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Estado Actual: Pendiente Ficha Técnica

Del Sen. Raúl Bolaños Cacho Cué, del Grupo Parlamentario del Partido Verde Ecologista de México, con proyecto de decreto que adiciona una fracción XXXVIII al artículo 4 de la Ley de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores.

SE TURNó A LAS COMISIONES UNIDAS DE PARA LA IGUALDAD DE GéNERO Y DE ESTUDIOS LEGISLATIVOS, PRIMERA.


SENADO DE LA REPÚBLICA
LX
IV LEGISLATURA

Del Senador Raúl Bolaños-Cacho Cué que firma al calce, integrante del Grupo Parlamentario del Partido Verde Ecologista de México en la Cámara de Senadores del H. Congreso de la Unión, de conformidad con lo establecido en los artículos 71, fracción II de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; 8, numeral 1, fracción I, 164 y 169 del Reglamento del Senado de la República, someto a la consideración de esta Honorable Asamblea la siguiente INICIATIVA CON PROYECTO DE DECRETO  POR LA QUE SE ADICIONA UNA FRACCIÓN XXXVIII AL ARTÍCULO 4 DE LA LEY DE LA COMISIÓN NACIONAL BANCARIA Y DE VALORES, con base en la siguiente:

EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

La desigualdad de género es un fenómeno multifactorial y transversal, que conforme se van rompiendo tabúes, prejuicios, mitos pero, sobre todo, se demuestran empíricamente las grandes implicaciones socioeconómicas que tiene para el crecimiento y el desarrollo armónico de los países, se confirma la complejidad y la importancia de su eliminación.

Los alarmantes niveles de violencia –física, psicológica y simbólica- y el sinnúmero de barreras que impiden el goce pleno de los derechos de las mujeres, han dado pauta a una serie de luchas de alcance internacional, para lograr la reivindicación de sus derechos, la erradicación de todas las formas de violencia y la instauración de la transversalidad de la perspectiva del género para romper con las prácticas machistas y visiones androcéntricas que violentan, vejan y marginan a millones de mujeres.

Información de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) refiere que en 89 países existen más de 4.4 millones de mujeres que viven en pobreza extrema en comparación con los hombres. Gran parte de esta desigualdad se explica debido a la carga desproporcionada del trabajo doméstico no remunerado que enfrentan las mujeres, especialmente durante sus años reproductivos.

A nivel mundial, hay 122 mujeres de entre 25 y 34 años viviendo en condiciones de pobreza extrema por cada 100 hombres del mismo rango de edad; las mujeres tienen hasta 11 puntos porcentuales más de probabilidad de no disponer de alimentos, por lo que un 70% de las personas que sufren hambre a nivel mundial son mujeres; más de 300 mil murieron por causas relacionadas con el embarazo; 15 millones de niñas en edad escolar nunca tendrán la oportunidad de aprender a leer o escribir en la escuela primaria, en comparación con 10 millones de niños.

En 18 países, los esposos pueden impedir legalmente que sus esposas trabajen; en 39 países, las hijas y los hijos no tienen los mismos derechos hereditarios y en 49 países carecen de leyes que protejan a las mujeres de la violencia en el hogar; 750 millones de mujeres y niñas se casan antes de cumplir los 18 años de edad; al menos 200 millones de mujeres y niñas de 30 países distintos sufren mutilación genital femenina; las mujeres y las niñas son las responsables de recolectar el agua en el 80% de los hogares que no cuentan con acceso a agua corriente; la contaminación del aire en el interior de las viviendas debido al uso de materias combustibles como energía doméstica provocó 4.3 millones de muertes, de las cuales 6 de cada 10 afectadas fueron mujeres o niñas.

La brecha salarial de género es del 23%. La tasa de actividad de las mujeres es del 63%, mientras que la de los hombres es del 94%; las mujeres representan el 28.8% de quienes se dedican a la investigación. Sólo uno de cada cinco países ha logrado la paridad de género en este ámbito; hasta un 30% de la desigualdad salarial se debe a la disparidad dentro del hogar, incluida aquella entre mujeres y hombres. También es mucho más probable que las mujeres vivan por debajo del 50% de la renta media.

