertido en un grupo en alto nivel de vulnerabilidad.

Compañeras y compañeros:

Pienso que todas las mujeres aquí presentes entendemos perfectamente la importancia de garantizar los derechos de las personas trabajadoras empleadas del hogar.

Muchas de nosotras, como lo he  mencionado anteriormente, no podríamos desarrollar nuestras actividades si no contábamos con alguien, con esa mujer que se encargó de poner en su lugar un desayuno, de transformar el alimento o de ayudarnos a salir planchadas, lavadas para poder llegar a trabajar aquí.

Por ello, las condiciones de las personas trabajadoras lamentablemente son terribles en nuestro país, carecen de los derechos básicos como trabajadoras. La mayoría sin contrato, sin acceso a servicios de salud.

Y lo peor, muchas patronas cuando se ha cometido algún error de quemar alguna ropa, o de blanquear o utilizar un cloro que ha manchado alguna ropa se lo cobran, se lo disminuyen, se atreven cometer esa arbitrariedad y se lo disminuyen de su precario sueldo, que, además, ni siquiera está asegurado para el fin de semana.

No es un trabajo asegurado, es un trabajo altamente temporal, y está al contentillo de quien la emplea. Y si le gustó a la mujer cómo le plancharon la camisa a su esposo o a ella su vestido, o lo que haya sido para la familia, si no le gusta la frase es “y si no te gusta, te vas”.

Qué lamentable que en esta sociedad siga discriminándose de esa manera a las y a los empleados del hogar.

Compañeras y compañeros:

Un gran problema que enfrentamos para la valorización social del trabajo son el estereotipo y los prejuicios existentes en relación a estas actividades que se consideran casi naturales.

No, compañeras y compañeros, las mujeres no traemos en la sangre el gusto de lavar y planchar, o de cambiar un pañal a las tres de la mañana de un bebé cuando no hemos dormido absolutamente nada.

Nada es natural, no va consustanciado a las mujeres, es un tema que tiene que ver con el patriarcado, con esta cultura machista y con una cultura que les ha dado un privilegio a los hombres y los ha caracterizado como personas que no pueden lavar y planchar.

Sin embargo, como ha caído y recaído tanto en las mujeres esta responsabilidad, tenemos que cambiar, cambiar el trato que tenemos y que le estamos dando a estas mujeres.

Por ello, compañeras, encontramos que el hecho de que estas actividades se desarrollen en el espacio privado y no en lugares tradicionales de trabajo, como oficinas o empresas, esto contribuye a que el trabajo doméstico no sea considerado tan social o tan importante culturalmente hablando.

Esta iniciativa es fundamental para garantizar a los trabajadores, de las empleadas domésticas, de las empleadas del hogar, perdón, y contribuir a eliminar la discriminación en su contra, que conlleva a hechos terribles que las trabajadoras no coman los mismos alimentos como lo hace la familia, o bien hecho de violencia como el acoso sexual, o que duerman en lugares absolutamente insanos, cerca de los animales o que estén trabajando en condiciones de absoluta insalubridad.

Por eso, compañeras, estos hechos no pueden seguir ocurriendo.

Gracias.

Después de muchos años tengo que decirle gracias a la izquierda progresista de este país.

Gracias a Morena.

Gracias a quienes votaron para que tengamos esta mayoría en este momento. Y gracias también a las y los Senadores que han contribuido por fin.

Déjenme decirles que yo presente esta iniciativa desde 2003, me la rechazaron; 2004, me la rechazaron; 2005, me la rechazaron; 2012, me la rechazaron; 2019, es aprobada y esperemos que por unanimidad en este Senado de la República.

(Aplausos)

Así es que, por ello, la aprobación, como lo dijo nuestro Senador Napoleón Gómez Urrutia, es un acto de justicia, no es otra cosa, vamos a terminar de reconocer el derecho a tener derechos de todas las mujeres empleadas del hogar, y gracias a todas por este trabajo.

Agradezco a Xóchitl Gálvez, a la Senadora que estuvo duro y dale, y duro y dale para llevar a cabo todos los trabajos junto con la Senadora Patricia Mercado.

Entre feministas también nos llamamos, así, nos decimos: “La Mercado”, “La Patricia”, así nos hablamos entre nosotras, no es despectivo.

Gracias Paty.

Gracias Xóchitl.

Gracias a todas y a todos los Senadores y Senadoras.

Gracias porque pertenecer en este momento a esta mayoría, a este momento histórico al que hemos aspirado tantos años, yo tengo que agradecerle a la historia y a ustedes, mujeres, por ponernos en nuestro lugar todos los días y por dejarnos tener esta conciencia que hoy se hace realidad en nuestra ley.

Muchas gracias.

(Aplausos)

El Presidente Senador Martí Batres Guadarrama: Muchas gracias, Senadora Malú Micher.