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Iniciativas

Estado Actual: Pendiente Ficha Técnica

De Senadoras y Senadores del Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo, con proyecto de decreto para reformar la Ley General de Salud y la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, para prevenir y evitar embarazo temprano.

ASUNTO CON TURNO DIRECTO DE LA SESIÓN DEL JUEVES 20 DE DICIEMBRE DE 2018.

SE TURNó A LAS COMISIONES UNIDAS DE SALUD Y DE ESTUDIOS LEGISLATIVOS.


La presente iniciativa tiene por objeto establecer de manera explícita, que los programas que atienden el embarazo de niñas y adolescentes, incluyan la información, orientación, atención, control y vigilancia.

Iniciativa que propone reformar la Ley General de Salud y la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes para prevenir y evitar embarazo temprano, a cargo de senadoras y senadores del Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo. 

De senadoras y senadores del Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo de la LXIV Legislatura del Honorable Congreso de la Unión, con fundamento en lo dispuesto por los Artículos 71, Fracción II y 135 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y 8 fracción I, 164, 169, 171 fracción I, y 172 del Reglamento del Senado de la República, sometemos a consideración de esta Asamblea la siguiente iniciativa con proyecto de decreto, conforme a las siguientes:

CONSIDERACIONES

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), 16 millones de mujeres entre 15 y 19 años, y aproximadamente 1 millón de niñas menores de 15, dan a luz cada año. En este escenario, México tiene el primer lugar a nivel mundial.

Asimismo, tres millones de adolescentes entre 15 y 19 años se practican abortos inseguros o clandestinos en el mundo para interrumpir un embarazo no deseado, acción que pone en riesgo su salud, dijo en entrevista Claudia Díaz Olavarrieta, investigadora de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM.

Aseveró que, en nuestro país, en los últimos 15 años, la fecundidad y la proporción de nacimientos entre adolescentes se han mantenido en niveles altos y prácticamente sin cambios.

Más de la mitad de estos embarazos no son planeados y se reportan 77 nacimientos por cada mil jóvenes entre 15 y 19 años de edad. Los embarazos conocidos como muy tempranos, es decir, en el grupo de edad de 10 a 14 años también van en aumento, con casi 27 por ciento de todos los nacimientos.

La experta, quien labora en el Programa de Prevención del Embarazo Adolescente a cargo de Rosalinda Guevara de la FM, mencionó que en 2009, la necesidad insatisfecha de anticonceptivos entre mujeres adolescentes fue del 24.8 por ciento. “Es el grupo más alto del país, aún por encima de las mujeres hablantes de lengua indígena, cuya cifra es de 21.7 por ciento”.

En la actualidad está ampliamente reconocido que el embarazo en adolescentes y la maternidad temprana está asociada con el fracaso escolar, deterioro de la salud física y mental, aislamiento social, pobreza y otros factores.

El embarazo en la adolescencia es aquel que se produce cuando la mujer aún es adolescente. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la adolescencia se establece “entre los 10 y los 19 años.” La mayoría de estos embarazos son embarazos no deseados.

Es importante tomar en cuenta que un embarazo a edad muy temprana, en este caso en adolescentes puede ser peligroso para la madre gestante y para el bebé. Por otro lado, la adolescencia se ve interrumpida como consecuencia del embarazo. Hay que considerar que los adolescentes son fértiles antes de ser emocionalmente maduros.

Un embarazo en la adolescencia conlleva muchos riesgos médicos ya que las jóvenes aún se encuentran en pleno desarrollo.

Las jóvenes son más propensas a un parto prematuro, nacimiento del bebé antes de la semana 37 de embarazo.

Tienen un mayor porcentaje de padecer un aborto espontáneo.

El bebé suele tener un peso más bajo de lo normal porque el cuerpo de la adolescente está todavía inmaduro al igual que su útero. El canal del parto no tiene el tamaño definitivo por lo que puede tener problemas en el parto.

El embarazo en la adolescencia no es ningún juego, ya que generalmente es la mujer de manera solitaria la que tiene que hacerse cargo del bebé.

En la actualidad existen servicios de salud que buscan cubrir las necesidades de los adolescentes, pero es importante reconocer que los jóvenes no acuden a ellos por métodos anticonceptivos.

No obstante, las jóvenes que sí acuden al sector salud a solicitar dichos métodos reciben orientación deficiente. Es decir, pasaban menos tiempo con ellas, les daban menos opciones y no discutían sus intenciones reproductivas comparadas con las usuarias de 20 a 44 años.

Estos resultados apoyan la necesidad de diseñar políticas que permitan a las jóvenes obtener mayor información y uso correcto de los métodos anticonceptivos, informar a los prestadores de servicios de salud sobre el derecho que tienen las jóvenes a ser informadas, y recibir atención al igual que los demás grupos poblacionales.