El cambio climático tiene un impacto desproporcionado en las mujeres, las niñas y niños, dado que es 14 veces más probable que las mujeres fallezcan durante un desastre que los hombres. Entre 2010 y 2015, el mundo perdió 3.3 millones de hectáreas de superficie forestal. Las mujeres pobres de medios rurales que dependen de los recursos de uso común resultan especialmente afectadas cuando éstos disminuyen. [*]

A nivel internacional, en el 2017 más de 87 mil mujeres perdieron la vida en homicidios, y el 58% de los crímenes fueron cometidos por sus esposos, novios y familiares; el 80% de las víctimas de todos los asesinatos que se producen en las parejas son mujeres [*] ; casi un tercio (30%) de todas las mujeres que tuvieron una relación sufrieron violencia física o sexual por parte de su pareja; el 38% de los feminicidios que se cometen en el mundo son perpetrados por la pareja. Además de la violencia de pareja, el 7% de las mujeres refieren haber sufrido agresiones sexuales por personas distintas de su pareja. Los actos de violencia de pareja y violencia sexual son cometidos en su mayoría por hombres contra mujeres. [*]

Estos datos son alarmantes y nos dan un panorama de la dimensión del problema de la desigualdad en el mundo. Afortunadamente, la agenda internacional hoy tiene como eje el componente de género, del cual derivan temas relacionados a acceso a la justicia, salud, trabajo, educación, cuotas de género, salarios equitativos, derechos civiles y políticos, derechos humanos, servicios e inclusión financiera, por mencionar algunos. Sin embargo, pese a los grandes avances en la materia, lograr la igualdad sustantiva entre hombres y mujeres sigue siendo uno de los mayores retos de las sociedades contemporáneas en el siglo XXI. Las prácticas culturales y religiosas, y las barreras sociales y económicas son de tal magnitud, que requieren de medidas y acciones desde todos los ámbitos de la sociedad y desde todos los actores.

La ONU, en su capítulo Mujeres (ONU Mujeres), reconoce que la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres está acordado universalmente por los Estados Miembros y engloba todos los ámbitos de la paz, el desarrollo y los derechos humanos. [*]

Desde la Carta de las Naciones Unidas (1945), la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948), la Convención para la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer - CEDAW (1979), la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (1994), el Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (1994), la Plataforma de Acción de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer (1995), los Objetivos de Desarrollo del Milenio (2000) y la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible (2015) se reafirma de manera inequívoca sobre la importancia de la igualdad de derechos entre mujeres y hombres. Se reconoce implícitamente en cada uno de estos documentos base, que la igualdad de género contribuye a reducir las brechas de desigualdad, la marginación y la pobreza, y al mismo tiempo, tiene efectos positivos que se refuerzan mutuamente y contribuyen a cualquier política de desarrollo.

Mencionado lo anterior, es imprescindible incorporar la perspectiva de género en todos los ámbitos de la sociedad. En el Informe del Consejo Económico y Social de 1997 se define el concepto de “perspectiva de género” con la finalidad de promover  políticas coordinadas y coherentes, el cual refiere que:

“La incorporación de la perspectiva de género es el proceso de evaluación de las consecuencias para las mujeres y los hombres de cualquier actividad planificada, inclusive las leyes, políticas o programas, en todos los sectores y a todos los niveles. Es una estrategia destinada a hacer que las preocupaciones y experiencias de las mujeres, así como de los hombres, sean un elemento integrante de la elaboración, la aplicación, la supervisión y la evaluación de las políticas y los programas en todas las esferas políticas, económicas y sociales, a fin de que las mujeres y los hombres se beneficien por igual y se impida que se perpetúe la desigualdad. El objetivo final es lograr la igualdad entre los géneros.” [*]

Además, establece cinco principios que deben guiar las medidas adoptadas en el sistema de la ONU, los cuales se enfocan a 1) Definir para poder diagnosticar de mejor manera; 2) La incorporación de la perspectiva debe ser en todos los niveles de la ONU, además de rendir cuentas; 3) Ampliar la participación de la mujer en todos los niveles de la adopción de decisiones; 4) Institucionalizar mediante medidas, mecanismos y procesos concretos en todos los sectores del sistema de las Naciones Unidas; y 5) Considerar que la perspectiva de género no anula la necesidad de adoptar políticas y programas dirigidos específicamente a la mujer, así como de promulgar leyes al respecto ni reemplaza a las dependencias o centros de coordinación encargados de las cuestiones de género. [*]

