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Intervención del Senador Emilio Álvarez Icaza Longoria



Sen. Emilio
Álvarez Icaza Longoria


Sin Grupo
Ciudad de México
Senador Electo por el Principio de Primera Minoría
Suplente: Rogelio Alberto Gómez Hermosillo Marín

Av Paseo de la Reforma No. 135, Hemiciclo Piso 5 Oficina 16, Col. Tabacalera, Alcaldía Cuauhtémoc, Cd. de México, C. P. 06030.

Tel: 01 (55) 5345 3000 Ext. 5210

E-mail: emilio.alvarezicazal@senado.gob.mx

Integración en Comisiones.

Intervencion del día Miércoles 19 de junio de 2019


Posicionamiento Gpo. Parlamentario

 

Dictámenes a Discusión y Votación

De las Comisiones Unidas de Relaciones Exteriores; de Puntos Constitucionales; de Economía; y de Relaciones Exteriores América del Norte, con opinión de la Comisión de Hacienda y Crédito Público, el que contiene proyecto de decreto que aprueba el Protocolo por el que se sustituye el Tratado de Libre Comercio de América del Norte por el Tratado entre los Estados Unidos Mexicanos, Estados Unidos de América y Canadá, hecho en Buenos Aires, el 30 de noviembre de 2018, así como los seis acuerdos paralelos entre el Gobierno de los Estados Unidos Mexicanos y el Gobierno de los Estados Unidos de América.

 

El Senador Emilio Álvarez Icaza Longoria: Gracias, Presidente.

Muy buenos días, tardes, muy buenas tardes a todos ustedes.

Hace 25 años nos dijeron que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte era la panacea, que saldríamos de la pobreza y que habría un boom del empleo y por fin México entraría al mundo del desarrollo.

El alzamiento indígena zapatista del 1º de enero de 1994 ya presagiaba que esas promesas no se cumplirían, en realidad lo que sucedió es que México se volvió uno de los casos paradigmáticos de crecimiento económico, de globalización económica y de apertura comercial, simultáneamente con pobreza, desigualdad y exclusión.

México es un país rico, lleno de gente pobre, este sigue siendo el país donde aumentan los millonarios con grandes fortunas, muchas de ellas fortunas mal habidas y al mismo tiempo la pobreza se reproduce.

El desarrollo no llegó a más de la mitad de la población, de hecho hay que decirlo, esa realidad fue un importante elemento para los resultados del 1º de julio pasado, cuando la mayoría optó por un mensaje de cambio a lo que hemos vivido, probablemente ya en décadas.

También hemos de decir que la falta de oportunidades, la pobreza y la desigualdad sigue siendo la realidad para millones de hombres y mujeres que por más que trabajan no les alcanza para darles lo básico a sus hijos e hijas.

Díganme ustedes, ¿de qué sirve a los pobres de México tener productos de todo el mundo, sino los pueden comprar?

Este modelo se ha denominado crecimiento con desigualdad, trabajo como resultado que la riqueza se concentrara en pocas manos de manera escandalosa, en un agravio a los que carecen de lo indispensable.

En México, el 1 % de la población, cerca de 1.2 millones de personas ganan lo mismo que ganan más de 72 millones de personas, el 1% gana casi lo que el 60 % de la población.

Adicionalmente no puedo dejar de señalar que se ha impulsado un modelo económico “depredador” con el medio ambiente. Muestra de ello son las minas a cielo abierto o de otra naturaleza y de enorme cantidad de concesiones de distinto tipo en materia minera, que ocupan ya hasta una cuarta parte del territorio nacional; las concesiones otorgadas otorgan ya esa extensión en nuestro  país y eso en ocasiones se ha convertido en un foco de conflicto con los pueblos indígenas y en materia ambiental, gran parte de esas empresas vienen de Canadá justo por el TLC.

