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Estado Actual: Desechada Ficha Técnica








De las Senadoras Lisbeth Hernández Lecona, Angélica del Rosario Araujo Lara, Ivonne Liliana Álvarez García, Juana Leticia Herrera Ale, Lilia Guadalupe Merodio Reza, Margarita Flores Sánchez, Ma. del Rocío Pineda Gochi y Mely Romero Celis, del Grupo Parlamentario del Partido Revolucionario Institucional, la que contiene proyecto de decreto por el que se reforma la fracción II del artículo 11 de la Ley General de Desarrollo Social.

SE TURNÓ A LAS COMISIONES UNIDAS DE DESARROLLO SOCIAL Y DE ESTUDIOS LEGISLATIVOS.


Propone establecer dentro de los objetivos de la Política Nacional de Desarrollo Social, alcanzar el desarrollo y superación de la pobreza mediante la participación social en igualdad de oportunidades.

DE  LAS SENADORAS LISBETH HERNÁNDEZ LECONA, ANGÉLICA DEL ROSARIO ARAUJO LARA, IVONNE LILIANA ÁLVAREZ GARCÍA, JUANA LETICIA HERRERA ALE, LILIA GUADALUPE MERODIO REZA, MARGARITA FLORES SÁNCHEZ, MA. DEL ROCÍO PINEDA GOCHI Y MELY ROMERO CELIS, INTEGRANTES DEL GRUPO PARLAMENTARIO DEL PARTIDO REVOLUCIONARIO INSTITUCIONAL, CON FUNDAMENTO EN LO DISPUESTO POR LOS ARTÍCULOS 71 FRACCIÓN II Y 133 DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS, 8 NUMERAL 1 FRACCIÓN I, 164 NUMERALES 1 Y 2, 169 Y DEMÁS RELATIVOS Y APLICABLES DEL REGLAMENTO DEL SENADO DE LA REPÚBLICA, SOMETEMOS A CONSIDERACIÓN DEL PLENO LEGISLATIVO INICIATIVA CON PROYECTO DE DECRETO POR EL QUE SE REFORMA EL ARTÍCULO 11 FRACCIÓN II DE LA LEY GENERAL DE DESARROLLO SOCIAL, BAJO LAS SIGUIENTES:

G E N E R A L I D A D E S

La pobreza describe un amplio rango de circunstancias asociadas con la dificultad al acceso y carencia de recursos para satisfacer las necesidades básicas que inciden en un deterioro del nivel y calidad de vida de las personas. Puede ser descrita o medida, aunque pocas veces se ha intentado definirla como tal. La pobreza es la escasez de recursos para vivir mínimamente con una alimentación necesaria para el desarrollo humano.

Un intento de definición responde al hecho de que la pobreza debe ser vista como el resultado de un modelo económico y social, ejercido y aplicado en un territorio y tiempo determinados, por los diversos agentes económicos y políticos, que producen en la sociedad sectores excluidos de los beneficios totales o parciales del modelo en ejecución. A estos sectores excluidos de tales beneficios los llamamos generalmente pobres o más genéricamente como parte de la pobreza existente.

La pobreza no es pues una causa que deba ser tratada como tal para combatirla, es el resultado de procesos complejos y extendidos en el tiempo, que son difíciles de apreciar a simple vista y que requieren investigación sostenida para lograr su comprensión antes de plantear cualquier intento de terminar con la pobreza.

La pobreza es un término comparativo utilizado para describir una situación en la que se encuentra parte de una sociedad y que se percibe como la carencia, escasez o falta de los bienes más elementales como por ejemplo alimentos, vivienda, educación o asistencia sanitaria (salud) y agua potable. Así como los medios de obtenerlo (por ejemplo por falta de empleo, nivel de ingresos muy bajo o carencia de estos). También puede ser el resultado de procesos de segregación social.

Las causas de la pobreza son múltiples. Entre ellas se pueden mencionar:

• Problemas políticos;

• Crisis de los mercados financieros;

• Desastres naturales;

• Gestión inadecuada del medio ambiente (utilización incorrecta de los recursos naturales por parte del hombre).

