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Estado Actual: Aprobada Ficha Técnica



De las Senadoras Angélica de la Peña Gómez, Diva Hadamira Gastélum Bajo y Martha Elena García Gómez, con punto de acuerdo que exhorta a los congresos estatales y a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal a reformar sus códigos civiles a fin de elevar la edad mínima para contraer matrimonio, sin ninguna excepción.

SE TURNÓ A LA COMISIÓN DE DERECHOS DE LA NIÑEZ Y DE LA ADOLESCENCIA EL PRIMER RESOLUTIVO; EL SEGUNDO RESOLUTIVO SE REMITIRÁ A LAS COMISIONES DE JUSTICIA Y DE ESTUDIOS LEGISLATIVOS.


Las que suscriben ANGÉLICA DE LA PEÑA GÓMEZ, DIVA HADAMIRA GASTELUM BAJO Y MARTHA ELENA GARCÍA GÓMEZ Senadoras de la República a la LXIII Legislatura e integrante del Grupo Parlamentario del Partido de la Revolución Democrática, con fundamento en los artículos 71, fracción II, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y 58 del Reglamento para el Gobierno Interior del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos vigente por lo que se refiere al funcionamiento de la Comisión Permanente, ponemos a la consideración del Pleno de esta Soberanía la siguiente proposición con PUNTO DE ACUERDO POR EL QUE EL H. SENADO DE LA REPÚBLICA EXHORTA RESPETUOSAMENTA A LOS CONGRESOS ESTATALES Y A LA ASAMBLEA LEGISLATIVA DEL DISTRITO FEDERAL A REFORMAR SUS CÓDIGOS CIVILES A FIN DE ELEVAR LA EDAD MÍNIMA PARA CONTRAER MATRIMONIO SIN NINGUNA EXCEPCIÓN, al tenor de las siguientes:

CONSIDERACIONES

El matrimonio infantil, que se define como un matrimonio formal o unión informal antes de los 18 años, es una realidad para los niños y las niñas, aunque a las niñas les afecta de manera más desproporcionad, se le ha calificado como una violación a los derechos humanos porque repercute negativamente el goce de prerrogativas fundamentales de las niñas y adolescentes como el derecho a la vida, la dignidad personal, la salud, la integridad física, la educación y la protección contra situaciones que pongan en riesgo su desarrollo físico y emocional.

En 1954, a través de la resolución 843 (X) de la Asamblea General de Naciones Unidas se declaró que algunas leyes y antiguas costumbres relacionadas con el matrimonio y la familia eran incompatibles con los principios de derechos humanos, al entrar en vigor la Convención suplementaria sobre la abolición de la esclavitud, la trata de esclavos y las instituciones y prácticas análogas a la esclavitud (1957), se reconoció que el matrimonio forzado se asemeja a la esclavitud porque reduce a los cónyuges a la condición de una persona sobre la que se ejerce el derecho de propiedad.

En este sentido, siempre que una mujer o niña es comprometida o dada en matrimonio por sus padres, sus tutores o su familia, se está en presencia de una práctica análoga a la esclavitud dado que la unión no está basada en el consentimiento libre, como establece la normatividad internacional de derechos humanos. En especial, respecto a la niñez, se argumenta que su propia edad así como la etapa de desarrollo físico e intelectual que atraviesan, les hace más vulnerables a la presión externa para casarse, aceptar el cónyuge que les ha sido elegido y difícilmente han dimensionado las consecuencias de este acto, lo que vulnera por completo su derecho a expresar libremente su opinión acerca de los asuntos que le atañen.

El  matrimonio prematuro es producto de la discriminación basada en el género que otorga más valor a la supervivencia, el desarrollo, la protección y la participación de los niños frente a las niñas, la perspectiva de género ha hecho visibles las costumbres y prácticas que dañan la salud de las mujeres que abarcan la mutilación genital femenina, el matrimonio infantil y el matrimonio forzado, los delitos relacionados con la dote, los asesinatos de honor, el estatuto inferior de la esposa en las legislaciones, la servidumbre así como la explotación sexual y de otro tipo en el marco del matrimonio.

