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Proposiciones de Ciudadanos Legisladores

Estado Actual: Aprobada Ficha Técnica

De las senadoras y los senadores del Grupo Parlamentario del Partido Revolucionario Institucional, con punto de acuerdo que exhorta al titular del Ejecutivo Federal, para que, a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores, en coordinación con el Senado de la República, se integre un grupo de expertos en la relación bilateral México-Estados Unidos de América, con el objetivo de conformar una estrategia regional y multilateral activa que permita detonar acciones de defensa del interés nacional, elevar el reclamo por los agravios cometidos por los Estados Unidos de América en contra de nuestro país y promover una nueva ruta que permita una relación de respeto y cooperación entre ambas naciones.

SE DIO TURNO DIRECTO A LA SEGUNDA COMISIóN.


PROPOSICIÓN CON PUNTO DE ACUERDO QUE PRESENTA EL GRUPO PARLAMENTARIO DEL PARTIDO REVOLUCIONARIO INSTITUCIONAL EN LA LXIV LEGISLATURA DEL H. CONGRESO DE LA UNIÓN, EN EL QUE SE EXHORTA AL TITULAR DEL EJECUTIVO FEDERAL PARA QUE A TRAVÉS DE LA SECRETARÍA DE RELACIONES EXTERIORES (SRE), EN COORDINACIÓN CON EL SENADO DE LA REPÚBLICA, SE INTEGRE UN GRUPO DE EXPERTOS EN LA RELACIÓN BILATERAL MÉXICO-ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA, CON EL OBJETIVO DE CONFORMAR UNA ESTRATEGIA REGIONAL Y MULTILATERAL ACTIVA QUE PERMITA DETONAR ACCIONES DE DEFENSA DEL INTERÉS NACIONAL, ELEVAR EL RECLAMO POR LOS AGRAVIOS COMETIDOS POR LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA EN CONTRA DE NUESTRO PAÍS Y PROMOVER UNA NUEVA RUTA QUE PERMITA UNA RELACIÓN DE RESPETO Y COOPERACIÓN ENTRE AMBAS NACIONES.

Los que suscriben, integrantes del Grupo Parlamentario del Partido Revolucionario Institucional en la LXIV Legislatura del H. Congreso de la Unión, con fundamento con fundamento en los artículos 58 y 60 del Reglamento para el Gobierno Interior del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, sometemos a la consideración de esta Honorable Asamblea la siguiente Proposición con Puntos de Acuerdo, al tenor de las siguientes:

Consideraciones:

Existen muchos problemas cuyas soluciones debemos buscar de manera conjunta con los Estados Unidos de América (EUA). Pero existe uno en particular que ha adquirido relevancia en el contexto de la posible reelección del presidente Donald Trump y que tiene que ver con el fenómeno migratorio.

El conflicto migratorio ha derivado en diversas amenazas de parte del presidente Donald Trump tales como: la construcción del muro, el cierre y amago para militarizar la frontera entre ambos países, el descarrilamiento de las negociaciones del tratado comercial y, más recientemente, la imposición de aranceles a los productos que exporta México a los Estados Unidos de América (EUA).

Lo cierto es que, hasta el momento, el gobierno mexicano ha mostrado incapacidad para frenar a los migrantes, refugiados y solicitantes de asilo, mientras que el flujo de las personas que recorre nuestro territorio sigue creciendo de forma preocupante.

Los llamados de parte del gobierno estadounidense a lo largo de estos 6 meses para resolver el problema migratorio han sido frecuentes. Lo cierto, es que nuestro país no solo desoyó las advertencias, sino que el gobierno federal no quiso implementar una estrategia de corto plazo como una muestra de cooperación para atender este grave problema.

La única respuesta del presidente Andrés Manuel López Obrador fue que habría que constituir una gran bolsa de dinero para invertir en Centroamérica para crear oportunidades de trabajo y, con ello, lograr que las personas no se vieran en la necesidad de migrar. Evidentemente, esta medida no satisfizo al presidente Donald Trump por tratarse de un asunto que busca una solución de mediano y largo plazo.

