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Iniciativas

Estado Actual: Pendiente Ficha Técnica

De la Sen. Geovanna del Carmen Bañuelos De la Torre, del Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo, con proyecto de decreto que reforma el artículo 3° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Para que la educación contribuya a desarrollar la cultura de la paz para combatir la violencia y la inseguridad.

SE TURNó A LAS COMISIONES UNIDAS DE PUNTOS CONSTITUCIONALES; DE EDUCACIóN; Y DE ESTUDIOS LEGISLATIVOS, SEGUNDA.


La presente iniciativa tiene la finalidad de que la educación que imparta el Estado contribuya a desarrollar la paz y combata con el cambio de conciencias, la violencia e inseguridad y consecuentemente resarcir el tejido social.

Iniciativa de la Senadora Geovanna del Carmen Bañuelos de la Torre para que la educación contribuya a desarrollar la cultura de la paz para combatir la violencia y la inseguridad

La suscrita Geovanna del Carmen Bañuelos de la Torre, Senadora de la República de la LXIV Legislatura del H. Congreso de la Unión, integrante del Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo, con fundamento en lo dispuesto por el artículo 71 fracción II y 72 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; 8° fracción I, 164 numeral 1, 169 numeral 1, y demás relativos del Reglamento del Senado de la República, someto a la consideración de esta Honorable Asamblea, la siguiente iniciativa con proyecto de decreto mediante el cual se adiciona el artículo 3° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, con la finalidad de que la educación que imparta el Estado contribuya a desarrollar la paz y combata con el cambio de conciencias, por medio de una cultura de la paz, la violencia e inseguridad que sufre el país y consecuentemente resarcir el tejido social, de conformidad con la siguiente:

EXPOSICIÓN  DE MOTIVOS

México apostó por el cambio. Uno tangible, real para la gran mayoría de las personas. Ya no quiso más de lo mismo porque significaría normalizar esos “cánceres” de los que hablaba Jorge Carpizo: corrupción, impunidad, inseguridad y violencia. El pueblo de México lo que exige es paz.

Vemos con zozobra cómo en los últimos sexenios, México se ha visto inmerso en  un halo de violencia que vulnera la integridad de sus habitantes, sus derechos y libertades. La inseguridad se incrementa día con día. Varios estados del país se encuentran ahora mismo en fuego y destrucción debido al alto índice de violencia; otros tantos, ya sin elección, se ven obligados a desplazamientos forzados, pago de “piso” o “cuotas” entre muchas más, para, de alguna manera, “garantizar” un poco de paz. Y es que la violencia que se vive en el país es un cáncer que debe combatirse no solo con armas, sino a través de la educación, una educación basada en la libertad y en la cultura de paz.

                La educación debe valernos para accionar cambios estructurales, en el pensamiento y la conducta que ésta genera (debemos partir de la idea del pedagogo Paulo Freire en que todos nos educamos a la vez, tanto docente como alumno como sociedad; no una anquilosada educación bancaria), para ayudar a construir el tejido social y paulatinamente, junto a la implementación de políticas públicas, herramientas legales y mayor participación ciudadana, el país tienda a una evolución pacífica en beneficio de sus habitantes, en consonancia con el pleno respeto a sus derechos humanos. Una apuesta sistémica en favor de la paz y la dignidad de la persona.

                Ante esta realidad es menester apostarle a la educación y a principios como la libertad, la justicia, la cultura de paz; a estrategias educativas que contribuyan a resarcir la situación grave de violencia e inseguridad que vive el país y que estimulen  el desarrollo de conocimientos, valores y actitudes que la contrarresten con la finalidad de construir bases sólidas para la pacífica convivencia; debe, además, orientarse hacia el cultivo de la solidaridad, la empatía, el progreso paulatino y quizá, por los tiempos de cambio, acelerado, a una cultura de paz.

                La educación implica referirse a un proyecto de planificación del futuro que deseamos mediante la construcción de conciencias, el rediseño más sensitivo y tolerante de las generaciones para mejorar, pacificar, a nuestro país.

                Se vislumbra con lo anterior que educar es una tarea común, inacabable, de interés general y de la cual depende la creación de las condiciones de vida digna que merecen todas las personas, tanto en su formación individual como para la convivencia con su otredad. Con la educación se deben formar personas reflexivas, críticas, libres, sensibles, amorosas, con gran sentido humano y de justicia,  que actúen individualmente y con un sentido colectivo de convivencia fraterna, civilizada y de relaciones armónicas que combatan la violencia que destruye al país.

