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Estado Actual: Desechada Ficha Técnica



De los Senadores Mónica Arriola Gordillo, Lisbeth Hernández Lecona y Roberto Armando Albores Gleason, con proyecto de decreto por el que se reforma el artículo 7º de la Ley General de Educación.

SE TURNÓ A LAS COMISIONES UNIDAS DE EDUCACIÓN Y ESTUDIOS LEGISLATIVOS.


Propone incorporar el derecho a la educación sexual integral desde una perspectiva de los derechos humanos en el artículo 7 de la Ley General de Educación, como un medio para que las niñas, niños y adolescentes desarrollen todas sus capacidades, potencialidades y ejerzan de forma responsable sus derechos sexuales y reproductivos.


Proposes to incorporate the right to comprehensive sexual education from the perspective of human rights in Article 7 of the General Law of Education, as a means for children and adolescents develop their full capacities, potential and responsibly exercise their sexual and reproductive rights.

Mónica Arriola Gordillo, Senadora de la República, de esta LXIII Legislatura, en ejercicio de la facultad que me confieren los artículos 71, fracción II de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; 55, fracción II  del Reglamento para el Gobierno Interior del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos; 8° párrafo 1, fracción I, 164 párrafo 2, 169 y 172 del Reglamento del Senado de la República, someto a la consideración de esta Honorable Asamblea, INICIATIVA CON PROYECTO DE DECRETO POR EL QUE SE REFORMA EL ARTÍCULO 7º . DE LA LEY GENERAL DE EDUCACIÓN, con base en la siguiente:

EXPOSICIÓN DE MOTIVOS:

Es un hecho que los adolescentes y jóvenes tienen que tomaren algún momento decisiones sobre su salud sexual y reproductiva, mismas que pueden ser cruciales para su vida. Sin embargo, la realidad y los datos arrojados por diversas investigaciones nos muestran que la mayoría de los adolescentes y jóvenes carecen de los conocimientos e información necesaria para tomar estas decisiones de manera responsable, por lo que son vulnerables a la coacción, y se exponen a los riesgos de contraer enfermedades de transmisión sexual y los embarazos no deseados.

Sólo con unaeducación sexual integral, con programas que los preparen para la vida y basados en los principios de derechos humanos losadolescentes y jóvenes tendrán los elementos para tomar decisiones fundamentadas sobre su sexualidad y salud.El derecho a acceder a una educación integral de la sexualidad está basado en uno de los derechos humanos fundamentales y representa un medio de capacitación de los adolescentes y jóvenes para proteger su salud, su bienestar y su dignidad.

Es nuestra responsabilidad como sociedad, impulsar las acciones y medidas necesarias que pudieran tener un impacto positivo en los niños, niñas y adolescentes antes que inicien su actividad sexual,  y una que sin duda cumple con estas características es la de integrar la educación en sexualidad al currículo, asegurando que ésta sea impartida por maestros y maestras especializados.

Es importante reconocer que a pesar de la permanente crítica a su desempeño, los maestros y maestras continúan siendo fuentes confiables de conocimientos y habilidades, constituyendo recursos altamente valorados en la respuesta del sector de educación frente a problemas como los embarazos de adolescentes y enfermedades de trasmisión sexual.

La principal meta de una educación en sexualidad debes ser el aportar a niños, niñas y personas jóvenes el conocimiento, las competencias y los valores que les permitan asumir responsablemente su vida sexual, en un contexto en el cual la ignorancia y la información errónea pueden representar una amenaza para la vida.

Considero que la educación en sexualidad es parte de la responsabilidad que deben asumir las autoridades y establecimientos de salud y educación, ya que de acuerdo con los estudios realizados las personas jóvenes viven su primera experiencia sexual mientras aún asisten a la escuela, hecho que confiere a este entorno aún más valor en cuanto a representar una oportunidad para impartir educación acerca de la salud sexual y reproductiva.

En la mayoría de los países, los niños y niñas, pasan una parte importante de su tiempo en la escuela. Por esta razón, la escuela constituye un espacio privilegiado para llegar a los jóvenes de distintos estratos sociales con metodologías replicables y sostenibles, además de que las escuelas ya cuentan con la infraestructura apropiada y con una fuerza docente que representa una fuente de información confiable y con los recursos para impartir programas de largo plazo a través del currículo aprobado por las autoridades educativas.

