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Proposiciones de Ciudadanos Legisladores

Estado Actual: Desechada Ficha Técnica

De la Sen. Yolanda de la Torre Valdez, del Grupo Parlamentario del Partido Revolucionario Institucional, con punto de acuerdo que exhorta a los gobiernos de las entidades federativas y la Ciudad de México a identificar, prevenir y eliminar los factores que inciden en el alto indicador de embarazo adolescente.

Se turnó a la Segunda Comisión.


La suscrita, Senadora Yolanda de la Torre Valdez, integrante del Grupo Parlamentario del Partido Revolucionario Institucional y de la LXIII Legislatura, con fundamento en lo dispuesto en el artículo 58 del Reglamento para el Gobierno Interior del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, en el artículo 8 numeral 1 fracción II y el artículo 276 ambos del Reglamento del Senado de la República, someto a consideración del Pleno de este Senado de la República, la presente Proposición con Punto de Acuerdo por la que se exhorta a los Gobiernos de las Entidades Federativas y la Ciudad de México a identificar, prevenir y eliminar los factores que inciden en el alto indicador de embarazo adolescente, al tenor de la siguiente:

EXPOSICIÓN DE MOTIVOS.

Actualmente uno de los principales desafíos que enfrenta la sociedad mexicana, es el embarazo adolescente, que se describe cuando una niña o adolescente menor de edad, concibe por medio de una relación sexual consciente, lo cual transforma su vida irreversiblemente.

Este fenómeno social, no puede ser reducido en sus causas, como la ausencia de información sexual y de métodos anticonceptivos en las y los adolescentes, sino que por el contrario requiere de una revisión profunda de sus causas sociales y económicas, que permitan generalizar algunas condiciones previas que viven las adolescentes y las niñas en México, que de alguna forma las orienta a un embarazo temprano.

Es entonces el interés de la Exposición de Motivos, mostrar un panorama a través de diversos artículos de investigación y publicaciones oficiales relacionadas con el tema, a fin de considerar una hipótesis que permita atender la problemática del embarazo adolescente y proponer estrategias para disminuir su incidencia.

De acuerdo al Módulo de Trabajo Infantil 2015, publicado por el INEGI, se cuentan con los siguientes datos:

  • La población de niñas entre 10 y 14 años era de 5,521,579, mientras que en el rango de 15 a 17 años se contabilizan 3,398,172, esta cifra aproximada de casi 9 millones de niñas y adolescentes, es el grupo donde deben focalizarse los esfuerzos, el cual estadísticamente no es menor. 
  • De las cuales 989,631 no asisten a la escuela, principalmente concentradas en el rango de 15 a 17 años con 767,376; es decir el 77% de la población que no asiste a la escuela tiene más de 15 años, lo cual indica que existe una serie de factores que inciden en el rezago escolar de las niñas. 
  • El análisis de las causas por las que las niñas y adolescentes no asisten a la escuela se resume en los siguientes factores: 
    • Por trabajo: 79,361 (8.00%) 
    • Por realizar quehaceres domésticos en su hogar: 98,145 (9.91%) 
    • Por inseguridad discriminación y distancia de la escuela: 49,794 (4.93%) 
    • Por falta de interés, aptitud o requisitos para ingresar a la escuela: 300,537 (30.36%) 
    • Por falta de recursos económicos: 176,044, (17.78%) 
    • Por enfermedad, accidente y/o discapacidad: 59,481 (5.90%) 
    • Por embarazo, matrimonio, unión y motivos familiares: 151,241 (15.28%) 
    • Otras causas o motivos sin especificar: (7.58%) 
  • Alrededor de 3,900,000 niñas o adolescentes reciben una beca para estudiar, 2,700,000 son beneficiarias de un programa de gobierno, sin embargo, de 7,466,000 no reciben ningún tipo de beca o apoyo sea gubernamental o privado. 

