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Proposiciones de Ciudadanos Legisladores

Estado Actual: Ficha Técnica

De la Dip. Verónica Beatriz Juárez Piña, del Grupo Parlamentario del Partido de la Revolución Democrática, con punto de acuerdo que exhorta al titular de la Secretaría de Salud para que implemente acciones dirigidas a que las etiquetas nutrimentales que se incluyen en los productos de consumo alimenticio, sean claras y entendibles para la población.


PROPOSICIÓN CON PUNTO DE ACUERDO POR EL QUE LA COMISIÓN PERMANENTE EXHORTA RESPETUOSAMENTE AL TITULAR DE LA SECRETARIA DE SALUD PARA QUE IMPLEMENTE ACCIONES DIRIGIDAS A QUE LAS ETIQUETAS NUTRIMENTALES QUE SE INCLUYEN EN LOS PRODUCTOS DE CONSUMO ALIMENTICIO, SEAN CLARAS Y ENTENDIBLES PARA LA POBLACIÓN.

 HONORABLE ASAMBLEA

La suscrita, DIPUTADA VERÓNICA BEATRIZ JUÁREZ PIÑA, integrante del Grupo Parlamentario del Partido de la Revolución Democrática, de la LXIV Legislatura del Congreso de la Unión, con fundamento en el artículo 58 del Reglamento para el Gobierno Interior del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, presenta a esta Comisión Permanente, la siguiente proposición con punto de acuerdo, al tenor de las siguientes

C O N S I D E R A C I O N E S

En nuestro país, una de las acciones que se han implementado para combatir la obesidad y la diabetes es la orientación sobre la elección de alimentos saludables, a través de un Sistema de Etiquetado Frontal de Alimentos y Bebidas (SEFAB), el cual forma parte del conjunto de políticas públicas dirigidas a contrarrestar la epidemia de obesidad que vive la población y de manera particular la población infantil.

El SEFAB, junto con otras estrategias como son la regulación de la venta de alimentos en el ambiente escolar, las campañas educativas, la regulación de la publicidad de alimentos y bebidas energéticas que tiene como consumidores a la población infantil, así como el impuesto a las bebidas azucaradas están dirigidas a la reducción del consumo de azucares y grasas.

La regulación actual en materia de etiquetado es la Norma Oficial Mexicana NOM051-SCFI/SSA1-2010, Especificaciones generales de etiquetado para alimentos y bebidas no alcohólicas preenvasados-Información comercial y sanitaria.

La Estrategia Nacional para la Prevención y el Control del Sobrepeso, la Obesidad y la Diabetes, implementada en 2013, admitió la entrada en vigor, en 2015 de una medida regulatoria que delimita a diversos productos alimenticios en el mercado.

Las Guías Diarias de Alimentación o (GDA), -las cuales están basadas en un sistema propuesto en Europa que ha sido objeto de distintas evaluaciones-, que indican la cantidad y el porcentaje de grasa saturada, otras grasas, azúcares totales, sodio y energía (en kcal) por el contenido total del envase, y por porción; además, contienen la imprecisa leyenda “% de los nutrimentos diarios”.

Sin duda, la importancia de conocer los contenidos de los productos que se consumirán es relevante porque serán la forma directa de saber cuál y cuánto es nuestro consumo de porciones, así como la información útil para facilitar la decisión de compra, identificando el contenido de energía, nutrimentos e ingredientes en los componentes, cuyo exceso en la dieta puede ser perjudicial para la salud.

Como se sabe, México dobla a los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en la prevalencia de diabetes, con 15.8% de su población entre los 20 y 79 años con esta enfermedad, cuando el promedio entre los países miembros es de 7%. Los países que le siguen en cuanto a altos índices de la enfermedad son: Turquía con 12.8%, Estados Unidos con 10.8%, Brasil con 10.8% y Colombia con 10.4%.

Respecto a la obesidad y sobrepeso entre los países de la OCDE, la obesidad en el país está presente en 33.3% de la población mayor de 15 años, cuando el límite establecido por la OCDE es de 19%. El país con el menor nivel de obesidad es Japón, el cual llega a 3.7%, seguido de Corea con 5.3%, Italia con 9.8% y Suiza con 10.3%.

