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Efemérides

Del Grupo Parlamentario del Partido Revolucionario Institucional, relativa al Aniversario de la Expropiación Petrolera.

SE INTEGRó AL DIARIO DE LOS DEBATES.


Efeméride  18 de marzo.
Del Sen. Mario Zamora Gastélum Integrante del Grupo Parlamentario del Partido Revolucionario Institucional
Conmemoración de la Expropiación Petrolera
18 de marzo del 2019.

“Los bienes no renovables deben usarse sólo si son indispensables, y aun así con el mayor de los cuidados y con una preocupación meticulosa por su conservación.”

Ernst Friedrich Schumacher

Este lunes 18 de marzo se conmemoró el 81 aniversario de la expropiación petrolera, decretada en 1938 por el presidente de la República, General Lázaro Cárdenas del Rio, siendo resultado de una serie de condiciones políticas y sociales que vivía el país en esa etapa, además de la importancia de la aplicación del marco regulatorio propios de la época como la Ley de Expropiación de 1936 y de la Reforma al artículo 27 Constitucional que fueron aplicados a las compañías petroleras que en eso tiempo operaban en nuestro país.

Es de reconocer que el petróleo ha jugado un papel fundamental para nuestro país y pare el mundo, desde comienzos del siglo XX, el oro negro ha sido objeto de grandes hechos históricos que han definido el rumbo del actual modelo internacional en materia de energía. Nuestra industria petrolera, inició a finales del siglo XIX, a partir de que la Constitución de 1917, se declaró al petróleo propiedad de la nación y sentó así las bases para acotar la actividad de las compañías extranjeras del ramo en México. En 1925, el gobierno de Plutarco Elías Calles promulgó una Ley Petrolera y refrendó con ella el carácter de utilidad pública de esta industria.

El conflicto que desemboco en la expropiación de la industria petrolera, se inserto en una etapa de gran dinamismo y movilidad, tanto económica como política; cabe señalar que en esas fechas el modelo económico imperante fue el de una fuerte intervención estatal en la economía, además de las transformaciones de las estructuras del poder.

La legislación en la materia y plasmada en la Constitución de 1917, estableció los elementos jurídicos mediante los cuales la nación es propietaria de los recursos naturales e la nación como: los ríos, mares, lagunas, yacimientos petroleros y los minerales.

A la llegada a la Presidencia de la República del General Lázaro Cárdenas del Rio, la situación política del país era complicada; el malestar social, como consecuencia de los problemas añejos en la población mexicana que habían incidido fuertemente en la gran desigualdad social que vivían millones de mexicanos. Sin embargo, la experiencia que había acumulado el General cuando en activo tuvo como responsabilidad militar el cuidado de la zona petrolera de la Huasteca, le llevó a entender la dinámica de ese sector en aquellos tiempos. Iniciando con ello el ideario de campaña en donde se plasmó como medida fundamental la intervención del estado en el control de los recursos naturales y su importancia para el desarrollo industrial del país.

Otro elemento fue la situación laboral de los trabajadores del sector; el establecimiento de un contrato único entre las partes. A finales de 1936, el sector laboral presentó el proyecto de Contrato donde se reclamaba una serie de demandas económicas que fueron rechazadas por las compañías extranjeras.

Para ello el sindicalismo mexicano fue decisivo, antes, durante y después de la expropiación. Cabe señalar que entre 1934-1936, los conflictos laborales fueron un elemento muy recurrente en el periodo; los sindicatos lograron avanzar en la obtención de derechos laborales, mínimos, pero existían avances. El principal aliciente fue lograr la firma de contratos de trabajo represento el centro de los enfrentamientos ante la intransigencia patronal, provocando que el conflicto subiera de tono. Con la llegada de Lázaro Cárdenas a la Presidencia de la República, la actividad sindical tuvo un fuerte impulso extendiéndose en todo el territorio, generando una fuerte unidad obrera haciéndose presente en las principales actividades industriales del país.

El sindicalismo petrolero no fue la excepción, la necesidad de construir un sindicato representativo del conjunto de obreros orilló a fortalecer los trabajos sindicales, para abril de 1935 se formó el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), agrupando para 1936 a aproximadamente 20 mil trabajadores. [*]

Dentro de las principales acciones de este sindicato fue lograr un solo acuerdo laboral para todo el personal de la industria. Para 1936, el contacto entre las empresas y el sindicato fueron diferentes, pues se tenia un sindicato fuerte y unido, por lo que se iniciaron con las negociaciones del Contrato de Trabajo Único, provocando mayor dificultad para lograr este acuerdo, por lo que el estallido de una huelga general era muy notorio. Para ello, el Presidente Cárdenas actuó rápidamente a fin de evitar que pararan actividades esta industria, logrando para ello un acuerdo en donde se celebraría una Convención Obrero-Patronal al cabo de 120 días.

