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Iniciativas

Estado Actual: Pendiente Ficha Técnica

Del Senador Alejandro González Yáñez, del Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo, con proyecto de decreto que reforma la Ley General de Cambio Climático, para incentivar la generación y consumo de energías renovables para contrarrestar los efectos del cambio climático.

SE TURNó A LAS COMISIONES UNIDAS DE MEDIO AMBIENTE, RECURSOS NATURALES Y CAMBIO CLIMáTICO Y DE ESTUDIOS LEGISLATIVOS, PRIMERA.


La iniciativa tiene como propósito considerar prioritarias, para efectos del otorgamiento de los estímulos fiscales que se establezcan conforme a la Ley de Ingresos de la Federación, las actividades relacionadas con la generación y el consumo de energías renovables para contrarrestar los efectos del cambio climático.

INICIATIVA PARA INCENTIVAR LA GENERACIÓN Y CONSUMO DE ENERGÍAS RENOVABLES PARA CONTRARRESTAR LOS EFECTOS DEL CAMBIO CLIMÁTICO

Alejandro González Yáñez, a nombre propio y del Grupo Parlamentario del Partido del trabajo de la LXIV Legislatura del Honorable Congreso de la Unión, con fundamento en lo dispuesto por los Artículos 71, Fracción II y 135 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y 8 fracción I, 164, 169, 171 fracción I, y 172 del Reglamento del Senado de la República, someto a consideración de esta Asamblea la siguiente INICIATIVA CON PROYECTO DE DECRETO POR EL QUE SE ADICIONA UN INCISO III), RECORRIÉNDOSE EL SUBSECUENTE, AL ARTÍCULO 93 DE LA LEY GENERAL DE CAMBIO CLIMÁTICO, CONFORME A LOS SIGUIENTES:

Antecedentes

El cambio climático es un tema de interés mundial que, desde hace varias décadas, ha sido discutido y analizado en diferentes encuentros internacionales. En 1972, se celebró en Estocolmo, Suecia, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humano, que proclamó que “La protección y mejoramiento del medio ambiente humano es una cuestión fundamental que afecta al bienestar de los pueblos y al desarrollo económico del mundo entero, un deseo urgente de los pueblos de todo el mundo y un deber de todos los gobiernos.” Desde esta fecha, el tema del medio ambiente pasó a ser una cuestión de interés e importancia internacional que orilló a los distintos gobiernos a tomar conciencia de esta problemática y de las formas de enfrentarlo.

A pesar de ello, se implementaron muy pocas políticas públicas nacionales para solucionar y contrarrestar los efectos del cambio climático. El medio ambiente siguió deteriorándose y se hicieron evidentes los primeros efectos nocivos: el agotamiento del ozono, lluvia ácida, degradación de los bosques, aumento de la temperatura, entre otros.

Pasada una década de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humano, en 1983, las Naciones Unidas establecieron la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, que en 1987 presentó su informe Nuestro Futuro Común, cuyo mensaje principal es que no puede haber un crecimiento económico sostenido sin un medio ambiente sostenible; la protección del medio ambiente y el crecimiento económico han de abordarse como una sola cuestión.

En 1992, se celebró en Río de Janeiro, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, conocida como Cumbre para la Tierra; sus objetivos fundamentales eran lograr un equilibrio justo entre las necesidades económicas, sociales y ambientales de las generaciones presentes y de las generaciones futuras y sentar las bases para una asociación mundial entre los países desarrollados y los países en desarrollo, así como entre los gobiernos y los sectores de la sociedad civil, sobre la base de la comprensión de las necesidades y los intereses comunes.

En el Principio 9 de la Cumbre para la Tierra, se menciona que “Los Estados deberían cooperar en el fortalecimiento de su propia capacidad de lograr el desarrollo sostenible, aumentando el saber científico mediante el intercambio de conocimientos científicos y tecnológicos, e intensificando el desarrollo, la adaptación, la difusión y la transferencia de tecnologías, entre éstas, tecnologías nuevas e innovadoras.” Por su parte, en el Principio 10 sostiene que “El mejor modo de tratar las cuestiones ambientales es con la participación de todos los ciudadanos interesados, en el nivel que corresponda. (…)”.

Ese mismo año, al adoptar la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), la partes de la Convención “Preocupadas porque las actividades humanas han ido aumentando sustancialmente las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera, y porque ese aumento intensifica el efecto invernadero natural, lo cual dará como resultado, en promedio, un calentamiento adicional de la superficie y la atmósfera de la Tierra y puede afectar adversamente a los ecosistemas naturales y a la humanidad,” se proponen como objetivo lograr la estabilización de las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera a un nivel que impida interferencias antropógenas peligrosas en el sistema climático. Ese nivel debería lograrse en un plazo suficiente para permitir que los ecosistemas se adapten naturalmente al cambio climático, asegurar que la producción de alimentos no se vea amenazada y permitir que el desarrollo económico prosiga de manera sostenible.