Asimismo, por el hecho de representar establecimientos confiables capaces de vincular a niños, niñas, padres, madres, familias y comunidades con otros servicios (por ejemplo, servicios de salud), las escuelas pueden funcionar como centros de apoyo social.

La incorporación de la educación en sexualidad se justifica en la evidencia derivada de diversos estudios sobre la problemática relacionada con los embarazos en adolescentes y en los patrones de comportamiento sexual observados entre jóvenes (incluso entre quienes son más vulnerables) junto con otros estudios sobre factores específicos asociados con el riesgo y vulnerabilidad frente al VIH/ITS.

Las tasas de fecundidad por edad estimadas con información de la ENADID 2014, muestran que en el trienio 2011 a 2013 las mujeres de 20 a 24 años de edad son las que tienen la fecundidad más alta con 126 nacimientos por cada mil mujeres, seguidas de las mujeres de 25 a 29 años con 113.1.

Lo preocupante es que entre las adolescentes de 15 a 19 años, el número de nacimientos por cada mil mujeres es de 77 con ello, el embarazo a esta edad no solo representa un problema de salud para la madre y su producto, sino además tiene una repercusión económica para la madre, ya que implica menores oportunidades educativas o el abandono total de sus estudios, aspectos que contribuyen a generar un contexto de exclusión y de desigualdad de género.

Conforme a la ENADID 2014, de las adolescentes de 15 a 19 años que declaró haber tenido relaciones sexuales, 44.9% dijeron no haber usado un método anticonceptivo durante su primera relación sexual; en las jóvenes de 25 a 29 años esta proporción aumenta a 54.4 por ciento. Cabe señalar que el inicio temprano de las relaciones sexuales entre los adolescentes sin la debida protección los expone a enfermedades de transmisión sexual o a embarazos de alto riesgo que implican peligro para la vida de la madre y su producto.

Para entender la dimensión del problema veamos que de acuerdo con datos del Consejo Nacional de Población (CONAPO) se estima que en México una de cada cinco personas tiene entre 10 y 19 años. Esto significa que en el país viven 22.4 millones de adolescentes, prácticamente la mitad (11.3 millones) tienen de 10 a 14 años y 11.1 millones tienen entre 15 y 19 años de edad. El peso relativo de este grupo poblacional prácticamente se ha duplicado desde 1970, año en el que la población de 10 a 19 años era sólo 11.4% del total nacional.

Es decir que el día de hoy, hay más adolescentes y jóvenes entre los 10 y 24 años que en toda la historia de México, por ello, representa un verdadero problema el hecho de que en los últimos dos años, la fecundidad en adolescentes haya repuntado, el 18.7% del total de los nacimientos, y que la tendencia actual del VIH, según la distribución de las edades que presentan los datos recabados de las personas diagnosticadas en 2013, sean las y los jóvenes de 15 a 29 años donde se concentrael 41.5% de todos los casos de VIH y sida diagnosticados(CENSIDA: Informe Nacional de avances en la respuesta al VIH/SIDA 2014).

Estos datos nos muestran que existe una sistemática violación a los derechos sexuales a las y los jóvenes, mismas que se agudizan por las condiciones de desigualdad, pobreza, marginación y escasas oportunidades de desarrollo en que viven millones de jóvenes.  Hoy, con una gran población de adolescentes y jóvenes sin precedentes tenemos la oportunidad de impulsar profundos cambios, sin embargo, el impacto positivo o negativo dependerá en gran medida de las estrategias que el gobierno diseñe para cubrir sus necesidades y disminuir las desigualdades y retos que persisten en estos grupos, considerando sobre todo que esta etapa es crucial para sentar las bases de un buen desarrollo y buena salud en la edad adulta.

Pese a los esfuerzos del Estado mexicano en la implementación del modelo de educación sexual, se continúan registrando altos porcentajes de embarazos en adolescentes y de acuerdo con los expertos el problema irá en aumento si no se atiende la insuficiencia en materia de educación sexual, la falta de disponibilidad de métodos anticonceptivos, la falta de apoyo presupuestario para que los maestros se capaciten en la materia y la posición de gobiernos locales que obstaculizan la implementación de las políticas públicas.