Desafortunadamente esta reunión no arrojo resultados satisfactorios para los trabajadores, de las 248 cláusulas del proyecto, solo se aprobaron 36 mismas que no fueron las más importantes para la representación laboral. Las empresas rechazaban en ese entonces que la semana laboral fuera de 40 horas; pago salarial durante las enfermedades no profesionales; pago de salario íntegro durante todo el tiempo de una enfermedad profesional; indemnización por incapacidad total y por caso de muerte; jubilaciones, etc.

En mayo de 1937, el sindicato manifestó su decisión de declarar la huelga si las empresas no respondían satisfactoriamente las demandas. A finales del mismo mes, las empresas publicaron una serie de propuestas que no fueron aceptadas por el sindicato, por lo que estalló la huelga, acción que fue declarada como legal por parte de la autoridad de arbitraje, provocando que las empresas se ampararán ante esta situación.

Para junio de ese mismo año, el STPRM, presentó ante la junta de arbitraje laboral, su punto de vista sobre el conflicto existente, la autoridad propuso suspender la huelga, sin perjuicio de que las demandas en contra de las compañías siguieran sus tramites legales y sin que ele levantamiento significara que el sindicato aceptara su derrota.

Como medida la Junta de Conciliación y Arbitraje, designó a peritos a fin de estudiar la situación económica de las empresas, el estudio demostró la precariedad laboral de los trabajadores y los excedentes de las empresas, para ello, estas últimas rechazaron la investigación y se declararon sin recursos para solventar las demandas.

Para octubre de 1937, la situación se mostró complicada, el Presidente Cárdenas llamó a la cordura, sin que pudieran poner fin a los constantes paros laborales; a mediados de diciembre de 1937, la Junta de Conciliación y Arbitraje pronunció un Laudo en donde se señaló que las empresas deberían pagar a los obreros, tal y como lo especificaba el Dictamen de la Comisión Pericial. Resultando otra vez una negativa de las empresas, presentando un amparo ante la SCJN, quienes fallaron a favor de los obreros.

El 16 de marzo, la Junta de Conciliación y Arbitraje, declaró que las compañías petroleras se encontraban en rebeldía para hacer los pagos necesarios a las demandas laborales, por lo que el STPRM solicitó a la Junta la terminación del Contrato de trabajo con las empresas y el pago de la debida indemnización a cada trabajador, por lo que la Junta respondió favorablemente.

El 18 de marzo de 1938, el presidente Lázaro Cárdenas expidió el Decreto de expropiación de las empresas petroleras. Éste consideró que era del dominio público que las compañías establecidas en México no aceptaban el Laudo de arbitraje reconocido por la Suprema Corte de Justicia, lo cual intentaban justificar con el falso argumento de su incapacidad económica. Ante ello, planteó la intervención del Poder Público para impedir trastornos interiores que harían imposible la satisfacción de las necesidades colectivas y el abastecimiento de artículos de consumo a la población.

A través del Decreto se expropiaron por causa de utilidad pública, la maquinaria, instalaciones, edificios, oleoductos, refinerías, tanques de almacenamiento, vías de comunicación, estaciones de distribución y todos los demás bienes muebles e inmuebles de las compañías extranjeras. En dicho documento se apuntó que la Secretaría de Hacienda pagaría la indemnización correspondiente a las empresas.

Una de las primeras reacciones que expresaron los funcionarios de los negocios afectados, fue la de propagar la versión de que el gobierno mexicano y sus trabajadores no podrían dirigir convenientemente la industria, además de lanzar el rumor de que no habría salarios en la primera semana ni en el primer mes de la expropiación. Se habló de una catástrofe económica en todo el territorio nacional, destacando que el gobierno y los trabajadores, convencidos del fracaso, solicitarían el regreso de las grandes compañías, pues sólo ellas podrían garantizar la administración de los llamados campos, la elaboración de los derivados del petróleo y la distribución de los productos dentro y fuera del país [*].

No cabe duda de que existieron grandes problemas de infraestructura. Por ejemplo, el estado mexicano careció de medios de transporte para distribuir los productos en el territorio nacional, ni tampoco era propietario de barcos para exportar el petróleo a otros sitios del mundo. A ello se agregó la escasez de técnicos y de especialistas industriales de esta rama, ya que la gran mayoría eran nacidos en el extranjero y habían sido contratados como empleados de confianza, por lo que abandonaron sus puestos al consumarse la expropiación.