Se han propuesto distintas metodologías para medir la pobreza de los habitantes del planeta. Algunos utilizan indicadores de carácter pecuniario (producto bruto interno, PBI), otros tienen en cuenta cuestiones vitales (esperanza de vida, consumo diario de calorías, entre otros) y otros aspectos educativos (analfabetismo, etcétera).

[1]Cada uno de estos indicadores ofrece ventajas y desventajas y su aplicación depende del propósito que se persiga. Existen diferentes características de privación de la calidad de vida. Este índice toma en cuenta las siguientes variables:

• Porcentaje de la población con esperanza de vida menor a 40 años;

• Porcentaje de adultos analfabetos;

• Porcentaje de personas sin acceso a servicios de salud y a agua potable;

• Porcentaje de niños menores de cinco años víctimas de malnutrición.

De acuerdo con este índice, la pobreza humana afecta a una cuarta parte de la población del mundo en desarrollo.  Los países que se encuentran en los últimos lugares de la clasificación según el IPH ocupan también los últimos lugares de la clasificación según el Índice de Desarrollo Humano (IDH).

El África al sur del Sahara y Asia Meridional son las áreas donde la pobreza humana está más generalizada. Níger, Sierra Leona y Burkina Faso son los países del mundo que presentan los valores más altos, con más del 55 por ciento de la población en condiciones de pobreza.

A los efectos de la comparación internacional, se ha definido el umbral de pobreza como la línea fijada en un dólar diario por persona, suma considerada suficiente para adquirir los productos necesarios para sobrevivir.

Actualmente, en el mundo en desarrollo 1.300 millones de personas viven con menos de un dólar diario y cerca de 3.000 millones, casi la mitad de la población mundial, con menos de dos dólares.

El hecho de que los países industrializados alcancen los porcentajes más bajos de pobres, no significa que en esos países no los tengan, pues el problema de la pobreza es mundial lo que ocurre es que en esos países la mayoría de sus habitantes no son pobres y gran parte tiene acceso a condiciones dignas de vida. En cambio, en los países en desarrollo, existe un predominio de pobres y una minoría de ricos.

En el mundo, la mayoría de los pobres todavía se localiza en las zonas rurales, pero esta situación está cambiando y probablemente en el siglo XXI la mayor parte viva en ciudades. Este proceso será resultado de la migración a las zonas urbanas, del menor acceso a recursos productivos, del desarrollo insuficiente de la vivienda urbana y la infraestructura física.

E X P O S I C I Ó N     DE    M O T I V O S

El desarrollo y superación de la pobreza es notorio a través de la participación social y en igualdad de oportunidades, hoy en día existen pobres extremos, 11.7 millones de personas; pobres moderados, 52 millones; sin acceso a la alimentación, 28 millones de mexicanos, y 81 millones de personas con al menos una carencia social.

[2]La miseria en México se extendió y se profundizó, hoy en día aproximadamente son 51 millones 993 mil personas en situación de pobreza. Para el Coneval, “el nivel de acceso y la calidad de los programas de protección social es desigual: se le otorgan beneficios diferentes a personas similares”

La pobreza en México tiene rostro de indígena. Y es que de acuerdo con el mapa de la marginación son los pueblos indios los que se encuentran sumidos en la miseria subsahariana.  Chiapas, uno de los estados con mayor población indígena del país, ocupa el primer lugar de marginación nacional, al registrar 1 millón 581 mil personas en extrema pobreza. En esa lista también se incluyen Oaxaca, Guerrero, Veracruz y Puebla, consideradas las entidades con mayor número de pueblos originarios.

Según el informe Grado de rezago social y lugar que ocupan las entidades federativas según su índice de rezago, del Coneval, le siguen Veracruz, con 1 millón 386 mil; Estado de México, 1 millón 240 mil; Oaxaca, 1 millón 14 mil; Guerrero, 977 mil; Puebla, 864 mil; Michoacán 551 mil; Guanajuato, 445 mil; San Luis Potosí, 380 mil, y Jalisco, 362 mil. Desde 2010 se identificó que en los 125 municipios con menor Índice de Desarrollo Humano (IDH) viven pueblos indios. Se trata de 1 millón 553 mil 433 personas, de las cuales el 77.7 por ciento  habla alguna lengua indígena, indica el Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública, de la Cámara de Diputados.