Por ello la presente iniciativa pretende incorporar el modelo de educación sexual integral desde una perspectiva basada en los derechos humanos, con pleno respeto a los valores de una sociedad plural y democrática en la que se incluyan aspectos étnicos, biológicos, emocionales, culturales, de género y de preferencias sexuales. Lo anterior como parte de uno de los fines en la educación que imparta el Estado mexicano sus organismos descentralizados y los particulares con autorización o con reconocimiento de validez oficial.

A 40 años de implementarse el modelo de educación sexual en las escuelas de tipo básico y en los niveles de primaria y secundaria principalmente, es innegable que en pleno siglo XXI, la perspectiva biológica en el diseño de sus contenidos continúa prevaleciendo con independencia de los diversos intentos para modificar o ampliar su contenido por razones demográficas, de prevención de enfermedades de transmisión sexual o de la ideología imperante.

Es importante considerar que nuestro país ha suscritos diversos instrumentos internacionales que nos obligan a adecuar el marco normativo y a instrumentar políticas públicas para evitar consecuencias como el embarazo adolescente y la expansión del VIH/sida.Destacan, desde la Declaración Universal de Derechos Humanos (1948), la Constitución de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Declaración del Milenio (2001), la Declaración de Compromiso en la Lucha Contra el VIH/sida (UNGASS 2001), la Declaración de Copenhague sobre Desarrollo Social y Programa de Acción de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social (1995), la Declaración política y las nuevas medidas e iniciativas para la aplicación de la Declaración y la Plataforma de Acción de Beijing, de 10 de junio de 2000, las medidas clave para seguir ejecutando el Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo, de 2 de Julio de 1999, la Declaración de la Décima Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, de 18 de noviembre de 2000; la Alianza Pancaribeña contra el VIH/sida, de 14 de febrero de 2001, la Declaración de Buenos Aires de los Ministros de Educación del 30 de marzo de 2007, el Pacto de San José, la Carta Andina de Derechos Humanos, La Convención sobre los Derechos del Niño, la Convención Sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer, el Pacto de Derechos Civiles y Políticos, el Pacto de Derechos Económicos y Sociales, la Declaración Mundial sobre Educación para Todos y el Informe Final de Dakar del Foro Mundial de la Educación.

En este contexto, es indispensable actualizar el modelo de educación sexual vigente por otro con perspectiva integral en el que se incluyan las medidas de prevención de infecciones de transmisión sexual como el VIH/sida, el derecho a controlar y decidir libre y responsablemente sobre temas como salud sexual y reproductiva, sin coerción, discriminación ni violencia y el acceso universal a educación, información y servicios de salud sexual y reproductiva de calidad.

Con esta medida, estaremos como país avanzando en el cumplimiento de los acuerdos celebrados, el 1 de agosto de 2008 en el marco de la XVII Conferencia Internacional de Sida celebrada con el objetivo de fortalecer la respuesta a la epidemia del VIH en el contexto educativo formal y no formal, donde los ministros de Salud y de Educación de América Latina y el Caribe acordaron implementar entre otras acciones:

• Fortalecer estrategias intersectoriales de educación integral en sexualidad y promoción de la salud sexual, que incluya la prevención del VIH e ITS y en las que se complementen los esfuerzos que en el ámbito de sus respectivas responsabilidades y atribuciones se lleven a cabo. Para que estos esfuerzos sean sustentables y sostenibles, se fortalecerá la cooperación entre ambos sectores mediante mecanismos formales de planificación, monitoreo, evaluación y seguimiento de las acciones conjuntas, así como mediante la vinculación con otros sectores.

• Ampliar la perspectiva de la educación integral en sexualidad basada en los derechos humanos y en el respeto a los valores de una sociedad plural y democrática en la que las familias y las comunidades se desarrollan plenamente. Esta educación incluirá aspectos éticos, biológicos, emocionales, sociales, culturales y de género, así como temas referentes a la diversidad de orientaciones e identidades sexuales conforme al marco legal de cada país, para así generar el respeto a las diferencias, el rechazo a toda forma de discriminación y para promover entre los jóvenes la toma de decisiones responsables e informadas con relación al inicio de sus relaciones sexuales.

