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Proposiciones de Ciudadanos Legisladores

Estado Actual: Aprobada Ficha Técnica

De la Sen. Nancy De la Sierra Arámburo, a nombre de las senadoras y los senadores del Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo, con punto de acuerdo que exhorta a la Mesa Directiva de la Cámara de Senadores se destine un espacio en los muros del Salón de Plenos, de la propia Cámara de Senadores, para que se inscriba en letras doradas la leyenda: "Derecho al Voto de la Mujer, 1953".

SE TURNó A LA PRIMERA COMISIóN.


De las senadoras y los senadores, Nancy de la Sierra Arámburo, Geovanna del Carmen Bañuelos de la Torre,  Alejandra del Carmen León Gastélum, Cora Cecilia Pinedo Alonso, Joel Padilla Peña y Miguel Ángel Lucero Olivas, integrantes del Grupo Parlamentario del Partido de Trabajo de la LXIV Legislatura, con fundamento en lo dispuesto por los Artículos 58, del Reglamento para el Gobierno Interior del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, sometemos a consideración del pleno de esta Honorable Asamblea, la proposición con punto de acuerdo por el que se exhorta a la Mesa Directiva de la Cámara de Senadores se destine un espacio en los muros del Salón de Plenos, de la propia Cámara de Senadores, para que se inscriba en letras doradas la leyenda: “DERECHO AL VOTO DE LA MUJER, 1953.”, con base en las siguientes

CONSIDERACIONES

El derecho al voto de la mujer ha sido un parteaguas en la historia y en la vida democrática de México. Un derecho que dio inicio al reconocimiento de los derechos políticos de las mujeres mexicanas, al permitirles votar por sus representantes; y que, a su vez, marcó el inicio de su participación política, permitiéndoles ser votadas para puestos de elección popular. Un derecho que significó un reconocimiento de igualdad y ciudadanía.

Después de importantes esfuerzos que comenzaron en el siglo XIX, años de lucha han pasado desde que se realizó en 1916 en Yucatán el Primer Congreso Feminista. En él se reflexionó públicamente sobre los derechos que les permitieran a las mujeres estar en igualdad de condiciones con los hombres. Este Congreso es el antecedente fundamental para que en 1935 se conformara el Frente Único Pro-Derechos de la Mujer, organización vital en el movimiento sufragista mexicano.

Por otro lado, los primeros antecedentes exitosos del voto datan de 1923 en Yucatán, aunque hubo peticiones desde 1916, estado que reconoció el voto tanto municipal como estatal en 1923, con tres mujeres electas como Diputadas al Congreso Estatal: Elvia Carrillo Puerto, Raquel Dzib y Beatriz Peniche de Ponce; además Rosa Torre fue electa para Regidora en el Ayuntamiento de Mérida. Sin embargo, cuando el Gobernador Felipe Carrillo Puerto murió asesinado en 1924, las cuatro tuvieron que dejar sus puestos.

En San Luis Potosí, las mujeres obtuvieron el derecho a participar en las elecciones municipales en 1924 y en las estatales en 1925, pero este derecho se perdió al año siguiente. En tanto que en Chiapas, se reconoció el derecho a votar a las mujeres en 1925.

Estos invaluables esfuerzos trataron de trasladarse a nivel federal en 1937 durante el gobierno de Lázaro Cárdenas; pero fue hasta la Presidencia de Adolfo Ruiz Cortines que esta lucha logró concretarse, cuando el Ejecutivo envió al Congreso una iniciativa que contemplaba reformas constitucionales para reconocer el sufragio de la mujer a nivel federal.

La iniciativa fue aprobada por el Senado en septiembre de 1953 y, finalmente, el 17 de octubre de 1953 se materializó con la publicación de estos derechos en el Diario Oficial de la Federación, lo que permitió que las mexicanas votaran por primera vez en el proceso electoral federal del 3 de julio de 1955, para elegir a los integrantes de la XLIII Legislatura del Congreso de la Unión.

A partir de ese momento, la contribución de las mujeres a la consolidación y fortalecimiento de la democracia mexicana ha sido fundamental. Mucho hay que agradecer a todas aquellas mexicanas como Sor Juana Inés de la Cruz, quien rompió los esquemas de la mujer de su época, y se enfrentó a la negativa del acceso a la mujer a la educación superior.

Florinda Lazos de León, que participó de manera importante en la Revolución Mexicana en la lucha por la igualdad en México. Enfermera y Diputada, participó en la organización de grupos campesinos de mujeres y formó parte en el surgimiento del Primer Congreso de Obreras y Campesinas de Chiapas (1919).