Lo que no ha entendido el gobierno federal es que el tema migratorio se ha convertido en un conflicto político y cortoplacista debido a que Donald Trump lo ha logrado posicionar como el principal asunto de seguridad nacional en el contexto de su reelección, que, dicho de paso, le reditúa mucho en el terreno electoral porque encuentra eco no solo en su base electoral, sino en la mayoría de los sectores y comunidades a lo largo y ancho de la unión americana.

La realidad es que las estaciones migratorias en ambos lados de la frontera están rebasadas y, tanto el personal del Instituto Nacional de Migración (INM), como el de la patrulla fronteriza de los Estados Unidos de América (EUA), se han visto notablemente rebasados, al tiempo de quedar en evidencia su incapacidad para proteger, asistir y brindar a los migrantes una solución respetuosa apegada a la defensa de los derechos humanos repercutiendo, de forma más significativa, entre los grupos poblacionales altamente vulnerables como niños y mujeres.

En este contexto, es necesario que las diferentes dependencias del gobierno federal garanticen los derechos humanos de los migrantes, así como coordinar acciones conjuntas con las entidades federativas y los municipios durante su tránsito por el territorio nacional en este objetivo.

El fenómeno migratorio está provocando conflictos de índole social en las ciudades de nuestra frontera norte y en las ciudades del sur de la unión americana, lo que provoca cada vez más presiones en la relación bilateral y una acendrada política antinmigrante de parte de los grupos más conservadores en los Estados Unidos de América.

Han transcurrido ya 6 meses de la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador y los embates del presidente Donald Trump en contra de México han sido constantes, a grado tal, que acusó a nuestro país de timorato en el tema migratorio y amenazó con cerrar la “maldita” frontera si nuestro país no era capaz de detener inmediatamente la inmigración ilegal. En esta estrategia ha usado como elemento de presión y chantaje la firma de la nueva versión del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) conocido en México como T-mec.

Por otro lado, hemos visto una reacción débil y absolutamente dócil de parte del presidente Andrés Manuel López Obrador y de otros funcionarios de su gabinete que, de manera por demás indigna, han dejado pasar los agravios hacia nuestro país sin construir una estrategia de contención.

El presidente Andrés López Obrador ha manifestado en varias ocasiones que “no se va a enganchar” frente a las amenazas que en repetidas ocasiones ha lanzado el presidente estadounidense. Sin embargo, queda claro que la posición seguida hasta hoy por su administración no ha brindado los resultados favorables para nuestro país, por lo que se requiere construir una nueva estrategia que ayude a atajar los embates emprendidos por Donald Trump.

El hecho de que el presidente Andrés Manuel López Obrador no se enganche públicamente con el presidente Donald Trump no implica que nuestro país permanezca pasivo. Hasta el momento, el gobierno federal no ha explicado frente a la opinión pública cuál será la política que seguirá para contrarrestar las amenazas de nuestro poderoso vecino ha lanzado a diestra y siniestra en el corto, mediano y largo plazos, antes de que éstas se hagan realidad lo que sería catastrófico para nuestra economía. La posición de apatía que ha asumido México frente a los Estados Unidos de América (EUA) nos ha puesto en una situación muy vulnerable.

Ha sido tal la inacción y el descuido en la relación bilateral que, en un hecho sin precedentes en la vida diplomática de nuestro país, el día 29 de marzo durante la visita del presidente Andrés Manuel López Obrador al Estado de Veracruz para la entrega de Programas de Bienestar, aprovechó la reunión con pobladores de Poza Rica para hacerles una consulta sobre lo que tenía que hacer en el en el conflicto con el presidente Donald Trump.

