+  -   
Transparencia Parlamentaria Transparencia Parlamentaria
Iniciativas, Minutas, Instrumentos internacionales y proposiciones
Asistencias / Votaciones
Senadores
Comisiones
Gaceta del Senado Gaceta del Senado
Gaceta de la comisión Permanente Gaceta de la Comisión Permanente
Gaceta del Senado Orden del Día
Versión Estenográfica Versión Estenográfica
Diario de los Debates Diario de los Debates
Comisión Permanente Comisión Permanente
Documentos de Apoyo Parlamentario Documentos de Apoyo Parlamentario
Marco Jurídico Marco Jurídico
Consultoría Jurídica Legislativa Consultoría Jurídica Legislativa
Consultoría Jurídica Legislativa Seguimiento a Reformas Constitucionales
Sinopsis Legislativa Sinopsis Legislativa
Sesión al minuto Sesión al minuto
Tratados Internacionales aprobados Tratados Internacionales aprobadas
Legislación aprobada Legislación aprobada
Respuestas a Proposiciones aprobados Respuestas a Proposiciones aprobados
Portal de Accesso
Organización Organización
Recursos Humanos Recursos Humanos
Recursos Materiales Recursos Materiales
Recursos Financieros Recursos Financieros
Información Relevante Información Relevante
Estado de Situación Financiera Estado de Situación Financiera
Código de Ética y Conducta Código de Ética y Conducta
Transmisión en vivo Transmisión en vivo
Licitaciones Públicas Licitaciones Públicas
Transparencia y Rendición de Cuentas Sede Actual Transparencia y Rendición de Cuentas Sede Actual
Código de Ética y Conducta Contratos Relevantes
Portal de Accesso

Intervención de la Senadora Martha Lucía Micher Camarena



Sen. Martha Lucía
Micher Camarena


Movimiento Regeneración Nacional
Guanajuato
Senadora Electa por el Principio de Primera Minoría
Suplente: Rosmilda Salinas Castilla

Av Paseo de la Reforma No. 135, Hemiciclo Piso 4 Oficina 24, Col. Tabacalera, Alcaldía Cuauhtémoc, Cd. de México, C. P. 06030.

Tel: 01 (55) 5345 3000 Ext. 3922

E-mail: malu.micher@senado.gob.mx

Integración en Comisiones.

Intervencion del día Martes 16 de octubre de 2018


Intervención

Sesión solemne en conmemoración del 65 aniversario del Derecho al Voto de las Mujeres en México

La Senadora Martha Lucía Micher Camarena: Buenos días.

Bienvenidas todas ustedes.

Margarita, bienvenida.

Quiero agradecer el privilegio del que he sido objeto al ser invitada a formar parte el día de hoy de la Mesa Directiva y presidir esta sesión solemne, para mí ha sido una sorpresa y un honor.

Gracias a todas, a todos por estar el día de hoy aquí.

¿Qué sería de México si a la mujer se le concedieran facultades y nos gobernaran?

Indudablemente sería un desastre porque la mujer puede ser más criminal que un hombre. La mujer cuando toma una rutina o un capricho no le entran las palabras aunque se le hinque de rodillas; la mayor parte de grandes dramas han sido ocasionadas por la mujer, ya sea la de clase media o la de la alta, todas son de instintos casi iguales, siempre criminosas, falsas, en fin, un desastre.

La mujer está en este mundo para el hogar del hombre, mas no para políticas, ni inmiscuirla en asuntos de los hombres.

Es lógico que los Diputados les decimos: “esto que han tanto discutido sobre el voto de la mujer es una locura y muy borrica la mujer es para su hogar y no para meterse en asuntos de hombres”.

Lo que acabo de leer, que traigo a la memoria en cada conmemoración desde hace quince años en estos recintos, es un párrafo de las tantas cartas que se recibieron en la Presidencia de la República, pues ya desde 1937 en respuesta a la movilización de las Mujeres en la lucha por el derecho al voto se habría presentado ante el Senado la iniciativa de reforma de la Constitución.

¿Cuántos acontecimientos han sucedido?

El Congreso Constituyente al proclamarse la Constitución de 1857 ya advertía en los liberales “que los derechos del hombre se olvidaban de los derechos más importantes, de los derechos sociales de las mujeres”.