• Evaluar los programas de educación existentes en nuestros países, para identificar el grado en el cual se incorporan e implementan la educación integral en sexualidad en el currículo en todos los niveles y modalidades educativas que sean competencia de los ministerios de educación.

• Actualizar antes del fin de 2010, los contenidos y metodologías del currículo educativo que sea competencia de los ministerios de educación, para la inclusión de temas de educación integral en sexualidad, en colaboración con los ministerios de salud. Esta actualización se guiará por la mejor evidencia científica disponible avalada por los organismos internacionales competentes en la materia y en consulta con expertos reconocidos. Asimismo, se tomará en cuenta a la sociedad civil y a las comunidades, incluyendo a las niñas y los niños, adolescentes, jóvenes, al personal docente, y a las familias.

• Revisar, actualizar y reforzar la capacitación del personal docente desde la formación magisterial hasta la capacitación de los maestros en activo. Para el año 2015, todos los programas de formación y actualización magisterial bajo la jurisdicción de los ministerios de educación, habrán incorporado los contenidos del nuevo currículo de educación integral en sexualidad.

Para concretar estos compromisos, propusieron alcanzar las siguientes metas:

• Para el año 2015, se habrá reducido en 75 por ciento la brecha en el número de escuelas que actualmente no han institucionalizado la educación integral en sexualidad, para los centros educativos bajo la jurisdicción de los ministerios de educación.

• Para el año 2015, se reducirá en 50 por ciento la brecha en adolescentes y jóvenes que actualmente carecen de cobertura de servicios de salud, para atender apropiadamente sus necesidades de salud sexual y reproductiva.

Es evidente que los datos con que se cuenta muestran que no se ha cumplido con las metas propuestas y que si bien a partir del 10 de junio de 2011, México dio un paso fundamental al reconocer los derechos humanos y sus garantías a nivel constitucional y por ende, inició además una etapa de difusión, análisis y desarrollo de su contenido, una etapa en la que las obligaciones de las autoridades mexicanas en materia derechos humanos deberán cumplirse a la luz de los principios de universalidad, interdependencia y progresividad de los derechos, aún hay pendientes en diversos ámbitos como el que nos ocupa.

Considero que en medio de la implementación de este nuevo paradigma constitucional, es oportuno incorporar el derecho a la educación sexual integral desde una perspectiva de los derechos humanos en el artículo 7o. de la Ley General de Educación, como un medio para que las niñas, niños y adolescentes desarrollen todas sus capacidades, potencialidades y ejerzan de forma responsable sus derechos sexuales y reproductivos.

Estoy convencida que nuestro país debe transitar a la consolidación de una educación sexual integral como una política de estado estructurada e institucionalizada para concebirla a partir de un concepto amplio que promueva la igualdad de género, la autoestima y el respeto por el derecho de los demás como una alternativa en la búsqueda de soluciones de uno de los problemas fundamentales en la educación de las niñas, niños y adolescentes de México.

Con base en estas consideraciones expuestas y fundadas, en mi calidad de Senadora de la República de la LXIII Legislatura del honorable Congreso de la Unión, someto a consideración del pleno delSenado de la República la presente iniciativa con proyecto de

Decreto por el que se reforma la fracción X del artículo 7 de la Ley General de educación

Artículo Primero. Se reforma la fracción X del artículo 7o. de la Ley General de Educación, para quedar como sigue:

Artículo 7o...

I. - a IX. ...

X.-Desarrollar actitudes solidarias en los individuos y crear conciencia sobre la preservación de la salud; fomentar y promover la educación sexual integral desde la perspectiva de los derechos humanos, el ejercicio responsable de la sexualidad, la planeación familiar y la paternidad responsable, sin menoscabo de la libertad y del respeto absoluto a la dignidad humana, así como propiciar el rechazo a los vicios y adicciones, fomentando el conocimiento de sus causas, riesgos y consecuencias;

XI. a XVI. ...”

Transitorios

Único. El presente decreto entrará en vigor el día siguiente al de su publicación en el Diario Oficial de la Federación.

Dado en el Salón de sesiones del Senado de la República a los 9 días del mes de febrero de 2016

Senadora Mónica Arriola Gordillo