La verdad de las cosas es que se está presentando un despojo y un ataque a diversos pueblos indígenas del país, a esto hay que sumarle los megaproyectos que amenazan fuertemente a las comunidades sin respetar su derecho a la consulta y otros derechos.

Ahora tenemos frente a nosotros un nuevo TLC, el TLC 2.0, que si bien tiene un nombre distinto, en esencia responde al mismo modelo. De hecho, es una versión reforzada del anterior con más proteccionismo de parte de Estados Unidos.

Este tratado es la nueva versión de ese modelo, es una versión más proteccionista que no solo no atenderá nuestras desigualdades, sino que probablemente y lo más seguro es que las profundizará.

El T-MEC es un tratado que está diseñado para reproducir nuestras desigualdades y desequilibrios, el problema justo es que este tratado obedece a un modelo estructural profundamente depredador; depredador con la gente y con el medio ambiente. Es un modelo fallido y así hay que decirlo, es un modelo que genera más marginación y desigualdad.

En efecto, es innegable que sí hay más actividad económica, más comercio, más riqueza, pero simultáneamente hay gente, y hay más gente pobre y excluida.

México ha construido ya una economía que en parte está fuertemente interconectada con los vecinos del norte. Sin embargo, la pregunta es: ¿es este modelo el que se requiere para el bienestar de las personas? ¿Es este modelo el que nos sacará de nuestras desigualdades o las va a reproducir?

Compañeros y compañeras, ese es justo el tema. Permítanme decirlo con mucha claridad. El problema es el modelo y el T-MEC reproduce ese modelo. La división de los países en norte y sur ya no es suficiente para entender lo que sucede, hoy tenemos un norte galopante en el sur y tenemos un sur lacerante, y cada vez mayor en el norte.

México y Brasil son ejemplos de los primeros, Estados Unidos y la Unión Europea son ejemplos de los segundos. En nuestro país hay núcleos, hay enclaves, ahí está Guanajuato. Guanajuato tiene ritmos de crecimiento del 7 %, conectados de manera global; las armadoras ya…, pero casi la mitad de su población está en pobreza. Es justo la consecuencia de este modelo.

El problema, lo digo, es el modelo, el concepto de globalización salvaje que deshumaniza y depreda mares, valles y montes. En realidad es un modelo depredador de todo lo que se le ponga enfrente.

El problema del T-MEC es que es una nueva apuesta a ese modelo neoliberal que en la narrativa tanto se combate. Se ha declarado ya extinto, pero se reproduce con este tratado y hay que así decirlo.

Necesitamos otro modelo de globalización, se requiere un modelo distinto de comercio, uno donde las personas sean consideradas. Necesitamos un modelo de desarrollo en el que podamos garantizar a todas y a todos, una condición de vida, no de explotación y marginación, para grandes sectores de la población.

La forma en que se negoció este tratado es en sí una descripción de este modelo al que me refiero. Ignoró en la negociación a los trabajadores, ignoró a campesinos, ignoró a agricultores y por supuesto no se incluyeron ni grupos ambientalistas ni defensores de derechos humanos.

¿Quiénes sí estuvieron? Empresarios, grandes sectores transnacionales e incluso representantes gubernamentales de ambos gobiernos.

Y me parece fundamental, compañeros, que podamos decirlo con claridad, hay dos particularidades que quiero subrayar: lo que se refiere a energía y lo que se conoce como otros acuerdos con países de no mercado.

Sobre el tema de energía, Víctor Rodríguez Padilla, especialista y una de las voces más autorizadas en la materia, escribió: “Algunos sectores sociales impulsan la firma del T-MEC como si fuera la cura de la dolorosa y dolorida relación bilateral, algo imprescindible para el crecimiento económico del país”. No lo es.

Se les olvida que Donald Trump lo impuso a nuestro país, que impuso una renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte con una lógica avasalladora, acompañada de amenazas, chantajes y agresiones, tal como lo ha hecho, para imponer un acuerdo migratorio indigno hace unos días.

