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Proposiciones

Estado Actual: Pendiente Ficha Técnica

Del Sen. Joel Padilla Peña, del Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo, con punto de acuerdo que exhorta a los gobiernos de las entidades federativas a que, en coordinación con los municipios y/o alcaldías, cambien el nombre de aquellas calles, colonias, fraccionamientos, parques, andadores y puentes que lleven el nombre de los conquistadores Hernán Cortés, Pedro de Alvarado, Gonzalo de Sandoval o Nuño de Guzmán, entre otros, quienes masacraron a los habitantes de los pueblos originarios de México.

SE TURNó A LA COMISIóN DE FEDERALISMO Y DESARROLLO MUNICIPAL.


Senador Martí Batres Guadarrama

Presidente de la Mesa Directiva del

Senado de la República

Presente

El suscrito Senador de la República, Joel Padilla Peña, integrante del Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo, de la LXIV Legislatura del H. Congreso de la Unión, en ejercicio de la facultad que me confieren los artículos 8, numeral 1, fracción II; y 276 numerales 1 y 2, me permito someter a la consideración de esta Soberanía, la siguiente Proposición con Punto de Acuerdo con base en los siguientes:

Considerandos

Recorrer las ciudades de México es frecuentemente recorrer la historia de México. La nomenclatura de las calles tiende a hacer referencia a los grandes personajes de México, a importantes fechas que conmemoran un acontecimiento histórico, a leyendas o mitos, a profesiones u oficios, o bien a otros elementos que hacen referencia a la identidad y/o sentido de pertenencia de los pobladores que se asientan en una cierta zona.

Luis González Obregón señala, en su libro “México en 1810”, que en esa época resultaba difícil encontrar los nombres antiguos de las calles, debido en gran medida a que pertenecían a la memoria colectiva de las personas que habitaban o trabajaban en ellas, muchos nombres cambiaron al terminarse algunos negocios o al cierre de talleres, nuevos nombres aparecieron según el capricho de inquilinos recién llegados. [*]

Porfirio Díaz propuso un método para nombrar las calles de la Ciudad de México que incluía la numeración de casas y edificios, atendiendo a criterios de orientación y dirección, sin embargo, este intento de la era porfirista no prosperó y las calles siguieron adquiriendo los nombres que sus habitantes quisieron darles, sin importar en que sentido fluían las calles.

Por un lado, es común para todas las Entidades Federativas que los pobladores que en un momento se asientan en una zona empiezan a nombrar sus propias calles, de acuerdo a referencias comunes entre los vecinos e incluso a mitos o leyendas, que con el paso del tiempo se arraigan tanto en la población que las autoridades han tenido que oficializar la nomenclatura elegida por los pobladores.

Por otro lado, también debe mencionarse que existen casos en que las autoridades han decidido cambiar los nombres antiguos de las calles o nombrar las nuevas calles y avenidas, sin consulta o consentimiento de los pobladores y bajo criterios totalmente arbitrarios, por lo que es común observar en diversas entidades federativas calles con el nombre de conquistadores que resultan polémicos para la ciudadanía, por las atrocidades que cometieron contra los pueblos originarios de México.

Bajo este contexto, encontramos que no hay barrio, pueblo o ciudad sin una calle Francisco I. Madero, Benito Juárez o Miguel Hidalgo, de hecho, en la República Mexicana hay cientos de ellas, ya que las y los mexicanos los consideran personajes ilustres de México.

Asimismo, en las avenidas y calles de nuestro país también encontramos nomenclatura de la época Prehispánica. Las calles Tecomán, Cuauhtémoc, Culhuacán, Ixtlahuacán, Quetzalcóatl, Chapultepec, Papantla, Azcapotzalco, Xola, Tepeyac, Zapotlán, Minatitlán, Acatlán, Mixiuhca, Ticomán, Iztapalapa, Xicoténcatl, Monte Albán, Atenco, entre otras muchas, invitan a todo aquel que recorra sus aceras a pensar en las lenguas de los pueblos originarios de México.

La toponimia de diversos pueblos, barrios, colonias, calles y avenidas de nuestros estados y la Ciudad de México nos recuerda la impresionante riqueza cultural de los pueblos originarios de México, entre ellos el Nahua, Mixteco, Huichol, Otomí, Zapoteco, Mazateco, Mazahua, totonaca, Mixe, Chinanteco, Tlapaneco, Maya, P´hurhépecha, Triqui, Tzeltal, Tzotzil, entre otros muchos.

Es un orgullo que en Colima existan colonias que llevan el nombre de Cuauhtémoc, el Yaqui, Moctezuma, Tecomán, Tepeyac, Cuyutlán, porque la lengua de los pueblos originarios es la expresión de la memoria viva de nuestra tierra. Los pueblos originarios son quienes han resguardado a través de los siglos, la riqueza de nuestros antepasados que le mostramos al mundo.

Lamentablemente, así como encontramos las nomenclaturas en las calles colimenses de Nezahualcóyotl, Moctezuma, Cuauhtémoc, Venustiano Carranza, Emiliano Zapata, Miguel Hidalgo, Independencia, General Lázaro Cárdenas, Octavio Paz, Amado Nervo, Carlos Fuentes, Juan Rulfo, 20 de noviembre, también encontramos en las principales avenidas de mi estado, nombres de personajes polémicos de la historia como la avenida Gonzalo de Sandoval o como las calles Hernán Cortés, personajes que durante la Colonia masacraron y esclavizaron a nuestros hermanos indígenas, personajes que han llegado a ser considerados por los colimenses como villanos, rechazando que sus calles lleven estos nombres.