La Relatora Especial sobre las prácticas que afectan la salud de las mujeres y las niñas, Sra. Halima Embarek Warzazi, cuyo mandato fue establecido en 1996 y concluyó en 2006, situó este debate en torno a la condición jurídica y social de la mujer. Afirmó que estas prácticas sólo se erradicarán cuando se considere a las mujeres miembros de pleno derecho de la vida social, económica, cultural y política de las comunidades. En consecuencia, las distintas políticas y medidas para suprimir las prácticas nocivas deben tender necesariamente a reforzar la condición social de la mujer, desde su más tierna edad.

El derecho a elegir y aceptar libremente el matrimonio está reconocido en la Declaración Universal de Derechos Humanos (1948), que admite que el consentimiento no puede ser “libre y completo” cuando una de las partes involucradas no es lo suficientemente madura como para tomar una decisión con conocimiento de causa sobre su pareja. La Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (1979) estipula que el compromiso matrimonial y el casamiento de un niño o niña no tendrán efectos jurídicos y que se deben tomar  las medidas necesarias, incluidas las legislativas, para especificar una edad mínima de matrimonio. La edad recomendada por el comité sobre la eliminación de discriminación contra las mujeres es de 18 años.

El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, donde se señala que las y los niños deben beneficiarse de la protección de su familia, la sociedad y el Estado. Otros instrumentos posteriores reconocieron el derecho de todas las personas, incluyendo a la niñez, a estar libres de violencia, abuso y explotación. No obstante, respecto a la infancia, este derecho obtuvo su reconocimiento más importante en la Convención sobre los Derechos de los Niños, en cuyo preámbulo se afirma que las personas menores de 18 años, por su madurez física y emocional en consolidación, requieren resguardo y cuidado especiales. Esta prerrogativa nace de la dignidad humana de las niñas y los niños, de su reconocimiento como titulares de derechos con personalidad propia, necesidades e intereses específicos.

El matrimonio infantil es una respuesta a la miseria y al mismo tiempo una práctica perniciosa que mantiene a las familias atrapadas en la pobreza. Las niñas y niños casados prematuramente suelen sentirse aislados, se les aleja de sus familiares más cercanos, se les saca de la escuela y se les niega la relación con los de su edad y con su propia comunidad. El embarazo prematuro lleva a las adolescentes a correr riesgos más graves (incluida la muerte durante el parto), que ponen en peligro la salud de estas jóvenes madres y de sus bebés. Las adolescentes son más susceptibles a contraer enfermedades sexuales que las mujeres de más edad.

Los matrimonios infantiles se reconocen cada vez más como una violación de los derechos de las niñas por las siguientes razones: pone un fin a su educación, bloquea todas las oportunidades de adquirir educación vocacional y para la vida, las expone a los riesgos de un embarazo, parto y maternidad a edad demasiado temprana, antes de que estén aptas física y psicológicamente, aumenta el riesgo de violencia sexual y de contagio del VIH por el compañero íntimo.

En México el promedio de edad para el matrimonio es de 26.3 años entre las mujeres y de 29.2 para los hombres. Sin embargo, datos del INEGI, muestran que en 2011 del total de matrimonios registrados en 21.7% de los casos las mujeres eran menores de 19 años. A partir del 2012 UNICEF declaró la fecha del 11 de octubre como el “Día Internacional de la Niña contra el matrimonio infantil”, como una ocasión para reconocer que el empoderamiento de las niñas es clave para romper el ciclo de discriminación y violencia, así como para promover y proteger el goce pleno y efectivo de sus derechos humanos.Pese a que este fenómeno afecta también a los varones, es mayor el número de mujeres que participan en uniones tempranas por cada niño que contrajo nupcias, tres niñas de la misma edad lo hicieron.