La lectura de los anteriores datos refleja, que 1 de cada 3 niñas o adolescentes que no asiste a la escuela en México, muestra desinterés, falta de aptitudes lo que se puede traducir como rezago educativo y la imposibilidad de cumplir los requisitos para el acceso y la permanencia escolar, igualmente observamos que 151 mil niñas o adolescentes aproximadamente no asiste a la escuela por embarazo, matrimonio y/o unión conyugal, igualmente persisten prejuicios sociales que impiden a las niñas y adolescentes incorporarse a la educación.

De acuerdo a la OCDE, Las mujeres jóvenes, y madres en particular, se topan con grandes obstáculos para obtener un trabajo remunerado. El porcentaje de embarazo adolescente entre las mexicanas sigue siendo el más alto de la OCDE, -una proporción de 74 nacimientos por cada 1 000 mujeres entre 15 y 19 años, comparada con el promedio de 15 nacimientos en la OCDE - y la tasa de mujeres jóvenes que no trabajan ni estudian ni se capacitan (las llamadas ninis) es de 35%, la segunda más alta de la OCDE. Las jóvenes tienen cuatro veces más probabilidades que los jóvenes de ser ninis en México (OCDE, 2017).

Ahora bien, el embarazo adolescente no debe concebirse solamente como una consecuencia de información sexual o disponibilidad de métodos anticonceptivos; sino entender este fenómeno desde sus diversas aristas sociales, económicas y culturales para implementar las medidas necesarias que encaminen a su erradicación.

Quizá el mayor reto es considerar las características regionales que afectan a las mujeres en general y a las niñas y adolescentes en particular, ya que en ciertas regiones las condiciones culturales mantienen un modelo androcéntrico sobre las relaciones humanas, lo cual incide en cuanto el género es un factor que determina la vida de las personas.

Creer que las mujeres están destinadas a ciertas tareas, derivado de su papel en la reproducción, es un condicionante misógino que usualmente determina su futuro, en otras palabras, ser mujer en México representa que el destino tiene como vía única la reproducción y el cuidado de la familia. Restringiendo el acceso a la educación y al empleo remunerado, manteniendo un ciclo de exclusión para las siguientes generaciones de mujeres, la persistencia de estas condiciones producirá una repetición de embarazos adolescentes, por lo que es fundamental que se generen acciones políticas y sociales para revertir este fenómeno.

Un importante estudio publicado por el investigador Claudio Stern del Colegio de México, (Stern, Vulnerabilidad social y embarazo adolescente en México, 2004) despliega una serie de patrones regionales urbanos y rurales que inciden en el embarazo adolescente en México, del cual se cita lo siguiente:

Mesa de los Hornos, Tlalpan, Ciudad de México:

Los niños y los jóvenes -particularmente los varones- pasan la mayor parte del tiempo en las calles de la comunidad, lo que hace que su conducta sea muy visible para los demás. La mayoría de las mujeres adultas permanece en sus hogares la mayor parte del tiempo. Los hombres entran y salen de la comunidad, dependiendo de si tienen o no trabajo remunerado.

El ciclo de vida es corto: la niñez termina aproximadamente a los 11 años, cuando muchos niños son iniciados en el alcohol y las drogas: la adolescencia (que no se denomina así) termina entre los 15 y los 16 años, cuando la mayoría de los muchachos ha dejado ya la escuela; los varones trabajan en forma intermitente y se vuelven relativamente independientes de sus familias (aunque en su mayoría siguen viviendo con ellas) y la mayor parte de las jóvenes realizan trabajos domésticos en sus casas y cuidan a sus hermanos más jóvenes. Las historias personales a menudo tienden a ser dramáticas; en muchas de ellas sobresalen la inseguridad, la vulnerabilidad y la precariedad.