De hecho, es necesario proporcionar mayor información sobre la baja efectividad de los métodos tradicionales, ya que no existe diferencia entre usar un método tradicional y no usar ninguno.

Resultados de una encuesta llevada a cabo por el Programa de Prevención de Embarazo Adolescente, entre estudiantes de Medicina de primer año de la División de Investigación, arrojó que el 88 por ciento de los estudiantes utilizaron condón en su primera relación sexual.

“Si bien es un método para prevenir una infección de transmisión sexual, no es el más efectivo para prevenir un embarazo. En cuanto a métodos tradicionales, el dos por ciento habían practicado coito interrumpido y cinco por ciento no había utilizado algún método”.

Es vital incrementar la promoción de uso de métodos irreversibles de larga duración y brindar mejor información debido a la complejidad y precisión que representa su uso.

Además, existe desconocimiento sobre el mecanismo de acción de la anticoncepción de emergencia (la píldora del día siguiente) considerado un método con propiedades abortivas.

La baja prevalencia de métodos anticonceptivos entre adolescentes, aunado al aumento de la proporción de población de 12 a 19 años a nivel nacional que ha iniciado su vida sexual, pasó de 15 por ciento en 2006 a 23 por ciento en 2012, según cifras de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut).

Consecuencias físicas

El embarazo adolescente pone en riesgo la salud de la madre y del recién nacido. Cuanto más joven sea la madre, mayor el riesgo para el bebé. A nivel global, las complicaciones durante el embarazo y el parto son la segunda causa de muerte entre adolescentes de 15 a 19 años.

De igual manera, los recién nacidos de madres adolescentes tienen una mayor probabilidad de registrar peso bajo al nacer, con el consiguiente riesgo de presentar efectos en la salud a largo plazo.

Prevenir

La educación es el mejor anticonceptivo y este tema debe abordarse a edad temprana, donde se incluyan programas sólidos basados en evidencia sobre educación sexual en las primarias y secundarias.

Debe ampliarse la cobertura de métodos anticonceptivos modernos. Que los adolescentes conozcan sus mecanismos de acción y efectividad, y los utilicen de manera sistemática y consciente.

Así, el embarazo en adolescentes se ha convertido en problema de salud pública, debido a la falta de acceso y cobertura de métodos anticonceptivos, y la ineficiente promoción de una cultura de prevención.

En todos los casos, estudios y estadísticas, los especialistas coinciden que es necesario trabajar en la prevención de los embarazos en niñas y adolescentes, con campañas de información concientización, orientación y educación sexual, entre otros.

Es necesario, impulsar una real política pública para impulsar la orientación, educación y prevención de los embarazos entre la población referida y sobre todo con una visión prospectiva de que cada uno de los infantes nacidos, exigen y exigirán servicios y que la madre joven será responsable de su hijo, al menos, los próximos 18 años con toda la carga socioeconómica personal y para el propio estado.

Así, es de suma importancia que las autoridades federales, estatales y municipales, reafirmen su responsabilidad de impulsar campañas para prevenir los embarazos en comento, orienten en el uso de métodos anticonceptivos y el en sector salud y educativo orienten a los padres y adolescentes en la importancia de cuidarse cuando inicien su vida sexual, en respeto siempre los derechos humanos.

Reafirmación de la corresponsabilidad institucional y social, que no podrá consolidarse en tanto no se le dé fuerza legal al conjunto de políticas públicas, programas y acciones urgentes y necesarias, para revertir la creciente tendencia que a la fecha se presenta entre la niñez y juventud mexicana.

Es de citar que la Ley General de Salud, en su artículo 1o., establece que “la presente ley reglamenta el derecho a la protección de la salud que tiene toda persona en los términos del artículo 4o. de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos”.

Además, “establece las bases y modalidades para el acceso a los servicios de salud y la concurrencia de la federación y las entidades federativas en materia de salubridad general. Es de aplicación en toda la República y sus disposiciones son de orden público e interés social”.

Recordando que el artículo 4o. constitucional, de manera expresa cita dos grandes principios relativas a la salud pública, y que son, segundo párrafo “toda persona tiene derecho a decidir de manera libre, responsable e informada sobre el número y el espaciamiento de sus hijos” y cuarto párrafo “toda persona tiene derecho a la protección de la salud”.

La propia ley general citada, señala en su artículo 5o. que “se constituye el Sistema Nacional de Salud por las dependencias y entidades de la administración pública, tanto federal como local, y las personas físicas o morales de los sectores social y privado, que presten servicios de salud, así como por los mecanismos de coordinación de acciones, y tiene por objeto dar cumplimiento al derecho a la protección de la salud”.