En ese acto, el mandatario consultó a los asistentes de la plaza si era conveniente que le contestara al presidente Trump. Literalmente les pidió que levantaran la mano quienes pensaban que sí, y luego aquellos que pensaban que se debía actuar con prudencia. Sin duda que el resultado, además de inducido y absurdo, es indicio de ineficacia en la conducción de la política exterior.

Esto ya nos hablaba de que la relación con los Estados Unidos de América no se estaba tomando con seriedad y que, tampoco, se dimensionaban las graves afectaciones que pudiera traer consigo un eventual cierre de la frontera para nuestro país.

Más que actos improvisados y sin sustancia para ganar el aplauso fácil en la plaza pública, sería muy conveniente que el presidente de la República convoque a un grupo de expertos en la relación bilateral con los Estados Unidos de América con el propósito de construir una estrategia que permita posicionar a México y lograr consensos que permitan la mediación internacional con el objetivo de dirimir cualquier controversia entre ambos países.

Hasta el momento, hemos sido testigos de acciones reactivas por parte del gobierno federal tales como enviar una carta que intentó mostrar una posición más enérgica, pero sin resultados tangibles, o mandar al Secretario de Relaciones Exteriores Marcelo Ebrard Casaubon a Washington D.C., pero sin una agenda diplomática de alto nivel debidamente acordada con los funcionarios estadounidenses ya que se encontraban en Europa atendiendo una gira de trabajo.

Recientemente, y en vísperas de arrancar el proceso de aprobación del T-MEC en los Estados Unidos de América, Canadá y México, se encendieron las alarmas ante el nuevo embate del presidente Donald Trump cuando anunció que se impondrían aranceles a todos los productos que exportara nuestro país a su país hasta con el 5 por ciento a partir del próximo 10 de junio y que éstos podrían ir escalando mes con mes en la misma proporción hasta llegar al 25 por ciento, si nuestro país no cooperaba y demostraba ser más contundente con la política migratoria para evitar a toda costa que los migrantes que atraviesan el territorio nacional lleguen a la frontera norte.

Es evidente que a lo largo de los próximo meses y, por lo menos, hasta las próximas elecciones presidenciales en los Estados Unidos de América a llevarse a cabo el 3 de noviembre de 2020, Donald Trump seguirá con una estrategia golpeadora hacia nuestro país, de ahí que sea necesario utilizar todos los medios diplomáticos y activar los paneles y comités de solución de controversias que nos permite el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), aún vigente, para que el gobierno mexicano exprese su total rechazo y pueda operar en contra de las medidas arancelarias injustas e intimidatorias anunciadas por el presidente de los Estados Unidos de América.

Es de todos sabido que el fenómeno migratorio es un tema estructural que ha adquirido una dimensión global, por lo cual, es imposible que nuestro país resuelva por sí mismo un problema de gran complejidad. El tema migratorio en el mundo se ha convertido en un grave problema global y de crisis humanitaria, ya que millones de personas se ven obligadas a abandonar sus hogares como consecuencia de los conflictos bélicos, la violencia, la persecución y las crisis económicas.

En este sentido, los integrantes del Grupo Parlamentario del Partido Revolucionario Institucional consideramos pertinente hacer un llamado para que el presidente de la Republica encabece un esfuerzo colectivo en el que participe la Secretaría de Relaciones Exteriores, el Senado y un grupo de expertos y académicos en la relación bilateral, que ayude a delinear una estrategia de política exterior para combatir los insultos, las amenazas comerciales y los mensajes racistas lanzados por el presidente Donald Trump que agravian a todos los mexicanos.

Si se quiere una relación próspera y capaz de reposicionarnos geopolíticamente, es necesario acabar con las amenazas e improperios que el presidente Donald Trump lanza cotidianamente con ligereza hacia nuestro país con el propósito de reelegirse y que tiene como pretexto la inmigración procedente de Centroamérica. Una negociación no puede partir de la debilidad, mucho menos desde la lógica de Donald Trump cuando en su libro “El arte de negociar” del año 1987 escribía lo siguiente: “Me gusta provocar a mis adversarios para ver cómo reaccionan; si son débiles los aplasto y sin son fuertes, negocio”.