Los embarazos tempranos en este sector de la población son bastante frecuentes. Guadalupe se embarazó a los 15 años. Otra de las jóvenes de este barrio marginal, a quien entrevistamos, Elisa, se embarazó a los 17. Ambas experimentaron sucesos dramáticos en su niñez o a principios de la adolescencia. Elisa, al tener que crecer sin sus padres y vivir con varias familias adoptivas; Guadalupe, al experimentar la desaparición de su padre cuando tenía 15 años. Ambas alcanzaron poca educación, Elisa porque tuvo que trabajar y pensó que no necesitaba estudiar para ello; Guadalupe, como consecuencia indirecta de la desaparición de su padre.

Mariano Matamoros, Ciudad Victoria, Tamaulipas.

La Colonia Mariano Matamoros, en la capital del Estado de Tamaulipas, que seleccionamos como el contexto social popular urbano para este artículo, tiene aproximadamente 5 000 habitantes. Fue construida casi en su totalidad en la década de 1960, como asentamiento para maestros de escuela primaria y secundaria. La Colonia posee su propio parque, centro comunitario y campo deportivo. El empleo, especialmente para las mujeres, creció significativamente en las décadas de 1960 y 1970 del siglo pasado, cuando se multiplicaron las maquiladoras. También hay trabajo tanto para los hombres como para las mujeres del otro lado de la frontera. Las mujeres jóvenes aspiran a trabajar en una maquiladora por algunos años con el fin de tener su propio dinero para comprar ropa y productos de belleza, y luego casarse y tener hijos. Algunas aspiran a estudiar una carrera como pedagogía, pediatría, etcétera.

Los jóvenes con esos orígenes tienen más oportunidades que sus padres de alcanzar niveles más altos de educación, pero la mayoría ya está fuera de la escuela a los 18 o 19 años y desean trabajar, hacer dinero propio, y particularmente en el caso de las chicas, encontrar una pareja con quien casarse. Cuando estos jóvenes encuentran una pareja adecuada, tienden a formalizar la relación, dar a conocer su relación a las respectivas familias y ganarse poco a poco la confianza de los padres de las chicas para que les permitan alguna independencia; por ejemplo, salir sola con su prometido, situación que propicia mayores oportunidades para un encuentro sexual.

La combinación de los siguientes tres factores propicia que ocurra un embarazo: a) los estereotipos de género existentes (Pantelides et al., 1995); b) un elemento de confianza mutua (que en este contexto social implica que la mujer se cuida para no quedar embarazada o que él "responderá"; esto es, que aceptará la paternidad del producto y se casará con la madre en caso de que ella se embarace (Stern et al., 2001) y c) una falta de información adecuada concerniente a la reproducción (véase el sorprendente grado de ignorancia que existe en México con respecto a esto en Menkes y Suárez, 2002; así como una evaluación internacional sobre el tema en Blanc y Way, 1998). El hecho de que el embarazo ocurra mientras se supone que la joven aún está en la adolescencia -a los 18 o 19 años- o cuando ya es una joven adulta -20 a 22 años- no significa una gran diferencia.

Estos embarazos parecen ser bastante poco problemáticos en términos del presente y el futuro de la pareja involucrada: ambos jóvenes ya han terminado o estarán a punto de terminar el ciclo de estudios al que aspiran; sus planes no comprenden posponer el matrimonio y la paternidad por mucho tiempo; están listos para casarse más temprano que tarde; casi siempre cuentan con el apoyo de los respectivos padres, que posiblemente desean que su matrimonio no demore demasiado.

Las consecuencias de tales "embarazos adolescentes", que en este sector tienden a ocurrir a finales de la adolescencia, involucran la precipitación de eventos que hubieran ocurrido de todas formas, y quizás un breve periodo de presiones no esperadas, tales como, para el varón, tener que ganar dinero para hacerse cargo del bebé, vivir en casa de la familia de su pareja, etcétera.