Con base en estos preceptos, se han instrumentado una serie de medidas que buscan incorporar la perspectiva de género en las políticas públicas, la legislación, las instituciones de gobierno, los partidos políticos, la iniciativa privada, el gasto público, entre otros. Este nuevo enfoque elimina la idea de que la igualdad de género se acota a añadir el componente femenino o un componente de igualdad entre los géneros a situaciones existentes, y busca incrementar de manera cuantitativa y cualitativa la participación de las mujeres en cualquier ámbito social. Por ello, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) considera que para lograr la integración de la igualdad de género es fundamental “… transformar las estructuras sociales e institucionales desiguales en estructuras iguales y justas para los hombres y las mujeres.” [*]

De acuerdo a un estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) es prioritario hacer visible la interdependencia existente entre la justicia y la igualdad, así como enfatizar la importancia de considerar la igualdad de género en todo el ciclo de las políticas públicas. Describe a la justicia de género como parte de la justicia social, partiendo de dos principios, el de igualdad que exige que a todas las personas se las trate como iguales, es decir, implica derechos plenos para las mujeres; y el principio de la igualdad diferenciada, que reconoce el lugar históricamente menoscabado de las mujeres en las distintas esferas de funcionamiento social. Por tal razón, define la justicia de género como “… el logro de la igualdad entre mujeres y hombres en conjunto con las medidas para reparar las desventajas que llevan a la subordinación de las mujeres y para permitirles acceder y controlar los recursos en combinación con la agencia humana.” [*]

Es urgente utilizar todos los instrumentos jurídicos, nacionales e internacionales,  y las experiencias positivas que funcionan en el mundo. Por tal razón es fundamental promover el cumplimiento de las obligaciones internacionales como refiere la CEDAW que obliga a los Estados Parte a “… sentar las bases legales para que exista igualdad formal entre mujeres y hombres…”. Si bien es cierto que la promulgación de leyes y la elaboración e instrumentación de políticas públicas en favor de las mujeres es un gran avance, para alcanzar la igualdad sustantiva es necesario que las leyes y políticas garanticen que las mujeres tengan las mismas oportunidades que los hombres en las distintas esferas, y que exista un contexto que propicie lograrlo en los hechos, es decir, implica la obligación del Estado para remover todos los obstáculos para que la igualdad se alcance en los hechos. [*]

En razón de lo anterior, consideramos que la inclusión financiera con perspectiva de género es un aspecto medular en este cambio de paradigma. La revolución tecnológica de la información y de las comunicaciones están cambiando las formas de interrelacionarse entre las personas, las formas de consumir y producir, de adquirir conocimiento, entretenimiento y servicios financieros. Las plataformas digitales están ganando terreno a los mecanismos tradicionales para realizar las actividades cotidianas como servicios bancarios y financieros, compra y venta por internet, educación, por mencionar algunos. Los nuevos instrumentos tecnológicos representan una oportunidad para reducir la desigualdad de género.

El estudio sobre Regulación y Género realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) refiere que cuando existe mayor igualdad de género, a través de un mejor acceso de las mujeres a la educación, a las oportunidades económicas y a los insumos productivos, se producen consecuencias positivas sobre la productividad de los países y en los resultados en materia de desarrollo.

En ese sentido, en 2010 el BID aprobó una nueva Política Operativa sobre Igualdad de Género en el Desarrollo para fortalecer su respuesta a los objetivos y compromisos de sus países miembros respecto el fomento de la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer, y para ello, estableció acciones proactivas y preventivas. Respecto de las primeras considera la integración transversal de la perspectiva de género a través de los sectores de desarrollo del Banco, y en el diseño, la implementación, el monitoreo y la evaluación de sus operaciones. Además de la promoción de la inversión directa en áreas estratégicas para la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer por medio de productos de conocimiento y el fortalecimiento de las capacidades. Por su parte, las acciones preventivas comprenden las salvaguardias de género, permitiendo que, en el desarrollo de sus operaciones financieras, el Banco identifique y atienda los impactos adversos a la igualdad de género, que se incluyan mujeres y hombres en los procesos de consulta, y que se cumpla con las legislaciones nacionales aplicables en materia de igualdad de género. [*]