Es urgente, por tanto, que México adopte a la brevedad una estrategia regional y multilateral activa, en la que sea posible detonar acciones de defensa del interés nacional, así como elevar el reclamo por los agravios cometidos por los Estados Unidos de América en contra de nuestro país.

De seguir con una actitud pasiva y no contar con una estrategia diplomática y comercial que permita redimensionar nuestra relación con los Estados Unidos de América, estaremos en riesgo permanente de que las inversiones, los empleos y el crecimiento económico se desplomen.

Es preciso gestionar, por tanto, que los procedimientos acordados con la unión americana sean equitativos, además de asumir una postura diplomática enérgica que condene las bravuconadas comerciales del presidente Donal Trump, la construcción del muro y las medidas antinmigrantes violatorias de derechos humanos.

En aras de recuperar la unidad nacional y fortalecer nuestra política exterior en el concierto de las naciones, México, tiene frente así, una oportunidad de combatir la política racista y discriminatoria de Donald Trump, de adquirir liderazgo en la región y consolidar una mejor posición en el concierto internacional. Que quede muy claro, no se trata de generar una confrontación estéril pero sí de dejar en claro una posición de dignidad y de respeto para futuras negociaciones.

El Artículo 89 constitucional en su fracción X establece entre las facultades y obligaciones del presidente la siguiente:

[…] Dirigir la política exterior y celebrar tratados internacionales, así como terminar, denunciar, suspender, modificar, enmendar, retirar reservas y formular declaraciones interpretativas sobre los mismos, sometiéndolos a la aprobación del Senado. En la conducción de tal política, el titular del Poder Ejecutivo observará los siguientes principios normativos: la autodeterminación de los pueblos; la no intervención; la solución pacífica de controversias; la proscripción de la amenaza o el uso de la fuerza en las relaciones internacionales; la igualdad jurídica de los Estados; la cooperación internacional para el desarrollo; el respeto, la protección y promoción de los derechos humanos y la lucha por la paz y la seguridad internacionales […]

Por su parte, el Artículo 76 en su fracción I establece entre las facultades exclusivas del Senado las siguiente:

Analizar la política exterior desarrollada por el Ejecutivo Federal con base en los informes anuales que el Presidente de la República y el Secretario del Despacho correspondiente rindan al Congreso.

Además, aprobar los tratados internacionales y convenciones diplomáticas que el Ejecutivo Federal suscriba, así como su decisión de terminar, denunciar, suspender, modificar, enmendar, retirar reservas y formular declaraciones interpretativas sobre los mismos.”

Es pertinente mencionar que los Estados Unidos de América (EUA) puso en marcha hace ya algunos meses un plan denominado “Quédate en México”. Ese plan consiste en que los solicitantes de asilo que llegan al país vecino por su frontera sur son devueltos a México para esperar la resolución de su caso en las cortes estadounidenses. Lo que busca este plan de enormes implicaciones en materia de protección y asilo es que nuestro país adquiera la categoría de “Tercer país seguro”, que surge a partir de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados que fue firmado en Ginebra, Suiza, en 1951.

Esta práctica se originó en los países de la actual Unión Europea y se refiere a un arreglo que le permite a un país reenviar a otro a los migrantes que llegan a su territorio, por considerar que éste es seguro para aquellos que demandan asilo y refugio. A partir de este mecanismo, evitan que las personas que huyen de su país de origen lleguen hasta su territorio, al argumentar que no es necesario seguir migrando a otro país si se encuentran en un país que les ofrece seguridad durante su trayecto.