[3]La población indígena es doblemente vulnerable: por un lado, dada la condición de pobreza en la que viven y, por otro, por su condición de indígenas”. En septiembre pasado, Contra línea publicó que “durante 2009 y 2010 el gobierno mexicano redujo hasta en un 50.7 por ciento las inversiones para beneficiar el desarrollo humano de las comunidades indígenas, comparado con la inversión de 5 mil 497 millones de pesos que realizó en este mismo sector durante 2008”.

Presentado a principios de noviembre pasado por el Coneval, el Informe de evaluación de la política de desarrollo social 2012 indica que “la desnutrición de niños indígenas es el doble que la del promedio nacional. Informes oficiales evidencian que en México hay 28 millones de personas que no tienen acceso a la alimentación, según el Coneval. Casi una cuarta parte del país no tiene ni para comer. La Medición de pobreza 2010 a nivel nacional del Coneval indica que durante 2008 había 23.8 millones de personas sin acceso a la alimentación. Es decir, el 21.7 por ciento de la población. Para 2010, 4.2 millones de mexicanos se sumaron a este rubro. Con ello, el 24.9 por ciento de la población tiene dificultades para conseguir alimentos.

Además, 35.8 millones de mexicanos carecen de servicios de salud y representan el 31.8 por ciento de la población. Según el organismo público, este porcentaje se redujo en 9 puntos al pasar de 44.8 millones (40.8 por ciento) a los más de 35 millones. El rezago educativo en México lo padecen más de 23 millones de personas. El informe muestra que bajo esta situación había 24.1 millones de personas (21.9 por ciento) en 2008. La cifra disminuyó en 0.9 por ciento, al llegar a 23.2 millones en 2010.

En el rubro de “carencia en el acceso a la seguridad social” se encuentran 68.3 millones de mexicanos. Las cifras reportadas para 2008 muestran que para este periodo se registraban 71.3 millones. El acceso a los servicios básicos de la vivienda está limitado para 18.5 millones de mexicanos. Según el Coneval, los registros oficiales en 2008 eran de 21.1 millones de personas. En tanto, la “carencia en el acceso a la calidad y espacios de la vivienda” la padecen 17.1 millones de mexicanos.

El organismo público, que depende de la administración federal, enfatiza que la pobreza extrema se incrementó en tan sólo 2 años en casi 2 puntos porcentuales. Entre 2008 y 2010 la población en pobreza pasó de 44.5 por ciento a 46.2 por ciento, lo que representa un incremento de 48.8 millones a 52 millones de personas. En el mismo periodo, la población en pobreza extrema pasó de 10.6 por ciento a 10.4 por ciento; en términos del número de personas en situación de pobreza extrema, éste se mantuvo en 11.7 millones. [4] El 81 por ciento de la población se encuentra en algún nivel de pobreza.

El documento Evolución de la pobreza y la estratificación social en México y el Distrito Federal 1992-2010 expone que con datos proporcionados por el Coneval y resultado de la intersección de la pobreza multidimensional de 46.2 por ciento, el 74.9 por ciento por necesidades básicas insatisfechas (que ahora se llaman “con una o más carencias sociales”) y 52 por ciento “con ingreso inferior a la línea de bienestar, la pobreza definida según el criterio de unión, daría 81.7 por ciento de pobreza. De ahí resulta que sólo 18.3 por ciento de la población no es pobre multidimensional y tampoco es vulnerable.

El Coneval también demuestra el incremento de la pobreza en el sexenio pasado, a través de su medición alimentaria, de capacidades y patrimonial. El aumento fue de hasta 6.5 millones de personas en el primer rubro. De quienes no tienen ingresos para adquirir sus alimentos, el organismo de la administración federal registró en 2006 a 14.7 millones de mexicanos, cifra que aumentó a 21.2 millones en 2010. La “pobreza de capacidades” –insuficiencia del ingreso disponible para adquirir el valor de la canasta alimentaria y efectuar los gastos necesarios en salud y educación– pasó de 22.1 millones de mexicanos en 2006 a 30 millones en 2010.