También se les olvida que los negociadores mexicanos fueron funcionarios de la pasada administración, colaboracionistas que hicieron suya la agenda que impuso la Casa Blanca y cedieron casi todo en su vena neocolonial y su pasión por el libre comercio.

El equipo de transición del Presidente electo, hoy Presidente en funciones, revisó el acuerdo negociado y propuso algunas modificaciones que fueron aceptadas rápidamente porque no cambiaba en lo estructural.

Lo grave y peligroso en materia de energía siguen siendo los capítulos 13, 14, 22 y 28, referentes a la contratación pública, inversión, empresas de propiedad de Estado y prácticas regulatorias.

Rodríguez Padilla añadió: “El T-MEC refuerza el andamiaje jurídico de la apertura, la liberalización y privatización del sector energético de nuestro país. El gobierno, las empresas y el capital financiero de los Estados Unidos ya no ven a México como un suministrador seguro y confiable de petróleo, la visión que privó durante años, sino como un importador cautivo de energía y una gran oportunidad de negocio”.

Y en ese esquema no cabe la construcción de refinerías y complejos petroquímicos ni el fortalecimiento de Pemex o de la Compañía Federal de Electricidad. La intención de fondo de la Casa Blanca es que el sector energético mexicano se organice y regule lo más parecido a Estados Unidos, para controlarlo a su voluntad.

El tratado, dice Rodríguez Padilla, es un instrumento al servicio de los intereses de la industria energética del país vecino y no en balde Trump amenaza con imponer tarifas si no se ratifica.

Sobre la eventualidad de firmar un Tratado con un país de economía de no mercado, el capítulo 32, apartado 10, dice muy claramente: “Que se puede romper el T-MEC si México firma con otro país”, y tiene que someter a consideración de los otros países, de Canadá y Estados Unidos, si están de acuerdo o no, so pena de que se rompa el T-MEC.

Ahora, en ese apartado...

El Presidente Senador Martí Batres Guadarrama: Senador.

Concluya, por favor.

El Senador Emilio Álvarez Icaza Longoria: Termino, Presidente.

Para el T-MEC también es un país de no mercado el que ninguna parte ha firmado con un acuerdo de libre comercio. Si México ve una ventana de oportunidad en algún país, China, Vietnam u otro, ahora tenemos que preguntarle a Canadá y a Estados Unidos, y si no están de acuerdo la respuesta puede ser, romper el T-MEC.

En mi opinión, eso es un hecho que atenta gravemente contra nuestra soberanía.

Concluyo, Presidente.

Hoy nos vienen a decir aquellos que lucharon contra el neoliberalismo que debemos abrazar ciegamente el paradigma de libre comercio excluyente, empobrecedor y marginador.

No podemos ir no sólo con el triunfalismo a celebrar un modelo económico que tiene su centro en la explotación de la gente y la mano de obra barata.

O porque no dicen que no hay otra opción, o porque tenemos que agradecer la posibilidad siquiera de ser explotados.

Yo digo que no, así no, en nombre de todas aquellas personas que ven una crisis ambiental económica.

No, no se puede, no debe ser ese nuestro horizonte, tenemos que negociar en otros términos.

Comercio sí, intercambio sí, crecimiento también, pero con oportunidades para todas y todos.

Hace falta un acuerdo entre los pueblos y las sociedades donde hagamos frente común de cara a la creciente desigualdad, a los recortes de salud, de seguridad y de servicios sociales.

Más allá del libre comercio necesitamos un nuevo pacto social en cada país donde la economía esté al servicio de las mayorías y no los trabajadores al servicio de las oligarquías, sean de México, de Estados Unidos o Canadá.

Por todo lo expuesto, aviso que votaré en contra.

Muchísimas gracias por su atención.

(Aplausos)

El Presidente Senador Martí Batres Guadarrama: Gracias, Senador.