En los últimos años el marco jurídico mexicano ha sido modificado con la intención de incorporarle un conjunto de normas derivadas de los acuerdos internacionales de derechos humanos. No obstante, aún existen leyes que establecen un trato diferenciado entre hombres y mujeres por ejemplo, en lo relativo a la edad para contraer matrimonio. El Código Civil Federal dispone como edad mínima para casarse 16 años para los hombres y 14 años para las mujeres, con la posibilidad de dispensa por causas graves y justificadas para las que no hay definición ni se establecen criterios de ponderación. Asimismo, cuando uno o ambos miembros de la pareja desean contraer nupcias, pero no han cumplido los 18 años, es necesario el consentimiento de los padres, abuelos, tutores y, en ausencia de éstos, de un juez de lo familiar.

En el ámbito local el panorama no es diferente, la gran mayoría de los códigos civiles de las entidades de la república permite el matrimonio de menores con 16 años, inclusive con 14 años de edad, lo que significa que el ejercicio de la sexualidad adolescente es vista como “correcta” siempre y cuando sea dentro de la institución matrimonial. Se entiende al matrimonio como correctivo, ya sea cuando los menores de edad han tenido relaciones sexuales o cuando la niña o adolescente ha quedado embarazada, una muestra de ello es el Código de Jalisco, permitiendo el matrimonio de adolescentes de 14 años, sin requerir dispensa del Consejo de Familia, si están embarazadas.

Existen tres sistemas para determinar la edad mínima para casarse:

  • Entidades Federativas que han establecido la edad de 18 años sin excepción: Baja California Sur, Jalisco, Quintana Roo, San Luis Potosí, Veracruz y Yucatán. 
  • Entidades Federativas que han establecido la edad de 18 años con excepciones y dispensas a la edad: Campeche, Coahuila, Distrito Federal, Guanajuato, Guerrero, Hidalgo, Estado de México, Morelos, Nuevo León, Oaxaca, Querétaro, Sinaloa, Sonora, Tabasco, Tamaulipas, Tlaxcala y Zacatecas. 
  • Entidades Federativas en los que la edad mínima es de 14 o 16 años para mujeres y 16 o 18 para hombres: Aguascalientes, Baja California, Chiapas, Chihuahua, Colima, Durango, Michoacán, Nayarit y Puebla. 

En México, al menos 1 de cada 5 mujeres entra en unión conyugal antes de cumplir los 18 años de edad. (ENADID, 2014).

• La tendencia de las uniones tempranas ha variado poco en las nuevas generaciones: Hay 6.8 millones de mujeres entre 15 y 54 años que se unieron conyugalmente antes de los 18 años. En las mujeres de 50 a 54 años, el 25.3% se unieron antes de los 18 años, en el grupo de 20 a 24 años el 21.4%: una pequeña diferencia en 30 años.

• Además, en el grupo de 20 a 24 años, el 15.4% ya son madres y el 3.7% de las mujeres se unieron antes de cumplir los 15 años. (ENADID 2014).

• Las jóvenes hablantes de lengua indígena presentan proporciones muy elevadas de matrimonio infantil, superiores al 40% en Chiapas, Guerrero y Veracruz. (ENADID, 2014).

De acuerdo con la Red por los Derechos de la Infancia en México, en el país 388 mil 831 niños y niñas entre los 12 y los 17 años están casados o viven en unión libre, esto representa el 3% de la población infantil y, de este grupo, unos 31 mil 558 niños y niñas tienen entre 12 y 14 años.

En sus observaciones a los informes presentados por México al Comité de Derechos Humanos, de Derechos del Niño así como los Comités para la Eliminación de la Discriminación contra las Mujeres y, de Derechos Económicos Sociales y Culturales; se ha urgido al Estado a revisar la legislación y emprender una reforma federal y estatal con objeto de elevar a un nivel internacionalmente aceptable e igualar la edadpara que niños y niñas puedan contraer matrimonio.