En tanto, la “pobreza patrimonial” –sin recursos para adquirir la canasta alimentaria, así como realizar los gastos necesarios en salud, vestido, vivienda, transporte y educación– registró en 2006 a 45.5 millones de personas a 57.7 millones en 2010. [5]La pobreza es una violación de los derechos humanos y eso significa, en el contexto global, que todos tenemos la obligación de combatirla, en especial si los ciudadanos están viviendo en países ricos”.

[6]La política social empieza a existir en América Latina, durante el decenio de 1990, vista a la luz del incremento significativo del gasto social per cápita, del gasto social en relación con el producto interno bruto (PIB) de cada país y de las redefiniciones e innovaciones a que fue sujeta. Sin duda, las políticas y programas específicos relacionados con la pobreza gozan desde entonces de una prioridad sin precedentes en toda la región (Abel y Lewis, 2002). [7]Los Estados latinoamericanos se han orientado a la acción en materia social, impulsados por los postulados del Consenso post Washington (Fine, 2001).   [8]Así, en la mayoría de los programas estudiados se trabaja directamente sobre los activos de los  pobres y solo muy parcialmente (si se hace) sobre las estructuras sociales y político-económicas que influyen tanto en la distribución de esos activos como su potencial productividad y sostenibilidad.


JUSTIFICACIÓN DE LA INICIATIVA

[9]Hay que revitalizar el rol de la participación social en la superación de la pobreza y establecer criterios mínimos para una participación inclusiva y eficaz. Las políticas sociales implementadas por los gobiernos democráticos, han constituido un paso adelante a nivel de estrategia social respecto de lo realizado en los años ochenta. Los programas sociales, durante la década pasada, comenzaron a definir bajo nuevos términos, las relaciones entre los ciudadanos y el Estado, al favorecer la creación de nuevos espacios de participación. Es así como la participación, es hoy en día crecientemente considerada como una instancia o herramienta importante dentro de la gestión del Estado y sus programas sociales.

[10]Para realizar esta tarea, se debe avanzar en definir los criterios y condiciones que deben estar siempre presentes en el diseño de las políticas sociales. Aquí se enuncian algunos criterios básicos, los cuales pueden ser entendidos como orientaciones metodológicas para el diseño de propuestas de política social en el ámbito de la participación y la superación de la pobreza:

[11]1.- La Participación debe ser cotidiana, esto es, referida a ámbitos y aspectos propios de la realidad más próxima de las personas; también, debe ser coherente con la realidad y experiencias de los convocados.

2.- Debe tener universalidad en su convocatoria, lo cual implica dar espacios a todos los involucrados en un asunto determinado, para opinar y decidir.

3.- Junto con ello, la participación debe acoger la diversidad de formas e instancias de participación, en la que las personas pueden desplegar su interés por los asuntos públicos.

4.- La participación debe ser transparente: debe estar siempre sujeta al escrutinio público. Asimismo, debe estar dotada de mecanismos abiertos y eficaces de control por parte de todos los involucrados, para velar por el cumplimiento de los acuerdos y obligaciones contraídas.

5.- La participación debe ser vinculante, es decir, que los acuerdos contraídos tengan la fuerza legal suficiente para materializarse en obligaciones para quienes concurren a ese acuerdo.

6.- La participación debe apuntar hacia la sustentabilidad del esfuerzo participativo, lo cual permitirá la acumulación de experiencias y aprendizajes, que está en la base de la construcción de confianzas y de las alianzas, que ayudarán a configurar una imagen de la participación como un recurso efectiva y permanentemente disponible, para los ciudadanos de modo tal, que éstos la incorporen a su repertorio de conducta democrática.

7.- La participación debe ser una invitación a un diálogo, entre actores dotados de la autonomía necesaria para defender sus intereses y manifestar opiniones libremente, de forma tal de contribuir, en condiciones de equidad, a la construcción de un consenso.