Asimismo, en el artículo 67 párrafo primero de la ley antes citada, señala lo siguiente:

Artículo 67. La planificación familiar tiene carácter prioritario. En sus actividades se debe incluir la información y orientación educativa para los adolescentes y jóvenes. Asimismo, para disminuir el riesgo reproductivo, se debe informar a la mujer y al hombre sobre la inconveniencia del embarazo antes de los 20 años o bien después de los 35, así como la conveniencia de espaciar los embarazos y reducir su número; todo ello, mediante una correcta información anticonceptiva, la cual debe ser oportuna, eficaz y completa a la pareja.

Durante 2015, el Gobierno de la República puso en operación la Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes (ENAPEA), con una meta establecida para el año 2030 de erradicar los nacimientos en niñas de 10 a 14 años y reducir en un 50% la tasa específica de fecundidad de las adolescentes de 15 a 19 años. 

Para dar seguimiento a las acciones que derivan de la ENAPEA, el Secretario de Gobernación instauró el Grupo Interinstitucional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes (GIPEA), que es coordinado por la Secretaría General del Consejo Nacional de Población (SECONAPO), cuenta con una Secretaría Técnica tutelada por la Presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES) y participan servidoras y servidores públicos de alto nivel de la Secretaría de Salud (SS), con la participación del Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva (CNEGSR), el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) y el Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH/Sida (CENSIDA); la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL) y con ella el Instituto Mexicano de la Juventud (IMJUVE), el Programa de Inclusión Social PROSPERA y el Instituto Nacional de Desarrollo Social (INDESOL); de la Secretaría de Gobernación (SEGOB) mediante la Secretaría Ejecutiva del Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (SE-SIPINNA); la Secretaría de Educación Pública (SEP); la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI); el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE); el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (SNDIF). Durante 2016 se integraron Organismos Internacionales como el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), ONU Mujeres, Organización Panamericana de la Salud (OPS), Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF); además de asociaciones civiles que se encuentran representadas en este grupo por AFLUENTES S.C., Alliance For Freedom y Elige Red de Jóvenes por los Derechos Sexuales y Reproductivos A. C. y la academia está representada por la Universidad Autónoma Metropolitana. 

Para el logro de tales objetivos, es de entenderse la urgente necesidad de contar con adecuaciones legales que fortalezca la definición y adecuación de las políticas, estrategias y programas a emprender, de manera tal, que estos se acompañen de modo sólido durante su implementación.

Estas medidas deben insertarse en el marco de las responsabilidades de la Secretaria de la Salud y como parte importante de la materia de salubridad general, ya que los ordenamientos legales definen la intervención al definir la salud como como un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades y la presente propuesta legislativa conlleva el establecimiento de políticas, programas, y acciones direccionadas a prevenir, informar, investigar, orientar, atender, controlar y vigilar en materia de embarazo temprano.

En consecuencia, es necesario armonizar lo relativo a este grave problema, entre la Ley General de Salud y la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y, permitiendo y fortaleciendo la implementación de políticas públicas con visón y aplicación transversal institucionalizada y debidamente correlacionada, vigilando en todo momento los intereses supremos de la niñez y adolescencia, en paralelo con los programas de salud pública.

En este orden de ideas, en la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes invocada, su artículo 50, fracción VI, señala que las autoridades correspondientes deberán “Establecer las medidas tendentes a prevenir embarazos de las niñas y las adolescentes;”, sin embargo se considera importante establecer además de lo antes mencionado, que dentro de estos programas se incluya de manera explícita la información, orientación, atención control y vigilancia referente a los embarazos tempranos en adolescentes.

Por la gravedad del tema y por los impactos familiares, sociales, económicos y de salud, y aceptando que el embarazo en niñas y adolescentes se ha convertido en un problema de salud pública, es necesario que el tema por si solo y de manera explícita, sea parte integrante de los objetivos del Sistema Nacional de Salud, y por lo tanto, elemento sustantivo de la materia de salubridad general y de los derechos de niñas niños y adolescentes, con la transversalidad legal e institucional que tan grave problema exige.

Por lo anterior, someto a la consideración de esta asamblea la siguiente iniciativa de:

Decreto que reforma la Ley General de Salud y la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes

Primero: Se adiciona la fracción V Bis, al artículo 3o. de la Ley General de Salud, para quedar como sigue:

Artículo 3o. ...

I. a V. ...

V Bis. La prevención, información, orientación, investigación, atención, control y vigilancia en materia de embarazo temprano.

Segundo: Se reforma la fracción VI del artículo 50 de la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, para quedar como sigue:

Artículo 50. ...

Fracción I. a V. ...

Fracción VI. Establecer las medidas tendientes a prevenir, informar, orientar, atender, controlar y vigilar en materia de embarazo temprano.

Transitorio

Único: El presente decreto entrará en vigor el día siguiente de su publicación en el Diario Oficial de la Federación.

SUSCRIBEN

H. Cámara de Senadores, a los 18 días del mes de diciembre de 2018