Después de este decreto, otro problema que se le presentó a la industria petrolera fue la carencia de tetraetilo de plomo, que servía para elevar el octano de la gasolina, pero que no se pudo obtener en México. Los empresarios de la Standard y de la Royal Dutch presionaron a las casas comerciales de refacciones para que no surtieran los componentes necesarios a México.  También surgieron dificultades para conseguir créditos y préstamos con objeto de obtener una fluidez financiera que permitiera su buena marcha. Además del boicot que realizaron las compañías en materia de refacciones, barcos y otros bienes y productos necesarios para su buen funcionamiento, se manifestaron exigencias para que se les devolvieran las propiedades; hubo también presiones de tipo económico que muy pronto fueron superadas, por ejemplo, la suspensión estadounidense de compras de plata. Algunos estudiosos de la época señalaron maniobras para desestabilizar la moneda nacional mexicana, el peso, y las campañas contra el turismo.

Sin embargo, pese a estas adversidades nuestra industria floreció y aunado a la coyuntura internacional debido a un ambiente tenso y de preguerra. Se habían dado las primeras disputas militares de corte expansionista. En ese tiempo, algunas compañías como la Standard Oil vendieron petróleo a Alemania e Italia, actitud que se criticó por diversos sectores del país. Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, tanto Estados Unidos como Gran Bretaña vieron con buenos ojos que México quedara al margen de influencia del bloque presidido por Alemania y que el petróleo no se le exportara. Tal actitud fue favorable para enfrentar a las compañías petroleras y para que la empresa mexicana iniciara un camino hacia estabilidad y de apoyo al crecimiento económico en las siguientes décadas.

Por muchas décadas Pemex fue un gran modelo de empresa petrolera, pero en los últimos 25 años la paraestatal no se renovó tecnológicamente y esto le impidió convertirse en una empresa dinámica y de primer mundo, lo que a la postre provocó que la producción petrolera fuera muy limitada.

Por lo que ante este abandono y férrea defensa nacionalista que no permitió entender que los tiempos cambiaron, que no se tiene el mismo contexto internacional que se tenía en ese tiempo; que la dinámica internacional demanda la interacción entre países por ser un mundo globalizado que requiere adecuarse a esta nueva realidad, modificando las estructuras que por muchos años no fueron tocadas, generando un abandono a la industria petrolera.  

La Reforma Energética presentada en la pasada administración y avalada por el Congreso de la Unión en 2013 en materia de petróleo, transformó el marco legal e institucional del sector energético de nuestro país y retomando principios de la expropiación petrolera de 1938, bajo una visión modernizadora, visionaria y pragmática. Su elemento fundamental fue que garantizó la propiedad y rectoría del Estado en el control de los hidrocarburos, al tiempo que contempló la participación del sector privado en diversas actividades.

El Estado Mexicano modernizó su marco normativo realizando reformas y adiciones a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos manteniendo la propiedad inalienable e imprescriptible de los recursos petroleros y de los hidrocarburos sólidos, líquidos y gaseosos del subsuelo y el carácter estratégico de las actividades de exploración y extracción del petróleo y de los demás hidrocarburos, conforme a lo señalado en el artículo 28 de la Constitución.

El nuevo marco institucional en el sector energético de México proporciona nuevos vehículos de inversión en infraestructura y las herramientas necesarias para aprovechar proyectos que con los precios actuales del petróleo no serían rentables, y de este modo, realizar los programas de ajuste, implementar las medidas de austeridad, de disciplina fiscal y de control presupuestal sin comprometer la inversión de largo plazo ni deteriorar el crecimiento económico, ahora empresas tanto nacionales como extranjeras, participan en la exploración y explotación del petróleo, gas y sus derivados en México.

El objetivo de esta reforma fue orientar de manera responsable sus esfuerzos para ubicar a México como un referente de inversión atractivo para el mercado energético y, a través de la Reforma Energética, impulsó de forma clara la transformación de la cadena de valor del sector. Con la Reforma se establecieron las bases para la construcción de un sector energético eficaz y eficiente que permita llevar energía a todo el territorio nacional de forma continua y a precios competitivos, así como para que las nuevas empresas productivas del Estado adopten un gobierno corporativo moderno e independiente.

Hoy PEMEX es una empresa en transición que ha logrado ajustar su estructura de costos y su estrategia de negocio a un escenario de precios bajos utilizando todos los instrumentos y la flexibilidad que ofrece la Reforma Energética para beneficio de las generaciones presentes y futuras de mexicanas y mexicanos.

