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Estado Actual: Junta de Coordinación Política Ficha Técnica



De los senadores Rubén Rocha Moya, Imelda Castro Castro y Mario Zamora Gastélum, con punto de acuerdo que exhorta al titular de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural a que establezca una base en la comercialización del maíz blanco para la región productora de Sinaloa y haga las consideraciones necesarias para realizar los cálculos con los mismos criterios y en las proporciones correspondientes a las otras regiones productoras de maíz blanco del país, a fin de que las bases queden debidamente conciliadas con los productores y representantes de la industria del maíz.

SE TURNó A LA JUNTA DE COORDINACIóN POLíTICA.


HONORABLE SENADO DE LA REPÚBLICA

Los suscritos, Senadores Rubén Rocha Moya, Imelda Castro Castro, y Mario Zamora Gastélum, con fundamento en lo dispuesto en los artículos 8 fracción II y 108 numeral 1 del Reglamento del Senado de la República, sometemos a la consideración de esta soberanía la siguiente proposición con punto de acuerdo mediante el cual se exhorta muy respetuosamente al titular de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural a establecer una Base para la comercialización del maíz blanco, a la región productora de Sinaloa, entre 59 y 70 dólares, así como a aplicar igual metodología y mismos criterios al cálculo de las Bases para el resto de las regiones productoras de maíz blanco del país.
Asi mismo, se exhorta a la propia SADER, a la Secretaría de Salud y a todas las dependencias involucradas, para que tracen una ruta tendiente a reducir la importación de maíz transgénico.

CONSIDERACIONES

El maíz, desde su origen hasta nuestros días, es el alimento básico por excelencia de los mexicanos. México es centro de origen del maíz. Los mayas en su extraordinario legado bibliográfico, el Popol Vuh, lo patentizaron en toda su significación mítica: “...fue hallado el maíz y de esto fue hecha la carne del hombre y su sangre, cuando fue formado.”

Esta visión cosmogónica revela que el maíz es la materia misma con la que el género humano fue creado, lo cual le otorga un valor simbólico que trasciende su importancia como alimento, por lo que sigue siendo un dador de vida y un elemento fundamental de nuestra identidad mexicana.

Consideramos que las políticas públicas enfocadas al campo mexicano no han alcanzado el objetivo principal para el desarrollo del campo y el progreso de quienes lo trabajan, a pesar de los multiples efuerzos de todos los ámbitos de gobierno, por lo que de seguir en esa línea de acción sin encontrar la solución a las demandas del sector, ponemos en riesgo la soberanía alimentaria y la mejora de las condiciones de vida de pequeños y medianos productores del maíz.

Por eso el gobierno federal encabezado por el Presidente Andrés Manuel López Obrador, se ha propuesto con determinación patriótica y una política agropecuaria de profundo sentido social, rescatar al campo mexicano.

Entre un conjunto de medidas extraordinarias, de mediano y largo plazo para este propósito, destaca el Programa de Precios de Garantía para maíz, frijol, arroz y trigo, así como para la leche. Este programa beneficiará a casi 2 millones de productores del campo lo que sin duda abonará a la autosuficiencia alimentaria. Se pretende con éste, y otros programas de largo aliento, dar certidumbre al esfuerzo, recompensar justamente el trabajo y propiciar el bienestar de todos los productores del agro mexicano.

Por todo su significado identitario, alimenticio, e incluso de seguridad nacional, la producción del maíz se convierte en una gran prioridad. En principio el precio garantizado por el Ejecutivo será del orden de los 5 mil 610 pesos por tonelada, en beneficio de 1.6 millones de pequeños productores, con cultivos de hasta cinco hectáreas, es decir, a ocho de cada 10 del total en el país. El precio de garantía aplicará a cosechas de hasta 20 toneladas por productor. Se trata pues, de agricultura de pequeñas unidades económicas.

Ahora bien, es necesario ir más allá de estas medidas de beneficio a los productores que menos tienen y buscar apoyar a la llamada agricultura comercial en lo que al maíz blanco se refiere, por el impacto que la misma tiene en la economía nacional, particularmente en renglones sensibles como el costo de la tortilla.

Así, se requiere que la Base calculada para el precio del maíz blanco atienda al interés del productor dentro de los márgenes de responsabilidad que requiere el justo equilibrio comercial.

Actualmente, en lo tocante al maíz blanco, se ha establecido un ingreso objetivo del orden de los $3,960.00 por tonelada. Este dato es relevante si consideramos que, al momento de entregar la cosecha de maíz blanco, el precio del mercado internacional es menor al fijado como Ingreso Objetivo, el gobierno se encuentra obligado a cubrir la diferencia.