                Al tenor de lo anterior, la educación debe estar orientada al desarrollo integral de las personas y la construcción de formas de convivencia centradas en el respeto de la otredad (el otro en el sentido de diálogo). Lamentablemente vemos que en el país discurren día con día actos de crueldad como masacres, desapariciones forzadas, graves violaciones a los derechos humanos, todo esto con las agravantes de  exclusión, pobreza, discriminación y marginación que empeoran la situación. Este tipo de actos y parafraseando a la educadora en derechos humanos, Rosa María Mujica Barreda, deja secuelas físicas, psicológicas y culturales que dañan a la persona y a la sociedad. Por esto mismo, se trata de buscar formas de intervención alternativas desde la educación que tiendan a revertir la situación de violencia que sufre el país: cultura de paz.

                Es tiempo de dejar de ver a la educación como una forma de adquirir únicamente conocimientos dentro de parámetros de instrumentación pragmática para poder entrar a un mundo globalizado cada vez más individualista y competitivo; debemos ahora, además, optar por una visión sistémica con mayor sentido humano. La persona como eje medular. Es un reto general que nos involucra a todas y todos, para que pueda surgir una cultura basada en la paz y así paulatinamente reconstruir el tejido social.

Adición a la Constitución

La educación es un derecho que prontamente evoluciona, ya que se actualiza de las innovaciones y cambios de la sociedad. Por ser la educación un servicio público de la mayor relevancia y significación política y social, la conformación y desarrollo de su régimen jurídico excede las cuestiones de estricta técnica legislativa y debe revisarse también a la luz de la historia, la sociología y la filosofía política, de cada pueblo en particular bajo la tutela de una política educativa nacional.

                El artículo tercero de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y la Ley General de Educación son los principales instrumentos legales que regulan los principios fundamentales de la educación y el sistema educativo nacional. Estos documentos definen los principales objetivos, intenciones y fundamentos educativos y se establecen las disposiciones de carácter normativo, técnico, pedagógico, administrativo, financiero y de participación social. Se trata de un derecho humano que permite impulsar el desarrollo integral de la personalidad de los integrantes de una nación, además de ser eje central de la vida política y social de nuestro país.

                La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece que la educación, hasta nivel bachillerato, debe de ser obligatoria, laica, gratuita y democrática; tenderá a desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano y fomentará el amor a la patria, el respeto a los derechos humanos y la conciencia de solidaridad internacional y nacional, en la independencia y en la justicia, al mismo tiempo que contribuya a la mejor convivencia humana, al aprecio por la dignidad e integridad de la persona y la familia, al interés general de la sociedad, al cuidado para sostener los ideales de fraternidad e igualdad de derechos de todas las personas, evitando los privilegios por motivos económicos, políticos, de raza, de religión, grupos, sexos o individuos.

                Estos son a grandes rasgos los principios fundamentales de la educación en México, no obstante, en la actualidad, y debido al altísimo índice de violencia que vive el país, se  requiere de axiomas que fortalezcan no sólo al educando en un aspecto meramente académico, sino para que en la sociedad donde interactúa exista una mejor convivencia y una sana armonía. Una educación que tenga su verdadero sentido en la constate mejoría de las relaciones interpersonales basadas en el respeto y la paz. La apuesta es por la dignidad de la persona en su sana convivencia.

                Por tal razón, un objetivo imprescindible para este cambio que buscamos es la cultura de la paz, para que la sociedad, a través de la educación, vaya modificando sus conductas en favor de la armonía social y de la sana convivencia de sus congéneres, que debe versar en el ordenamiento jurídico supremo de México.

La cultura de la paz como mecanismo para resarcir el tejido social

La cultura de la paz tiene como fin fundamental el rechazo de la violencia, en todas sus modalidades, como forma de solucionar los conflictos entre los individuos o grupos sociales. Y para que esto pueda ser posible se debe dar un amplio consenso al respecto, es decir, la paz se debe interiorizar culturalmente y esto supone erradicar la justificación de la guerra, la animadversión, acciones beligerantes  y la violencia como forma de resolver los problemas que surgen de la convivencia cotidiana.

                La cultura de la paz es, en definitiva, una cultura que busca la armonía social fundada en los principios de libertad, justicia y democracia, de tolerancia y solidaridad, de fraternidad y empatía, que debe rechazar la violencia; procura prevenir las causas de los conflictos que lo originan y dar solución a los problemas mediante el diálogo y la negociación; y garantiza a todos el pleno ejercicio de  los derechos y los medios para participar plenamente en el desarrollo de su sociedad.