La mortandad en México está relacionada principalmente con una nutrición deficiente que origina altas tasas de obesidad, altos índices de diabetes, la falta de progresos en la reducción de la mortalidad por enfermedades cardiovasculares, accidentes de tráfico, homicidios, así como limitantes al acceso del sistema de salud.

Para coadyuvar en la decisión y compra de alimentos para consumo que permita orientar a una población poco familiarizada con los componentes nutricionales de los mismos, se creo el etiquetado frontal como fuente de información con la que cuenta el consumidor en el punto de venta, por lo que es importante que éste sea capaz de localizar, leer, interpretar y comprender la información que se le presenta para así tomar una serie de decisiones respecto a los alimentos y bebidas que consume.

Entre los aspectos que resaltan de la información etiquetada se encuentran; evaluar si la cantidad de un nutrimento es alta o baja, comparar el contenido de un nutrimento entre productos similares o entre diferentes tipos de producto, ayudar a decidir si el consumir ese producto es saludable o no.

Expertos sobre el tema, han señalado las limitantes para la comprensión de estas etiquetas para la población mexicana, sobre todo porque:

  • Requiere de conocimiento matemático para reconocer las calorías por empaque, cantidades adecuadas para su consumo y, por ende, evaluar la calidad del producto. Por tanto, la interpretación del etiquetado se vuelve más compleja en población vulnerable (población con menores recursos, que vive en zonas rurales, niños, adolescentes y población que no sabe leer ni escribir).
  • Tiempo para la interpretación un estudio que llevaron a cabo investigadores del Instituto Nacional de Salud Pública de México a estudiantes de nutrición, se observó que les tomó 3.34 minutos leer e interpretar el sistema GDA, sin garantizar una comprensión apropiada. Por otra parte, y tomando en cuenta que los consumidores ocupan entre 4 y 13 segundos para ver los diferentes productos en los puntos de venta, utilizar más de un minuto para interpretar una etiqueta resulta ineficiente para catalogar la calidad del producto.
  • Contiene términos no específicos, utiliza “azúcares totales” y “otras grasas”, sin hacer diferencia entre si son azúcares “añadidos” o “grasas totales”. Los “azúcares añadidos” son nutrimentos críticos asociados al sobrepeso, obesidad y enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT), como la diabetes mellitus.  Además, el valor de referencia para azúcares totales (azúcares añadidos + azúcares naturales) no sigue la recomendación de la Organización Mundial de la Salud, que es de 25 gr (cantidad máxima recomendada de azúcares añadidos en una dieta de 2000 kcal en promedio para un adulto).
  • Finalmente, no toma en cuenta a población vulnerable. En México, 21.5% de la población se considera de origen indígena, 22% vive en zonas rurales, 32.8% son niños y adolescentes y 5.5% no sabe leer ni escribir.

Dado que se ha demostrado que el sistema GDA es confuso para una población con alto nivel educativo, se entiende que su interpretación es aún más compleja en estos grupos poblacionales.

La evidencia sugiere que los consumidores podrían no comprender y a su vez no utilizar el etiquetado actual para hacer elecciones de alimentos saludables y que su nivel de comprensión podría variar dependiendo del grupo de consumidores objetivo.

Dada la urgente necesidad de aplicar medidas dirigidas al apoyo de acciones que reduzcan la creciente epidemia de obesidad y diabetes en la población, será conveniente colocar etiquetas frontales nutrimentales que proporcione información directa, sencilla, visible y fácil de entender, que apoye al consumidor a seleccionar los productos más saludables.

Por ello, consideramos conveniente implementar un sistema que no requiera de habilidades matemáticas para su comprensión y que tome poco tiempo para su interpretación, tal como el señalamiento de semáforo. El cual consiste en la utilización de los colores del semáforo para señalar el grado de concentración e indicar con Rojo, la existencia de una cantidad excesiva de nutrimentos críticos, como: azúcares libres, grasas totales, grasas saturadas y sodio en productos industrializados y por tanto nada recomendables.

El color ámbar, será utilizado para respaldar las etiquetas que incluyen las cantidades máximas sugeridas por la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Finalmente, el color verde, será aplicado en la etiqueta del producto, cuya composición no genere ningún riesgo nutricional para quien lo consuma.