En los sectores marginados, la estructura social suele ser muy endeble. La estructura familiar tiende a ser poco estable, debido en gran parte a las pocas oportunidades de empleo a las que tiene acceso la población y a los bajos salarios que se pagan en las pocas ocupaciones a las que tiene acceso. Esta situación coadyuva para que sean frecuentes los problemas familiares, incluyendo la violencia intrafamiliar, la separación de las parejas, el alcoholismo y la drogadicción, entre otros. Muchas adolescentes crecen en estos ambientes en los que, además, reciben poca atención y poco afecto, dada la urgencia de atender los problemas cotidianos para sobrevivir.

El mismo investigador, hace hincapié en una serie de factores y conclusiones a su entender falaces sobre el embarazo adolescente, las cuales describen con mayor exactitud los límites y consecuencias que tiene este fenómeno en México y sobre todo, que las autoridades tengan mayores datos para generar acciones políticas que conlleven a su erradicación, citando al autor (Stern, El embarazo en la adolescencia como un problema público, una visión crítica, 1997) en otros de sus trabajos se lee:

En primer lugar, quiero resaltar lo siguiente: el argumento sobre el embarazo adolescente como un mecanismo de transmisión de la pobreza lleva fácilmente a la conclusión de que erradicar este comportamiento contribuiría a disminuir la pobreza, y muchos de los recursos canalizados adversos programas dirigidos a los adolescentes y jóvenes son justificados con base en este supuesto. No obstante, se trata de un argumento en su mayor parte falaz. El hecho de que el embarazo temprano se encuentre frecuentemente asociado con la pobreza no implica que sea un fenómeno que conduzca a dicha situación ni que, por sí mismo, lleva perpetuarla. Más bien habría que considerar las condiciones socioeconómicas y culturales de los grupos mayoritarios de nuestra población como una delas causas principales del embarazo adolescente: para algunos grupos sociales, como extensos sectores de la población rural, debido a que estos embarazos forman parte de su modo de vida, dela trayectoria usual que se sigue para formar una familia. Para otros, como el sector marginal urbano, porque los embarazos en adolescentes son vividos como una salida –así sea falsa en muchas ocasiones– a problemas de violencia familiar y abuso, o como una manera de adquirir valoración social, etcétera, como lo muestran diversos estudios. En segundo lugar, es necesario abandonar varios mitos relacionados con la argumentación aludida –que hemos importado acríticamente apartar de lo que ocurre en sociedades donde esta etapa de la vida se da en condiciones sociales y culturales muy distintas a las nuestras. En particular, la creencia de que el embarazo precoz lleva al abandono escolar y, por tanto, coarta las posibilidades de una escolarización suficiente. De acuerdo con la evidencia disponible para México, la mayor proporción de las adolescentes embarazadas ya había abandonado la escuela antes de haberse embarazado. Difícilmente podría entonces el embarazo truncar su escolarización y serla causa de los efectos que se derivan de ello apartar de la argumentación referida. En términos de sus consecuencias, existe efectivamente evidencia (para otros países, cuando menos) de que el embarazo temprano se asocia con una situación menos ventajosa en términos delos niveles posteriores de bienestar material de la familia. Sin embargo, una parte importante de esta asociación se debe al origen mismo de la adolescente en términos del grupo étnico y del nivel socioeconómico del que proviene, del contexto familiar en el que creció y de los obstáculos que la sociedad interpone en su camino para un crecimiento y desarrollo adecuados. Entonces, si los argumentos que usualmente se utilizan para definir el embarazo en adolescentes como un problema público no parecen justificar del todo dicha afirmación, ¿por qué se le aprecia como tal? Procesos que contribuyen a que el embarazo adolescente se haya convertido en un problema creciente en México Desde mi punto de vista, los factores y procesos que han jugado un papel importante para que el embarazo adolescente pueda considerarse como un problema público en México son los siguientes: Primero, el gran crecimiento, en términos relativos absolutos, del grupo de adolescentes en los últimos lustros, El grupo de mujeres de 15 a 19 años de edad pasó de un poco más de dos millones en 1970 a más de cinco millones en 1992, lo que lo ha vuelto mucho más evidente y ha dado lugar al hecho de que, aun a tasas de fecundidad menores, el número de hijos nacidos de madres adolescentes sea muy grande. Segundo, el hecho de que la fecundidad de los grupos de mujeres mayores ha disminuido más que lado los grupos de mujeres jóvenes, por lloque la proporción de hijos nacidos de mujeres jóvenes–muchas de ellas adolescentes– es mayor ahora que en el pasado. Tercero, el mayor acceso de la población pobre dela sociedad, particularmente en el medio urbano, a los servicios de salud, lo cual, conjuntamente con la creciente medicalización del embarazo, ha puesto de manifiesto –al contrario de lo que sucedía cuando no tenían acceso a estos servicios– la alta incidencia de este tipo de embarazos, muchas veces problemáticos por las condiciones en que se presentan. El resultado de estos tres factores, visto desde las clínicas y hospitales, es que la proporción de embarazos entre las mujeres jóvenes –muchas de ellas adolescentes– ha aumentado de manera muy visible y significativa en los últimos quinquenios, y que muchos de estos embarazos presentan problemas. Esto puede parecer cierto si se comparan, a lo largo del tiempo, la incidencia y el resultado de los embarazos y partos.