El artículo primero de la Constitución Política, se reconoce la incorporación de los tratados internacionales de derechos humanos al orden interno, no sólo para ser aplicados sino para cumplir con la obligación de respetarlos, protegerlos, promoverlos y garantizarlos. Esto quiere decir que el Poder Legislativo Federal y de los estados debe hacer compatible con estos, el contenido de las leyes que emite o que tiene vigentes. Por si fuera poco, la misma disposición señala que las personas deben beneficiarse con la norma que sea más protectora. En este caso, si bien ninguno de los acuerdos de derechos humanos establece expresamente una edad mínima para casarse, sí sugieren que debe ser la misma para hombres y mujeres.

La Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación, basada en el precepto que dicta que todas las personas gozan de los derechos consagrados en la Constitución y el principio de igualdad entre hombre y mujeres, enumera entre las conductas que se consideran discriminatorias: impedir la libre elección del cónyuge o pareja; aplicar cualquier tipo de uso o costumbre que atente contra la dignidad e integridad humana y, obstaculizar las condiciones mínimas necesarias para el crecimiento y desarrollo saludable de niños y niñas. Particularmente, faculta al Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación para realizar estudios sobre el marco jurídico vigente y proponer las modificaciones conducentes.

Acabar con el matrimonio infantil es complicado, ya que incluso a los progenitores que comprenden su efecto negativo les resulta difícil resistir las presiones económicas y sociales, y de la tradición. Enfrentarse a las actitudes y costumbres que promueven y toleran esta práctica es vital para cambiar la edad adecuada para contraer matrimonio.

La Organización de las Naciones Unidas, llevará a cabo una campaña de 16 días, los cuales iniciaron el 19 de noviembre y culminarán 10 de diciembre en el que se conmemora el “Día de los Derechos Humanos, con el objetivo de concientizar sobre el matrimonio infantil en nuestro país, la cual se denomina #NiñasNoesposas, en torno a la idea principal de un México libre de matrimonio de niñas en la ley y en la práctica.

A través de dos líneas de acción:

- Generar conversación y acción para prevenir y poner fin al matrimonio y la unión de las niñas, ubicándolas como una práctica nociva, acorde a las realidades locales y nacionales, y un

- Llamado a la acción: “de la A(Aguascalientes) a la Z(Zacatecas)”, para la armonización legal completa acorde a los textos internacionales que establezca la edad del matrimonio a los 18 años sin excepción.

Prevenir el matrimonio en el periodo de consolidación de la personalidad y definición del proyectode vida es un asunto de vital importancia que repercute en la disminución de la mortalidad materno - infantil,el incremento en el nivel educativo de las jóvenes y una inserción laboral en condiciones másfavorables.

En mérito de lo expuesto, se somete a la consideración del pleno la siguiente proposición con:

PUNTO DE ACUERDO

PRIMERO.- El H. Senado de la República exhorta, respetuosamente, a los Congresos Estatales de Aguascalientes, Baja California, Campeche, Chiapas, Chihuahua, Coahuila, Colima, , Durango, Estado de México, Guanajuato, Guerrero, Hidalgo, Michoacán, Morelos, Nayarit, Nuevo León, Puebla, Oaxaca, Querétaro, Legislativa del Distrito Federal a reformar sus Código Civiles con la finalidad de elevar la edad mínima para contraer matrimonio a 18 años,sin ninguna excepción, y así romper el ciclo de discriminación y violencia contra las niñas, niños y adolescentes; promover y proteger el goce pleno y efectivo de sus derechos humanos.

SEGUNDO.-  Se excita a las Comisiones de Justicia y de Estudios Legislativos a dictaminar a la brevedad, la Minuta por la que se reforman y derogan diversas disposiciones del Código Civil Federal para elevar la edad mínima para contraer matrimonio.

ATENTAMENTE

Angélica de la Peña Gómez

Diva Hadamira Gastélum Bajo

Martha Elena García Gómez

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