Rosario Castellanos, con una de sus principales aportaciones al feminismo presente en su tesis doctoral Sobre la cultura femenina (UNAM, 1950) en la que critica la filosofía tradicional y la forma en la que la cultura margina a la mujer y está regida por cánones masculinos.

Elvia Carrillo Puerto, la también llamada Monja Roja del Mayab, una de las mujeres lideresas feministas más importantes en México quien luchó activamente para lograr el sufragio femenino.

Hermila Galindo, luchadora social, oradora, maestra y periodista, quien fue pionera del movimiento feminista en México; convencida de sus ideales anti reeleccionistas, encontró en la defensa de los derechos de las mujeres el motivo de su vida y carrera política. Además, fundó el semanario feminista La Mujer Moderna (septiembre, 1915) en el que promovía el desarrollo de las mujeres y reivindicaba su posición dentro del esquema social, mientras afirmaba que la igualdad política e intelectual debía extenderse a todos los ámbitos de la vida (educación, trabajo, personal).

Esperanza Brito de Martí, periodista, feminista y activista mexicana; ella dedicó más de tres décadas en favor de los derechos sexuales y reproductivos de la mujer, dirigió por más de una década la revista Fem, una de las primeras publicaciones feministas en América Latina.

Marta Lamas, antropóloga mexicana que se ha destacado por su activismo y su importante labor como feminista. En 1992 fundó el Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE) con el fin de promover los derechos sexuales y reproductivos. A inicios del 2000 fundó el Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir, cuyo objetivo es la formación de mujeres con perspectiva de género.

Marcela Lagarde, Catedrática de Antropología en la Universidad Nacional Autónoma de México, una de las grandes feministas latinoamericanas actuales y en cuyos estudios ha analizado la violencia contra las mujeres y la sororidad, término que define la solidaridad entre mujeres en la sociedad patriarcal. Como parte de su trabajo por los derechos de las mujeres, destaca la inclusión en el Código penal mexicano el delito de "feminicidio", término que ella acuñó para describir los asesinatos contra mujeres en Ciudad Juárez.

Muchos son los nombres que debemos recordar, pues gracias a su compromiso, convicción y lucha; las mujeres mexicanas hemos tenido la posibilidad de participar en la vida pública de México.

Es innegable que desde ese 1953 se han logrado grandes avances en favor de los derechos de las mujeres en el ámbito público, como el que actualmente tengamos la oportunidad de ser parte de la primera Legislatura paritaria, conformada por 241 mujeres y 259 hombres legisladores en la Cámara de Diputados; en tanto que 63 mujeres y 65 hombres legisladores en el Senado de la República.

Además, tenemos el orgullo de ser la Legislatura que aprobó la reforma constitucional en materia de paridad en los tres niveles y órganos de gobierno. Esta paridad es el resultado del esfuerzo institucional, político y social que se realiza desde hace varias décadas para mejorar las condiciones de participación y representación de las mujeres.

Sin embargo, esta batalla de largo aliento por ganar espacios para las mujeres en la vida pública y garantizar condiciones de equidad, no ha llegado a su fin, continúa. Es por ello, que esta lucha que tuvo su primer gran triunfo en 1953, debe ser un recordatorio para no cesar en la búsqueda de una sociedad igualitaria y más justa.

Esta Legislatura está escribiendo un capítulo más en la historia del constitucionalismo mexicano y es nuestro deber moral y patriótico reconocer y honrar a quienes nos precedieron en la lucha, porque mucho es lo que debemos agradecerles.

Por lo anteriormente expuesto y fundado, en conmemoración y reconocimiento de la lucha histórica de las mujeres sufragistas, así como de todas aquellas mexicanas que han dedicado sus esfuerzos en favor de un México igualitario, someto a consideración de esta Honorable Asamblea, la siguiente proposición con:

PUNTO DE ACUERDO

ÚNICO.- Se exhorta a la Mesa Directiva de la Cámara de Senadores para que destine un espacio en los muros del Salón de Plenos, de la propia Cámara de Senadores, para que se inscriba en letras doradas la leyenda:

“DERECHO AL VOTO DE LA MUJER, 1953.”

Dado en el Salón de Plenos de la Comisión Permanente, a los veintinueve días del mes de mayo de dos mil diecinueve.

Atentamente,

Sen. Cora Cecilia Pinedo Alonso                            Sen. Nancy de la Sierra Arámburo

Sen. Geovanna del Carmen Bañuelos de la Torre                  Sen. Joel Padilla Peña

Sen. Alejandra del Carmen León Gastélum              Sen. Miguel Ángel Lucero Olivas