Atendiendo a que en la configuración del precio final inciden otras variables como son los costos de fletes y sus diferencias entre los lugares de importación y las regiones de producción y mercados del país, es decir, las llamadas Bases, y en correspondencia a lo anteriormente considerado, se requiere fijar una Base para el maíz blanco, durante este año, para la zona productora que representa Sinaloa, al equivalente en moneda nacional entre 59 y 70 dólares. Así mismo, para el resto de regiones productoras de este producto, deberán aplicarse iguales criterios para el cálculo de sus Bases. Con ello, se asegura, que el Gobierno no tenga que erogar ni un solo peso público.

Lo anterior parte de los hechos siguientes:

  • La Base la cubre el industrial, y éste aboga por que siempre sea lo más baja posible como lo fue en el 2018, con 45 dólares la tonelada. :
  • Bajo este esquema ha quedado demostrado que por más de una década y de manera sistemática, el gobierno les ha regalado miles de millones de pesos a los industriales.
  • Queda claro que una base como la que proponemos para la región Sinaloa productora de maíz blanco y para las demás regiones del país, es enteramente pagable por la industria sin que se afecte significativamente su utilidad, la cual, habría que decirlo, invariablemente ha sido desbordada. En 2011, por ejemplo, la Base para Sinaloa, fue de 102 dólares y todo corrió sin problemas.
  • Ante la política de austeridad republicana impulsada tenazmente por el actual gobierno, y en la que ya participan no pocos sectores de la sociedad, incluídos el de los empresarios, moderar las ganancias opulentas de aquellas actividades comerciales que lesionan a productores y a las familias mexicanas, es un imperativo que compete también a esta Soberanía.
  • Además, nuestros productores maiceros, en particular los sinaloenses, al enfrentar la competencia desigual con productores norteamericanos por múltiples factores, entre los que destaca la importación de maíz transgénico, cuyas consecuencias de su uso son potencialmente dañinas para el ambiente y para la salud humana, reclaman de nuestra solidaridad en especial para impedir o al menos reducir su importación que afecta gravemente las competencias de los agricultores mexicanos.

Con todo lo dicho anteriormente se lograría, además:

  1. Que los productores se acojan a esta medida, que les garantizaría el precio mínimo por tonelada de $3,960.00 pesos. Evitando así que se produzca un conflicto social de magnitud nacional.
  2. Que los industriales compren todo el maíz nacional, pues en estas circunstancias la tonelada les saldría más barata comprarla aquí, que importarla. Amén de que mantendrían ganancias razonables, incluso altas aún.
  3. Con este precio tampoco habría riesgo de que suba el costo de la tortilla, pues ha habido años en que el precio del maíz blanco estuvo por arriba de los cuatro mil pesos, es el caso de 2018.
  4. La protección de la que gozarían los productores de maíz, dada las desigualdades comerciales con los productores de Estados Unidos y Canadá y en especial el que representa el maíz transgénico, daría la certidumbre necesaria para que se siga produciendo uno de los maíces blancos de mayor calidad en el mundo, como lo es el que se produce en Sinaloa.

Por lo antes fundado y expuesto, nos permitimos someter a la elevada consideración de esta Soberanía, la siguiente proposición:

PUNTO DE ACUERDO

Primero.- Se exhorta respetuosamente al Titular de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural a que establezca una Base en la comercialización del maíz blanco de entre 59 y 70 dólares para la región productora de Sinaloa y a su vez, haga las consideraciones necesarias para realizar los cálculos con los mismos criterios y en las proporciones correspondientes a las otras regiones productoras de maíz blanco del país, a fin de que las Bases queden debidamente conciliadas con los productores y representantes de la industria del maíz.

Segundo.- Se exhorta respetuosamente al Titular de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, a la Secretaría de Salud, a la Secretaría de Economía, a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, así como aquellos entes y dependencias de la Administración Pública Federal que participan en la importación del maíz, a que realicen una estrategia tendiente a reducir la importación del maíz transgénico, hasta eliminar por completo su ingreso al país, a fin de proteger la economía y el bienestar de los agro-productores, así como el ambiente y la salud humana.

Dado en el salón de sesiones del Senado de la República, a los 14 días del mes marzo de 2019.

Senadores Rubén Rocha Moya                    Imelda Castro Castro

Mario Zamora Gastélum