En el horizonte se avizora un posible acuerdo entre México y los Estados Unidos de América (EUA) declarando a nuestro país como “Tercer país seguro”, lo que significaría que las personas que transitan por nuestro territorio, para llegar a la frontera sur del vecino del norte para pedir asilo político, serían sistemáticamente rechazadas y obligadas a pedir refugio en nuestro país, en tanto pueden ser recibidas por las autoridades estadounidenses para obtener una entrevista de “temores fundados”, lo que podría demorar de entre dos a cinco años.

A pesar de que no existe formalmente ningún acuerdo entre ambos países, en la práctica, los solicitantes de asilo que llegan a la frontera sur de los Estados Unidos de América (EUA) deben esperar en México a ser recibidos para obtener una entrevista de temores fundados. Esto explica porque existen listas de espera formada por miles de migrantes -preferentemente centroamericanos- en las ciudades de la frontera norte de México.

En la actualidad, incluso después de su entrevista en los Estados Unidos de América (EUA), los solicitantes de asilo son dirigidos a un centro de detención. Cuando se trata de familias es frecuente que sean liberadas en espera de presentarse en la corte. En el marco del plan “Quédate en México” los solicitantes deben regresar inmediatamente a México y esperar en territorio nacional su cita en la corte estadounidense para la resolución de su caso.

Lo más grave, es que el Ejecutivo Federal no ha fijado una postura firme para atender esta problemática y evitar una obligación derivada de una decisión unilateral por parte los Estados Unidos de América (EUA), en su decisión de externalizar su frontera.

De ceder en este tema, México estará asumiendo una posición de alto riesgo ya que la migración es un problema que no puede ser asumido por un solo país. Se trata de un fenómeno que debe resolverse a través de la cooperación internacional. México no debe, por ningún motivo, asumir esta imposición de parte de los Estados Unidos de América (EUA), ya que estará sujeto a enormes presiones y conflictos sociales.

Ante tal escenario se requieren medidas diplomáticas urgentes para evitar que México adquiera la categoría de “Tercer país seguro”, motivado por el grave y creciente fenómeno migratorio centroamericano.

Y aunque el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard Casaubon, afirmó que no negociaría bajo amenaza la presión ejercida por el presidente Trump hacia nuestro país, ésta ya comienza a tener efectos para nuestro país. Ante la amenaza de la imposición de nuevos aranceles, el gobierno de México ha ofrecido a los Estados Unidos de América (EUA) reforzar su frontera con Guatemala con elementos de la Guardia Nacional, con el objetivo de contrarrestar el creciente flujo migratorio. Así lo confirmaron los secretarios de Relaciones Exteriores y de Gobernación, Marcelo Ebrard Casaubon y Olga Sánchez Cordero, respectivamente.

Tan solo el pasado 6 de junio del año en curso, agentes migratorios, policías federales, militares y marinos, frenaron la entrada de un grupo de casi mil migrantes centroamericanos que iniciaron una caravana luego de haber partido de la cabecera municipal de Suchiate, hacia la ciudad de Tapachula. Después de ser interceptados en el crucero de Metapa de Madero, cerca de 800 personas fueron detenidas y llevadas a un centro de detención en Tapachula, mientras que las restantes lograron escapar.

El gobierno federal admitió que, como parte de las negociaciones con Estados Unidos de América (EUA) se desplegarán 6 mil elementos de la Guardia Nacional en la frontera sur. Sin embargo, las amenazas del presidente Donald Trump no acaban ahí, ya que se ha afirmado que los resultados de la política migratoria mexicana serán evaluados periódicamente desde Washington y, si en los próximos en 45 días las acciones pactadas para frenar la migración fracasan, se podrían a empezar a aplicar los aranceles en contra de los productos mexicanos.

Todo indica que lo que está de fondo en las negociaciones diplomáticas que se llevan en Washington, D.C., es que México asuma la categoría de “Tercer país seguro” a lo cual el Grupo Parlamentario del Partido Revolucionario Institucional se opone rotundamente.