El Gobierno de México firmó la CMNUCC 13 de junio de 1992, misma que fue ratificada por esta Cámara de Senadores el 3 de diciembre del mismo año. Tras la aprobación del Senado, la Convención fue ratificada ante la Organización de las Naciones Unidas el 11 de marzo de 1993.

El Protocolo de Kioto fue adoptado durante la Tercera Conferencia de las Partes (COP3) celebrada en la ciudad de Kioto, Japón, en 1997, en aras de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en el planeta que son los causantes del calentamiento global y promover el crecimiento sustentable de los países en desarrollo, esto es, busca poner en práctica lo acordado en la CMNUCC. El Protocolo de Kioto entró en vigor el 16 de febrero de 2005 para las naciones que han depositado su instrumento de ratificación, entre ellas México, que ratificó el instrumento en el año 2000.

Finalmente, durante la XXI Conferencia sobre el Cambio Climático (COP 21) celebrada en París, Francia, se firmó un acuerdo dentro del marco de la CMNUCC con el objetivo principal de mantener el aumento de la temperatura en este siglo muy por debajo de los 2 grados centígrados, e impulsar los esfuerzos para limitar el aumento de la temperatura incluso más, por debajo de 1,5 grados centígrados con respecto a la era preindustrial, reconociendo que ello reduciría considerablemente los riesgos y los efectos del cambio climático.

Conocido como Acuerdo de París, fue negociado por los 195 países miembros y abierto para firma el 22 de abril de 2016 para celebrar el Día de la Tierra. En él se establecen medidas para la reducción de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero a través de la mitigaciónadaptación y resiliencia de los ecosistemas a efectos del Calentamiento Global.

El Acuerdo de París considera que las partes integrantes tienen diferentes capacidades y responsabilidades para atender el fenómeno del cambio climático, por lo tanto, asumirán en lo individual la responsabilidad de presentar de manera voluntaria sus Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDC), atendiendo a sus características y contextos particulares, como un medio de fortalecer y asegurar la participación de cada país, sin perjudicar el desarrollo y la competitividad de cada uno.

Las partes que son países desarrollados deberían seguir encabezando los esfuerzos, adoptando metas absolutas de reducción de las emisiones para el conjunto de la economía. Las partes que son países en desarrollo deberían seguir aumentando sus esfuerzos de mitigación, y se las alienta a que, con el tiempo, adopten metas de reducción o limitación de las emisiones para el conjunto de la economía, a la luz de las diferentes circunstancias nacionales.

Exposición de Motivos

En el siglo XX, la preocupación por el medio ambiente dio origen a la idea del desarrollo sustentable como un paradigma revolucionario que busca frenar la degradación ambiental generada por las actividades humanas. [*]

Los antecedentes de este concepto se remontan a los años 50 del siglo pasado, cuando germinan preocupaciones en torno a los daños al medio ambiente causados por la Segunda Guerra Mundial, sin embargo, es hasta 1987 cuando la Comisión Mundial del Medio Ambiente y del Desarrollo (CMMAD) de las Naciones Unidas, presidida por la Dra. Gro Harlem Brundtland, presenta el informe Nuestro Futuro Común, conocido también como “Informe Brundtland”, en el que se difunde y acuña la definición más conocida sobre el desarrollo sustentable: “Es el desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades”. [*]

El desarrollo sustentable busca garantizar el derecho que tienen todos los seres humanos de disfrutar de un medio ambiente sano, de impulsar un modelo de desarrollo económico compatible con la conservación del medio ambiente y con la equidad social.

La mayoría de la energía que se utiliza actualmente en el mundo proviene de sustancias con un gran contenido energético (hidrocarburos) formadas hace millones de años a través de procesos naturales. Estos tipos de combustibles no son renovables y emiten Dióxido de Carbono (CO2) al medio ambiente.

A diferencia de los hidrocarburos, las energías renovables provienen de fuentes naturales inagotables capaces de transformarse en energía limpia para la sociedad, ya que al generarse de manera natural y continua emiten muy pocos contaminantes.

En comparación con el mundo, la generación de energía renovable en México es baja; si medimos por tonelada, China es el principal generador de esta energía, su producción del año 2014 fue de 325.2 millones de toneladas, seguido por Estados Unidos, India y Rusia, quienes generaron 141.1, 204 y 19.1 millones de toneladas, respectivamente. En este mismo año México únicamente generó 15.2 millones de toneladas. [*]

La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático establece que por cambio climático se entiende “un cambio de clima atribuido directa o indirectamente a la actividad humana que altera la composición de la atmósfera mundial y que se suma a la variabilidad natural del clima observada durante períodos de tiempo comparables.”