A nivel nacional existen cientos de calles con el nombre de conquistadores como Hernán Cortés, Pedro de Alvarado, Gonzalo de Sandoval o Nuño de Guzmán.

La ciudadanía ha señalado que a estas calles se les debería de cambiar de nombre, porque la conquista se realizó mediante innumerables crímenes y atropellos. Los ciudadanos refieren que los nombres de esas calles no los representa y que no fueron consultados para determinar dicha nomenclatura, lo que, es más, suponen que la nomenclatura fue propuesta por los desarrolladores o bien elegida de manera arbitraria por las autoridades administrativas.

Existen casos documentados en los que los ciudadanos mexicanos, mediante la recolección de firmas, han solicitado a sus autoridades cambiar la nomenclatura de avenidas, puentes o bienes del dominio público que llevan por nombre el de algún personaje controvertido de la historia. [*]

Teniendo presente que, como lo señaló el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, la conmemoración de los 500 años de la caída de Tenochtitlán en 2021 y, paralelamente, de los 200 años de vida independiente de México, abre un periodo ineludible de reflexión, resulta pertinente que el Senado de la República exhorte a los gobiernos de las entidades federativas, a los Municipios y a las Alcaldías de la Ciudad de México a que dentro de su normatividad en materia de ordenamiento territorial, desarrollo urbano y nomenclatura del espacio público se incluyan criterios para que en el nombre de las calles, colonias, fraccionamientos, parques, andadores y puentes se privilegie la historia, el sentido de identidad, la cultura y la tradición del pueblo mexicano y se incorporen criterios de participación ciudadana.

Asimismo, se propone exhortar a los gobiernos de las Entidades Federativas a que en coordinación con los Municipios y/o Alcaldías, según se trate, a cambiar el nombre de aquellas calles, colonias, fraccionamientos, parques, andadores y puentes que llevan el nombre de los conquistadores que masacraron a los habitantes de los pueblos originarios de México.

Considero que el cambio de nombre en las calles de aquellas personas que participaron en la Conquista de México debe realizarse dado que este hecho histórico fue extremadamente violento, transgresor y doloroso y que la imposición y denominación de las calles con nombre de los conquistadores que sometieron a los pueblos originarios atenta contra el pueblo mexicano.

Sabiendo de antemano que eliminar los nombres de estos personajes de las calles no cambia la historia, pero si es una forma de resarcir un poco del daño por los agravios que cometieron durante la conquista.

Finalmente considero importante señalar que deben ser los ciudadanos los que decidan la nomenclatura de sus calles y avenidas, ya que nombrar el espacio público, es antes y después de todo, una forma de apropiarse de él es una forma de fortalecer la identidad cultural y el sentido de pertenencia.

Por lo anteriormente fundado y motivado, someto a la consideración de esta Asamblea, el siguiente:

PUNTO DE ACUERDO

Primero.- El Senado de la República exhorta a los gobiernos de las Entidades Federativas a que, en coordinación con los Municipios y/o Alcaldías, según se trate, cambien el nombre de aquellas calles, colonias, fraccionamientos, parques, andadores y puentes que llevan el nombre de los conquistadores  Hernán Cortés, Pedro de Alvarado, Gonzalo de Sandoval o Nuño de Guzmán, entre otros, quienes masacraron a los habitantes de los pueblos originarios de México.

Segundo.- El Senado de la República exhorta a los gobiernos de las entidades federativas, a los Municipios y a las Alcaldías de la Ciudad de México a que dentro de su normatividad en materia de ordenamiento territorial, desarrollo urbano y nomenclatura del espacio público se incluyan criterios para que:

  1. En el nombre de las calles, colonias, fraccionamientos, parques, andadores y puentes se privilegien los hechos históricos, el sentido de identidad, la cultura y tradición del pueblo mexicano. 
  2. Se incorporen criterios de participación ciudadana para el nombramiento del espacio público.  

Dado el 4 de abril de 2019, en el Salón de Sesiones del Senado de la República.

Sen. Joel Padilla Peña


[*] G. Nayeli (2017). La importancia de los nombres de las calles de CDMS. Nombrar el espacio es una forma de ubicarnos. Recuperado de https://medium.com/opini%C3%B3n-con-foro/la-importancia-de-los-nombres-de-las-calles-de-cdmx-3f5caf420f6

[*] Casos documentados en Puerto Vallarta, Jalisco en 2016 y en Saltillo Coahuila en 2018.
Un caso más de solicitud del cambio de nomenclatura de una calle se dio en octubre de 2017. En el Centro en el estado de Tabasco un grupo de ciudadanos solicitó modificar el nombre de una calle, sin que el ayuntamiento o la dependencia correspondiente les diera una respuesta adecuada ni mucho menos una orientación para satisfacer su petición, pues si bien existe un Reglamento que establece el procedimiento para fijar la nomenclatura de las calles, este ordenamiento elaborado hace 32 años, no establece los pasos o los requisitos necesarios para cambiar el nombre de una calle.