En este cambio la educación tiene un papel importante en tanto que incide desde las aulas con el cambio paulatino de conciencia, en la construcción de los valores de los que serán futuros ciudadanos. Esto permite una evolución del pensamiento contra toda actitud antisocial como una herramienta para el mejoramiento individual y colectivo. Los cambios evolutivos, aunque lentos, son los que tienen un carácter más irreversible y en este sentido la educación ayuda con la construcción de nuevas formas de pensar, actuar y comunicar. Pero la educación formal no es suficiente para que estos cambios se den a profundidad. La sociedad, desde los diferentes ámbitos implicados y desde su capacidad educadora, también deben incidir y apoyar los proyectos y programas educativos formales.

De tal manera, es importante que se genere un proceso de reflexión sobre cómo se puede incidir en la construcción de la cultura de la paz, con la familia, los vecinos, las instituciones, las organizaciones de la sociedad civil, el Estado mismo. Se trata de generar una conciencia colectiva sobre la necesidad de una cultura de la paz enraizada en la sociedad con tanta fuerza que no deje lugar a la violencia. Y se trata de que los gobiernos tomen conciencia de esta cultura de la paz y de los factores y condicionantes que la facilitarían, tal como eliminar las situaciones de injusticia y de pobreza, distribución más equitativa de la riqueza, derecho a la educación en igualdad de condiciones, entre otras.  Y por otro lado que conviertan esta conciencia en una nueva cultura para ejercer el poder.

La educación para la paz es una forma particular de educar a través de valores. Cuando se educa, se transmite una escala de valores y conductas. Educar para la paz supone ayudar a construir formas de vida y de relaciones;  valores y actitudes determinados, tales como la justicia, libertad, cooperación, respeto a la persona, solidaridad, la actitud crítica, el compromiso, la autonomía, el diálogo, la participación, el amor. Al mismo tiempo se cuestionan los valores que son contrarios a la paz como la discriminación, la intolerancia, la violencia. Así, la construcción de una cultura de la paz quiere decir que debe haber un compromiso social desde todas las esferas generando políticas e intervenciones que la refuercen.

Educar para la paz desde la escuela implica darle una dimensión transversal de forma que afecte a todos los contenidos de todas las áreas o disciplinas que se estudian pero también a la metodología. Habrá de establecer los mecanismos que la favorezcan.

La construcción de la cultura de paz es un proceso lento que supone un cambio de mentalidad individual y colectiva en el mediano y largo plazo. Es por esto que, junto con las acciones realizadas en este sentido por las escuelas y las familias, se requiere la participación de la sociedad, en sus diferentes ámbitos y desde su capacidad formativa a través de acciones coordinadas y con la correspondiente colaboración institucional, generando así un proceso de reflexión y debate sobre la mejor forma de contribuir a crear las bases de la construcción colectiva de la cultura de la paz.

Forjar una cultura de paz es hacer que los niños y los adultos comprendan y respeten la libertad, la justicia, la democracia, los derechos humanos, la tolerancia, la igualdad y la solidaridad.

Por lo anteriormente expuesto y fundado, someto a su consideración la siguiente:

Iniciativa con proyecto de decreto por el que se reforma y adiciona el  artículo  tercero de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos

ARTÍCULO ÚNICO. Se reforma el párrafo segundo y la fracción II del artículo tercero de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, para quedar como sigue:


Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos

Artículo Tercero.

La educación que imparta el Estado tenderá a desarrollar armónicamente, todas las facultades del ser humano y fomentará en él, a la vez, la paz, el amor a la Patria, el respeto a los derechos humanos y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia.

I...
II. El criterio que orientará a esa educación se basará en los resultados del progreso científico, luchará contra la ignorancia, reducirá la violencia por medio de la cultura de la paz, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios.

T R A N S I T O R I O

ARTÍCULO ÚNICO. El presente decreto entrará en vigor al día siguiente de su publicación en el Diario Oficial de la Federación.

Dado en el Salón de Sesiones de la Cámara de Senadores a dos de octubre de 2018.

A T E N T A M E N T E

Sen. Geovanna del Carmen Bañuelos de la Torre

Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión. Derechos del pueblo mexicano. México a través de sus constituciones. Tomo XVI. Séptima edición. México. Edit. Miguel Ángel Porrúa. 2006. Pág. 96

Véase en: https://www.organismointernacional.org/cultura-de-paz.php (fecha de consulta: 28/09/2018).