Después de dos años de implementación de la Política, el BID triplicó el volumen de préstamos a gobiernos que cuentan con indicadores de género, hasta alcanzar el 31% del total de préstamos del Banco en 2012. En el período 2006-2010, sólo el 9% de los préstamos incorporaban estos indicadores. Parte de este crecimiento se debe a la incorporación de indicadores de género en proyectos de sectores como el comercio, la infraestructura y la gestión fiscal y municipal, que anteriormente no incluían esta perspectiva. En 2010 el 6% de los proyectos de estos sectores tenían en cuenta indicadores de género en sus operaciones, frente al 20% en 2012. Por su parte, más de la mitad (54%) de los proyectos sociales del BID ya incorporan indicadores de género en sus proyectos, con un crecimiento de más del doble respecto a 2010. [*]

Esta importante experiencia sobre la integración transversal de la perspectiva de género en los proyectos del BID permitió dimensionar las brechas de género en el sector, y con ello se pudieron identificar y corregir las desigualdades de género, incluidas las distintas necesidades de hombres y mujeres.

En las conclusiones del estudio en cuestión se refiere que la evidencia empírica muestra que en América Latina y el Caribe existe una brecha de género en los indicadores agregados de acceso y uso de servicios financieros. Además de que existen brechas significativas en la propiedad de cuentas bancarias y en la utilización de productos financieros de ahorro y crédito.

En el informe también se señala que el marco legal es una condición previa para el acceso de las mujeres al sistema financiero y para la manera en que éste se regula, ya que cuando existe discriminación legal o hay normas culturales contra la mujer, se potencia la variación que se observa entre países en el acceso a las finanzas por parte de las mujeres. [*]

En razón de lo anterior, consideramos que México debe adoptar acciones afirmativas y una política de género en el sector financiero para disminuir las brechas que excluyen de los servicios bancarios y financieros a las mujeres. De acuerdo a la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera 2018, pese a que la brecha de género (personas adultas con cuenta bancaria) se redujo de manera considerable entre 2012 y 2018, pasando del 30% al 46%, todavía existen importantes desigualdades. En términos de Afores, sólo el 31% pertenece a mujeres y el 49% a los hombres; en seguros, el 23% mujeres y 28% hombres; propiedad de activos 35% mujeres y 38% hombres; autonomía de decisiones sobre activos (adultos casados o en unión libre que poseen al menos un activo) 27% de las mujeres deciden solas sobre disponer de alguno de sus activos (venta, renta o préstamo) y 40% hombres.

Cabe destacar que las políticas públicas en zonas rurales contribuyen a la inclusión financiera de las mujeres en razón de que entre 2012 y 2018 creció del 19% al 42%. Sin embargo, una parte considerable de este incremento se debe a que 6.5 millones de adultos que reportaron tener cuentas abiertas, refirieron que son cuentas para recibir apoyos del gobierno. Es de llamar la atención que el 80% de estas cuentas pertenece a mujeres lo que explica dicho crecimiento.

Actualmente, la Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres define como Perspectiva de Género: “… a la metodología y los mecanismos que permiten identificar, cuestionar y valorar la discriminación, desigualdad y exclusión de las mujeres, que se pretende justificar con base en las diferencias biológicas entre mujeres y hombres, así como las acciones que deben emprenderse para actuar sobre los factores de género y crear las condiciones de cambio que permitan avanzar en la construcción de la igualdad de género;” (Fracción VI, artículo 5). En el mismo sentido define a las Acciones Afirmativas como “… el conjunto de medidas de carácter temporal correctivo, compensatorio y/o de promoción, encaminadas a acelerar la igualdad sustantiva entre mujeres y hombres;” (Fracción VI, artículo 5). En este tenor, consideramos que las autoridades financieras deben emitir disposiciones e instrumentar mecanismos con perspectiva de género para eliminar las brechas que enfrentan las mujeres mexicanas, ya que son las que tienen los mayores índices de rezago y que viven en condiciones de marginación y pobreza.