Y recomendaban los constitucionalistas que se le concedieran iguales prerrogativas, iguales derechos al hombre porque antes de pensar en la organización de los poderes había, era menester atender el buen orden de la familia, base auténtica y verdadera de toda organización social.

Qué gran atrevimiento aquel, considerarnos iguales, pares, equivalentes, pero lamentablemente eso se quedó en una simple consideración.

Y más todavía, en la Constitución del 17 se avanzó y se quiso trabajar sobre los derechos de las mujeres, pero el pacto político patriarcal entre los hombres excluyó a las mujeres.

También la exigencia del voto en 1821 con las mujeres zacatecas, o en 1887 con la periodista Laureana Wright, quien plantearía desde la primera revista feminista mexicana “Las Violetas del Anáhuac”, el derecho al voto.

O “Las Hijas de Cuauhtémoc”, del club femenil antirreeleccionista de 1910.

Y en ese año, Dolores Jiménez y Muro funda Regeneración y Concordia, organización Pro Derechos de la Mujer.

Y seguimos con la historia, en 1916 el primer congreso feminista, en Yucatán, organizado por Consuelo Zavala, Dominga Canto, Adolfina Valencia de Ávila, María Luisa Flora, Beatriz Peniche, Amalia Gómez, Piedad Carrillo Gil y Isolina Pérez Castillo, Elena Osorio, Fidelia González, Candelaria Villanueva, Lucrecia y Adriana Vadillo, Rufina Magaña y Consuelo Andrade, qué atrevidas a organizar un Congreso Feminista en 1917.

Y también en 17, Hermila Galindo, lanza su candidatura para Diputada por el Distrito Electoral de la Ciudad de México, aun cuando la Constitución del 17 no negó la ciudadanía a las mujeres y, en consecuencia, el derecho a votar y ser votadas, tampoco se otorgó el voto expresamente.

En 1922 las yucatecas consiguieron el derecho al voto y en los siguientes cinco años lo hicieron las potosinas y las chiapanecas.

El 18 de noviembre de 1923, cómo vamos a olvidar a Elvia Carrillo Puerto, resulta ser la primera mexicana electa a Diputada al Congreso Local por el V Distrito.

Sin embargo, después de desempeñar su cargo por dos años, renunció debido a las amenazas de muerte que recibió.

En 19 surgieron nuevas asociaciones, el Frente Único Proderechos de las Mujeres, como Tinísima; Frida Kahlo, Benita Galeana, que desde 1935, junto con Adelina Zendejas, ayudaron a la defensa de las trabajadoras más pobres y pelearon por el derecho al descanso materno.

En 37 el General Presidente Lázaro Cárdenas, envió la iniciativa para modificar el artículo 34, pero el 10 de diciembre se emite un dictamen y se decide posponer el debate  hasta pasada la Asamblea Constituyente del PNR.

En 46 en la Cámara de Diputados se aprobó la iniciativa por el Presidente Alemán, en la que se adicionó al artículo 115 constitucional, que entró en vigor en febrero del siguiente año, donde se establecía: “Que las elecciones municipales participarían las mujeres en igualdad de condiciones que los hombres, con el derecho a votar y a ser electas”.

Pero en 1947 fue cuando finalmente a partir de la Reforma las mujeres comenzaron a ocupar cargos en la elección de ayuntamientos.

Fue hasta el 17 de octubre de 1953, hace exactamente 65 años, que se publica en el Diario Oficial el nuevo texto del artículo 34 constitucional.  Entre comillas, “Son ciudadanos de la República los varones y las mujeres que teniendo la calidad de mexicanos reúnen además los siguientes requisitos: Haber cumplido 18 años, siendo casados o 21 si  no lo son y tener un modo honesto de vivir”.

En las elecciones del 3 de julio del 55, las mujeres acuden a emitir su voto a las urnas para elegir diputaciones federales, finalmente.

65 años, amigas, amigos, compañeras queridas, son una vida; pero son pocos comparados con el largo camino que las mujeres mexicanas hemos recorrido hasta hacer efectivo nuestro derecho al voto.

Las mujeres mexicanas, todas sin excepción, hemos escrito también la historia de este país y hoy es claro que sin nosotras no hay pasado, no hay presente y no hay futuro.