[…]

Para resumir, las verdaderas razones por las cuales el embarazo adolescente ha venido a constituirse en un problema social no son, como frecuentemente se aduce, su supuesta colaboración en el crecimiento desmesurado, las malas condiciones de salud y la pobreza dela población, sino el aumento y la mayor visibilidad de la población adolescente; la persistencia de las condiciones de pobreza de la población y la falta de oportunidades para las mujeres –que tienden a conducir a la formación temprana de las familias y que se asocian con mayores riesgos para la salud de éstas–;los cambios sociales y culturales que han llevado a modificar el contexto normativo bajo el cual se sancionan los embarazos tempranos y, por último, las condiciones adversas a las que se enfrenta un número creciente de jóvenes que difícilmente pueden hacerse cargo de una familia, a pesar de que en muchas ocasiones estarían dispuestos y aun deseosos de hacerlo.

En conclusión, es necesario que las Entidades Federativas, en coordinación con el Instituto Nacional de las Mujeres, diseñen estrategias regionales, que consideren las condiciones en las que viven las y los jóvenes, centrando su actuación en la reducción de las barreras antes descritas, muchas de ellas culturales arraigadas por la presencia de un modelo androcéntrico para la construcción de las relaciones sociales, pero sobre todo de la ausencia de oportunidades para las mujeres jóvenes, destinadas al empoderamiento.

En virtud de lo anteriormente expuesto y fundado, se somete a la consideración de la Comisión Permanente del H. Congreso de la Unión.

PUNTO DE ACUERDO

Único. La Comisión Permanente del H. Congreso de la Unión exhorta respetuosamente a los Gobiernos de las Entidades Federativas y de la Ciudad de México, en coordinación con el Instituto Nacional de las Mujeres, a realizar acciones que identifiquen la falta de oportunidades y la presencia de factores socioculturales que inciden directamente en el embarazo adolescente en sus respectivas regiones.

Dado en el Salón de Sesiones de la Comisión Permanente del H. Congreso de la Unión a los 08 días del mes de agosto de 2017.

Atentamente,

Sen. Yolanda de la Torre Valdez.


Bibliografía

OCDE. (2017). Construir un México Inclusivo. Políticas y buena gobernanza para la igualdad de género. (C. d. Latina, Ed.) Paris, Francia: OCDE.

Stern, C. (Marzo de 1997). El embarazo en la adolescencia como un problema público, una visión crítica. Salud Pública en México, 2(39), 137-143.

Stern, C. (Enero de 2004). Vulnerabilidad social y embarazo adolescente en México. Papeles de Población, 10(39), 129-159.

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