Por ello se propone que la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) que tiene como objeto supervisar y regular a las entidades integrantes del sistema financiero mexicano para procurar su estabilidad y correcto funcionamiento, así como mantener y fomentar el sano y equilibrado desarrollo de dicho sistema en su conjunto en protección de los intereses del público, tenga como una de sus facultades la emisión de disposiciones de carácter general que promuevan la perspectiva de género en las diferentes operaciones de las instituciones financieras y del mercado de valores. Lo anterior para coadyuvar a la eliminación de todas las barreras de género, atender lo establecido en la ley y cumplir con los convenios internacionales de los que México es parte, como la Carta fundamental de derechos de las mujeres, CEDAW ratificada desde 1981 para transitar de la igualdad formal o jurídica a la igualdad sustantiva o real. [*]

Por lo anteriormente expuesto, fundado y motivado, someto a la consideración de esta Soberanía la siguiente iniciativa con proyecto de

DECRETO POR LA QUE SE ADICIONA UNA FRACCIÓN XXXVIII AL ARTÍCULO 4 DE LA LEY DE LA COMISIÓN NACIONAL BANCARIA Y DE VALORES

Único.- Se adiciona una fracción XXXVIII, recorriéndose la subsecuente, al artículo 4 de la Ley de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, para quedar como sigue:

Artículo 4.- Corresponde a la Comisión:

I. a XXXVII. …

XXXVIII. Emitir disposiciones de carácter general que promuevan la perspectiva de género en las diferentes operaciones de las instituciones financieras y del mercado de valores.

ARTÍCULO TRANSITORIO

ÚNICO.- El Presente Decreto entrará en vigor al día siguiente de su publicación en el Diario Oficial de la Federación.

Salón de Sesiones del Senado de la República del H. Congreso de la Unión, 28 de marzo de 2019.

                                  SENADOR RAÚL BOLAÑOS CACHO CUÉ

GRUPO PARLAMENTARIO DEL

PARTIDO VERDE ECOLOGISTA DE MÉXICO


[*] Quiñones, Laura. Las mujeres están por debajo de los hombres en todos los indicadores de desarrollo sostenible. Noticias ONU. Mirada Global Historias Humanas. 14 de Febrero de 2018 . [En línea] [fecha de consulta: 06–Mar–2019] Disponible en: https://news.un.org/es/story/2018/02/1427081

[*] ONU. La violencia contra las mujeres: el síntoma de una profunda falta de respeto. Noticias ONU. Mirada Global Historias Humanas. Boletín 25 de noviembre de 2018. . [En línea] [fecha de consulta: 07–Mar–2019] Disponible en:

[*] Organización Mundial de la Salud. Violencia contra la mujer. Notas Descriptivas. Centro de Prensa. 2017[En línea] [fecha de consulta: 07–Mar–2019]

[*] ONU Mujeres. Incorporación de la perspectiva de género. Coordinación del sistema de Naciones Unidas. [En línea] [fecha de consulta: 06–Mar–2019] Disponible en: http://www.unwomen.org/es/how-we-work/un-system-coordination/gender-mainstreaming

[*] ONU. Informe del Consejo Económico y Social correspondiente a 1997. Asamblea General. Quincuagésimo segundo período de sesiones Suplemento No. 3 (A/52/3/Rev.1). Naciones Unidas · Nueva York. 1999. P. 24

[*] Ibídem. P. 25

[*] OIT. Definición de la transversalización de la perspectiva de género. Instrumentos para la igualdad de género. [En línea] [fecha de consulta: 06–Mar–2019] Disponible en: https://www.ilo.org/public/spanish/bureau/gender/newsite2002/about/defin.htm

[*] Benavente, María Cristina y Valdés, Alejandra. Políticas públicas para la igualdad de género. Un aporte a la autonomía de las mujeres. CEPAL. Santiago de Chile. 2014 Pp. 15 y 16

[*] ONU Mujeres. La igualdad de género. Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las mujeres. ONU. México. 2015. P.4 . [En línea] [fecha de consulta: 08–Mar–2019] Disponible en: http://mexico.unwomen.org/es/digiteca/publicaciones/2015/01/la-igualdad-de-genero

[*] Pailhé, Cristina. Regulación financiera y género. El enfoque de género en las operaciones de reforma
financiera de la División de Mercados de Capitales e Instituciones Financieras. BID División de Mercados
de Capital e Instituciones Financieras. 2014. P. 3

[*] Ibídem. 36

[*] Ibídem. 45

[*] ONU-Mujeres. La CEDAW, convención sobre los derechos de las mujeres. De la serie: Transformar nuestro mundo. 2016. P. 4 . [En línea] [fecha de consulta: 27–Mar–2019] Disponible en: http://www2.unwomen.org/-/media/field%20office%20mexico/documentos/publicaciones/2016/brochure%204_la%20cedaw%20ok.pdf?la=es&vs=4557