Para las Naciones Unidas, el cambio climático tiene principalmente un origen antropógeno, es decir, es atribuible a la actividad humana y, en consecuencia, es posible remediarlo y contrarrestar sus efectos a través de mecanismos que la regulen de mejor manera como el fomento del uso de energías renovables, la implementación de políticas públicas que reduzcan el uso de combustibles fósiles, la promoción de innovaciones tecnológicas, la mitigación o eliminación de la sobre explotación de recursos naturales, entre otras.

Según un estudio internacional realizado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) publicado en la revista científica Nature, uno de los principales acontecimientos que se considera el primer factor del cambio climático es el periodo que comprende de 1760 a 1840 mejor conocido como la Revolución Industrial, a partir de esta época el aumento en las temperaturas comenzó a percibirse de manera importante, lo que demuestra que el cambio climático generado por el hombre no es un fenómeno nuevo suscitado a partir del siglo XX.

El cambio climático es considerado uno de los principales problemas ambientales, es un fenómeno multidisciplinario y multifactorial ya que representa una amenaza para el desarrollo de sectores como el productivo, económico, social y ambiental. El cambio climático al ser un fenómeno global debe ser de interés de todos porque su impacto tiene consecuencias negativas en todos los países; sus efectos no respetan las fronteras nacionales. [*]

En la actualidad, tenemos a nuestro alcance soluciones viables para que los países puedan tener una actividad económica más sostenible y más respetuosa con el medio ambiente. El cambio de actitudes se acelera a medida que más personas están recurriendo a la energía renovable y a otras soluciones para reducir las emisiones y aumentar los esfuerzos de adaptación.

La Ley General del Cambio Climático (LGCC) reconoce de manera expresa la influencia de la actividad humana como generadora del cambio climático global. Para este cuerpo normativo, el cambio climático es la “Variación del clima atribuido directa o indirectamente a la actividad humana, que altera la composición de la atmósfera global y se suma a la variabilidad natural del clima observada durante los períodos comparables.” En este sentido, el calentamiento global, se debe a la excesiva concentración de gases de tipo invernadero vertidos a la atmósfera desde la Revolución Industrial del siglo XIX, [*] producto de la descontrolada actividad humana.

La Ley General del Cambio Climático tiene, entre otros objetivos, el de: “Fomentar la educación, investigación, desarrollo y transferencia de tecnología e innovación y difusión en materia de adaptación y mitigación al cambio climático.” Es por ello que nuestro país debe buscar todos los mecanismos que permitan no sólo mitigar los efectos de los GEI sino también reducir sus emisiones. Un mecanismo que ha resultado atractivo para fomentar el uso de energías renovables así como el cumplimiento de los objetivos de la política nacional en materia de cambio climático son los estímulos fiscales, considerados por la Ley como instrumentos económicos de carácter fiscal.

Un estímulo fiscal es una forma en que se puede reducir o exentar el pago de algunas contribuciones. En general, los estímulos fiscales deben perseguir como objetivo principal velar por el interés público. En el caso en particular, lo que se busca con la presente iniciativa de reforma es incentivar el desarrollo, transferencia, adquisición e implementación por particulares, de tecnologías de generación de energías renovables.

Las energías renovables son todas aquellas que provienen de una fuente natural, son recursos limpios que una vez consumidos se pueden regenerar de manera natural o artificial, lo que los convierte en recursos casi inagotables. Las energías renovables contribuyen significativamente a cuidar el medio ambiente al ser energías limpias y representan una alternativa frente a los efectos contaminantes y al uso de los combustibles fósiles.

Según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), frente a las fuentes convencionales, las energías renovables son recursos limpios cuyo impacto al medio ambiente es prácticamente nulo y siempre reversible.

Entre los diferentes tipos de energías renovables encontramos los siguientes [*] :

Energía hidráulica. Es la producida por la caída del agua. Las centrales hidroeléctricas en represas utilizan el agua retenida en embalses o pantanos a gran altura. El agua en su caída pasa por turbinas hidráulicas, que trasmiten la energía a un alternador, el cual la convierte en energía eléctrica.

Energía eólica. Es la energía cinética producida por el viento. A través de los aerogeneradores o molinos de viento se aprovechan las corrientes de aire y se transforman en electricidad. Dentro de la energía eólica, podemos encontrar la eólica marina, cuyos parques eólicos se encuentran mar adentro.

Energía solar. Este tipo de energía nos la proporciona el sol en forma de radiación electromagnética (luz, calor y rayos ultravioleta principalmente). El uso de la energía del sol se puede derivar en energía solar térmica (usada para producir agua caliente de baja temperatura para uso sanitario y calefacción) solar fotovoltaica (a través de placas de semiconductores que se alteran con la radiación solar), etc.