8.- La participación debe ser concebida como una herramienta de gestión pública, es decir, se debe institucionalizar como una práctica al interior de los espacios municipales, ministeriales y gubernamentales. Si ello no ocurre, la participación se ve como un elemento exógeno, una molestia; ocupando un lugar bastante marginal dentro de la gestión de estas instituciones. La institucionalización de la participación en la gestión pública, requiere de procesos de capacitación y difusión de sus alcances, beneficios y límites; como la difusión de buenas prácticas y experiencias concretas entre los distintos actores institucionales. Asimismo, requiere incorporar mecanismos permanentes de evaluación, seguimiento y monitoreo. De esta forma, se harán coherentes los objetivos de participación incorporados en el diseño general de las políticas sociales, con la valoración y capacidad de implementación de dichos objetivos, existentes al interior de las organizaciones responsables de aplicar efectivamente esas políticas.

9.- La participación no debe ser concebida sólo como un recurso funcional a objetivos de gestión. Antes bien, debe ser promovida como un fin en sí mismo, que contribuye a la construcción de sujetos sociales empoderados y a la consolidación de una vida democrática vigorosa.

En la concreción efectiva de estos criterios en políticas sociales participativas, juega un rol central el desarrollo de un enfoque territorial. Esto implica, implementar estrategias de desarrollo en pequeños territorios con el concurso y la coordinación de los distintos actores sociales claves en ese contexto, es decir, las autoridades administrativas y demás actores locales, incluyendo a la sociedad civil y a los propios sectores pobres.

Ahora bien, es pertinente el posibilitar a todos los ciudadanos y ciudadanas la mayor igualdad de oportunidades y reducir la desigualdad en el acceso a los bienes y servicios, lograr una mayor igualdad de oportunidades también es un objetivo de amplia aceptación social, porque se refiere a conceptos básicos de equidad que todos, asegurando a todas las mexicanas y mexicanos un punto de partida similar al de los demás, compensando así las diferencias que se generan por el nivel socioeconómico de las personas desde su nacimiento, garantizando iguales oportunidades a todos, en el acceso a los puestos de trabajo y demás posiciones de la estructura social y sobre todo reducir la desigualdad en el acceso a los bienes y servicios de consumo diario.

Por lo antes expuesto y fundado, someto a la consideración de esta Honorable Asamblea, Iniciativa con:

PROYECTO DE DECRETO

ARTÍCULO PRIMERO. Se reforma el artículo 11 fracción II de la Ley General de Desarrollo Social, para quedar como sigue:

Artículo 11.- La política Nacional de Desarrollo Social tiene los siguientes objetivos:

I…

II.- Promover un desarrollo económico con sentido social que propicie y conserve el empleo, eleve el nivel de ingreso y mejore su distribución, para alcanzar el desarrollo y superación de la pobreza mediante la participación social en igualdad de oportunidades.

ARTÍCULO SEGUNDO: El presente decreto entrará en vigor al día siguiente de su publicación en el Diario Oficial de la Federación.

Dado en el Senado de la República el día 9 de abril del año dos mil trece.

ATENTAMENTE

LISBETH HERNÁNDEZ LECONA
ANGÉLICA DEL ROSARIO ARAUJO LARA
IVONNE LILIANA ÁLVAREZ GARCÍA
LILIA GUADALUPE MERODIO REZA
JUANA LETICIA HERRERA ALE
MARGARITA FLORES SÁNCHEZ
MA. DEL ROCÍO PINEDA GOCHI
MELY ROMERO CELIS


[1] El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo presentó en el Informe Mundial de 1997 un Índice de la Pobreza Humana, el IPH.

[2] el Informe de evaluación de la política de desarrollo social 2012, elaborado por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

[3] Informe Condiciones sociales de la población indígena e inversión federal en los 125 municipios con menor Índice de Desarrollo Humano.

[4] Estudio realizado por el doctor Julio Boltvinik, en conjunto con un equipo de investigadores.

[5] Hans Georg Petersen, académico de la Universidad de Potsdam, Alemania.

[6] Según Hardy (2003).

[7] Anthony Bebbington Estrategias de vida y estrategias de intervención: el capital social y los programas de superación de la pobreza. pp. 32 – 33.

[8] Mercedes González de la Rocha: México: Oportunidades y Capital Social. P. 67 2

[9] http://www.superacionpobreza.cl/EditorFiles/File/Umbrales/cap6.pdf (Consultado con fecha 4 de abril en punto de las 12.11pm).

[10] IBIDEM

[11] IDEM