Así también es conveniente la implementación de una campaña mediática para hacer, conocer e influir en elecciones saludables de productos para toda la población, particularmente para la más vulnerable.

Ante la urgencia de combatir a la obesidad y diabetes mellitus en México, el etiquetado de productos tiene la posibilidad de ser una estrategia efectiva para la prevención de obesidad.  La obesidad a nivel mundial impone costos equivalentes al 2.8% del PIB global. Esta cifra es parecida a la que generan los conflictos armados y el tabaquismo en mundo.

Sin embargo, y pese a la importancia de influir en la efectividad del conocimiento de estas etiquetas informativas, en días pasados fuimos informados que: “Con tres votos a favor y dos en contra, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) rechazó modificar el etiquetado frontal de alimentos, pues consideró que el actual sistema de Guías Diarias de Alimentos (GDA) cumple con las características necesarias para informar a los consumidores.

Los ministros de la Segunda Sala rechazaron el amparo interpuesto por la organización Poder del Consumidor, a pesar de que esta había mostrado estudios que comprobaron que el actual modelo no cumple con los requisitos necesarios para que los consumidores conozcan el contenido de los productos.

En 2011 el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) realizó una evaluación con estudiantes de Nutrición de primer año en una universidad privada, la cual concluyó que menos del 3 por ciento lo pudo interpretar. 

En 2016 el Fondo de Naciones Unidas (UNICEF) por la Infancia concluyó que el etiquetado tipo GDA establecido en México "ha demostrado ser confuso aún para una población con alto nivel educativo".

El Poder del Consumidor ha exigido durante años etiquetados que informen de manera clara si un producto contiene altos contenidos de azúcar, grasas o sal, principales causas de sobrepeso, obesidad y diabetes.

Y es que, los impactos sobre la población de estas enfermedades y riesgos de salud no son menores, existen altos costos a saber; costos indirectos de la obesidad como disminución de años perdidos por discapacidad, incremento de mortalidad, jubilación adelantada, pensiones por discapacidad y reducida productividad por ausentismo en el trabajo.

Dadas las consecuencias indirectas de la obesidad, se sabe que estos costos son mayores que los costos médicos.

Por ejemplo, los costos por diabetes mellitus adjudicables a obesidad ascienden a más de 85 mil millones de pesos al año. De esta cifra, 73% corresponde a gastos por tratamiento médico, 15% a pérdidas de ingreso por ausentismo laboral y 12% a pérdidas de ingreso por mortalidad prematura. Además, cada año se pierden más de 400 millones de horas laborables, lo que equivale a 184,851 empleos de tiempo completo, siendo el 32% de los empleos formales creados en 2014.
Cabe indicar que, de no implementar medidas la Secretaría de Salud para disminuir el impacto de médico de estas enfermedades, traerán a futuro costos mayores de los que ahora puedan ser erogados.

La experiencia de otras naciones señala que el etiquetado con logotipos y o colores, ha evidenciado un efecto positivo en la reformulación de alimentos y bebidas industrializados, aunado a que las personas con menor nivel educativo y económico prefieren sistemas sencillos, llamativos, que no requieran de habilidades matemáticas y cuya interpretación les tome poco tiempo, también muestra que incluidos los preescolares pueden entender este sistema de etiquetado.

Por lo anteriormente expuesto y fundado, someto a consideración de esta soberanía, la aprobación de la siguiente proposición con:

PUNTO DE ACUERDO

ÚNICO. La Comisión Permanente exhorta respetuosamente al Titular de la Secretaria de Salud para que implemente acciones dirigidas a que las etiquetas nutrimentales que se incluyen en los productos de consumo alimenticio sean claras y entendibles para la población.

Suscribe,

VERÓNICA BEATRIZ JUÁREZ PIÑA
DIPUTADA FEDERAL
Palacio Legislativo de San Lázaro, mayo de 2019.


ttps://www.excelsior.com.mx/nacional/2017/11/10/1200370

Ibidem

Instituto Nacional de Salud Pública, El etiquetado de alimentos y bebidas, La experiencia de México, marzo 2018.

Ibidem.

IMCO. Kilos de más, pesos de menos. Los costos de la obesidad en México.2015 25.