Es a partir de lo anteriormente expuesto y fundado, que exhortamos al titular del Ejecutivo Federal para que a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y en coordinación con el Senado de la República, se integre un grupo de expertos en la relación bilateral México-Estados Unidos de América, con el objetivo de  conformar una estrategia regional y multilateral activa que permita detonar acciones de defensa del interés nacional, elevar el reclamo por los agravios cometidos por los Estados Unidos de América (EUA) en contra de nuestro país y promover una nueva ruta que permita una relación de respeto y cooperación entre ambas naciones.

En el Grupo Parlamentario del Partido Revolucionario Institucional consideramos que no es posible seguir siendo condescendientes con el maltrato y desprecio que nuestro vecino del norte ha llevado a cabo a lo largo de los últimos seis meses, ya que se ha demostrado que esta postura no ha generado mayores beneficios para nuestro país.

Se requiere un mejor manejo la relación con los Estados Unidos de América (EUA), al tiempo de asumir una postura más digna en nuestra política exterior, que nos permita mayor fortaleza frente los despropósitos del presidente Donald Trump.

No basta con actos como el del pasado 8 de junio en Tijuana, Baja California, en el que se convocó a los gobernadores y presidentes municipales de la región fronteriza, a los Poderes de la Unión, a agrupaciones de trabajadores, empresarios y a líderes religiosos y sociedad en general, para “celebrar” los logros de la negociación, que más bien se aprecia como una imposición compuesta por varias medidas que serán asumidas por nuestro país, a partir de las amenazas del presidente estadounidense, entre las que se encuentran la militarización de la frontera, convertirnos de facto en tercer país seguro y comprar, en compensación de no aplicar los aranceles, más productos agrícolas a los Estados Unidos de América (EUA).

Sin duda, es necesario estar unidos en este momento, en este sentido, el Grupo Parlamentario del Partido Revolucionario Institucional en el Senado de la República no escatimará esfuerzo alguno. Sin embargo, es necesario unirse en torno a una estrategia clara y especifica que nos permita como Nación salir adelante de esta lamentable coyuntura y la sombra de avasallamiento del presidente Donald Trump.

Pero para lograr lo anterior, hay que consultar con los expertos en la relación bilateral y activar todos los mecanismos diplomáticos y comerciales que se encuentran a nuestro alcance y que están contenidos en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y las leyes y reglamentos de la Organización Mundial de Comercio (OMC), con el propósito de incidir con mayor eficiencia entre los grupos de interés en los Estados Unidos de América (EUA) para que ellos, a su vez, ejerzan presión en defensa de sus intereses en contra de las decisiones atropelladas y con sesgo electoral de Donald Trump.

Estamos seguros de que, con la implementación adecuada de políticas públicas nacionales, la cooperación internacional, el respeto irrestricto a los derechos humanos de los migrantes y la observancia de la ley, México logrará enfrentar con éxito los desafíos permanentes de la migración y la crisis humanitaria de un fenómeno que aparece como un detonante de conflictos internacionales y, que, por tanto, requiere resolverse de manera global.

Por lo anteriormente expuesto y fundado, sometemos a la consideración de esta Honorable Asamblea, la siguiente proposición con

Punto de Acuerdo

Único.- La Comisión Permanente del H. Congreso de la Unión exhorta al titular del Ejecutivo Federal para que a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), en coordinación con el Senado de la República, se integre un grupo de expertos en la relación bilateral México-Estados Unidos de América, con el objetivo de conformar una estrategia regional y multilateral activa que permita detonar acciones de defensa del interés nacional, elevar el reclamo por los agravios cometidos por los Estados Unidos de América (EUA) en contra de nuestro país y promover una nueva ruta que permita una relación de respeto y cooperación entre ambas naciones.

Dado en el salón de sesiones del Senado de la República, a los 12 días del mes de junio de 2019.

S u s c r i b e n,

Las y los senadores del Grupo Parlamentario del Partido Revolucionario Institucional de la LXIV Legislatura.