Tenemos que seguir alzando la voz para insistir que en México ser mujer, ser niña, ser adulta, ser vieja, ser joven, ser trabajadora, madre, jefa de hogar, divorciada, soltera, adulta, indígena, lesbiana, afrodescendiente, pobre, en reclusión, migrante, discapacitada, analfabeta o sin estudios concluidos, ha sido suficiente para recibir un trato desigual y discriminatorio, incluso ha sido pretexto para dañarnos, violarnos, desaparecernos y asesinarnos.

A 65 años de la ampliación de los derechos de las mujeres, todavía se normaliza, se legitima y se utiliza la única diferencia entre mujeres y hombres, que es la diferencia sexual como herramienta y argumento para discriminar, para invisibilizar a las mujeres de los espacios públicos, de los puestos de elección popular, ignorando que la verdadera democracia debe favorecer el trato igualitario y las mismas oportunidades entre mujeres y hombres.

Pero no nos hemos quedado aquí lamentándonos, denunciando. Hemos denunciado siempre la desigualdad, siempre la discriminación y siempre la falta del mismo trato.

Por eso, la plena ciudadanía que hemos querido alcanzar se define como el desarrollo de la capacidad de autodeterminación, de expresión y de representación de intereses y demandas. Es decir, el pleno ejercicio de los derechos  políticos, individuales y colectivos.

Que quede claro, no hay patria sin nosotras, no hay democracia, ni desarrollo sin nosotras.

Todas las personas tenemos derecho a la libertad, a la dignidad y sólo se puede nacer y vivir así con la paz, con la educación, con un medio ambiente sano, con la justicia social con equidad y con el goce y disfrute de las mismas oportunidades.

A 65 años hemos dejado atrás las cuotas, avanzando en el paritarismo, sí.

Ahora somos las paritaristas en un país democrático, que después de años y años de lucha, de fraudes, de trampas, renace la esperanza de millones de mexicanas y mexicanos para construir la patria feminista en la Cuarta Transformación con y desde las mujeres.

Sí, todas las mujeres tenemos que construir una patria feminista para todas nosotras.

No ha sido fácil, hemos llegado aquí a base de sentenciazos, que gracias a la Suprema Corte de  Justicia, obligó a los partidos a las reformas o a las reformas constitucionales como la del artículo 41.

También gracias al Tribunal Electoral, que ha equilibrado la presencia de mujeres y hombres.

Por eso el ejercicio de las mujeres al voto ha sido contundente en las pasadas elecciones, porque hemos demostrado que no se trata de ser esposa del, hermana de, sino mujer con capacidades para abrir brecha.

Y estamos listas para demostrar que presencia de mujer sí garantiza conciencia de género.

Compañeras, compañeros:

Vamos inspiradas en las tres autonomías, encarrilemos nuestros esfuerzos  a la autonomía física, a la autonomía económica y a la autonomía en la toma de decisiones de nosotras.

Vamos y exigimos paridad en todos los espacios de poder y por eso se presentará una más de las iniciativas para integrar la paridad en todos los organismos en los tres niveles de poder, incluso en los organismos autónomos.

Compañeras y compañeros:

Hemos logrado todo esto, pero gracias al único movimiento más pacífico en este mundo, el movimiento feminista. Uno de los movimientos que se han transformado en una fuerza progresista, transformadora, pacífica, con la que hemos logrado avanzar ahora.

Yo me sumo a las palabras de las sufragistas europeas y latinoamericanas para animar a sus movimientos, a Liz Pool, Mod Wats, Maggie Miller, les decían a sus mujeres: “No dejes de luchar, no dejes de soñar”.

No dejaremos de luchar, no dejaremos de soñar, ni tampoco de seguir luchando codo a codo para que nadie, ninguna mujer, ninguna  niña quede atrás.

Compañeras, compañeros:

Les invitamos a los hombres a modificar su discurso.

No sean nuestros aliados por tener hijas, hermanas, esposas; sean nuestros aliados porque son nuestros derechos, los que queremos que ustedes defiendan.

Así estaremos coco a codo con todas y todos ustedes.

Aquí estaremos seguramente conmemorando otros 65 años más, porque nos merecemos esta patria que tanto hemos defendido, esta patria feminista y esta patria que no dejará de luchar por todos los derechos para todas las personas.

Por nuestro derecho a tener derecho, vida, vida libre a las mariposas.

Muchas gracias.