Según la Secretaría de Energía (SENER), con la reforma energética se han detonado inversiones por más de 200,000 millones de dólares en inversión pública y privada.  Solo en el sector petrolero, las inversiones derivadas de los concursos de exploración y extracción de hidrocarburos realizados hasta principios de este 2019, suman más de 150,000 millones de dólares. Con ello, Pemex ha encontrado socios para la explotación de campos petroleros a través de los farmouts o asociaciones que le permiten complementar y mejorar sus capacidades operativas, así como compartir riesgos geológicos, tecnológicos y financieros, con el objeto de incrementar y hacer más eficiente su producción.

La nueva administración del Presidente Andrés Manuel López Obrador, ha iniciado su mandato con una fuerte crítica a la forma en como se ha manejado la insdustria en los últimos años, menospreciando los avances que se tiene con la pasada reforma energética, así como el fortalecimiento en la generación de energías limpias.

Otras medidas que retomó la presente administración, ha sido el frenó que se le ha dado a las licitaciones de bloques petroleros a empresas privadas, sin bien, se dijo que respetarán los contratos otorgados hasta la fecha, la incertidumbre empieza a crecer y más ante la cancelación de las subastas de largo plazo en el sector eléctrico, que habían impulsado la inversión privada en energías renovables.

Aunque era de anticiparse la postura del nuevo gobierno ante esta reforma, en este año se tenian pactadas concretar dos rondas petroleras pospuestas para febrero de 2019, la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) oficializó en diciembre, durante su sesión extraordinaria número 70, el órgano regulador explicó que desde el pasado 7 de diciembre, la Secretaría de Energía (SENER) le solicitó la exclusión de 37 áreas contractuales en campos maduros terrestres, así como nueve bloques con recursos no convencionales que la administración había considerado poner a disposición de Pemex y privados el próximo año como parte de las rondas 3.2 y 3.3. Ante la cancelación de estas rondas, México perderá la oportunidad de explotar su potencial de recursos petroleros no convencionales y se condenará a seguir importando gas natural.

El cambio de rumbo que empieza este gobierno, puede provocar que, en el mediano y largo plazo, México incumpla con los compromisos que se había impuesto en el Acuerdo de París contra el cambio climático y en la ley de Transición Energética, consideran expertos de la industria. La Ley de Transición Energética, que se aprobó como parte de los acuerdos firmados por la pasada administración en París, establece que México debe alcanzar el 25% de generación limpia para este año, el 30% en 2021 y el 35% en 2024. Según los últimos datos disponibles, al cierre del primer semestre del año, las energías limpias ya aportan 24.12% de la generación eléctrica del país. El mayor impulso provino de las tecnologías solares y eólicas, que se vieron beneficiadas por las subastas de largo plazo (licitaciones) implementadas por la anterior administración.

Si bien, la implementación de la reforma energética avanza hacia la consolidación de un mercado energético dinámico y competitivo y se estima que sin la reforma energética la economía de México sería 4% menor. Asimismo, se busca promover un entorno competitivo para la adopción y despliegue de las energías renovables en México.

Sin duda, existen muchos retos hacia el futuro, pero hoy se encuentran establecidas las bases para que en función de ellas puedan lograrse los objetivos y metas previstos con la reforma energética, con independencia de circunstancias coyunturales.

En nuestro Grupo Parlamentario consideramos fundamental que Pemex mantenga una de las herramientas fundamentales que la Reforma Energética le dio, que es justamente asociarse con terceros para que estos puedan arriesgar su capital en estas actividades de extracción y exploración que son de alto riesgo financiero y geológico. Es por ello que consideramos importante que el Gobierno Federal encabezado por Andrés Manuel López Obrador reconsidere su polñitica energética del pasado y se enfoque en la modernidad de la indutria, en donde no se inhiba futuras inversiones en el sector; además de que debemos contribuir a la geerción de energías limpias y combatir el cambio climático.


[*] Al respecto, el historiador estadounidense J. Ch. Ashby comenta: “El poderoso sindicato surgió de los aislados núcleos formados por apóstoles anónimos en los días en que pillar un organizador significaba su muerte. Los primeros esfuerzos de los trabajadores petroleros mexicanos por organizarse habían tropezado con grandes dificultades. Las empresas se valieron de toda clase de medios, lícitos e ilícitos, para evitar que sus trabajadores se sindicalizaran.

[*] J. S. Herzog. Historia de la expropiación petrolera. México, Cuadernos Americanos, 1948, pp. 141.