Energía geotérmica. Es una de las fuentes de energía renovable menos conocidas y se encuentra almacenada bajo la superficie terrestre en forma de calor y ligada a volcanes, aguas termales, fumarolas y géiseres. Por tanto, es la que proviene del interior de la Tierra.

Energía mareomotriz. El movimiento de las mareas y las corrientes marinas son capaces de generar energía eléctrica de una forma limpia. Si hablamos concretamente de la energía producida por las olas, estaríamos produciendo energía undimotriz. Otro tipo de energía que aprovecha la energía térmica del mar basado en la diferencia de temperaturas entre la superficie y las aguas profundas se conoce como maremotérmica.

- Energía de la biomasa. Es la procedente del aprovechamiento de materia orgánica animal y vegetal o de residuos agroindustriales. Incluye los residuos procedentes de las actividades agrícolas, ganaderas y forestales, así como los subproductos de las industrias agroalimentarias y de transformación de la madera.

El uso de estas energías renovables contrarrestan los efectos del cambio climático ya que no producen gases de efecto invernadero ni otras emisiones dañinas para el medio ambiente como las emisiones de CO2. De ahí la importancia de promover el desarrollo, transferencia, adquisición e implementación por particulares, de tecnologías de generación de este tipo de energías limpias con el objetivo de contrarrestar los efectos del cambio climático.

Finalmente, para explicar el sentido y alcance de la reforma propuesta, se presenta un cuadro comparativo entre la legislación vigente y la presente propuesta de adición a la Ley General de Cambio Climático:


Texto actual

Texto propuesto

Artículo 93. Se consideran prioritarias, para efectos del otorgamiento de los estímulos fiscales que se establezcan conforme a la Ley de Ingresos de la Federación, las actividades relacionadas con:

I. La investigación, incorporación o utilización de mecanismos, equipos y tecnologías que tengan por objeto evitar, reducir o controlar las emisiones; así como promover prácticas de eficiencia energética.

II. La investigación e incorporación de sistemas de eficiencia energética; y desarrollo de energías renovables y tecnologías de bajas emisiones en carbono;

III. En general, aquellas actividades relacionadas con la adaptación al cambio climático y la mitigación de emisiones.

Artículo 93. (…)

(…)

(…)

III. El desarrollo, transferencia, adquisición e implementación por particulares de tecnologías de generación de energías renovables y,

IV. En general, aquellas actividades relacionadas con la adaptación al cambio climático y la mitigación de emisiones.

Por lo motivos antes expuestos, someto a esta Soberanía la presente:

INICIATIVA CON PROYECTO DE DECRETO

POR LA QUE SE ADICIONA UN INCISO III), RECORRIÉNDOSE EL SUBSECUENTE, AL ARTÍCULO 93 DE LA LEY GENERAL DE CAMBIO CLIMÁTICO.

ARTÍCULO ÚNICO.- Se adiciona un inciso III), recorriéndose el subsecuente, al artículo 93 de la Ley General de Cambio Climático, para quedar como sigue:

Artículo 93. Se consideran prioritarias, para efectos del otorgamiento de los estímulos fiscales que se establezcan conforme a la Ley de Ingresos de la Federación, las actividades relacionadas con:

I. (…)

II. (…)

III. El desarrollo, transferencia, adquisición e implementación por particulares de tecnologías de generación de energías renovables y,

IV. En general, aquellas actividades relacionadas con la adaptación al cambio climático y la mitigación de emisiones.

ARTÍCULOS TRANSITORIOS

PRIMERO.- El presente decreto entrará en vigor un día después de su publicación en el Diario Oficial de la Federación.

SEGUNDO.- Se derogan todas las disposiciones que contravengan el presente.

Dado en el Salón de Plenos de la Cámara de Senadores a 07 de febrero de 2019.

Senador Alejandro González Yáñez

Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo


[*] Gay García, Carlos, & Rueda Abad, José Clemente. (2014, octubre). Sustentabilidad Ambiental y Cambio Climático. Recuperado 28 enero, 2018, de 

https://www.amc.edu.mx/revistaciencia/images/revista/65_4/PDF/Sustentabilidad.pdf

[*] Secretaría de Sustentabilidad, UANL. (2018, 1 noviembre). ¿Qué es el Desarrollo Sustentable? Recuperado 29 enero, 2019, de http://sds.uanl.mx/el-concepto-desarrollo-sustentable/

[*] Observatorio de Inteligencia del Sector Energético. (s.f.). Energías Renovables. Recuperado 28 enero, 2019, de http://www.oise.mx/renovables

[*] Naciones Unidas. (2018, 5 septiembre). Cambio climático. Recuperado 28 enero, 2019, de https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/climate-change-2/

[*] Gay García, Carlos y José Clemente Rueda Abad. Sustentabilidad ambiental y cambio climático. En https://www.amc.edu.mx/revistaciencia/images/revista/65_4/PDF/Sustentabilidad.pdf, 28 de enero de 2019.